Document - Iraq: People come first

IRAK: LAS PERSONAS PRIMERO

Amnistía Internacional


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- Amnistía Internacional

- Trabajamos por los derechos humanos


Amnistía Internacionalcomenzó sus actividades en 1961, con un artículo de periódico en el que se animaba a emprender una campaña internacional en favor de la excarcelación de los «presos olvidados» del mundo. Ofrecieron su ayuda tantas personas que al cabo de seis meses ya se había formado un movimiento internacional permanente.

El objetivo principal del movimiento era la protección internacional de los derechos humanos: personas de todo el mundo haciendo campaña en favor de otras personas de cualquier lugar del mundo.

Quince años más tarde, Amnistía Internacional fue galardonada con el Premio Nobel de la Paz en reconocimiento a su labor.

Hoy día, Amnistía Internacional es un movimiento democrático y autónomo, con más de millón y medio de miembros y simpatizantes de más de 150 países y territorios, que trabajan en pro de todos los derechos humanos. Su visión es la de un mundo en el que todas las personas disfrutan de todos los derechos proclamados en la Declaración Universal de Derechos Humanos y en otras normas internacionales de derechos humanos.

Amnistía Internacional es independiente de todo gobierno, ideología política y credo religioso. No apoya ni se opone a ningún gobierno o sistema político, ni tampoco apoya ni se opone a las opiniones de las personas cuyos derechos pretende proteger. Su único interés es la protección imparcial de los derechos humanos en todas las partes del mundo. Se financia principalmente con las aportaciones de sus miembros de todo el mundo y con donaciones públicas.

Activismo sobre Irak

Amnistía Internacional está haciendo campaña en favor de los derechos humanos del pueblo de Irak desde la década de 1960.

Basándose en una evaluación de datos recogidos por medio de viajes de investigación, contactos en el país y muchas otras fuentes, Amnistía Internacional ha elaborado periódicamente informes sobre la situación de los derechos humanos en Irak.

En respuesta a esta información, los miembros de la organización de todo el mundo han asumido la responsabilidad de emprender acciones en favor de iraquíes «desaparecidos», que se han visto enfrentados a la posibilidad de ser ejecutados, que están expuestos a sufrir tortura o son presos políticos. Los grupos de miembros de Amnistía Internacional han enviado cartas a las autoridades iraquíes y, a veces, a los familiares de las víctimas, y han fomentado en el seno de sus propias comunidades la sensibilización sobre las penalidades del pueblo de Irak.

Los centenares o miles de llamamientos enviados todos los años han servido como mínimo para hacer saber a las autoridades que el mundo no se ha olvidado de las víctimas de la represión y que no le han pasado desapercibidos los abusos cometidos.

Asimismo, Amnistía Internacional no ha dejado de ejercer presión sobre otros gobiernos para que asuman realmente su obligación de promover y proteger los derechos humanos de todas las personas, independientemente del lugar donde vivan. La organización ha presentado numerosos informes y declaraciones sobre Irak a los organismos de la ONU, ha intentado captar apoyos en los gobiernos individualmente y ha emprendido campañas publicitarias y con los medios de comunicación para llamar la atención del mundo sobre el sufrimiento del pueblo de Irak.


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Informes de Amnistía Internacional sobre Irak

· 1975: Reports of arrests and executions of Kurds since the cessation of hostilities in March 1975(MDE 14/000/1975)

· 1977: The situation of Kurds in Iraq(MDE 14/016/1977)

· 1978: List of reported executions of Kurds between January 1977 and April 1978(MDE 14/004/1978)

· 1979: List of people reported to have been executed in Iraq between January 1978-August 1979 (ACT 05/027/1979)

· 1980: Background paper on executions in Iraq(MDE 14/012/1980)

· 1981: Iraq: Evidence of torture(MDE 14/006/1981)

· 1983: Report and recommendations of an Amnesty International mission to the government of the Republic of Iraq (MDE 14/006/1983)

· 1985:Torturein Iraq 1982-1984 (MDE 14/002/1985)

· 1986: Iraq: Torture(MDE 14/002/1986)

· 1986:Iraq: Death penalty(MDE 14/003/1986)

· 1987: Amnesty International’s concerns in Iraq(MDE 14/005/1987)

· 1988: Irak: Homicidios deliberados de civiles kurdos desarmados(MDE 14/006-7/1988/s)

· 1989: Iraq: Children – innocent victims of political repression(MDE 14/004/1989).

· 1990: Irak y Kuwait ocupado; violaciones de derechos humanos cometidas desde el 2 de agosto(MDE 14/016/1990/s)

· 1991: Irak: Violaciones de derechos humanos desde el Levantamiento: resumen de las preocupaciones de Amnistía Internacional(MDE 14/005/1991/s)

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EN ESTE NÚMERO

Décadas de abusos

Los terribles efectos de la guerra

Inseguridad y desgobierno

«Desapariciones»

Programa de justicia

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«Nuestros delegados en Irak han visto cómo se sacaban cadáveres de fosas comunes, han hablado con personas que se sienten inseguras en las calles y han sabido que en los mercados se están usando para envolver productos documentos de seguridad que podrían proporcionar pruebas vitales de abusos cometidos contra los derechos humanos. Todo esto subraya nuestro llamamiento para que los derechos humanos estén en el centro de los debates sobre Irak.»

Extracto de una carta enviada por Amnistía Internacional al Consejo de Seguridad de la ONU el 22 de mayo de 2003, instando a asumir un compromiso exhaustivo para con los derechos humanos, que abarque desde la determinación de la verdad y la rendición de cuentas con respecto a las violaciones de derechos humanos cometidas en el pasado hasta la adopción de medidas para garantizar la seguridad de los iraquíes actualmente.

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Irak: Las personas primero, publicación de Amnistía Internacional (Índice AI: MDE 14/134/2003/s), junio de 2003.

ISBN:

©Amnesty International Publications


Impreso por

Artes Gráficas ENCO, S.L. Madrid, España


Fotos cubierta: (de arriba abajo)

©Reuters/Goran Tomasevic

©Reuters

©Terry J. Allen

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[Pie de foto: Miembros de Amnistía Internacional en Italia se manifiestan antes de la guerra de Irak de 2003 con una pancarta que reza: «No en nombre de los derechos humanos». © AI]


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Las personas primero


[Imagen de niños, sin pie de foto. © Terry J. Allen]

El pueblo de Irak lleva décadas sufriendo terribles abusos contra los derechos humanos, así como las devastadoras consecuencias de la guerra y de las sanciones económicas. Durante todo ese tiempo, los miembros y simpatizantes de Amnistía Internacional han luchado incansablemente por los derechos y la dignidad del pueblo iraquí.

