Document - Lebanon/Israel: Israel must disclose details of cluster bomb attacks and accept a full investigation
Amnistía Internacional
Comunicado de prensa
Índice AI: MDE 02/021/2006 (Público)
Servicio de Noticias 227/06
31 de agosto de 2006
http://web.amnesty.org/library/Index/ESLMDE020212006
Líbano/Israel: Israel debe facilitar información sobre los ataques con bombas de racimo y aceptar una investigación completa
Amnistía Internacional ha pedido hoy, 31 de agosto de 2006, a Israel que facilite de inmediato mapas de las zonas de Líbano donde haya arrojado bombas de racimo durante el reciente conflicto a fin de que pueda procederse al despeje de éstas e impedir así que se produzcan nuevas bajas civiles.
A la vez que da a conocer nuevos relatos de víctimas de bombas de racimo sin explotar, la organización ha pedido también a Israel que coopere en la realización de una investigación completa e imparcial sobre el empleo por su parte de tal munición en el reciente conflicto.
Estas peticiones se formulan tras la publicación de un informe de Naciones Unidas según el cual el 90 por ciento de los ataques israelíes con bombas de racimo se produjeron en las últimas 72 horas del conflicto, cuando había ya a la vista un alto el fuego. Asimismo, el Centro de Coordinación de Acción contra las Minas de las Naciones Unidas ha identificado hasta ahora más de 400 zonas atacadas que están contaminadas con nada menos que 100.000 pequeñas bombas sin explotar.
Una delegación enviada por Amnistía Internacional a Líbano ha encontrado numerosas bombas de racimo sin explotar en pueblos que ha visitado, en algunos casos incluso dentro de viviendas.
"El empleo de bombas de racimo justo donde vive la población constituye un incumplimiento de la prohibición de los ataques indiscriminados y es por tanto una violación grave del derecho internacional humanitario –ha manifestado Kate Gilmore, secretaria general adjunta ejecutiva de Amnistía Internacional–. Es indignante que, a pesar de las solicitudes oficiales de Naciones Unidas, Israel no haya facilitado aún mapas de las zonas atacadas con bombas de racimo. Esta actitud pone aún más en peligro la vida de los civiles libaneses, en especial de la población infantil”.
Las armas de racimo esparcen pequeñas bombas sobre una vasta superficie, muchas de las cuales no explotan al caer, por lo que siguen siendo letales para la población civil.
"Las bombas de racimo son, de hecho, minas antipersonal. El uso generalizado que el ejército israelí ha hecho de ellas en Líbano se está cobrando ya numerosas víctimas entre los centenares de miles de personas corrientes que regresan a sus hogares –ha añadido Kate Gilmore–. Estados Unidos, que es el principal proveedor de armas de Israel, así como de otros países, debe dejar de suministrar este tipo de bombas y comprometerse a conseguir que se declara una suspensión mundial de su uso.”
Una delegación de Amnistía Internacional que visita actualmente Líbano ha hablado con algunas de las víctimas causadas por bombas de racimo sin explotar entre los centenares de miles de civiles que están regresando a sus hogares en el sur del país.
‘Abbas Yusef Civil, de seis años, ha contado a la delegación de Amnistía Internacional que el 26 de agosto le explotó encima una bomba de racimo en el pueblo de Blida al ir a levantarla. En su cama del hospital, ha explicado que estaba jugando con tres amigos cuando fue a agarrar un objeto que parecía un “frasco de perfume”. Tiene el colon y la vesícula reventados, una perforación de pulmón y una ruptura de nervio medial, y le han hecho ya dos transfusiones de sangre. Sus tres amigos también resultaron heridos, pero les dieron el alta al cabo de dos días.
En la sala contigua, Mahmud Yaqub, pastor de 38 años, tiene escayolada una pierna que una bomba de racimo que pisó le dejó destrozada. Dice que perdió 4 de sus 21 cabras durante los ataques israelíes porque era imposible llegar al abrevadero. Apenas pudo sacarlas al campo durante los combates y ahora, desde el alto el fuego, los montes donde acostumbran a pastar están llenos de bombas de racimo.
En otro hospital, Amnistía Internacional ha visitado a Hassan Hussein Hamadi, niño de 13 años que se encuentra en coma tras haber sido intervenido quirúrgicamente. Si familia cuenta que, el 27 agosto, jugaba con sus cinco hermanos y hermanas en el patio delantero de su casa, en el pueblo de Deir al-Qanun, al sur de Tiro, cuando le explotó una bomba de racimo tipo bote que encontró allí. La explosión le arrancó todos los dedos de la mano derecha, salvo el meñique, y le produjo graves lesiones en un hombro y en el abdomen.
Hussein Qaduh, de 19 años, estudiante de contabilidad en el Instituto Técnico Islámico de Beirut, resultó gravemente herido al explotar una bomba de racimo el 28 de agosto en la localidad de Soultaniye, en el sur de Líbano, cuando caminaba por un sendero junto a un campo de fútbol. Cuando la delegación de Amnistía Internacional visitó la zona al día siguiente comprobó que estaba llena de bombas de racimo sin explotar, algunas de las cuales se encontraban a sólo unos centímetros del camino, donde se veía todavía sangre en el suelo. Hussein fue sometido a una larga operación porque tenía una hemorragia en los intestinos y el hígado. Habían conseguido detener esta, pero seguía sangrando por el cerebro. Su diagnóstico era extremadamente crítico.
Amnistía Internacional ha reiterado que el uso de bombas de racimo por Israel pone de relieve la necesidad de una investigación exhaustiva e inmediata de Naciones Unidas sobre esta y otras violaciones del derecho internacional humanitario cometidas tanto por Israel como por Hezbolá durante el conflicto.