Document - Amnesty International News Service 16/95

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AMNISTÍA INTERNACIONAL

SERVICIO DE NOTICIAS 16/95

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A:ENCARGADOS DE PRENSA ÍNDICE AI: NWS 11/16/95/s

DE: OFICINA DE PRENSA DEL SIDISTR: SC/PO

FECHA: 24 DE ENERO DE 1995



ARTÍCULOS DEL SERVICIO DE NOTICIAS: EXTERNO - SUDÁN (El artículo del Servicio de Noticias sobre Sudán que se adjunta informa sobre una visita realizada por el investigador de Sudán del Secretariado Internacional a unos campos de refugiados en el norte de Uganda. Las partes del sur de Sudán más próximas a la frontera están controladas por el Ejército Popular de Liberación de Sudán (EPLS-Corriente Principal), y por lo tanto la información recopilada se refiere en su mayor parte a los abusos cometidos por ese grupo.


El propósito de este artículo del Servicio de Noticias es proporcionar información actualizada sobre la situación de los derechos humanos en Sudán y subrayar que nuestros motivos de preocupación aún siguen vigentes. Al hacer uso de esta información, las Secciones deben tener cuidado de no sugerir que sólo nos preocupa la situación en el sur del país, asolado por la guerra, sino que nuestros motivos de preocupación se refieren al país en su conjunto). SUDÁN (Discurso que Pierre Sané pronunciará en la conferencia de prensa que servirá de lanzamiento a la campaña sobre Sudán).



COMUNICADOS DE PRENSA INTERNACIONALES


Sudán - 25 de enero - VÉANSE LOS SERVICIOS DE NOTICIAS 275 Y 261


Comisión de Derechos Humanos de la ONU - 31 de enero - VÉASE EL SERVICIO DE NOTICIAS 06/95


Turquía - 8 de febrero - VÉASE EL SERVICIO DE NOTICIAS 261


Norte de Iraq - 28 de febrero - VÉASE EL SERVICIO DE NOTICIAS 266


Campaña sobre la mujer - 8 de marzo



COMUNICADOS DE PRENSA ESPECÍFICOS Y LIMITADOS

Servicio de Noticias 16/95


ÍNDICE AI: AFR 54/WU 04/95

NO PUBLICAR ANTES DE LAS 08:00 hrs GMT DEL 25 DE ENERO DE 1995


SUDÁN: INFORME DEL EQUIPO DE INVESTIGACIÓN DESPLAZADO A SUDÁN


La población sigue huyendo del sur de Sudán hacia el norte de Uganda, en parte por miedo a los abusos contra los derechos humanos: Este ha sido uno de los hechos que ha constatado una delegación de Amnistía Internacional que ha visitado ese país la pasada semana.


El investigador sobre Sudán de la organización, el doctor Andrew Mawson, se entrevistó la semana pasada con refugiados y otras personas que le describieron unas violaciones específicas de los derechos humanos que se ajustan a las prácticas que la organización ya había descrito en su informe de 132 páginas sobre la situación de esos derechos en Sudán.


La información se recopiló durante una visita de cuatro días (del 18 al 21 de enero) a campos de refugiados próximos a Adjumani, en el norte de Uganda. El doctor Mawson conversó con decenas de refugiados y otras fuentes sobre la actual situación en el sur de Sudán. El campo actualmente alberga a unos 150.000 refugiados sudaneses. Uganda, en estos momentos, acoge a más de 300.000 refugiados de Sudán.


A Adjumani llegan a diario entre 200 y 300 refugiados de Sudán. Muchos han pasado meses ocultos en zonas fronterizas tras huir de la localidad sudanesa de Kajo Kaji, capturada de nuevo por el gobierno en junio de 1994. Ahora cruzan la frontera a medida que se les agotan los alimentos, que han sido frecuente objeto de saqueo por parte de soldados indisciplinados del Ejército Popular de Liberación de Sudán - Corriente Principal.


Un anciano describió cómo un familiar suyo había muerto a causa de la explosión de una granada arrojada por un soldado del EPLS en uno de esos intentos de saqueo.


Una mujer afirmó que había huido después de la violación de una familiar a manos de un soldado del EPLS. Según relató, los oficiales de ese grupo armado no hicieron nada por detener esas atrocidades.