En medio de un clima de terror, millares de iraquíes han muerto a manos de las fuerzas de seguridad; miles más han «desaparecido» después de haber sido detenidos y muchos otros han sido torturados, encarcelados o ejecutados por osar oponerse al gobierno o, simplemente, por pertenecer a determinada comunidad.

La guerra entre Irak e Irán de 1980 a 1988 se cobró la vida de centenares de miles de jóvenes reclutas. Tras la invasión iraquí de Kuwait de agosto de 1990, la intervención militar que, encabezada por Estados Unidos, se llevó a cabo para obligar a las fuerzas invasoras a retirarse, causó millares de muertes más. Tras la guerra de 1991, los alzamientos de los musulmanes chiíes en el sur y de los kurdos en el norte fueron sofocados brutalmente por las fuerzas iraquíes.

Las sanciones económicas impuestas por la ONU a Irak a partir de 1990 contribuyeron a precipitar la muerte de innumerables personas, en particular de niños, y a crear una situación de penuria generalizada. A partir de 1998, fuerzas de los ejércitos británico y estadounidense efectuaron reiterados ataques aéreos, causantes de bajas civiles, a la vez que mantenían «zonas de exclusión aérea» en el norte y el sur del país.

La guerra de marzo y abril de 2003 declarada a Irak por fuerzas estadounidenses y británicas trajo consigo gran número de muertes de civiles iraquíes.

Con el final de la guerra, la paz y la seguridad resultaron difíciles de alcanzar, mientras que el desorden y la violencia generalizados persisten. Las bombas de racimo sin explotar constituyen un peligro constante, al igual que la falta de agua y electricidad en las ciudades. Los hospitales, que estaban ya totalmente desabastecidos, tienen que hacer lo imposible para prestar incluso la asistencia más básica a los enfermos y heridos.

La estabilidad y la protección de los derechos humanos a largo plazo en Irak hacen necesarios el respeto de la ley y sistemas de gobierno transparentes y que rindan cuentas, basados en el respeto sin discriminación de los derechos humanos y de las necesidades particulares de las mujeres y de los grupos étnicos y religiosos.

Los esfuerzos realizados durante décadas por Amnistía Internacional para llamar la atención sobre los derechos humanos de todas las personas en Irak han sido recibidos a menudo con indiferencia u hostilidad por líderes de gobiernos que dan prioridad a sus propios intereses.

Este informe, hecho público tras la guerra de 2003, demuestra que, si lo que se busca es poner fin al prolongado sufrimiento del pueblo iraquí, los derechos humanos no pueden estar sometidos a intereses políticos, económicos ni militares.

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En febrero de 2003, antes del comienzo de la guerra, Amnistía Internacional entregó a la ONU una petición firmada por más de 60.000 personas de casi 200 países y territorios, en la que se instaba al Consejo de Seguridad a evaluar los efectos que toda acción militar podría tener en la población iraquí desde el punto de vista humanitario y de los derechos humanos.

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Informes de Amnistía Internacional sobre Irak

· 1991: Irak: La necesidad de nuevas acciones de las Naciones Unidas para proteger los derechos humanos en Iraq(MDE 14/006/1991/s)

· 1992: Irak: Pena de muerte(MDE 14/001/1992/s)

· 1993: Iraq: "Disappearance" of Shi’a clerics and students(MDE 14/002/1993)

· 1993:Iraq: Secret detention of Kuwaitis and third-country nationals(MDE 14/005/1993)

· 1994: Irak: Amputación – Dos hombres condenados a amputación por robo(MDE 14/004/1994/s)

· 1995: Irak: Los abusos contra los derechos humanos en el Kurdistan iraquí desde 1991(MDE 14/001/1995/s)

· 1996: Iraq: State cruelty – branding, amputation and the death penalty(MDE 14/003/1996)

· 1997: Iraq: "Disappearances" – Unresolved cases since the early 1980s(MDE 14/005/1997)

· 1998: Irak: Debe ponerse fin a la expulsión de familias kurdas(MDE 14/002/1998/s)

· Irak: Temor de ejecuciones inminentes(MDE 14/003/1998/s)

· 1999: Irak: Víctimas de una represión sistemática(MDE 14/010/1999/s)

· 2000: Temor de nuevas ejecuciones extrajudiciales(MDE 14/015/2000/s)

· 2001: Iraq: Systematic torture of political prisoners(MDE 14/008/2001)

· 2001:Irak: Bombardeo de Estados Unidos y el Reino Unido contra Bagdad(MDE 14/001/2001/s)

· 2001: Irak: Cese de la tortura(MDE 14/012/2001/s)

· 2002: Estados Unidos / Irak: No en nombre de los derechos humanos(MDE 14/009/2002/s)

· Irak: Los derechos humanos, pendientes de un hilo (MDE 14/011/2002/s)

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IRAK: INFORMACIÓN GENERAL

Irak tiene fronteras con Irán, Turquía, Siria, Jordania, Arabia Saudí y Kuwait. Obtuvo la independencia en 1932 y se convirtió en república en 1958. En 1968 tomó el poder el Partido Baás, que estuvo dirigido primeramente por Ahmad Hasan al-Bakr y, a partir de 1979, por Sadam Husein.

Más de la mitad de los 24 millones de habitantes que se calcula que tiene el país son musulmanes chiíes, que viven principalmente en el sur. Casi todos los demás son musulmanes sunníes, aunque también es considerable la comunidad cristiana.

Entre las minorías étnicas figuran los asirios, los kurdos y los turkmenos. Los segundos constituyen la más numerosa del país y viven principalmente en el norte. Tras la ruptura en 1974 de un acuerdo de autonomía alcanzado en 1970, se reanudaron los enfrentamientos entre los pesh mergakurdos y las fuerzas iraquíes. En 1991, el gobierno se retiró del Kurdistán iraquí, que es relativamente autónomo desde las elecciones regionales de mediados de 1992.

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[Pie de foto] Miembros de Amnistía Internacional de Filipinas durante una vigilia con velas organizada en marzo de 2003 para pedir protección para los derechos humanos en Irak. La colocación de las velas tiene forma de paloma. © AI




[Pags..4 y 5]


Décadas de abusos contra los derechos humanos en Irak


El pueblo de Irak lleva años sufriendo abusos sistemáticos y generalizados contra los derechos humanos. Homicidios masivos, «desapariciones», uso sistemático de la tortura, encarcelamiento por motivos políticos y expulsión de la comunidad, han sido algunos de los métodos utilizados por el régimen de Sadam Husein para intentar eliminar toda oposición. Sin embargo, durante la mayor parte de este periodo los gobiernos del mundo parecieron hacer caso omiso de la difícil situación del pueblo de Irak.

