Document - Iraq: Suffering in silence: Iraqi refugees in Syria

Público


Amnistía Internacional


Irak

Sufrir en silencio:

La población iraquí refugiada en Siria





























Índice AI: MDE 14/010/2008


SECRETARIADO INTERNACIONAL, 1 EASTON STREET, LONDON WC1X 0DW, REINO UNIDO

TRADUCCIÓN DE EDITORIAL AMNISTÍA INTERNACIONAL (EDAI), ESPAÑA






Índice













Irak

Sufrir en silencio: La población iraquí refugiada en Siria



1 INTRODUCCIÓN


Siria acoge a más personas refugiadas de origen iraquí que ningún otro Estado del mundo; en la actualidad, cientos de miles de ellas viven en ese país.1 Muchas llegaron después del atentado con bomba de febrero de 2006, que destrozó la mezquita de Askari, un santuario chií de la localidad iraquí de Samarra, y provocó un brusco recrudecimiento del conflicto entre sectas en Irak. La mayoría de los refugiados llegados a Siria desde entonces son musulmanes sunníes, pero un número importante pertenece a otras minorías étnicas y religiosas iraquíes, como cristianos y mandeosabeos, además de refugiados palestinos que llevaban mucho tiempo viviendo en Irak.2


Entre el 26 de febrero y el 6 de marzo de 2008, una delegación de Amnistía Internacional visitó Siria para valorar la situación de la población refugiada iraquí.3 La mayoría de las decenas de refugiados y refugiadas con los que se reunió habían huido de Irak tras sufrir experiencias traumáticas: grupos armados habían obligado a algunos de ellos a abandonar sus hogares o barrios en el contexto de la violencia sectaria; otros habían sufrido amenazas contra su integridad física o habían sido secuestrados; a algunos los habían torturado; había personas que habían escapado de enfrentamientos armados entre grupos armados y fuerzas iraquíes y estadounidenses; otras tenían familiares o amigos que habían muerto en explosiones de bombas o atentados suicidas. Algunas mujeres contaron que las habían violado o amenazado con ello.


Muchos de los refugiados iraquíes entrevistados por Amnistía Internacional necesitan rehabilitación y atención psicológica, pero esos servicios son escasos en Siria. La mayoría de estas personas viven en la pobreza, pero no se les permite trabajar. Las que se han registrado en el ACNUR (el organismo de la ONU para los refugiados) es posible que reciban asistencia alimentaria de organismos de la ONU, pero muchas necesitan ayuda económica adicional, sobre todo para los costes asociados a la vivienda, que la mayoría no recibe. Otras tienen que renovar su permiso de residencia mensualmente. Esta inestabilidad afecta gravemente al estado mental de muchas personas refugiadas.


Este documento resume las conclusiones fundamentales a las que ha llegado Amnistía Internacional tras valorar la situación de la población refugiada iraquí en Siria. En concreto, la organización analizó el impacto de las últimas novedades, como la introducción por parte de Siria de la exigencia de visado para los iraquíes y los informes sobre el aumento la seguridad en zonas de Irak y el regreso de un gran número de refugiados a ese país. También analizó la situación económica de los iraquíes que viven en Siria, su acceso a servicios como la educación y la atención a la salud, y los motivos de preocupación con respecto a la protección, especialmente los que afectan a mujeres y niñas.


Amnistía Internacional pide a las autoridades sirias que:

  • garanticen que no se niega la entrada en Siria a las personas de origen iraquí que necesiten protección;

  • no devuelvan a las personas de origen iraquí que correrían peligro de ser víctimas de ejecuciones extrajudiciales, tortura u otras violaciones de derechos humanos en Irak;

  • disminuyan las restricciones impuestas a las organizaciones no gubernamentales (ONG) internacionales que desean trabajar en Siria prestando asistencia a las personas refugiadas procedentes de Irak.



2 RAZONES PARA LA HUIDA


A pesar de que desde mediados de 2007 se han producido algunas mejoras en la seguridad, Irak sigue siendo uno de los lugares más peligrosos del mundo. La violencia sectaria continúa, si bien a escala menor que anteriormente, y la población civil sigue pagando un alto precio por ello. Desde que Estados Unidos comenzó a intensificar las operaciones militares a principios de 2007, miles de personas han sido víctimas de homicidio, principalmente a manos de grupos armados, y muchas han sido secuestradas y torturadas. Entre las víctimas ha habido hombres y mujeres, personas jóvenes y ancianas, sunníes y chiíes, así como miembros de minorías étnicas y religiosas, como palestinos, cristianos y mandeosabeos. A consecuencia de la violencia, que en parte iba dirigida contra objetivos concretos, muchas familias han huido de sus hogares.


Sameer4, mandeosabeo de 47 años de edad, era propietario de una joyería en Bagdad. Según contó a Amnistía Internacional, en abril de 2007, tres hombres encapuchados secuestraron a su hermano Eduard cuando se dirigía al establecimiento, del que era copropietario. Permaneció secuestrado durante 24 horas, periodo durante el que fue golpeado. Le dijeron que debía irse de Irak porque no era musulmán. Tras quedar en libertad al día siguiente fue a su casa en el barrio de Al Sayyidia, en Bagdad, y contó a su familia lo que le había ocurrido. Diez días después, hombres armados irrumpieron en la joyería, amenazaron a Sameer a punta de pistola y se llevaron todo el oro y el dinero. Días más tarde, Sameer encontró el cuerpo decapitado de un hombre en el exterior de la casa familiar en Al Sayyidia; según dijo a Amnistía Internacional, ésa era la forma en que los miembros de las milicias sectarias asustaban a la gente.


Sameer afirmó que posteriormente la familia recibió amenazas mediante pintadas realizadas en la casa en las que se leía: “Si no se marchan volaremos la casa”. En junio de 2007, al parecer, a su sobrina le dijeron en la escuela que tenía que convertirse al islam o corría peligro de sufrir daños. Debido a ello, la familia la obligó a vestirse al modo islámico para protegerla. En septiembre de 2007, Eduard, su esposa y sus hijos huyeron a Siria, en donde se les unieron Sameer y su madre dos meses después.


Zahra, chií de 44 años de edad, está viuda y tiene cuatro hijos. Según los informes, su esposo, sunní, fue secuestrado en Bagdad en mayo de 2007 por miembros de un grupo armado que posteriormente lo mataron. Zahra contó a Amnistía Internacional que la familia vivía en el distrito de Rasheed, en Bagdad, en donde, a comienzos de 2007, ella y otros vecinos habían recibido notas amenazantes, al parecer enviadas por grupos armados. Zahra afirmó que en una de las notas la amenazaban de muerte si no se marchaba.


