Document - Iraqi government must respect and protect rights of Camp Ashraf residents

AMNESTY INTERNATIONAL

AMNISTÍA INTERNACIONAL

DECLARACIÓN PÚBLICA


Fecha: 13 de julio de 2011

Índice: MDE 14/037/2011



El gobierno iraquí debe respetar y proteger los derechos de los residentes del campo de Ashraf




Amnistía Internacional insta al gobierno iraquí a que deje de hostigar a los exiliados iraníes residentes en el campo de Ashraf, situado al norte de Bagdad, y garantice que tienen acceso sin restricciones a atención médica y otros servicios humanitarios.


El gobierno iraquí no es partidario de que siga existiendo el campo de Ashraf, que acoge a unos 3.400 exiliados y refugiados iraníes, miembros y simpatizantes, en su mayoría, de la Organización Muyahidín del Pueblo de Irán residentes en Irak desde que se les permitió trasladarse allí durante el gobierno de Sadam Husein. La muestra más reciente de esta oposición al campo de Ashraf tuvo lugar el pasado 25 de junio, cuando, en el curso de una visita a Irán, el presidente iraquí, Yalal Talabani, declaró que se iba a clausurar el campo antes del final de 2011 y que se había establecido con tal fin una “comisión tripartita”, integrada por los gobiernos de Irak e Irán y la Cruz Roja Internacional, que iba a “cerrar el campo de este grupo terrorista”. Según informes, el ministro iraquí de Asuntos Exteriores, Hoshyar Zebari, de visita también en Irán, se hizo eco de este anuncio, pero dos días después el Comité Internacional de la Cruz Roja negó que ésta fuera participar en el cierre del campo.


Este nuevo intento de impedir la existencia del campo de Ashraf se produce tras meses de creciente presión de las autoridades iraquíes contra los residentes. Después del derrocamiento de Sadam Husein en 2003 con la invasión de Irak dirigida por Estados Unidos, el campo y sus residentes quedaron bajo protección estadounidense, pero esta situación llegó a su fin a mediados de 2009, tras un acuerdo entre el gobierno iraquí y las autoridades estadounidenses. Apenas un mes después, el 28 y el 29 de julio de 2009, las fuerzas de seguridad iraquíes asaltaron el campo; en la operación murieron al menos nueve residentes y resultaron heridos muchos más. Al parecer, 36 residentes que fueron detenidos sufrieron tortura y palizas. Se declararon en huelga de hambre, y cuando quedaron finalmente en libertad, el 7 de octubre de 2009, estaban mal de salud.


El pasado 8 de abril, tropas iraquíes tomaron posiciones dentro del campo haciendo uso excesivo de la fuerza, incluidos medios letales, contra los residentes que opusieron resistencia. Los soldados utilizaron munición real, y al final de la operación habían muerto unos 36 residentes, incluidas 8 mujeres, y habían resultado heridos más de 300. Tras la condena internacional y otras protestas, el gobierno iraquí anunció que había nombrado una comisión para investigar el ataque y los homicidios, pero, como en otras ocasiones en que han anunciado investigaciones sobre presuntas violaciones graves de derechos humanos cometidas por sus fuerzas, las autoridades siguen sin revelar los resultados, lo que hace dudar de que se haya realizado realmente alguna investigación.


Según informes, desde el ataque de abril, a algunos residentes que resultaron heridos de gravedad les resulta sumamente difícil conseguir un permiso para viajar fuera de los límites del campo a fin de recibir atención médica más especializada que la disponible allí. El Comité de Ashraf, comisión creada por las autoridades iraquíes para controlar totalmente la entrada y salida de bienes y personas de campo, deniega muy a menudo tales permisos. Al parecer, al menos cinco personas han muerto en el campo en las últimas semanas a causa de heridas sufridas el 8 de abril por habérseles impedido desplazarse a hospitales fuera del campo o habérseles permitido hacerlo tras largas demoras.


El 11 de junio de 2011 murió por heridas graves sufridas en el pecho Mansour Hajian. Se había permitido su traslado a un hospital de Bagdad, pero aquí no pudieron atenderlo por falta de medios y aconsejaron que fuera llevado a Erbil, donde había mejores servicios médicos. Sin embargo, fue trasladado de nuevo al campo de Ashraf. Según informes, el Comité de Ashraf le negó el permiso para viajar a Erbil para recibir atención médica. Hasta que no intervino la Misión de Asistencia de las Naciones Unidas para el Iraq (UNAMI) no le permitió el Comité viajar a Erbil, el 23 de mayo, y aún entonces Mansour Hajian tuvo que hacerlo por cuenta propia y sin haber recibido el permiso por escrito. En un puesto de control a las afueras de Erbil, las fuerzas de seguridad kurdas dijeron a Mansour Hajian y a sus acompañantes que no podían entrar en la ciudad sin el permiso del Comité de Ashraf. Lo devolvieron a Ashraf, donde en los días siguientes se agravó drásticamente su estado de salud. Fue trasladado entonces al hospital de Bagdad donde lo habían llevado originalmente, y murió allí al día siguiente.

Al parecer, varios residentes necesitan recibir atención más especializada por heridas sufridas en el ataque de abril de 2011 o por enfermedades graves, como cáncer, pero se les niega el permiso para salir del campo con tal fin. Por ejemplo, Gholamreza Khorrami tiene todavía lesiones en la cabeza y una fractura de mandíbula sufridas en el ataque del 8 de abril. Al principio lo trasladaron a un hospital de Baquba, pero los médicos no pudieron atenderlo debido a la gravedad de las heridas. Fue llevado de regreso al campo, pero consiguió permiso del Comité de Ashraf para ir a Erbil, donde lo atendieron. De acuerdo con los informes, de regreso ya otra vez en el campo, necesita recibir más tratamiento, pero el Comité de Ashraf no le ha renovado el permiso para salir.


Algunos residentes del campo de Ashraf denuncian también que las autoridades iraquíes no les permiten comprar medicinas básicas y que bloquean la entrada de combustible al campo, aparentemente con objeto de hacerles la vida cada vez más difícil para que se vean obligados a marcharse de allí.


Amnistía Internacional ha instado de manera reiterada al gobierno iraquí a que respete plenamente los derechos humanos de los residentes del campo de Ashraf, investigue los ataques de las fuerzas de seguridad iraquí contra el campo y garantice que se rinden cuentas por los homicidios ilegítimos, tortura y otras violaciones de derechos humanos cometidas.


En particular, Amnistía Internacional continúa pidiendo al gobierno iraquí que garantice que no se tomará ninguna medida para devolver a los residentes del campo de Ashraf a Irán, donde la organización teme que muchos corran grave riesgo de sufrir tortura u otras violaciones graves de derechos humanos debido a su asociación con la Organización Muyahidín del Pueblo de Irán, que anteriormente hacía oposición armada al gobierno iraní.


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