Homicidios políticos

Las fuerzas de seguridad iraquíes mataron a decenas o, posiblemente, cientos de miles de personas a lo largo de los años. Las colocaban en fila y disparaban contra ellas en su propio pueblo, las envenenaban con armas químicas, o las ejecutaban en las prisiones.

A muchas de las víctimas las mataron simplemente por pertenecer a una comunidad considerada contraria al gobierno. La matanza con armas químicas de unas 5.000 personas, de la que no escaparon mujeres ni niños, en la ciudad kurda de Halabya en marzo de 1988 no fue más que un ejemplo de exterminio, del que se tuvo noticia únicamente porque unos periodistas consiguieron llegar desde Irán a la ciudad, que está próxima a la frontera. Otras formas de homicidio político consistían en efectuar fusilamientos masivos, enterrar a las víctimas vivas o ahogarlas en un río, dejar morir desangrados a presos o cometer asesinatos selectivos. Millares de personas más murieron bajo custodia en extrañas circunstancias.

«Desapariciones»

Millares de personas «desaparecieron» (véase la pág. 10). En la mayoría de los casos, sus familiares siguen sin saber lo que les ocurrió, aunque a algunos les dieron la terrible noticia de que el «desaparecido» había sido ejecutado —y les pidieron luego pagar los «gastos del Estado», incluido el coste de la bala utilizada en la ejecución, con objeto de devolverles el cadáver para su enterramiento—.

Tortura

En las prisiones y centros de detención, las personas recluidas por motivos políticos eran sometidas sistemáticamente a tortura, y jamás se hizo nada para poner fin a esta práctica. Según los informes recibidos, se utilizaban métodos como sacar los ojos al detenido, someterlo a brutales palizas y aplicarle descargas eléctricas. En muchos casos la tortura tenía lugar durante la reclusión de la persona en la sede central de Bagdad o en las delegaciones de otras partes del país de la Dirección General de Seguridad o la agencia de Información. En estos lugares, los detenidos permanecían recluidos en régimen de incomunicación durante meses, e incluso años.

Entre las víctimas de tortura había agentes de seguridad sospechosos de pertenecer a la oposición, activistas políticos chiíes y kurdos emparentados con presuntos partidarios de la oposición.

En 1994 se prescribió por decreto la imposición judicial de penas como amputar al condenado una mano y un pie, ponerle una marca en la frente o cortarle las orejas, para castigar diversos delitos. En particular eran víctimas de tales prácticas los desertores del ejército, a muchos de los cuales les cortaban las orejas. Esta pena judicial dejó de imponerse en 1996, pero las demás continuaron en vigor hasta enero de 2003.

Pena de muerte

La pena de muerte se imponía en escala masiva por una amplia variedad de delitos comunes y políticos. A lo largo del tiempo fueron ejecutadas millares de personas, incluidos muchos presos de conciencia y políticos. Es posible que jamás llegue a conocerse la verdadera cifra, ya que el gobierno mantenía el número de ejecuciones en secreto.

Esfuerzos por sacar a la luz los abusos

Todos estos abusos eran difíciles de investigar. El acceso al país era limitado, y el temor existente en todos los niveles de la sociedad impedía a la gente denunciar nada. Además, no había ninguna forma legal de resarcimiento dentro del país.

Sin embargo, basándose en la información que se fue filtrando a lo largo del tiempo, Amnistía Internacional dio a conocer las atrocidades y luchó incansablemente por conseguir que el gobierno iraquí y la comunidad internacional tomaran medidas. Su trabajo estaba basado en el testimonio de iraquíes que habían viajado al extranjero huyendo de la represión, en las impresionantes imágenes de vídeo tomadas por personal de los servicios iraquíes de información y seguridad para que quedara constancia de sus atrocidades, y en la aparición de fosas comunes, y otras fuentes verificadas y evaluadas por la organización.

Indiferencia ante el sufrimiento

Hasta agosto de 1990, cuando Irak invadió Kuwait, la mayoría de los gobiernos del mundo —muchos de los cuales tenían intereses políticos y estratégicos en la región petrolífera del golfo Pérsico— se desentendieron del sufrimiento del pueblo iraquí. Hicieron caso omiso de las escalofriantes imágenes de Halabya. Las matanzas y los informes sobre «desapariciones» masivas parecían dejarles indiferentes. Hacían oídos sordos a las denuncias de los exiliados.

Esos mismos gobiernos recurrieron en 1991 a la acción militar para expulsar a Irak de Kuwait y, luego, tras los alzamientos del norte y el sur del país, hicieron caso omiso de uno de los peores periodos de represión política de Irak. Hasta que comenzaron los preparativos de la guerra de 2003, el mundo dejó una vez más de prestar atención a la continua crisis de derechos humanos de Irak.


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«Desde el golpe militar baasista de julio de 1968 han sido detenidos varios centenares de personas. La mayoría se encuentra todavía privada de libertad sin cargos, pero decenas de ellas han sido juzgadas por "espionaje" y 36 han sido ejecutadas. Amnistía Internacional ha elevado formalmente una petición al gobierno para que se le permita enviar un observador a los juicios, pero no ha recibido respuesta.»

Informe Anual 1968-1969 de Amnistía Internacional

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«A finales de abril del 1974, sir Osmond Williams, presidente en funciones de la Sección Británica de Amnistía Internacional, visitó Bagdad, invitado por la Sociedad de Derechos Humanos de Irak [...] Amnistía Internacional cree que fue la primera visita realizada por una organización de derechos humanos a Irak en muchos años.»

Informe Anual 1973-1974de Amnistía Internacional

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«Desde mayo de 1980 , Amnistía Internacional ha recibido inquietante información sobre el posible envenenamiento de presuntos miembros de la oposición [...] Amnistía Internacional ha escrito al presidente Sadam Husein instándolo a abrir una investigación sobre los casos de envenenamiento de que se ha tenido noticia y a hacer públicos los resultados.»

Informe Anual 1981 de Amnistía Internacional

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EXPULSIÓN DE PERSONAS DE ETNIA NO ÁRABE

Las fuerzas del gobierno iraquí obligaron a millares de kurdos y de miembros de otros grupos étnicos no árabes, como turkmenos y asirios, que llevaban toda la vida viviendo en la región petrolífera de Kirkuk, a trasladarse a las provincias kurdas del norte, controladas por partidos políticos kurdos. A muchas de estas personas les confiscaron sus bienes y las cartillas de racionamiento. En el marco de este evidente programa de «arabización de Kirkuk», se animó a mudarse a la región a familias árabes de otras partes de Irak.

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Una delegación de Amnistía Internacional visitó Irak en enero de 1983 y planteó que se habían recibido denuncias sobre tortura generalizada de personas detenidas por motivos políticos, falta de salvaguardias jurídicas para este tipo de detenidos y un elevado número de ejecuciones por delitos políticos. En mayo de ese año, la organización envió al gobierno un memorándum basado en las conclusiones de la visita.