Ante la previsión de que se intensifiquen los combates entre las fuerzas gubernamentales y del EPLS en Equatoria Oriental, decenas de miles de personas se encuentran en peligro de verse nuevamente desplazadas de los campos que hay en Sudán al este de la localidad fronteriza de Nimule.


El EPLS - Corriente Principal está capturando a niños de no más de 12 años de edad para formarlos como soldados. Un hombre informó que recientemente había visto cómo golpeaban a un grupo de niños cuando se los llevaban contra su voluntad. Un muchacho informó de cómo había logrado huir ─en solitario─ a través de la fontera cuando sus amigos fueron capturados.


Durante los últimos meses, los soldados del EPLS han realizado varios intentos de secuestrar a hombres a los que consideraban desertores y que procedían de los campos de refugiados del norte de Uganda. Según los informes, en Sudán ha sido ejecutado al menos uno de esos hombres, Karlo Madut Dent, que había sido secuestrado en agosto de 1994 y que había ejercido su profesión de médico para el EPLS hasta que decidió abandonar ese grupo.


Los soldados del EPLS también han ejecutado a mediados de enero a tres prisioneros de guerra que habían capturado a un grupo ribal de oposición armada, poco antes de abandonar la pequeña localidad de Parajok.


Las fuerzas armadas gubernamentales también siguen violando los derechos humanos. Hay informes adicionales sobre homicidios de civiles en el norte de Bahr El Ghazal.


En diciembre, según los informes, soldados de las Fuerzas Populares de Defensa (fuerzas paramilitares del gobierno) que escoltaban un tren cargado con suministros ejecutaron extrajudicialmente a civiles en los ataques que realizaron contra ambos lados de la línea del ferrocarril. El doctor Mawson había visitado este área en junio de 1994. Estos incidentes continúan produciéndose y se siguen ajustando a las pautas de actuación que él entonces ya había descubierto.


Asimismo, y según informes, en el norte de Bahr El Ghazal las fuerzas dirigidas por Kerubino Kuanyin Bol, que según informes forman parte del Ejército para la Independencia del Sur de Sudán (antes denominado EPLS-Unido), pero que al parecer reciben armas del gobierno, han atacado aldeas al este del estado y matado a civiles sospechosos de ser partidarios del EPLS-Corriente Principal.


Servicio de Noticias 16/94


ÍNDICE AI: AFR 54/WU 05/94

NO PUBLICAR ANTES DE LAS O8.00 HORAS GMT DEL 25 DE ENERO DE 1995



DECLARACIÓN ABIERTA

CONFERENCIA DE PRENSA SOBRE LOS DERECHOS HUMANOS EN SUDÁN


PIERRE SANÉ, SECRETARIO GENERAL DE AMNISTÍA INTERNACIONAL


NAIROBI, 25 DE ENERO DE 1995

(Comprobar con la declaración oral)


Estamos hoy aquí para hablar de un país del que el mundo parece haberse cansado.


A muchos la historia de Sudán les suena como una letanía de guerra, hambre y conversaciones de paz que parecen no llevar a ningún sitio.


Y esto es por lo que Amnistía Internacional emprende hoy una importante campaña internacional sobre los derechos humanos en Sudán.


Queremos acabar con esa complacencia y situar de nuevo la crisis de derechos humanos que vive Sudán en un lugar prioritario del programa internacional.


Durante años, las violaciones de derechos humanos han quebrado las esperanzas de lograr un futuro de paz y estabilidad. Estas violaciones de derechos humanos son la raíz de la crisis humanitaria que sufre el país.


Para expresarlo en términos sencillos, creemos que el futuro de Sudán depende de que se instaure en todo el país el respeto a los derechos humanos.


Y deseamos ejercer presión para que se tomen medidas reales y concretas que pongan fin a la crisis de derechos humanos que está asolando Sudán.


Hemos empezado a ejercer esa presión aquí en África, para que los gobiernos, las ONG y los miembros africanos de AI empiecen a promover cambios en Sudán.


Ya me he entrevistado con ONG y representantes de los gobiernos de Kenia, Uganda y Etiopía aquí en Nairobi y me entrevistaré con autoridades y ONG cuando visite Ghana y Costa de Marfil en los próximos 10 días.


El punto de partida de esta campaña es la dramática situación expuesta en nuestro informe sobre Sudán, que comprende los últimos cinco años y medio, desde el golpe de 1989.


En el norte, el intento del gobierno de intentar reprimir a la oposición política y de moldear a la sociedad según su propia versión de una programa islamista radical ha tenido un coste terrible.


