Document - Syria: Parties to conflict must protect civilian population

AMNESTY INTERNATIONAL

AMNISTÍA INTERNACIONAL Declaración pública 20 de julio de 2012

Índice AI: MDE 24/067/2012

Siria: Las partes en conflicto deben proteger a la población civil Con la escalada del conflicto entre las fuerzas del gobierno y el Ejército Sirio Libre y otros grupos armados de oposición en muchas zonas de Siria, Amnistía Internacional recuerda a todas las partes que es imprescindible que respeten las normas del derecho internacional humanitario, cuyo fin es salvar las vidas de los civiles y otras personas que no participan directamente en los combates, y minimizar el sufrimiento humano. Actualmente Siria es escenario de un conflicto armado no internacional, lo cual significa que es aplicable el derecho internacional humanitario junto con el derecho internacional de los derechos humanos. En estos conflictos, tanto para los grupos armados como para las fuerzas del Estado son jurídicamente vinculantes el artículo 3 común de los cuatro Convenios de Ginebra y las disposiciones aplicables del derecho internacional humanitario consuetudinario. Muchos actos que violan estas normas constituyen crímenes de guerra. Los dirigentes de ambas partes deben dejar claro a las fuerzas bajo su mando o que actúan bajo su liderazgo que no se tolerarán violaciones del derecho internacional humanitario. Los superiores y los jefes militares tienen la obligación de evitar y, si es necesario, reprimir los crímenes de guerra perpetrados por quienes están bajo sus órdenes o su control, y pueden ser considerados penalmente responsables si no lo hacen.

Según esto, ambas partes del conflicto de Siria deben tomar todas las precauciones posibles para minimizar los daños a la población civil y a los bienes de carácter civil y abstenerse de llevar a cabo ataques que supongan un daño desproporcionado a la población civil o no distingan entre combatientes y civiles.

Los avisos de las fuerzas gubernamentales sirias a los civiles para que evacúen ciertas zonas de Damasco y otras ciudades y localidades, aparentemente para lanzar ataques a gran escala, han desencadenado una huida a gran escala y sin precedentes de los residentes a países vecinos. Según los informes, unas 18.000 personas han huido sólo al Líbano en los dos últimos días.

Las autoridades sirias deben saber que avisar a los civiles no es una medida suficiente de protección para ellos, y que por tanto no pueden proceder a atacar dando por supuesto que no hay civiles en la zona. Se mantiene su obligación de dirigir ataques sólo contra combatientes y objetivos militares, y serán responsables de cualquier homicidio ilegítimo de civiles consecuencia de ataques indiscriminados o desproporcionados. Las fuerzas del gobierno llevan meses causando víctimas mortales entre la población civil mediante el empleo reiterado de artillería y morteros para bombardear barrios con alta densidad de población civil en diferentes partes del país. Bombardear zonas civiles con armas tan imprecisas equivale a llevar a cabo ataques indiscriminados y viola el derecho internacional humanitario.

A medida que el Ejército Sirio Libre y otros grupos adquieren armas más pesadas y en mayor cantidad, deben abstenerse de utilizarlas de forma que ponga en peligro a la población civil. El

Ejército Sirio Libre y otros grupos armados de oposición, que a menudo han denunciado ataques desproporcionados o indiscriminados de mortero efectuados por las fuerzas gubernamentales, deben saber que los morteros siguen siendo armas imprecisas cuando las usa la oposición armada. Los jefes militares del Ejército Sirio Libre y otros grupos armados de oposición deben ser conscientes de que el control del territorio conlleva responsabilidades, sobre todo la de garantizar la protección de la población civil.

Mientras las fuerzas gubernamentales siguen perpetrando violaciones de derechos humanos a gran escala, incluidos crímenes contra la humanidad y crímenes de guerra, en las últimas semanas han aumentado los informes de abusos cometidos por el Ejército Sirio Libre y otros grupos armados de oposición, como homicidios ilegales deliberados y tortura de miembros de las fuerzas de seguridad capturados. Tales homicidios, así como la tortura y los malos tratos de prisioneros son graves violaciones del derecho internacional humanitario y constituyen crímenes de guerra. Las partes combatientes tienen la obligación de tomar precauciones para proteger a la población civil y los bienes de carácter civil que están bajo su control contra los efectos de los ataques del adversario, lo cual incluye evitar –en la mayor medida posible– situar objetivos militares en zonas densamente pobladas o cerca de ellas. Asimismo, el derecho internacional humanitario prohíbe expresamente la utilización de “escudos humanos” para impedir que sean atacados objetivos militares. El hecho de que el Consejo de Seguridad de la ONU no haya incluido un componente de derechos humanos en el mandato de la Misión de Supervisión de las Naciones Unidas en Siria, (UNSMIS), prorrogada hoy durante un periodo final de 30 días, subraya lo inadecuada que es la respuesta de la comunidad internacional a la situación de los derechos humanos en Siria, en constante deterioro.

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