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En 1989 y 1990, Amnistía Internacional expresó gran consternación por la decisión de la Comisión de Derechos Humanos de la ONU de no tomar medidas con respecto a los sistemáticos y variados abusos que se estaban cometiendo en Irak.

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LA REPRESIÓN DE 1991

Los cadáveres colgaban de las torres de alta tensión, donde sus siluetas y su hedor constituían un persuasivo símbolo de la determinación del gobierno de sofocar la disidencia. Horas antes, las víctimas habían echado a correr para salvar la vida hasta que los soldados iraquíes, que recorrían el lugar destrozándolo todo, les habían dado caza.

A otras personas las habían detenido, empapado de petróleo y quemado vivas. A algunas las habían atado a un tanque y las habían arrastrado hasta matarlas, o, atadas y con los ojos vendados, las habían pegado un tiro delante de sus aterrorizadas familias. A las mujeres las habían obligado a caminar delante de los tanques como «escudos humanos» con que proteger a las mortíferas tropas. Todo esto ocurrió en la ciudad de Al Samawa y sus alrededores entre el 20 y el 29 de marzo de 1991. Las escenas se repitieron en todo el sur de Irak durante varias semanas tras un alzamiento contra las autoridades que el gobierno estadounidense había fomentado. Según informes, había cadáveres de personas esparcidos por la zona, a las que habían arrojado desde aviones. Otros habían aparecido tirados en la cuneta de las carreteras, atados con alambre, con marcas de tortura y agujeros de bala en la cabeza. Algunos estaban mutilados; les habían cortado la lengua, las orejas o las manos antes de ejecutarlos. Ante tal horror, centenares de miles de iraquíes del sur huyeron a Irán, Arabia Saudí u otros lugares donde pensaban que estarían a salvo.

En el norte se produjo en la misma época un éxodo aún mayor al utilizar el ejército métodos igualmente brutales para aplastar un levantamiento de los kurdos. Al concluir abril, al menos millón y medio de kurdos iraquíes habían huido a Irán o a la frontera turca.

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En julio de 1991, Amnistía Internacional tomó una medida sin precedente: instar a la ONU a establecer una operación de vigilancia sobre el terrero de la situación de los derechos humanos en Irak para prevenir la tortura, los homicidios y otros abusos de las fuerzas del gobierno.

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[pies de foto]

Mujeres kurdas iraquíes en Sulaimaniya, norte de Irak, en enero de 2003, mostrando fotografías de víctimas del ataque con armas químicas lanzado contra Halabya en marzo de 1988.

Amnistía Internacional llamó la atención sobre los homicidios deliberados de civiles cometidos en Irak en el periodo de sesiones de marzo de 1988 de la Comisión de Derechos Humanos de la ONU, pero no se tomó ninguna medida al respecto. Dos semanas después, las fuerzas iraquíes atacaron Halabya. En septiembre de 1988, Amnistía Internacional hizo un llamamiento al Consejo de Seguridad de la ONU para que tomara de inmediato medidas para poner fin a la matanza de civiles kurdos. © AP


Miembros de Amnistía Internacional de Senegal hacen campaña en favor de los derechos humanos en Irak. © AI


Miembros de Amnistía Internacional de los Países Bajos. © AI


[foto del extremo superior de la pág. izquierda, sin pie de foto] © AI



[Págs 6 y 7]


Los terribles efectos de la guerra


Cuando millones de personas se manifestaron en todo el mundo en contra de la guerra que amenazaba Irak, los miembros de Amnistía Internacional hicieron una intensa campaña para pedir que se diera prioridad a las necesidades humanitarias y de derechos humanos de los iraquíes.

La organización instó a los miembros del Consejo de Seguridad de la ONU a utilizar la fuerza sólo como último recurso. Advirtió de que la acción militar causaría más sufrimiento a un pueblo que había sufrido ya mucho a causa de la represión del gobierno y de los devastadores efectos de las sanciones económicas. Asimismo, puso de manifiesto que en el debate entablado se echaba en falta la preocupación por la vida y la seguridad del pueblo iraquí, así como todo examen de su suerte después del conflicto.

Algunos de los peores temores de Amnistía Internacional se cumplieron durante el conflicto. Murieron muchos civiles iraquíes, y muchos más resultaron heridos o quedaron lisiados. Algunos fueron víctimas de las bombas de racimo, y otros murieron en ataques llevados a cabo en circunstancias poco claras. Las bombas destruyeron viviendas e instituciones de vital importancia. Comunidades enteras se quedaron sin electricidad y sin agua.


Muertes de civiles

Los gobiernos estadounidense y británico manifestaron reiteradamente que no tenían nada en contra del pueblo iraquí y que iban a hacer todo lo posible para reducir al mínimo el número de bajas. Pero, inevitablemente, los prolongados e intensos bombardeos de zonas residenciales o de lugares próximos a ellas mataron o dejaron lisiados a muchos civiles, incluidos niños. Los hospitales del país no daban abasto para atender a los numerosos heridos que llegaban a sus puertas.

El 6 de abril, ‘Ali Isma’il ‘Abbas, de 12 años, dormía tranquilamente en su cama cuando un misil destruyó su casa y a la mayor parte de su familia, dejándolo huérfano, con graves quemaduras y sin brazos. El ataque contra su vivienda, situada en el distrito del puente de Diyala, en el este de Bagdad, mató a su padre, a su madre, que estaba embarazada, y a ocho parientes próximos suyos.

Las fuerzas iraquíes infringieron el derecho internacional humanitario al utilizar tácticas que eliminaban la distinción entre combatientes y civiles.

Amnistía Internacional pidió que se investigaran exhaustivamente todas las denuncias creíbles de homicidio ilegítimo de civiles y que se pidieran responsabilidades individuales a los autores.

Prisioneros de guerra

Durante la guerra contra Irak, las fuerzas militares hicieron prisioneros a millares de iraquíes. De acuerdo con las autoridades británicas, el 3 de abril las fuerzas de Estados Unidos y el Reino Unido tenían más de 5.300 prisioneros de guerra iraquíes.

Amnistía Internacional se preocupó por estas personas, pues consideraba que debían tener de inmediato acceso al Comité Internacional de la Cruz Roja y que había que darles a todas protección conforme al derecho internacional.

Delegados de la organización expusieron a las autoridades estadounidenses y británicas los informes recibidos sobre malos tratos a prisioneros de guerra.

Amnistía Internacional instó a los gobiernos de Estados Unidos y el Reino Unido a:

- tratar a todos los prisioneros de guerra conforme a lo dispuesto en el tercer Convenio de Ginebra;

- dictar claras instrucciones a sus fuerzas sobre la obligación de dispensar un trato humano a todos los prisioneros, a los heridos y a quienes se rindieran;

- garantizar que todos los autores de infracciones del derecho aplicable en la guerra eran puestos a disposición judicial.