El día del secuestro de su esposo, Zahra recibió una llamada telefónica de los secuestradores en la que exigían un rescate. Zahra dejó unos 50.000 dólares estadounidenses en una bolsa que fue recogida por un grupo de hombres. Los hombres llegaron en automóviles y motocicletas e iban con la cara descubierta. Aunque pagó el rescate mataron a su esposo; según el certificado de defunción, recibió un disparo en la cabeza.


Posteriormente, Zahra se trasladó a un barrio de mayoría chií en el distrito bagdadí de Karkh, pero, tan pronto como se supo que era viuda de un sunní, le aconsejaron que se marchase. En septiembre de 2007 huyó con sus hijos, su madre y su hermana a Damasco, en donde recibió ayuda de emergencia del ACNUR. Zahra manifestó a Amnistía Internacional: “Nunca regresaré a Irak, en donde mataron a mi esposo y nos quitaron la casa. ¿Qué puedo decirles a mis hijos? Que a su padre lo mataron porque era sunní”.


Una mujer chií de 36 años, madre de siete hijos, vivía con su esposo Said, ingeniero sunní, en un barrio de mayoría sunní del distrito de Rasheed, en Bagdad. Una tarde de febrero de 2006, tras el bombardeo del santuario chií de Samarra, un grupo de hombres enmascarados llamaron a Said para que saliera a la puerta del jardín, lo amenazaron a punta de pistola y le dijeron que se divorciase de su esposa chií. La familia se trasladó rápidamente a un barrio cercano. En abril de 2006, miembros de una fuerza policial especial detuvieron a Said en su oficina, en el distrito de Rasheed. Permaneció durante dos semanas recluido en un centro de detención, en donde fue golpeado e insultado. Quedó en libertad tras una inspección que fuerzas estadounidenses llevaron a cabo en el centro de detención. La familia huyó a Siria en mayo de 2006.



3 ENTRADA EN SIRIA


Antes de octubre de 2007, las personas de origen iraquí que viajaban a Siria no necesitaban visado.5 Sin embargo, ante el enorme aumento de la población refugiada iraquí y la falta de apoyo de la comunidad internacional, y a petición del primer ministro iraquí Nouri al Maliki, el gobierno sirio anunció a mediados de 2007 que a partir del 1 de septiembre se exigiría visado para entrar en el país, requisito que posteriormente se aplazó hasta el 1 de octubre de ese año. El gobierno alegó que estaba sometido a una gran presión debido al creciente y elevado número de personas de origen iraquí a las que Siria había acogido.


En un principio, los visados por tres meses se expedían en la embajada de Siria, situada en el distrito de Al Mansour, en Bagdad, y las solicitudes tardaban unas dos semanas en tramitarse. En meses posteriores, los iraquíes también podían obtener visados en la frontera con Siria. Un decreto del gobierno detalló la nueva normativa de concesión de visados, pero la información sólo se dio a conocer a los funcionarios que se ocupaban de las personas de origen iraquí que viajaban a Siria. Una vez en ese país, los iraquíes pueden solicitar un permiso temporal de residencia.


Entre las personas que pueden obtener visado de entrada figuran profesores universitarios y sus familiares más cercanos; estudiantes iraquíes matriculados en universidades sirias y en otras instituciones de educación superior; menores que asisten a la escuela; conductores de camiones y de vehículos de pasajeros que trabajan en la ruta Bagdad-Damasco; iraquíes que necesitan tratamiento médico en hospitales sirios, siempre que cuenten con la documentación oficial correspondiente; miembros de delegaciones culturales o deportivas que visitan Siria o pasan por el país; y comerciantes o empresarios que necesitan viajar a Siria por intereses comerciales.


Las familias con menores que asisten a escuelas en Siria o con familiares que necesitan tratamiento médico pueden solicitar permisos temporales de residencia, que deben renovarse cada mes y solamente por un periodo total máximo de un año. Con estos permisos, las autoridades sirias autorizan a las personas de origen iraquí a viajar a Irak con la posibilidad de regresar a Siria en un plazo de tres meses.


Aunque no se menciona de modo oficial en la nueva directiva, según informes, a las personas relacionadas con el ex partido iraquí Baás y a quienes se oponen al actual gobierno iraquí se les suelen conceder permisos de residencia.


Funcionarios sirios manifestaron a Amnistía Internacional que las autoridades sirias de la frontera actúan con un alto grado de libertad a la hora de conceder los visados. Según los informes, permiten la entrada de las personas de origen iraquí que no reúnen los requisitos necesarios pero que necesitan protección urgente. Sin embargo, Amnistía Internacional no conoció a ninguna persona a la que se hubiera permitido la entrada por esa razón.


Antes de la entrada en vigor de los requisitos para la obtención de visado, las personas de origen iraquí que se encontraban en Siria solían ir a la frontera para conseguir un nuevo visado por tres meses. Ahora, las personas a las que se permite entrar deben acudir al Departamento de Inmigración y Pasaportes sirio, en Damasco, para solicitar un permiso de residencia. Debido a ello, muchas personas cuyo visado ha caducado permanecen en Siria en situación irregular porque temen registrarse ante las autoridades sirias. Tampoco quieren cruzar la frontera hacia Irak porque tendrían que solicitar el regreso a Siria ciñéndose a los nuevos requisitos. El hecho de que el distrito de Al Mansour, en donde se encuentra la embajada de Siria, sea uno de los lugares más peligrosos de Bagdad constituye un impedimento más.


Tras la entrada en vigor del nuevo sistema de concesión de visados disminuyó el número de iraquíes que entraban en Siria. Sin embargo, desde comienzos de 2008 el número ha ido aumentando gradualmente.



4 REGISTRO EN EL ACNUR


La mayoría de las personas de origen iraquí que viven en Siria no se encuentran en una situación segura. Las autoridades sirias no las consideran refugiadas desde el punto de vista oficial.6Algunas de estas personas se registran en el ACNUR, pero eso no las protege frente a la devolución (refoulement). A algunas se les ha concedido la residencia temporal, pero no está claro lo que les puede ocurrir una vez haya caducado el permiso de residencia.


Hasta comienzos de marzo de 2008 se habían registrado en el ACNUR alrededor de 170.000 personas de origen iraquí, de las que el 45 por ciento eran mujeres y niñas. Esta cifra era casi el doble de las 90.000 registradas en junio de 2007. A comienzos de mayo de 2008, el ACNUR comunicó que, hasta la fecha, el organismo había registrado a más de 194.273 refugiados iraquíes (de los que el 52% eran varones y el 48% mujeres).7Funcionarios del ACNUR manifestaron a Amnistía Internacional que esperaban que el número de iraquíes registrados a finales de 2008 ascendiese a 300.000.


