Document - Voices of victims: Testimonies from victims of enforced disappearance

Testimonies

Voces DE VÍCTIMAS: TestimoniOs DE VÍCTIMAS DE DESAPARICIÓN FORZADA

IOR 51/009/2011

Noviembre de 2011 – La desaparición forzada es una práctica deshumanizadora de consecuencias duraderas y perjudiciales tanto para la persona desaparecida como para sus seres queridos. También es un delito de derecho internacional, prohibido por el Estatuto de Roma de la Corte Penal Internacional, la Convención Internacional para la Protección de Todas las Personas contra las Desapariciones Forzadas, el derecho internacional consuetudinario y otros instrumentos jurídicos y normas internacionales. Lo que sigue es una recopilación de testimonios de víctimas de desaparición forzada y de familiares de víctimas, recogidos por Amnistía Internacional en todo el mundo.


Juan Almonte Herrera era contable de una ONG de derechos humanos de la República Dominicana. Fue secuestrado el 28 de septiembre de 2009 en Santo Domingo, capital del país, por cuatro hombres armados. Varios testigos identificaron a los hombres como agentes del Departamento Antisecuestro de la Policía Nacional. En 2009, la Comisión Interamericana de Derechos Humanos pidió a las autoridades de la República Dominicana que revelaran el paradero de Juan Almonte y garantizaran su seguridad. Hasta el momento, las autoridades dominicanas apenas han hecho nada por investigar dicho paradero.


[…] es difícil de explicar, sólo los que lo han vivido saben nuestro dolor de despertarnos y acostarnos con tantas preguntas sin respuesta, y viviendo un hermetismo total en mi país. Claro, es estar peleando con el poder, y a nosotros nos ven como sin nada.


Nuestras vidas han sido destruidas, no tenemos un mañana, solo vivimos en un pasado incierto, en total oscuridad […]

- Esposa de Juan Almonte Herrera



Los 10 años de guerra civil entre el gobierno y las fuerzas maoístas de Nepal llegaron a su fin en 2006. Sigue sin conocerse la suerte corrida por 13.000 personas que desaparecieron. Sanjeev Kumar Karna es una de ellas. Kumar Karna y un grupo de amigos fueron golpeados, según los informes, y detenidos por un grupo de entre 25 y 30 soldados y policías cuando se encontraban en una comida campestre en Janakpur, distrito de Danusha, Nepal, el 8 de octubre de 2003. Cinco de los detenidos, entre ellos Sanjeev Kumar Karna, nunca regresaron. Se cree que los mataron a tiros y los enterraron.


Cuando un miembro de una familia desaparece, esa familia queda totalmente destruida.


- Rajeev Kumar Karna, hermano de Sanjeev Kumar Karna



Desde que Pakistán se convirtió en aliado clave de la “guerra contra el terror” dirigida por Estados Unidos, cientos de personas acusadas de estar vinculadas a actividades terroristas han sido detenidas arbitrariamente y se han convertido en víctimas de desaparición forzada. Recientemente, el gobierno paquistaní ha designado dos comisiones de investigación sobre este tema. Sin embargo, apenas se ha progresado en la resolución de numerosos casos. Siguen sin conocerse la suerte y el paradero de cientos de personas, como Masood Janjua, Atiq ur Rehman y el Dr. Abid Sharif.



Nunca podremos aceptarlo. Si alguien muere, puedes llegar a aceptarlo […] pero cuando se llevan a tu ser querido a la fuerza, eso es algo que nunca aceptas.

- Amina Janjua, esposa de Masood Janjua


Nuestra vida sin él está vacía e incompleta […] No sé cómo sobrevivimos sin él.


En nuestra búsqueda de Atiq, nuestro negocio familiar se arruinó. Apenas sobrevivimos, ya que no tenemos a nadie que se ocupe activamente de ganar el sustento. El padre de Atiq sufre una angustia mental extrema, y sobrevivimos con el alquiler de nuestra tienda, que ya no podemos gestionar por nosotros mismos. Estamos en serios apuros.