Derechos humanos

A lo largo de la guerra, Amnistía Internacional centró su atención en los derechos del pueblo iraquí.

La organización pidió insistentemente a todas las partes en el conflicto garantías de que harían todo lo posible para cumplir las obligaciones que habían contraído en virtud del derecho internacional de derechos humanos y el derecho internacional humanitario.


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Llamamiento de Amnistía Internacional

En vísperas de la guerra Amnistía Internacional hizo un llamamiento de 10 puntos a todas las partes en el conflicto, instándolas a hacer todo lo posible para:

· proteger a los civiles acatando estrictamente las normas del derecho internacional humanitario;

· abstenerse de utilizar armas de efecto indiscriminado;

· dispensar a los civiles detenidos un trato justo y humano;

· proteger los derechos de los combatientes;

· garantizar que la seguridad y las necesidades humanitarias de la población iraquí estaban plenamente cubiertas;

· prestar protección y ayuda a los refugiados y los desplazados internos;

· garantizar que los autores de delitos comprendidos en el derecho internacional eran puestos a disposición judicial;

· comprometerse a recurrir a la Comisión Internacional Humanitaria de Encuesta para investigar las infracciones de los Convenios de Ginebra y sus Protocolos Adicionales;

· apoyar y facilitar el despliegue de observadores de derechos humanos en Irak tan pronto como las condiciones de seguridad lo permitieran;

· apoyar a la ONU en su labor humanitaria y de protección de los derechos humanos.

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LA REACCIÓN INTERNACIONAL CONTRA LOS DERECHOS HUMANOS

Con el comienzo, el 20 de marzo de 2003, de la acción militar de las fuerzas estadounidenses y británicas se produjo en todo el mundo una reacción contra los derechos humanos, manifiesta, por ejemplo, en:

· atentados contra el derecho a la libertad de expresión y de reunión cuando millones de personas salían a la calle en todo el mundo para protestar contra la guerra;

· uso excesivo de la fuerza por parte de la policía contra los participantes en las manifestaciones en contra de la guerra;

· restricción de los derechos de asilo.


Amnistía Internacional puso de manifiesto estos abusos e instó a todos los gobiernos a no utilizar la guerra como excusa para restringir derechos humanos fundamentales o cometer abusos contra ellos.

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EL DERECHO INTERNACIONAL HUMANITARIO

El derecho internacional humanitario es el conjunto de normas y principios que protegen a quienes, en caso de conflicto armado, no participan en las hostilidades, incluidos no sólo los civiles, sino también los combatientes heridos o capturados. Su objeto principal es limitar en la medida de lo posible el sufrimiento humano en tiempo de conflicto armado. Los principales instrumentos de este «derecho de la guerra» son los cuatro Convenios de Ginebra de 1949 y sus Protocolos Adicionales de 1977.

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BOMBAS DE RACIMO

Era evidente que en Al Hilla había ocurrido algo terrible cuando, el 1 de abril de 2003, decenas de personas muertas o heridas fueron llevadas al hospital con el cuerpo lleno de fragmentos de metralla dispersada por bombas de racimo. A la puerta del hospital había cadáveres de civiles como para llenar dos camiones. Los supervivientes contaron que los explosivos «caían como uvas» del cielo y que las bombas secundarias rebotaban contra las ventanas y las puertas de las casas antes de explotar.

Amnistía Internacional teme que el uso de bombas de racimo en Al Hilla y en otros lugares constituyera un ataque indiscriminado y, por consiguiente, una violación grave del derecho internacional humanitario.

Hasta 10.000 bombas de racimo y bombas secundarias que no explotaron al ser arrojadas durante la guerra continúan esparcidas todavía por las ciudades, campos y carreteras de Irak.

Amnistía Internacional ha pedido:

· el fin inmediato del uso de bombas de racimo, objetivo que se enmarca en la campaña emprendida por la organización para que se declare una suspensión mundial del empleo de estas armas;

· la recogida inmediata por las potencias ocupantes de todos los artefactos explosivos no detonados.


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«No olvidemos que estos mismos gobiernos hicieron oídos sordos a los informes de Amnistía Internacional sobre violaciones generalizadas de derechos humanos en Irak antes de la guerra del Golfo.»

Declaración de Amnistía Internacional, noviembre de 2002

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[Pies de foto]

[foto principal, sin leyenda] © Reuters


La madre de Hassan Nasser, víctima de un ataque con bombas, llora junto a su cama en un hospital de Basora, 9 de abril de 2003. © Odd Anderson/AFP/Getty Images


Un iraquí llora junto a los cuerpos de sus hijos en Al Hilla, abril de 2003.

© REUTERS/Akram Saleh


Irak está lleno de artefactos explosivos no detonados. © AI


Miembros de Amnistía Internacional de Pakistán hacen campaña en favor de los derechos humanos en Irak. © AI



[Págs. 8 y 9]


Inseguridad y desgobierno


«Nadie está a salvo.» «Necesitamos seguridad, no alimentos.» A las personas con las que se entrevistaron los delegados de Amnistía Internacional que visitaron Basora en abril de 2003 les preocupaban sobre todo la inseguridad y la violencia.

Vivían en una ciudad asolada por los saqueos y el desorden, donde continuaban los robos a pesar de que ya no quedaba nada de valor por robar, donde las mujeres y las niñas no se atrevían a salir solas a la calle por temor a la violencia, los delitos a mano armada y los homicidios por venganza.

En muchas partes de Irak imperaban el desgobierno, el miedo y la inseguridad. Ya no existía la autoridad del gobierno anterior, y las fuerzas ocupantes estadounidenses y británicas no estaban prestando al pueblo iraquí la protección y la asistencia debidas. La falta de preparativos y recursos hacía imposible controlar la situación.

Saqueos

Al avance de los tanques estadounidenses y británicos sobre las principales ciudades iraquíes le siguió en seguida la propagación de los saqueos y los incendios provocados. Se saquearon edificios del gobierno, oficinas, universidades, comercios y escuelas. En la mayoría de los casos, las potencias ocupantes, que no parecían estar dispuestas o preparadas para mantener el orden, se limitaron a cruzarse de brazos.

Cuando los delegados de Amnistía Internacional llegaron a Basora vieron que casi todos los edificios oficiales habían sido saqueados y, en algunos casos, incendiados. No obstante, los saqueos continuaban. Siempre que los delegados regresaban a un edificio al cabo de uno o dos días comprobaban que estaba aún más destruido, porque se habían llevado el tejado, las puertas, las verjas, las ventanas e incluso los ladrillos.