Hasta finales de marzo de 2007, el ACNUR facilitaba a las personas de origen iraquí que se registraban cartas temporales de protección valederas por seis meses y renovables una vez transcurrido ese periodo. Sin embargo, desde abril de 2007, el ACNUR ha reconocido a toda la población iraquí de las zonas central y meridional del país como refugiados prima facie, si bien funcionarios de protección de este organismo continúan entrevistándolos para establecer si realmente proceden de dichas regiones. A pesar del empeño que pone el ACNUR, las cartas no son suficientes para proteger a las personas frente a la amenaza de devolución.


Por lo general, el proceso de registro tarda unos meses, aunque existen procedimientos acelerados para los casos de personas pertenecientes a grupos considerados vulnerables.


El número de personas de origen iraquí que se registran en el ACNUR continúa aumentando, al parecer debido a que cada vez son más las que se dan cuenta de las ventajas que conlleva hacerlo. En la actualidad, muchos iraquíes que llevan años viviendo en Siria sin registrarse se dirigen al ACNUR porque se han quedado sin dinero, necesitan atención médica o desean ser reasentados en otro país.


Amnistía Internacional también se reunió con personas que no consideraban que el registro les reportase ningún beneficio debido a lo limitada que es en ocasiones la protección que puede ofrecer el ACNUR, a la falta de confianza consecuencia de las devoluciones que este organismo no ha podido impedir o a lo limitado de sus recursos, que le impide ofrecer ayuda económica a muchas familias.


La primera vez que una persona se registra en el ACNUR debe acudir al distrito de Douma, en Damasco, y las renovaciones y actualizaciones se llevan a cabo en el distrito de Kafar Soussa. Una unidad móvil ofrece este servicio a las personas que no pueden desplazarse a estos dos distritos.



5 SITUACIÓN ECONÓMICA


Gran parte de la población iraquí que vive en Siria se encuentra en una situación de extrema pobreza. Algunas personas incluso se arriesgan a realizar peligrosas visitas breves a Irak para retirar pensiones o recoger víveres que les permitan sobrevivir en Siria.


A las personas de origen iraquí no se les permite trabajar en Siria, aunque algunas lo hacen de modo ilegal y con salarios muy bajos. Debido a ello y a lo elevado de los alquileres pasan apuros para pagar el alojamiento, y con frecuencia acaban compartiendo pisos e incluso habitaciones. Muchos de los iraquíes que regresaron a su país desde Siria a finales de 2007 lo hicieron porque, al parecer, se les habían acabado sus ahorros.


Abbas y Alla(véase el capítulo 7) se han visto obligados a trabajar ilegalmente en Siria para sobrevivir. Abbas, que antes era taxista, trabaja como vendedor ambulante. Allaencontró trabajo en una fábrica de caramelos, en donde gana alrededor de 100 dólares estadounidenses, que cubren el precio del alquiler.


En la actualidad, el ACNUR ofrece apoyo económico a unas 17.900 personas refugiadas iraquíes. El organismo pretende aumentar este número a 50.000 antes de finales de 2008, aunque para ello hará falta financiación internacional adicional.


Fátima, de 40 años de edad y vecina del barrio de Al Dura, en Bagdad, está casada y tiene un hijo de dos años. Su esposo pasa la mayor parte del tiempo en Bagdad con otra esposa, aunque le envía algo de dinero. Fátima llegó a Siria con su esposo y su hijo el 25 de mayo de 2007. En julio de ese año se dirigió al ACNUR para registrarse. Fue entrevistada por primera vez el 10 de febrero de 2008, y posteriormente recibió una carta de protección valedera por un año. Aún no ha recibido alimentos ni ayuda económica. Vive con su hijo en un pequeño apartamento cuyo alquiler mensual le cuesta en torno a 150 dólares estadounidenses. Fátima es chií y su esposo es sunní.


El ACNUR y el Programa Mundial de Alimentos, a través de la Media Luna Roja Siria, han comenzado a distribuir alimentos a la población iraquí en Siria. En marzo de 2008, 46.000 iraquíes recibían comida del Programa Mundial de Alimentos; las raciones se entregan a las familias cada dos meses. Según se dijo a Amnistía Internacional, el objetivo es proporcionar alimentos a 300.000 iraquíes antes de finalizar el año. Un funcionario del Programa Mundial de Alimentos manifestó a Amnistía Internacional que el 90% de la población iraquí registrada actualmente en el ACNUR recibe ayuda alimentaria. Entre los alimentos se incluyen arroz, aceite de cocina, lentejas, azúcar, té y concentrado de tomate. Las personas registradas también reciben otros artículos, como colchones y mantas.


Entre la población siria existe la idea de que los iraquíes son personas adineradas. En realidad, sólo una minoría es rica. Por desgracia parece que está aumentando el sentir contrario a los iraquíes, a los que en general se considera culpables del drástico aumento del coste de la vida que se ha producido en Siria en los últimos años.


6 MUJERES Y NIÑAS


Entre la numerosa población de refugiados iraquíes que viven en Siria hay muchas mujeres solteras o que actúan como cabeza de familia. La mayoría de ellas salieron de Irak solas o con sus hijos porque estaban divorciadas o eran viudas. Algunas huyeron a Siria con su esposo, que posteriormente regresó a Irak o fue a otro lugar a buscar trabajo. La desesperación y la pobreza han llevado a muchas familias a enviar a sus hijas a trabajar en clubes nocturnos e incluso a empujarlas a ejercer la prostitución.


Sewar, de 61 años de edad y procedente de Samarra, huyó a Siria con sus dos hijos el 27 de enero de 2008. Sewar está divorciada desde 1991. Sus hijos, un hombre de 24 años y una mujer de 21, tienen una discapacidad física y no pueden caminar. Sewar los llevó a Damasco para que recibieran tratamiento. En febrero de 2008, los tres se registraron en el ACNUR, recibieron cartas de protección y se les comunicó que a partir de abril de ese año recibirían raciones de alimentos y ayuda económica. Sewar manifestó a Amnistía Internacional que casi se le había acabado el dinero y que no sabía cómo se las iba a arreglar hasta que comenzase a recibir ayuda del ACNUR. Sus dos hijos no pueden salir de casa debido a su discapacidad y ella tiene problemas para caminar a causa de una antigua lesión sufrida en una rodilla.


A través de su trabajo con colectivos específicos, el ACNUR ha identificado a muchas mujeres y niñas en peligro, como algunas que han sido engañadas u obligadas a ejercer la prostitución. Sin embargo, este tipo de trabajo sectorial, que es fundamental, corre peligro debido a la falta de financiación.