Ahora es una práctica común detener a los sospechosos de oposición y torturarlos en centros de detención secretos llamados «casas fantasma».


El presidente de Sudán sigue negando la existencia de las «casas fantasma» existan, pero la tortura deja huella y no pueden ignorarse los testimonios de centenares de personas.


En el sur, hemos visto a las fuerzas del gobierno, al EPLS y al Ejército para la Independencia del Sur de Sudán (EISS) matar y hacer «desaparecer» a decenas de millares de civiles en una guerra marcada por una postura de «no tomar prisioneros».


En el bando del gobierno se ha matado, torturado y violado a civiles, en una guerra en la que estos han sido blanco deliberado y no sólo las fuerzas de la oposición.


Y entre las tácticas usadas por las facciones del EPLS han figurado la tortura, las ejecuciones y los homicidios políticos.


Millones de personas han sido desplazadas por el sangriento conflicto. Los refugiados han huido a los países vecinos y los que aún se encuentran en Sudán están en peligro por la escasez de alimentos y la intensificación de los combates.


Me han preguntado por qué hablamos del norte y no sólo del sur.


La respuesta es que la matanza que divide el sur es sólo la mitad de la historia.


Incluso en zonas menos afectadas por la guerra civil, la brutal violación de los derechos humanos también ha dividido a la población.


El atentado contra los derechos humanos adopta diferentes formas en el norte y en el sur, lo cual no significa que no exista en todo Sudán.


Hay que recordar que la guerra no es la única causa de la erosión de los derechos humanos en el país.


Y poner fin a la guerra no sería en sí mismo poner fin a las violaciones de derechos humanos.


Esto nos conduce a la cuestión de la paz.


También me han preguntado si los derechos humanos no quedarán en segundo plano en las negociaciones de paz que tienen lugar en Nairobi y que los últimos meses parecen haber alcanzado un impasse.


No hay una línea de separación clara entre la paz y los derechos humanos.


Cada abuso que se produce aumenta el recelo y la desconfianza. Es vital poner fin a esos abusos para crear la confianza necesaria para alcanzar una solución política.


Por esta razón, la protección de los derechos humanos debe ser parte de cualquier acuerdo de paz o de alto el fuego para que éste tenga un impacto real y duradero.


Con esta campaña buscamos una forma radicalmente nueva de abordar el problema de derechos humanos existente en Sudán.


Nuestras principales recomendaciones son:


Que el gobierno, el EPLS y al EISS


- tomen medidas inmediatas para acabar con los homicidios, las «desapariciones», la tortura y la detención arbitraria.


- lleven a los responsables de violaciones de derechos humanos ante los tribunales.



Que la comunidad internacional


- cree un equipo internacional de vigilancia de los derechos humanos integrado por civiles.


Consideramos que los observadores de derechos humanos son un paso importante para acabar con las violaciones de derechos humanos, pero no una solución en sí mismos.


Tener observadores internacionales sobre el terreno haría más difícil que las fuerzas del gobierno y de la oposición quedaran sin castigo por los homicidios, torturas y detenciones arbitrarias que han quebrantado la sociedad sudanesa.


También podría trabajar con las diversas entidades existentes en Sudán para colaborar con ellas en la protección de los derechos humanos.


Tenemos indicios prometedores de que las iglesias, las ONG y otros integrantes de la comunidad internacional consideran que la intensificación de la vigilancia es el siguiente paso lógico para apuntalar los derechos humanos en Sudán.


La ONU ya dedica una gran cantidad de dinero a la ayuda humanitaria para paliar las consecuencias de la guerra y de los abusos contra los derechos humanos en Sudán, pero no es suficiente.


En las reuniones que he mantenido con representantes del gobierno esta semana, hemos estado intentando desarrollar el debate sobre la cuestión de la vigilancia de los derechos humanos.


Dentro del propio Sudán, las facciones del gobierno y del ESPL tendrían que acceder a que hubiera observadores sobre el terreno.


No esperamos que esto ocurra mañana.


Pero depende de la comunidad internacional usar la persuasión y la presión para crear el clima adecuado para que las dos partes entiendan que la presencia de observadores les beneficiaría.


En el centro de todo este debate hay una interrogación sobre el futuro de Sudán.


Sin respeto a los derechos humanos, el futuro de aquel país estará marcado por la inestabilidad, los conflictos y la profunda división social.




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