Los saqueos no afectaban sólo a los edificios. También se quemaron y destruyeron numerosos documentos. La desaparición de documentos tendrá efectos incalculables para los iraquíes, que se harán sentir en todo, desde la solución de disputas sobre derechos de propiedad y la elaboración del historial académico de los estudiantes, hasta la rendición de cuentas por violaciones de derechos humanos cometidas en el pasado.

Desgobierno

No había presencia policial visible en las calles de las ciudades iraquíes en abril de 2003, y los soldados británicos y estadounidenses ni habían recibido formación suficiente para desempeñar labores de mantenimiento del orden ni disponían de medios para hacerlo. En Basora sólo funcionaban cuatro comisarías de policía ese mes. Una de ellas, la número 3, se hallaba en el casco antiguo, al lado mismo del denominado «mercado de los ladrones», lugar donde todos los días se ponía a la venta el producto de los saqueos. Su proximidad simbolizaba la audacia de quienes infringían la ley y la ineficacia de quienes se suponía que tenían que hacerla cumplir.

Tras el conflicto se produjeron algunos secuestros, violaciones y asesinatos de mujeres y niñas. Los delegados de Amnistía Internacional que visitaron Irak hablaron con familias que afirmaban no atreverse a dejar que las mujeres salieran solas o que las niñas fueran al colegio por temor a que les ocurriera algo. Según informes, algunos grupos islamistas emitieron avisos en los que se amenazaba a las mujeres por su forma de vestir.

Los riesgos de la violencia se vieron intensificados por el hecho de que en Irak casi todas las familias pudieran disponer de armas. Estas procedían de las numerosas organizaciones de seguridad y milicias existentes, de arsenales distribuidos por el gobierno antes de la guerra o de comisarías de policía, cuarteles del ejército y sedes del Partido Baás saqueados. Ante el desorden imperante, los iraquíes estaban decididos a quedarse con sus armas.

Era evidente que las potencias ocupantes tenían que actuar con rapidez y decisión para restablecer el orden, como exigía el derecho internacional. Pero no lo hicieron, así que el desgobierno se extendió aún más, y la tarea de restablecer el orden adquirió mayor importancia y se volvió más difícil.

Homicidios por venganza

Durante los meses siguientes a la guerra se tuvo noticia de un creciente número de homicidios cometidos por venganza.

«La razón de los homicidios por venganza es la ausencia de seguridad —explicó un líder tribal—. No hay nadie a quien recurrir. Necesitamos policía y patrullas de policía. No hay autoridad ni respeto de la ley.»

Medidas necesarias

Amnistía Internacional instó a las fuerzas ocupantes a:

- tomar medidas urgentes para hacer cumplir la ley en las zonas bajo su control hasta que la policía iraquí pueda desempeñar efectivamente su función;

- garantizar que no se destruye ni se pierde información decisiva sobre abusos contra los derechos humanos cometidos en el pasado;

-establecer un procedimiento efectivo y justo de investigación de los miembros de la policía iraquí para acelerar la creación de una fuerza efectiva de policía entre cuyos miembros no haya nadie que haya cometido violaciones de derechos humanos.


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Protección

Las fuerzas estadounidenses y británicas, en tanto que potencias ocupantes según el derecho internacional, tienen la obligación ineludible de proteger a la población iraquí. No obstante, la autoridad de las potencias ocupantes es provisional y está limitada a la prestación de protección y asistencia a la población del territorio ocupado en la situación de emergencia creada por la guerra. No pueden, por ejemplo, modificar el ordenamiento jurídico ni, en este caso, efectuar las radicales reformas del sistema de justicia penal iraquí que es necesario hacer para garantizar el respeto de los derechos humanos. Sólo un gobierno iraquí de nueva planta o una administración provisional de la ONU establecida por el Consejo de Seguridad tiene, de acuerdo con el derecho internacional, tal autoridad.

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Riesgos para la salud

Según la Organización Mundial de la Salud, el 8 de mayo la falta de agua potable dejó el sur de Irak expuesto a un brote masivo de cólera. En Basora se habían registrado ya al menos 17 casos de esta enfermedad potencialmente mortal. Aunque las fuerzas británicas controlaban la zona desde hacía alrededor de un mes, todavía faltaban medicamentos esenciales y líquidos de administración intravenosa para tratar a los enfermos.

Los iraquíes que no disponían de agua potable estaban bebiendo de suministros contaminados, y, debido a la falta de seguridad, en algunos casos ni los enfermos podían desplazarse hasta un hospital, ni los trabajadores de la salud podían llegar hasta ellos para atenderlos.

Con la electricidad y el agua cortadas, muchos iraquíes corrían grandes riesgos desde el punto de vista de la salud. Los hospitales habían sido saqueados y no daban abasto para atender a las víctimas de la guerra y a los enfermos, y la falta de seguridad impedía a las organizaciones humanitarias realizar su trabajo.

Amnistía Internacional instó a las fuerzas ocupantes a:

· garantizar el suministro de alimentos, agua y material médico a los habitantes de las zonas bajo su control;

· mantener los servicios médicos y hospitalarios, la salud pública y la higiene.

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Los miembros de Amnistía Internacional de Francia recogieron en 2001 más de 10.000 firmas para una petición presentada al Consejo de Seguridad de la ONU en la que expresaban su preocupación por la situación humanitaria existente en Irak desde la imposición de las sanciones en 1990.

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Abusos cometidos por soldados estadounidenses y británicos

El 16 y el 17 de abril, al menos 13 personas murieron y decenas más resultaron heridas en tiroteos que se produjeron en Mosul entre las fuerzas estadounidenses y manifestantes iraquíes; entre las víctimas había niños. Según informes, ese mismo mes al menos 16 personas murieron y decenas más resultaron heridas al disparar las tropas estadounidenses contra civiles iraquíes que se estaban manifestando en la ciudad de Falluya, situada al oeste de Bagdad.

Hubo también denuncias de abusos cometidos por soldados británicos en Basora y en otras localidades. A finales de mayo se supo que un soldado británico había sido arrestado y estaba siendo interrogado por la policía militar por haberse encontrado unas fotografías que, según informes, mostraban a soldados torturando a prisioneros de guerra iraquíes. Al parecer, en una de las imágenes se veía a un prisionero iraquí amordazado, atado y colgado en una red de una carretilla elevadora conducida por un soldado británico.

Amnistía Internacional pidió a las autoridades estadounidenses y británicas que abrieran una investigación exhaustiva, independiente y pública sobre los homicidios de manifestantes y las denuncias de abusos contra prisioneros.