El ACNUR ha creado en las afueras de Damasco una casa refugio que puede albergar a un máximo de 100 mujeres. También hay un centro de acogida y una casa refugio en el barrio de Sayyida Zaynab, en Damasco, para mujeres víctimas de violencia en el hogar y otras que están el peligro por alguna razón en particular. El ACNUR está intentando aumentar el número de casas refugio; uno de sus funcionarios comentó a Amnistía Internacional que una cantidad importante de mujeres son víctimas de violencia a manos de sus esposos. Un número creciente de mujeres y niñas han denunciado ante el ACNUR y otras entidades que han sido víctimas de violación en Irak o Siria. En 2007, este organismo identificó en torno a 400 casos de refugiadas iraquíes que habían sobrevivido a actos de violencia sexual o de género, como violaciones, en Irak. Desde enero de 2008, el ACNUR ha identificado a al menos 200 supervivientes de violencia sexual o de género.8


Amnistía Internacional habló con varias mujeres que habían sido víctimas de estos delitos. El 6 de julio de 2005, dos hombres secuestraron en Irak a Mariyam, mandeosabea de Basora de 48 años de edad. Durante los tres días que duró su secuestro fue golpeada por tres hombres. El primer día no le dieron comida ni agua ni le permitieron ir al baño. Los dos días siguientes fue violada por los tres hombres. El tercer día, sus captores le vendaron los ojos, la metieron en un automóvil y la abandonaron en una calle tras amenazar con que la matarían a ella y a su familia si denunciaba el secuestro. Tomó un taxi y se dirigió a su casa; cuando entró en ella, su esposo comenzó a golpearla casi de inmediato.


Tres días después de su liberación, Mariyam, en un intento de convencer a su esposo de lo que había ocurrido, se dirigió a la policía para denunciar los hechos. Una semana después de la agresión, una mujer fue a su casa y le dijo que sabía que había acudido a la policía y que matarían a toda su familia. Mariyam huyó posteriormente a Siria con su familia.


Desde su llegada a Siria, su esposo ha cortado toda relación con ella y Mariyam ha visto a uno de sus agresores en Damasco. Está gravemente traumatizada y tiene miedo de salir de casa. Sólo sobrevive gracias al apoyo de su hermana.


Junto con algunos organismos de la ONU, como el Fondo de Desarrollo de las Naciones Unidas para la Mujer (UNIFEM), la Organización Internacional para las Migraciones (OIM) o el Fondo de Población de las Naciones Unidas (UNFPA), y con organizaciones de mujeres sirias e iraquíes, el ACNUR trabaja sobre la violencia doméstica, sexual y de género. Estos organismos y organizaciones se centran en las mujeres que viven por su cuenta y, por lo general, recurren a personas voluntarias en centros comunitarios, aunque su trabajo se ve dificultado y amenazado por las graves carencias de financiación. En algunos casos, el ACNUR ha ayudado a mujeres enviándolas a una casa refugio gestionada por una pequeña ONG local.


Continúan recibiéndose informes sobre casos de trata y prostitución forzada de muchachas jóvenes que aún no tienen edad para casarse. A comienzos de marzo de 2008 había nueve niñas iraquíes menores de 16 años en el Centro de Menores de Damasco. La mayoría habían sido acusadas de prostitución. Al parecer, los padres de una niña de nueve años de edad la habían obligado a casarse en Irak; su esposo la llevó posteriormente a Siria y la obligó a prostituirse. Según parece la detuvieron en un piso que se utilizaba como burdel.


Algunas niñas son llevadas a Siria por mujeres iraquíes que les prometen que se casarán con hombres ricos del Golfo, pero acaban siendo obligadas a prostituirse. Algunas de ellas no tienen familia en Siria y sus pasaportes, cuando los tienen, son falsos. Según ha sabido Amnistía Internacional, algunas de las muchachas detenidas por prostitución vuelven a prostituirse para el mismo proxeneta cuando quedan en libertad, porque no tienen ningún otro lugar a donde ir.


La OIM ha ayudado al gobierno sirio a formular legislación para ilegalizar la trata de personas. Al parecer, la nueva ley, sobre la que Amnistía Internacional aún no ha recibido información, está pendiente de ratificación por parte del Parlamento sirio.


El ACNUR tiene acceso a las iraquíes que se encuentran recluidas en la Prisión de Mujeres de Duma; a comienzos de marzo de 2008 había en torno a 50, recluidas por actividades consideradas delictivas, como prostitución, utilización de documentos falsificados o carencia de documentación. Una mujer estaba encarcelada como sospechosa de asesinato.


Algunas de las mujeres encarceladas estaban separadas de sus maridos, que, al parecer, tenían sus pasaportes. Las mujeres no pueden conseguir pasaportes nuevos sin documentación que acredite que son ciudadanas iraquíes. Según parece, algunas mujeres fueron torturadas o sometidas a otros malos tratos en comisarías de policía sirias inmediatamente después de su detención. Según un funcionario de la embajada de Irak que había visitado la prisión en dos ocasiones a comienzos de 2008, la mayoría de las mujeres no habían comparecido ante un tribunal ni tenían abogado porque no se podían permitir contratarlo. Algunas mujeres estaban encarceladas con sus hijos, incluidos bebés que habían nacido en la prisión.


Algunas iraquíes condenadas por delitos, especialmente prostitución, han sido devueltas a Irak tras cumplir la pena que se les había impuesto.



7 ACCESO A LA EDUCACIÓN


Abbas, de 33 años de edad, y Alla, de 34, son una pareja chií con tres hijos que huyó de su casa en la gobernación de Babel, al sur de Bagdad, en septiembre u octubre de 2006, tras producirse varios homicidios en su barrio. La familia vivió durante un año aproximadamente en un campo para desplazados internos en la gobernación de Salah al Din, junto con unas 50 familias, también chiíes.


Abbas, Alla y sus hijos huyeron a Siria en septiembre de 2007, pocos meses después de que un grupo armado matara al padre de Abbas en Irak. Su hija de 15 años y su hijo de 13 no pudieron matricularse en escuelas sirias porque no podían presentar la documentación necesaria sobre sus estudios en Irak. El muchacho estuvo trabajando durante un breve periodo en una fábrica de caramelos, en donde ganaba 50 dólares estadounidenses por un turno de 10 horas de trabajo diario seis días a la semana. Fue despedido tras insistir en tomar un día libre para celebrar una festividad religiosa chií en febrero de 2008.


Aunque no existen restricciones oficiales que impidan a los menores iraquíes matricularse en escuelas sirias, sólo un número relativamente pequeño está escolarizado. En marzo de 2008 había 46.642 iraquíes en escuelas sirias de educación primaria y secundaria.9 En un barrio de Damasco, la mitad de las familias iraquíes con las que se puso en contacto el ACNUR no enviaba a sus hijos a la escuela.


