Document - Bahrain witnesses describe bloody crackdown

Bahrain witnesses describe bloody crackdown

AMNISTÍA INTERNACIONAL



17 de marzo de 2011

Índice AI: MDE 11/013/2011



Testigos describen la represión sangrienta de Bahréin



La violencia más extrema se produjo el 17 de febrero de madrugada, cuando gran número de agentes de la policía antidisturbios asaltaron la plaza de la Perla para desalojar a los manifestantes.


Los tanques bloquearon el acceso a la plaza, mientras la policía utilizaba munición real, gas lacrimógeno, porras, balas de goma y escopetas para dispersar a la multitud.


Un testigo contó que la policía antidisturbios disparaba desde distintos ángulos, incluido un puente que se eleva sobre la plaza, mientras la gente corría desesperada para ponerse a cubierto.


Khadija Ahmed, estudiante de medicina de 18 años que trabajaba como voluntaria en un centro médico instalado provisionalmente en la plaza, contó a Amnistía Internacional que, pasadas las tres de la mañana del 17 de febrero, oyó disparos. Explicó:


Enseguida llegaron a la tienda algunos heridos, por problemas causados por el gas lacrimógeno. Entonces la policía arrojó o disparó dos botes de gas lacrimógeno dentro de la tienda y cerró la entrada. La gente gritaba: “Protéjanme, protéjanme de ellos”.


Su hermana gemela, Zeinab, añadió: “La gente gritaba: ‘Salmiya, Salmiya, somos pacíficos, no nos ataquen’ [...] Había un policía gritándome, y otro que golpeaba fuerte con un palo a mi padre, que intentaba protegerme."


Cinco personas perdieron la vida tras el asalto a la plaza de la Perla, incluido 'Isa 'Abdulhassan, de 60 años, que recibió un disparo en la cabeza y murió al instante. Los datos médicos examinados por Amnistía Internacional indican que probablemente dispararan contra él a menos de dos metros de distancia.

Más de 10 profesionales médicos dijeron a Amnistía Internacional que la policía antidisturbios los agredió cuando intentaban atender a los heridos el 17 de febrero.


El Dr. Sadeq al-'Ekria, cirujano, contó a Amnistía Internacional que la policía le había dado el alto, le había atado las manos a la espalda y lo había obligado a subir a un autobús, donde le habían bajado los pantalones y le habían dado puñetazos y golpeado con palos por todo el cuerpo, incluidos los genitales.


Luego, los agentes lo habían amenazado, incluso con someterlo a abusos sexuales, mientras continuaban golpeándolo.


“”Estas heridas físicas desaparecerán, pero los daños sicológicos, no [...] Creía que estas cosas no pasaban en Bahréin”, dijo el Dr. Sadeq al-'Ekri.


Se bloqueó a las ambulancias el paso a la plaza desde las seis y media de la mañana durante alrededor de cuatro horas.



El trabajador médico Jamil ‘Abdullah Ebrahim iba en un convoy de cinco ambulancias que la policía antidisturbios detuvo a las ocho y media de la mañana. Contó a Amnistía Internacional que la policía lo sacó de la ambulancia y comenzó a golpearlo.


Eran alrededor de una decena, que me golpearon con palos, palos de madera negra de unos 60 cm de largo. Algunos se quitaron el casco para golpearme con él.”


Tras estar recibiendo golpes durante cinco minutos, Jamil ‘Abdullah Ebrahim vio que un colega suyo sangraba por la cara. Los agentes le habían golpeado en la cabeza con la culata de un fusil y lo habían amenazado, diciéndole: “Si vuelves, te mato”.


"Es totalmente injustificable que se impidiera el paso a las ambulancias y se agrediera al personal médico cuando acudieron a atender a los manifestantes heridos. Plantea graves cuestiones sobre las órdenes dictadas a la policía antidisturbios, que deben investigarse con urgencia", ha manifestado Malcolm Smart, director del Programa de Amnistía Internacional para Oriente Medio y el Norte de África.


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