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Ataúdes para cadáveres exhumados de fosas comunes. © AI


Cárcel de Basora. ©AI


Documentos de la compañía eléctrica nacional arrojados por los soldados británicos en Basora. Como el lugar estaba próximo a un edificio de los servicios de seguridad, muchos iraquíes se abalanzaron sobre ellos con la esperanza de que contuvieran información sobre familiares suyos desaparecidos. ©AI


Un niño bebe agua de dudosa potabilidad en Basora, abril de 2003. © Odd Anderson/AFP/Getty Images


Delegados de Amnistía Internacional examinan una antigua prisión de Basora, abril de 2003. ©AI



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«Desapariciones»: La angustia continúa


En abril de 2003, delegados de Amnistía Internacional visitaron una prisión abandonada de Basora, donde vieron a decenas de personas excavando el suelo con las herramientas más rudimentarias con la vana esperanza de encontrar en las celdas subterráneas a seres queridos «desaparecidos».

Con gran desconsuelo y desesperación, algunas de esas personas contaron su caso a los delegados de la organización. Sólo en una familia habían «desaparecido» siete hermanos, otro había sido ejecutado y dos hermanas habían sido torturadas y no podían ya casarse debido a la deshonra social que entrañaba el trato que habían recibido.

Se considera que una persona ha «desaparecido» cuando, habiendo sido detenida por las autoridades, éstas afirman no tener conocimiento de su existencia. La familia del esposo, hijo, madre o hermana «desaparecidos» sufre una angustia terrible, pues no sabe siquiera si la persona está viva o muerta.

En Irak han «desaparecido» decenas de miles de personas. Las «desapariciones» fueron especialmente comunes durante la guerra con Irán, entre 1980 y 1988. Se calcula que, en los 10 primeros días de 1983, fueron detenidos en la provincia de Arbil 8.000 kurdos del clan Barzani, todos ellos varones de entre ocho y 70 años; no se los ha vuelto a ver desde entonces.

A principios de 1988, durante las «Operaciones Anfal» llevadas a cabo en el Kurdistán iraquí, en centenares de pueblos «desaparecieron» familias enteras tras haber sido detenidas por las fuerzas del gobierno. Amnistía Internacional recogió el nombre de más de 17.000 personas «desaparecidas» entonces, pero fuentes kurdas sitúan el total en más de 100.000. Inmediatamente después de la guerra del Golfo de 1991, cuando las fuerzas del gobierno iraquí aplastaron los alzamientos de los chiíes en el sur y los kurdos en el norte, «desaparecieron» millares de iraquíes más. Sin embargo, durante los alzamientos de 1991, centenares de personas que habían «desaparecido» en las décadas de 1970 y 1980 aparecieron vivas en prisiones subterráneas secretas.

Desesperados por saber algo de sus seres queridos, los familiares de los «desaparecidos» han exhumado cadáveres de fosas comunes sin darse cuenta de que al hacerlo pueden destruir pruebas esenciales, impedir que otros identifiquen los cadáveres y obstaculizar el proceso que permitirá hacer justicia.

Para las incontables víctimas de las violaciones graves de derechos humanos cometidas por agentes del gobierno iraquí es fundamental que se haga justicia. Con tal fin, es muy importante, por tanto, proteger las fosas comunes y asegurarse de que son objeto de una investigación adecuada, llevada a cabo por los debidos peritos y autoridades.


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las familias de los «desaparecidos» no pierden la esperanza

La familia de Sadiq Nematollah Fathali creía que éste podía estar muerto. Pero, como las de todos los demás «desaparecidos», no lo sabía con certeza, así que nunca perdió la esperanza de encontrarlo vivo.

El 15 de abril de 1980, la familia entera había sido detenida en Bagdad, llevada a la frontera con Irán y expulsada del país. Todos sus miembros corrieron esta suerte, excepto Sadiq Nematollah Fathali, joven de 27 años, licenciado en literatura, que estaba haciendo el servicio militar y había regresado a casa con un breve permiso. A él lo llevaron a la prisión de Abu Ghraib, cerca de Bagdad, donde estuvo recluido hasta que, en 1982, lo trasladaron a un centro de detención desconocido.

Su familia no supo nada de él durante 17 largos años.

Al parecer, Sadiq Nematollah Fathali fue encarcelado debido únicamente a su origen étnico: kurdo feilí. Durante la década de 1980 muchas personas de esta etnia fueron expulsadas a Irán por considerarse que eran de «ascendencia iraní». No obstante, millares de miembros varones de las familias expulsadas fueron puestos bajo custodia en Irak, y aunque muchos quedaron en libertad al final de la guerra con Irán, miles de ellos continúan «desaparecidos».

En 1996, una de las hermanas de Sadiq Nematollah Fathali regresó a Irak y consiguió una información que indicaba que éste estaba todavía vivo y que había sido sometido a una operación quirúrgica en el hospital de una prisión. La familia de Sadiq Nematollah Fathali ha conseguido algunas cartas escritas por él, pero no sabe dónde está ni cómo se encuentra de salud.

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Amnistía Internacional escribió en mayo de 2003 una carta abierta al presidente de Estados Unidos, George Bush, y al primer ministro británico, Tony Blair, pidiéndoles que garantizaran que se protegía y conservaba toda prueba importante, como las fosas comunes y los documentos, que se encontrara.

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«Mi esposa y yo queremos aprovechar la oportunidad para expresarles nuestro más sincero agradecimiento por su apoyo. Esperamos que sus esfuerzos por determinar la suerte de mi hermano [Al-Sayyid] Izzidin sean fructíferos y rezamos por ello.»

Carta de los familiares del ulema Al-Sayyid Izzidin ‘Ali Bahr al-’Ulum recibida en 1995 por Grupos de Amnistía Internacional de Alemania, Estados Unidos y Suecia. Al-Sayyid Izzidin y otro ulema «desaparecieron» en 1991, y los Grupos de Amnistía Internacional llevaban años trabajando sobre su caso.

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[pie de foto] Mujeres lloran en un mercado de Basora, abril de 2003. Nadie sabe cuántos iraquíes están todavía sufriendo por seres queridos «desaparecidos». © Reuters/ Goran Tomasevic



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Programa de justicia


A modo de aportación al debate sobre el futuro de Irak, Amnistía Internacional propone una serie de medidas que considera esenciales para la protección y promoción de los derechos humanos en el país.


Las violaciones de derechos humanos cometidas en el pasaDo: poner fin a la impunidad

En las dos últimas décadas, centenares de miles de iraquíes han sufrido graves violaciones de derechos humanos, que constituyen crímenes de lesa humanidad.

Entre las violaciones de derechos humanos cometidas por el anterior régimen iraquí ha habido «desapariciones», ejecuciones extrajudiciales, tortura, ejecuciones tras un juicio sumario y expulsiones. Asimismo, numerosas personas, iraquíes y no iraquíes, han sufrido también violaciones del derecho internacional humanitario durante el reciente conflicto y en guerras anteriores.