Diversos factores explican la baja escolarización. La limitada capacidad de las escuelas hace que no se acepte a los niños y las niñas debido a que las aulas están masificadas. Muchas familias iraquíes son tan pobres que los menores tienen que ganar dinero. Algunas familias sienten temor ante los largos viajes en autobús que tendrían que realizar sus hijos para asistir a escuelas de barrios alejados. Algunos niños y niñas iraquíes abandonan la escuela porque les resulta difícil adaptarse a un plan de estudios diferente.


El ACNUR tiene un programa conjunto con el gobierno sirio para construir escuelas y ayudar en su rehabilitación. El organismo de la ONU y las autoridades sirias tienen un ambicioso plan para que la población escolar aumente hasta alcanzar la cifra de 100.000 el próximo año académico; sin embargo, esta cifra parece excesivamente ambiciosa.


Al margen del sistema educativo oficial, seis centros comunitarios iraquíes de Damasco gestionados por el ACNUR y la Media Luna Roja Siria ofrecen a la población iraquí clases de árabe y asistencia social y legal.



8 ACCESO A LA ATENCIÓN A LA SALUD


Un gran número de iraquíes acuden a Siria para recibir tratamiento médico porque el sistema de salud iraquí está cerca del colapso y el acceso a los servicios públicos de salud para los iraquíes que viven en Siria ha mejorado desde 2007. La necesidad de asistencia médica que tiene la población iraquí es mayor de lo habitual debido al trauma que muchas personas han sufrido a causa de los años de conflicto y guerra.


Un acuerdo entre el ACNUR y el Ministerio de Salud sirio permite que las personas de origen iraquí que están registradas en el ACNUR y se encuentran gravemente enfermas puedan recibir tratamiento, incluidas operaciones quirúrgicas, en clínicas gestionadas por la Media Luna Roja Siria. En estos casos, el ACNUR cubre el 80% del coste y el paciente se hace cargo del 20% restante. En determinadas circunstancias excepcionales el ACNUR paga el coste total del tratamiento. Este organismo cuenta con un equipo de asistentes sociales que visitan a las personas enfermas para comprobar si las familias se pueden permitir pagar el tratamiento o no.


Tal y como destacamos anteriormente, la mayor parte de la población refugiada iraquí no está registrada en el ACNUR, por lo que no pueden beneficiarse de este acuerdo. En todo caso, incluso para muchas de las personas registradas resulta difícil, si no imposible, pagar el 20% del coste del tratamiento o las medicinas.


Según funcionarios del ACNUR, este organismo proporciona tratamiento a las personas de origen iraquí que no están registradas pero se encuentran enfermas, y posteriormente las registra. Según se dijo a Amnistía Internacional, en situaciones urgentes cualquier iraquí podría acudir a un hospital para una intervención quirúrgica y el ACNUR pagaría la factura. El problema es que muchas personas de origen iraquí que no están registradas no saben que el ACNUR puede ayudarles, por lo que, si son pobres y están enfermas, no buscan atención médica.


Desde 2007, los asociados del ACNUR en el ámbito de la salud han ofrecido a la población refugiada iraquí en torno a 300.000 consultas y servicios de atención médica subvencionados;10muchos de los pacientes sufrían enfermedades graves como cáncer, talasemia (un trastorno sanguíneo hereditario) y enfermedades cardíacas. Muchos niños y niñas iraquíes padecen cáncer o defectos de nacimiento. El ACNUR también comentó a Amnistía Internacional que envía a médicos sirios a prisiones y centros de detención para tratar a los refugiados iraquíes encarcelados.


La Media Luna Roja Siria ha firmado contratos con una serie de clínicas privadas. A las personas de origen iraquí que sufren cáncer o enfermedades cardiacas y están registradas en el ACNUR las suele enviar a estas clínicas para que reciban tratamiento. En caso de que en Siria no exista el tratamiento necesario, el ACNUR envía el historial médico del paciente a su departamento de reasentamiento con vistas a un reasentamiento acelerado.


El ACNUR también ha firmado un contrato con un centro médico sirio especializado en la rehabilitación de personas discapacitadas. El organismo, en colaboración con UNICEF, financia terapias en centros especializados para algunas personas de origen iraquí que sufren traumas, como víctimas de violencia sexual o de género y víctimas de tortura.


Sin embargo, Siria no tiene capacidad suficiente para atender a tantas personas traumatizadas. A finales de 2007, el ACNUR hizo un sondeo entre 754 personas de origen iraquí; todas ellas manifestaron que habían sufrido al menos una experiencia traumática en Irak. En torno al 77% de esas personas afirmaron haber sido víctimas de bombardeos aéreos y ataques con cohetes; el 80% había presenciado tiroteos; el 68% había sufrido interrogatorios, hostigamiento o amenazas por parte de grupos armados; el 72% había sido testigo de un atentado con autos bomba; el 75% conocía a alguna persona a la que habían matado; y el 16% afirmó haber sufrido torturas.11 Entre las torturas mencionadas figuraban palizas, descargas eléctricas, introducción de objetos bajo las uñas, quemaduras y violaciones.12


El ACNUR reconoce que ofrecer apoyo a tantos refugiados traumatizados supone un reto, porque en Siria, al igual que en la mayoría de los países de la región, hay pocos psicólogos, psiquiatras y servicios de apoyo a la salud mental.13



9 POSIBILIDADES DE REASENTAMIENTO



A lo largo del año pasado el ACNUR tramitó los casos de un gran número de personas y los remitió a países de reasentamiento, especialmente a Estados Unidos, que se ha comprometido a acoger a 12.000 refugiados iraquíes antes de septiembre de 2008. En este año el ACNUR espera enviar entre 8.000 y 10.000 refugiados iraquíes que se encuentran en Siria a todos los países de reasentamiento.14


Se están analizando los casos de las personas a las que el ACNUR considera más vulnerables con vistas a su reasentamiento –personas traumatizadas, miembros de determinados grupos religiosos o étnicos minoritarios, supervivientes de la tortura y mujeres que son cabeza de familia–, dando prioridad a las que correrían un grave peligro en caso de ser expulsadas a Irak. Muchas de las mujeres entrevistadas por Amnistía Internacional encajan en varias de estas categorías.


Determinados países receptores utilizan la OIM para ayudar en el proceso de reasentamiento. La OIM entrevista a las personas de origen iraquí aceptadas por el ACNUR y seleccionadas como candidatas para su reasentamiento en Estados Unidos; la decisión sobre los casos la toman posteriormente funcionarios estadounidenses del Departamento para la Seguridad de la Patria, que suelen realizar comprobaciones con respecto a la seguridad. Entre el 16 de enero y el 2 de marzo de 2008, la OIM tramitó 700 casos relativos a 1.800 personas.


