Document - Libya: Four arrested amid fears of Amazigh culture crackdown

AMNESTY INTERNATIONAL

AMNISTÍA INTERNACIONAL
DECLARACIÓN PÚBLICA

Índice AI: MDE 19/001/2011
6 de enero de 2011



Libia: Tras cuatro detenciones, aumenta el temor de represión de la cultura amaziguita



Amnistía Internacional ha pedido hoy a las autoridades libias que aclaren de inmediato el paradero y la situación jurídica de cuatro hombres –dos libios y dos marroquíes– recluidos en Libia en relación, al parecer, con sus actividades culturales o académicas amaziguitas (bereberes). La organización ha expresado su temor de que los cuatro se encuentren recluidos únicamente por su presunto interés en la lengua y la cultura amaziguitas, en cuyo caso serían presos de conciencia.

Los dos libios, los gemelos Mazigh y Maghris Bouzahar, fueron detenidos el 16 de diciembre de 2010 en su casa, en Trípoli, aparentemente por miembros de los servicios de inteligencia conocidos como Agencia de Seguridad Externa. Un familiar suyo residente en Canadá ha dicho a Amnistía Internacional que se los llevaron para interrogarlos en relación con una reunión que uno de ellos había mantenido con un estudiante italiano de visita en Libia. Se encuentran privados de libertad desde entonces.

El estudiante italiano estuvo detenido durante alrededor de tres semanas, hasta que quedó en libertad y recibió permiso para salir de Libia el 24 de diciembre. Según activistas libios de los derechos culturales amaziguitas en el exilio, estaba interesado en la lengua y la cultura amaziguita en Libia.

Varios días después de las detenciones, miembros de la Agencia de Seguridad Externa volvieron a casa de los hermanos Bouzahar y confiscaron varias cosas, incluidos todos los libros que había sobre la cultura amaziguita y un ordenador.

Días después de la detención de los hermanos Bouzahar, en Marruecos se tuvo noticia de la detención de dos ciudadanos marroquíes, Al-Mahfouz Asmhari y Hassan Ramou, en Libia. Ambos son investigadores del Real Instituto Marroquí para la Cultura Amaziguita y trabajan en el Centro de Estudios Históricos y Ambientales y en el centro de Estudios Sociológicos y Antropológicos, respectivamente. Habían viajado a Túnez en el marco de sus investigaciones académicas, y se cree que visitaron estructuras amaziguitas. Según informes, el 14 de diciembre viajaron de Túnez a Libia y pasaron los cuatro días siguientes en Nalut, localidad situada en el oeste de Libia, en las montañas de Nafusa, y famosa por su granero amaziguita. En Marruecos, sus familias no han tenido contacto con ellos desde el 19 de diciembre, el día anterior a la fecha en que tenían previsto regresar a Túnez. Se cree que han sido detenidos por miembros de la Agencia de Seguridad Externa y se encuentran recluidos en un lugar no revelado.

Según los informes, los cuatro hombres continúan bajo custodia de los servicios de seguridad sin que se hayan presentado cargos contra ellos, lo que constituye una infracción del artículo 26 del Código de Procedimiento Penal libio, que fija en 48 horas el plazo concedido a los agentes encargados de hacer cumplir la ley para que remitan a los detenidos a la Fiscalía, salvo que estén acusados de determinados delitos, incluidos los cometidos "contra el Estado", en cuyo caso pueden mantenerlos bajo custodia hasta siete días. El artículo 26 estipula además que la Fiscalía debe interrogar a los acusados en el plazo de 24 horas y dictar luego una orden de libertad o de detención. Asimismo, ninguno de los cuatro ha tenido acceso, según informes, a abogados, lo que contraviene la Ley 47 de 1975, relativa a las prisiones. Amnistía Internacional ha expresado en numerosas ocasiones su preocupación por el hecho de que los organismos de seguridad libios continúen ejerciendo sin ningún control amplios poderes e incumplan con total impunidad la legislación libia y el derecho y las normas internacionales de derechos humanos, incluidas las disposiciones del Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos (PIDCP) relativas a la detención arbitraria y las salvaguardias judiciales.


Amnistía Internacional pide a las autoridades libias que, como mínimo, permitan a estos cuatro hombres el acceso inmediato y sin restricciones a sus abogados y sus familias. Los dos marroquíes deben tener también acceso a sus representantes consulares.
La organización teme también que la detención de los cuatro sea el resultado de la intolerancia de las autoridades libias con las actividades que parezcan promover el patrimonio lingüístico y cultural amaziguita. Como Estado parte en el PIDCP, la Convención Internacional sobre la Eliminación de todas las Formas de Discriminación Racial y el Pacto Internacional de Derechos Económicos, Sociales y Culturales, Libia tiene la obligación de garantizar que todas las personas están protegidas de todas las formas de discriminación, incluida la ejercida por motivos étnicos, lingüísticos o culturales, y tienen derecho a participar en la vida cultural. Si estos cuatro hombres han sido detenidos por sus actividades académicas, lingüísticas o culturales pacíficas, Amnistía Internacional los considerará presos de conciencia y pedirá que sean puestos en libertad de inmediato y sin condiciones.

Información complementaria

Las autoridades libias manifestaron en 2003 en su informe al Comité para la Eliminación de la Discriminación Racial que todos los libios tienen un origen racial común, profesan el islam y hablan árabe. Añadieron que el hecho de que todos los ciudadanos libios compartieran un origen, una religión y un idioma comunes había sido sin duda un factor determinante de la ausencia de discriminación racial en el país. Algunos grupos radicados fuera de Libia, como el Grupo de Trabajo de Libia, el Frente Tabu para la Salvación de Libia y el Congreso Mundial Amaziguita no están de acuerdo con esta valoración y sostienen que el Código de Nacionalidad libio es intrínsicamente discriminatorio al definir la ciudadanía como “árabe”. Tales grupos denuncian también que la lengua y la cultura amaziguitas no están reconocidas y que existen obstáculos que impiden a la comunidad amaziguita conservar su lengua y su cultura. Por ejemplo, la Ley 24 de 1369 prohíbe el uso de lenguas distintas del árabe en publicaciones, documentos oficiales, espacios públicos y empresas privadas. Asimismo, el artículo 3 de la Ley 24 prohíbe el uso de “nombres no árabes y no musulmanes”, determinado por el Comité General del Pueblo, equivalente a la oficina del primer ministro. La Ley no ofrece a los progenitores la oportunidad de apelar contra la decisión del Comité.

Las autoridades libias parecen mostrar también poca tolerancia con los activistas de los derechos culturales amaziguitas, incluidos los radicados en el extranjero. En noviembre de 2009 expulsaron a Khaled Zerari, vicepresidente del Congreso Mundial Amaziguita, a su llegada a Libia, donde había viajado desde Marruecos para asistir al funeral de una conocida figura amaziguita de Libia. Tras interrogarlo durante varias horas en el aeropuerto, los agentes libios encargados de hacer cumplir la ley lo obligaron a tomar un vuelo con destino a Roma, desde donde fue devuelto a Marruecos. No se dio ninguna explicación oficial de su expulsión, pero se cree que le impidieron la entrada en Libia por su activismo en favor de los derechos de los amaziguitas del norte de África.


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