A fin de garantizar un futuro en el que se protejan los derechos humanos, es preciso hacer justicia a las víctimas de esas violaciones.

Amnistía Internacional pide que se investiguen las violaciones de derechos humanos y del derecho internacional humanitario independientemente de dónde se hayan cometido, de quiénes sean sus autores y del tiempo transcurrido desde su comisión. Todo presunto autor de abusos contra los derechos humanos debe ser puesto a disposición judicial. No se deben conceder amnistías a personas condenadas por tales delitos, y es preciso ofrecer reparación plena a las víctimas y a sus familias.

Amnistía Internacional está pidiendo desde abril de 2003 que se establezca con urgencia, bajo los auspicios de la ONU, una comisión de expertos encargados de presentar un programa que aborde exhaustivamente la cuestión de la justicia en Irak en estrecha consulta con la sociedad civil iraquí. La organización espera que la comisión comience su trabajo inmediatamente y presente un informe dentro de unos meses.


EL LEGADO DE LA GUERRA Y LAS SANCIONES

El pueblo de Irak ha pasado muchas penalidades a causa de casi 13 años de sanciones. Ahora también se ve amenazado su derecho a los alimentos, a la salud y a la educación como consecuencia de la guerra, que ha provocado desplazamientos, destrucción de edificios e infraestructuras e interrupción de servicios y suministros esenciales.

Amnistía Internacional pide a la comunidad internacional y a las potencias ocupantes que asuman el compromiso de proteger y promover todos los derechos humanos del pueblo de Irak y que conviertan este objetivo en la parte principal de los planes para el futuro del país.


LOS DERECHOS HUMANOS EN EL FUTURO

A fin de combatir las violaciones de derechos humanos es preciso realizar cambios fundamentales en los sistemas jurídico, judicial y penal de Irak. No integrar plenamente en el proceso de cambio reformas destinadas a proteger los derechos humanos supondrá traicionar al pueblo iraquí.


Entre los elementos más importantes para la protección futura de los derechos humanos en Irak figuran:

El fin de la discriminación: proteger y promover los derechos de todas las personas, incluidos:

- los derechos de las mujeres;

- los derechos de los grupos étnicos y religiosos.

Una revisión jurídica exhaustiva, llevada a cabo por el futuro gobierno iraquí para:

- adaptar el derecho interno iraquí a las normas internacionales de derechos humanos;

- abolir la pena de muerte y las penas crueles, inhumanas o degradantes;

- establecer un poder judicial independiente;

- revisar y reformar el sistema de justicia penal;

- proteger el derecho a la libertad de expresión y asociación.

Un programa de educación y sensibilización en derechos humanos, financiado por la comunidad internacional.

El despliegue en Irak de observadores de derechos humanos de la ONU a fin de:

- ayudar a proteger a los iraquíes de abusos durante el periodo posterior al conflicto;

- pedir activamente resarcimiento por los abusos cometidos en el pasado y en la actualidad;

- aportar experiencia e información a la elaboración de propuestas de reforma legislativa e institucional.



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Informes sobre Irak publicados por Amnistía Internacional en 2003:

· Irak: Las personas primero: la protección de los derechos humanos durante los actuales disturbios. Llamamiento de 10 puntos de Amnistía Internacional (MDE 14/093/2003/s)

· Irak:Las responsabilidades de las potencias ocupantes(MDE 14/089/2003/s)

· Irak: Declaración sobre Irak realizada por Amnistía Internacional ante el Consejo de Seguridad (MDE 14/079/2003/s)

· Irak: Pillaje, desgobierno y consecuencias humanitarias(MDE 14/085/2003/s)

· Irak: La necesidad de garantizar que se hace justicia (MDE 14/080/2003/s)

· Irak: Los civiles, víctimas de los ataques (MDE 14/071/2003/s)

· Irak: A la sombra de la guerra: la ofensiva contra los derechos humanos (MDE 14/057/2003/s)

· Irak: El respeto al derecho internacional humanitario. Información general (MDE 14/041/2003/s)

· Irak: Refugiados y desplazados: protección primero (MDE 14/038/2003/s)

· Irak: Carta abierta de la secretaria general de Amnistía Internacional, Irene Khan, al presidente George Bush, al primer ministro Tony Blair, al presidente del gobierno José María Aznar y al presidente Sadam Husein (MDE 14/027/2003/s)

· Irak: La necesidad de desplegar observadores de derechos humanos (MDE 14/012/2003/s)

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[pie de foto] La escuela Gharnata de Al Hartha, Basora. ©AI



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Usted puede hacer que cambien las cosas


Ayude a Amnistía Internacional a conseguir que se dé prioridad a los derechos humanos del pueblo iraquí. Con su apoyo vamos a pedir que se haga justicia por los abusos cometidos en el pasado, vamos a instar a que se mejore la seguridad —haciendo que las personas se sientan más seguras en su vida cotidiana— y vamos a promover un programa de derechos humanos para el futuro de Irak.


- Únase a Amnistía Internacional en su campaña de promoción de la justicia y la seguridad en Irak.


- Escriba al Ministerio de Asuntos Exteriores de su país pidiéndole que ejerza presión sobre quienes tengan autoridad en Irak para que protejan los derechos humanos del pueblo iraquí.


- Pida al embajador de su país en las Naciones Unidas que apoye el despliegue de observadores de derechos humanos en Irak.


- Únase a Amnistía Internacional para sumar su voz a la nuestra.



Póngase en contacto con nosotros si quiere saber más sobre Amnistía Internacional y sobre nuestra campaña mundial en favor de los derechos humanos en Irak. Para ello, diríjase a la Sección de Amnistía Internacional de su país (a la dirección que se indica en el recuadro o recorte la solicitud que figura a continuación y envíela al equipo de crisis para Irak del Secretariado Internacional de Amnistía Internacional, cuya dirección es la siguiente:


Iraq Crisis Team

Amnesty International

International Secretariat

Peter Benenson House

1 Easton Street, London WC1X ODW

Reino Unido



Solicitud de información (marque con una cruz la casilla correspondiente):



Deseo que me envíen información sobre Amnistía Internacional o


Deseo que me envíen información sobre la campaña en favor

de los derechos humanos en Irak o


Nombre………………………...............................................................

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Publicado originalmente en inglés por: ©Amnesty International Publications, International Secretariat, Peter Benenson House, 1 Easton Street, London WC1X ODW, Reino Unido. Reservados todos los derechos. La reproducción de cualquier apartado de esta publicación queda totalmente prohibida, así como su almacenamiento en la memoria de computadoras, su transmisión, fotocopia y grabación por medios electrónicos o mecánicos de reproducción, sin previa autorización de la editorial.********



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