Uno de los grupos que pueden optar al reasentamiento en Estados Unidos es el de las personas que han trabajado con el ejército estadounidense en Irak, como traductores, conductores y guardias de seguridad. Amnistía Internacional se reunió con algunas personas refugiadas de origen iraquí que habían trabajado con el ejército de Estados Unidos. Se había aceptado el reasentamiento de algunas de ellas, pero no de otras.


Amnistía Internacional también se reunió con algunas personas de origen iraquí que habían trabajado para el ejército británico en el sur de Irak, como traductores, y que habían huido a Siria desde Basora tras ser amenazadas por milicias. Por ejemplo, Jafar, de 25 años de edad, huyó a Damasco el 16 de marzo de 2007. Durante un año, hasta noviembre de 2005, trabajó como intérprete y conductor para diversas empresas civiles y militares contratadas por el ejército británico en Basora. Según manifestó a Amnistía Internacional, dejó de trabajar a causa de las amenazas que recibió de las milicias iraquíes. Desde enero hasta julio de 2006 trabajó para una empresa civil estadounidense, primero como mensajero y posteriormente como intérprete. El 27 de febrero de 2007 fue secuestrado y estuvo retenido durante 36 horas. Jafar recordó así los hechos:


A las 8 de la tarde, ocho hombres armados con pistolas rompieron la puerta principal de la casa. Llevaban uniformes de policía e iban encapuchados. Me colocaron una capucha, me ataron las manos a la espalda y me obligaron a subir a un automóvil. Tras conducir durante unos 15 minutos se detuvieron. Me metieron en una casa. Una vez dentro comenzaron a golpearme y a darme patadas en distintas partes del cuerpo […]; sabían que había trabajado para los británicos porque, según afirmaron, uno de mis vecinos se lo había dicho. Querían un rescate de 50.000 dólares estadounidenses. Les di el número de teléfono de mi familia […].


El hermano de Jafar ya había informado a la policía, de modo que, cuando los secuestradores llevaron a Jafar al lugar en donde se suponía que iban a intercambiarlo por el rescate, la policía intervino y se enfrentó a ellos.


Al día siguiente, Jafar se trasladó a la casa de un familiar por miedo a que regresasen los secuestradores. Permaneció allí hasta el 15 de marzo de 2007, fecha en la que viajó a Ammán y después a Damasco. En noviembre de 2007 acudió a la embajada británica en Damasco, contó su historia a los funcionarios y solicitó un visado. Según afirmó, unos 20 días después recibió un mensaje en su teléfono móvil en el que le informaban de que su solicitud había sido rechazada. Poco después recibió otro mensaje en el que le pedían que presentase de nuevo la solicitud, y así lo hizo. El 2 de marzo de 2008 aún no había tenido noticias de la embajada británica; mientras tanto, se había registrado en el ACNUR.



10 RETORNOS “VOLUNTARIOS”


Hacia finales de 2007, el gobierno iraquí comenzó a instar a la población iraquí residente en países vecinos a que regresase a Irak, afirmando que las condiciones de seguridad habían mejorado considerablemente gracias a la intensificación de las operaciones militares estadounidenses y emitiendo anuncios publicitarios en la televisión estatal en los que animaba a la gente a pedir a sus amigos y familiares que regresaran.


El 27 de noviembre de 2007, la embajada de Irak en Damasco organizó una caravana de 17 autocares para que en torno a 800 personas de origen iraquí regresaran a su país. Según los informes, cada familia recibió 1.000 dólares estadounidenses como incentivo. Sin embargo, desde entonces no se han vuelto a intentar retornos organizados de este tipo. Muchas de las personas que regresaron se encontraron con que sus casas habían sido saqueadas, mientras que otras se hallaron sin hogar, ya que sus viviendas habían sido ocupadas. En Bagdad, las personas retornadas se enfrentaron a un laberinto de controles de seguridad y muros de hormigón que separaban barrios y que habían sido construidos por las fuerzas estadounidenses e iraquíes como parte de su intento de contener y reducir la violencia sectaria.


Jeryes, cristiano asirio iraquí de 46 años, y su esposa Sara, cristiana ortodoxa siria de 40, huyeron a Siria con sus dos hijas en diciembre de 2006 tras recibir amenazas porque Jeryes trabajaba como jefe de cocina para una empresa de seguridad británica. En enero de 2008 a la familia se le habían acabado sus ahorros y, tras oír que la situación de la seguridad en Irak había mejorado, Jeryes regresó a Bagdad. Cuando llevaba una semana trabajando como taxista fue secuestrado por dos hombres armados, que lo amenazaron con una pistola y lo golpearon. En marzo, cuando Amnistía Internacional habló con Sara, Jeryes aún se encontraba en Bagdad esperando a recibir tratamiento médico y sin poder trabajar.


En noviembre de 2006, Ameer, musulmán chií de 67 años de edad y ex juez durante el gobierno baasista de Sadam Husein, huyó a Siria con su familia, que había sido objeto de reiterados ataques y amenazas. Un año después regresaron a Bagdad, al haberse quedado sin dinero. Sin embargo, cuando había transcurrido aproximadamente una semana, Ameer fue amenazado por un hombre que lo reconoció. La familia huyó de nuevo a Siria en enero de 2008 y obtuvo un visado alegando que Ameer necesitaba recibir tratamiento médico en ese país.


Según cálculos aproximados del ACNUR divulgados en noviembre de 2007, cada día 1.500 iraquíes salían de Siria hacia Irak y sólo 500 hacían el viaje en sentido contrario.15 En enero de 2008, la Sociedad Iraquí de la Media Luna Roja afirmó que 20.000 personas refugiadas iraquíes habían regresado a su país en diciembre de 2007 y que, desde mediados de septiembre al 27 de diciembre de 2007, el número de retornados a Irak, especialmente a Bagdad, había ascendido a 45.913 personas.16


Funcionarios sirios informaron a Amnistía Internacional de que, desde comienzos de octubre de 2007 a comienzos de marzo de 2008, alrededor de 200.000 iraquíes habían llegado a Siria, y en torno a 300.000 iraquíes habían salido de Siria en dirección a Irak y a otros países. Además, según altos funcionarios del Departamento de Inmigración y Pasaportes, hasta comienzos de marzo de 2008, entre 600.000 y 700.000 iraquíes habían solicitado permisos de residencia de un año, que pueden renovarse anualmente. Amnistía Internacional no recibió ninguna prueba documental del número de iraquíes que habían solicitado permiso de residencia.


El ACNUR ha advertido que resultaría prematuro que las personas de origen iraquí regresara a su país, ya que continúa existiendo un alto nivel de conflicto e inseguridad, y, por lo tanto, no ha promovido estos retornos.






11 DEVOLUCIONES


En febrero de 2008, el alto comisionado de las Naciones Unidas para los refugiados visitó Siria y se reunió con el presidente Bashar al Assad, que le garantizó que ninguna persona de origen iraquí sería devuelta a Irak contra su voluntad.


Funcionarios del gobierno sirio también manifestaron a Amnistía Internacional que ninguna persona de origen iraquí que necesitase protección sería devuelta a Irak a menos que hubiera cometido un delito. Toda actividad delictiva grave —como formación de bandas y tenencia de armas, asalto a mano armada, secuestro, fraude, robo deliberado y falsificación de documentos— conlleva la expulsión inmediata de quienes la hayan llevado a cabo.


A pesar de estas garantías continúan produciéndose devoluciones de hombres y mujeres, incluidas personas refugiadas registradas en el ACNUR, lo que constituye una violación del derecho internacional. Según los informes, varias mujeres fueron expulsadas tras pasar algún tiempo en prisión por cargos relacionados con la prostitución. Si el personal del ACNUR tiene conocimiento de estos casos intenta detener la expulsión por la vía legal; en algunos casos lo consiguen, pero en otros no.


Ayob, imán sunní de 40 años de edad procedente de Bagdad, casado y con cuatro hijos, fue expulsado de Siria a Irak el 28 de febrero de 2008. Ayob fue educado como chií y se convirtió al islam sunní cuando era adolescente; su esposa también fue educada como chií y posteriormente se convirtió al islam sunní. Ambos creían que este hecho los había puesto en peligro de tal modo durante el conflicto que primero se mudaron de barrio en Bagdad y posteriormente, en septiembre de 2007, huyeron a Siria, en donde se registraron en el ACNUR.


En febrero de 2008, Ayob preparó un breve viaje a Bagdad, en donde, entre otras cosas, quería recoger el historial médico y el expediente académico de su hijo mayor. Sin embargo, cuando se dirigió al Departamento de Inmigración y Pasaportes sirio para solicitar el permiso previo para volver a entrar en Siria, fue detenido. No se presentaron cargos en su contra pero lo amenazaron con expulsarlo. Aunque el ACNUR fue informado e mismo día de su detención, Ayob fue expulsado dos días después.


Al día siguiente de la expulsión de Ayob la delegación de Amnistía Internacional se reunió con su esposa, que mostró el certificado del ACNUR en el que se reconocía su condición de refugiado y dijo: “Esto se nos entrega como documento de protección, pero no nos ofrece ninguna protección”. A mediados de abril de 2008 Ayob aún no había podido regresar a Siria.


Funcionarios sirios del Departamento de Inmigración y Pasaportes manifestaron a Amnistía Internacional que los personas extranjeras, incluidas las de origen iraquí, que han participado en actividades delictivas en Siria sólo pueden ser expulsadas por decisión judicial. Sin embargo, Amnistía Internacional tiene constancia de que hay iraquíes que han sido expulsados sin haber sido acusados de ningún delito. En algunos de estos casos, las razones de la expulsión han sido simples acusaciones de haber iniciado una pelea o de estar en posesión de documentos de residencia falsificados.


Funcionarios sirios también manifestaron a Amnistía Internacional que las personas que permanecen en el país durante un periodo superior al autorizado por el permiso de residencia y son detenidas por la policía corren peligro de ser remitidas a las autoridades judiciales. El veredicto habitual consiste en una multa de unos 10 dólares estadounidenses y la orden de salir del país. En la mayoría de los casos no se ejecuta la orden de modo inmediato, pero se fija una fecha límite para que la persona abandone el país.


Según manifestó el ACNUR, las personas de origen iraquí que corren un mayor peligro de expulsión son las que han sido detenidas, han destruido sus documentos, han entrado en Siria ilegalmente o han cometido algún tipo de delito.17 Aunque por lo general las autoridades sirias no han expulsado a iraquíes que han permanecido en el país más tiempo del establecido en su visado o permiso de residencia, muchas de esas personas que viven en situación ilegal temen ser expulsadas.


Los palestinos iraquíes que han entrado en Siria con documentación de viaje falsificada son a menudo expulsados a la frontera entre Siria e Irak; allí, miles de personas viven en el campo de Al Tanf, en donde las condiciones de vida son sumamente duras.18



12 NECESIDAD DE APOYO INTERNACIONAL

Funcionarios sirios manifestaron a Amnistía Internacional que a Siria le está costando miles de millones de dólares acoger a tantos refugiados y refugiadas iraquíes, y que ese coste continúa aumentando. Además de la presión que suponen para las infraestructuras educativas y de salud, al parecer el número de personas refugiadas también ha afectado en gran medida a los recursos hídricos, la recogida de basura y otros aspectos. El gobierno sirio subvenciona artículos fundamentales como la gasolina, la harina, el gas y la electricidad, que posteriormente sirios y refugiados compran a un coste reducido.


A pesar del gran número de refugiados iraquíes en Siria y pese a lo prometido por la comunidad internacional en la conferencia celebrada en Ginebra en abril de 2007 para apoyar a la población refugiada iraquí, Siria apenas ha recibido ayuda económica bilateral, dado que otros gobiernos han preferido ayudar económicamente a los refugiados iraquíes a través del ACNUR y otros organismos internacionales. Hasta el momento, sólo dos países han ofrecido contribuciones directas al gobierno sirio para ayudar a los refugiados. El 28 de febrero de 2008, el gobierno de Irak donó 15 millones de dólares estadounidenses al gobierno sirio para ayudar a sufragar el coste de acoger a los refugiados iraquíes.19 El gobierno de los Emiratos Árabes Unidos hizo una donación de 10 millones de dólares estadounidenses.

Autoridades sirias confirmaron a Amnistía Internacional que algunos países habían ofrecido asistencia a través de organismos de la ONU. Funcionarios del Ministerio de Salud manifestaron a Amnistía Internacional que el ACNUR ofreció un millón de dólares estadounidenses a dicho Ministerio para la renovación y mejora de 50 hospitales y centros médicos, mientras que UNICEF ha proporcionado 2 millones de dólares estadounidenses para la mejora de 20 centros médicos y la formación de personal médico. Según los informes se construirán 17 nuevos hospitales en zonas rurales con la financiación (100 millones de euros) prometida por el Banco Europeo de Inversiones.


En muchos otros lugares que han sufrido importantes crisis de refugiados, las organizaciones no gubernamentales han complementado el trabajo y la asistencia prestados por organismos de la ONU. En Siria, sin embargo, sólo trabajan unas cuantas ONG internacionales debido al alto grado de burocracia oficial y a que el gobierno no está dispuesto a permitir que estas organizaciones actúen con la independencia necesaria. Cualquier organización internacional que desee trabajar en Siria debe firmar un memorándum de acuerdo legal con el gobierno en el que se establecen las bases para su funcionamiento. Dos organizaciones de este tipo, el Cuerpo Médico Internacional y Première Urgence, han firmado dicho acuerdo. El memorándum impone condiciones estrictas, como la firma conjunta (con la Media Luna Roja Siria) en todas las cuentas bancarias, la aprobación del personal de la ONG por parte del gobierno sirio y la autorización previa del gobierno antes de que un representante de la sede central de la ONG en el extranjero pueda visitar Siria.


RECOMENDACIONES


Amnistía Internacional hace un llamamiento al gobierno sirio para que:


  • garantice que no se niega la entrada en el país a las personas de origen iraquí que necesitan protección;

  • ponga fin a la devolución de iraquíes que corren peligro de sufrir abusos contra los derechos humanos en Irak;

  • levante las restricciones impuestas a las ONG internacionales que desean trabajar en Siria para ayudar a la población refugiada iraquí;

  • ponga fin a la expulsión de las personas acusadas de delitos menores, incluidos los que son consecuencia directa de su situación como refugiadas (como no contar con la documentación correcta, ejercer la prostitución u otros delitos derivados de realizar ilegalmente un trabajo remunerado);

- tome medidas para exigir a los agentes encargados de cumplir la ley que cumplan con su obligación de garantizar los derechos de las mujeres objeto de trata, como el derecho a no sufrir discriminación y a un trato igualitario ante la ley, con el fin de garantizar que se identifica a todas las mujeres y los menores que pudieran ser víctimas de trata, se respetan sus derechos y gozan de protección.


Amnistía Internacional hace un llamamiento a la comunidad internacional, en especial a los gobiernos de Estados Unidos, la Unión Europea y otros Estados que cuentan con recursos y capacidad para ello, para que:


  • proporcionen con urgencia asistencia económica, técnica y en especie al gobierno de Siria, a los organismos de la ONU y a las ONG internacionales que están prestando asistencia a la población refugiada iraquí;

  • compartan la responsabilidad permitiendo el reasentamiento de personas refugiadas iraquíes procedentes de Siria y dando prioridad a los casos más vulnerables, reconociendo que muchas personas refugiadas huyeron de Irak porque eran perseguidas a causa de su religión o su pertenencia a un grupo social concreto y que la persecución por motivos de género apenas se denuncia ni se reconoce en toda su importancia.

1 No se ha realizado un censo oficial del número de personas refugiadas de origen iraquí. El gobierno sirio ha afirmado que en Siria viven 1,6 millones de iraquíes, pero el ACNUR sostiene que hay entre 1,2 y 1,4 millones. La embajada de Irak en Damasco calcula que la cifra total oscila entre 800.000 y un millón de personas.

2 Muchas de las personas de origen palestino que huyeron de Irak quedaron abandonadas a su suerte en campos provisionales de la frontera entre Irak y Siria. Para más información sobre su difícil situación, véanse: Irak: Abusos contra los derechos humanos de la población palestina refugiada, Índice AI: MDE 14/030/2007, octubre de 2007; Campo de Al-Tanf: Continúa el drama de la población palestina que huye de Irak, Índice AI: MDE 14/012/2008, abril de 2008.

3 Amnistía Internacional ya había divulgado en 2007 documentos públicos sobre este tema; véanse Irak: La situación de los refugiados iraquíes en Siria, Índice AI: MDE 14/036/2007, julio de 2007; Huyen por millones: Crisis de las personas refugiadas iraquíes, Índice AI: MDE 14/041/2007, septiembre de 2007.

4 Nombre ficticio, al igual que el de otras personas que aparecen en este documento.

5 Hasta finales de 2006, a las personas de origen iraquí que entraban en Siria se les sellaba el pasaporte en la frontera y se les concedía un visado de tres meses que posteriormente podían renovar por otros tres meses en cualquier oficina del Departamento de Inmigración sirio en Damasco o en otro centro. Esta situación cambió a comienzos de 2007, cuando las autoridades sirias redujeron la duración del visado inicial de tres meses a un mes. Este visado de un mes es renovable por otros dos meses en la misma oficina de Damasco o en otro centro. Una vez que el visado se ha ampliado por dos meses y está a punto de caducar, se exige a las personas de origen iraquí que salgan del país y consigan un nuevo visado si desean volver a entrar. En la práctica, esto ha significado que un gran número de iraquíes han tenido que viajar al puesto de control fronterizo para abandonar Siria, conseguir así el sello de salida, volver a entrar inmediatamente y obtener un nuevo visado de un mes (renovable por otros dos).

6Siria no ha ratificado la Convención de la ONU sobre el Estatuto de los Refugiados de 1951. Según funcionarios sirios, a los iraquíes que viven en Siria se les considera “hermanos”, no refugiados.

7 UNHCR Syria Update, mayo de 2008. Según el ACNUR, de las 194.273 personas de origen iraquí que se registraron, 113. 238 (56%) eran musulmanes sunníes, 34.506 (20%) eran musulmanes chiíes, 28.997 (20%) eran cristianos y 8.562 (4,2%) eran mandeosabeos.

8 UNHCR Syria Update, mayo de 2008.

9 41.440 asistían a centros de educación “básica”, 4.786 a centros de educación secundaria y 416 a centros de formación profesional. La gran mayoría de estos estudiantes se concentraba en Damasco (11.111) y en su área metropolitana (22.956). En las escuelas sirias hay un total de 5,1 millones de alumnos y alumnas.

10 UNHCR Syria Update, mayo de 2008.

11 Noticias del ACNUR: ACNUR revela los resultados de un estudio sobre salud mental en refugiados iraquíes en Siria, 5 de febrero de 2008.

12 Ibíd.

13 Ibíd.

14 UNHCR Syria Update, mayo de 2008.

15 UNHCR Briefing Notes, 23 de noviembre de 2007.

16 Agencia France Presse, 4 de enero de 2008.

17 UNHCR Syria Update on Iraqi Refugees, febrero de 2008.

18 Véase Amnistía Internacional: Campo de Al-Tanf: Continúa el drama de la población palestina que huye de Irak, Índice AI: MDE 14/012/2008, abril de 2008.

19 En la conferencia internacional sobre las necesidades humanitarias de la población refugiada y desplazada iraquí, celebrada por el ACNUR en Ginebra en abril de 2007, el gobierno iraquí prometió que donaría 25 millones de dólares estadounidenses a Siria, Jordania y Líbano por acoger a refugiados iraquíes.

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