- Shams Un Nisa, madre de Atiq ur Rehman


Llevo con antidepresivos los cuatro últimos años. Mis hijos tienen pesadillas. Mi segundo hijo, Humzalla, no puede dormir solo. Quiere estar conmigo o con su hermano.


Mi hijo nació siete meses después de la desaparición [de Abid] […] no ha conocido a su padre, sólo mira sus fotografías.

- Zhahida Sharif, esposa del Dr. Abid Sharif


En abril de 2003, Artur Akhmatkhanov, de 22 años, fue capturado por unos hombres armados y enmascarados que lo metieron en un vehículo blindado de transporte de personal. Akhmatkhanov era estudiante en Grozni, capital de la República Chechena, y trabajaba como voluntario en defensa de los derechos humanos. En el momento de la captura, unos testigos identificaron a los hombres armados como miembros de las Fuerzas Federales Rusas. Un año después de la desaparición de Akhmatkhanov, el fiscal militar negó la implicación del ejército ruso, y dijo que “[…] no se detuvo a ningún ciudadano” en la República Chechena. La suerte de Akhmatkhanov sigue sin conocerse.


Aún hoy pienso: “quizá hoy, mañana, me devuelvan a mi hijo” […] Por las noches se me aparece en sueños, y de día no paro de llorar […] Esto no es vida. Todo se detuvo para mí. No vivo, sólo camino.

-Bilat Akhmatkhanova, madre de Artur Akhamatkhanov


Raymond Manalo y su hermano fueron secuestrados por las fuerzas de seguridad filipinas en 2006. Lo acusaron de pertenecer al Nuevo Ejército del Pueblo, grupo comunista antigubernamental. Durante el tiempo que estuvo desaparecido, lo sometieron a tortura y otros tratos inhumanos. Él y su hermano consiguieron escapar una noche, cuando los guardias dormían borrachos.


Empecé a denunciar lo sucedido; quería llevar el caso a los tribunales. Quería luchar y demostrar que era una víctima, [y] que yo también había presenciado delitos –secuestros y homicidios– cometidos por el ejército. Presentamos una demanda civil por secuestro […] y por detención secreta. Pero la denuncia aún no ha prosperado.


Soy libre, pero en realidad no lo soy […] Me muevo con temor. Los soldados pueden capturarme en cualquier momento. No tienen más que quitarse los uniformes y agarrarme de forma anónima. No me cabe duda de que el ejército puede hacerlo.

- Raymond Manalo


Ibni Oumar Mahamat Saleh, dirigente del Partido por la Libertad y el Desarrollo, partido de oposición de Chad, fue detenido el 3 de febrero de 2008 en su casa de la capital, Yamena, por miembros de las fuerzas de seguridad chadianas. Pese a las peticiones realizadas por su familia, por organizaciones internacionales de derechos humanos, por la ONU y por la UE a las autoridades de Chad para que proporcionaran información sobre la suerte que había corrido, el paradero de Ibni Oumar Mahamat Saleh sigue sin conocerse. Su hijo, Mohamed Saleh Ibni Oumar, quiere conocer la verdad sobre la desaparición de su padre, y pide justicia.


Pido justicia […] Pido que se arroje luz sobre la suerte que sus secuestradores hicieron correr a mi padre. Pido que quienes se han convertido a sí mismos en culpables sean castigados por la espada imparcial de la justicia.


No podemos rebajarnos al nivel de los secuestradores de mi padre, comportándonos sin la menor dignidad y sin el más leve resquicio de humanidad […] Ya no deseo una oleada desatada de odio contra quienes le hicieron desaparecer, ya no quiero que quienes utilizan la violencia con fines políticos esgriman el recuerdo de mi padre para justificar sus actos.


La verdad sobre la suerte corrida por el profesor Ibni debe salir a la luz de la manera más apaciguadora posible y dentro de un marco estrictamente legal. Este es el precio, el único precio, para que los ideales de mi padre triunfen sobre la muerte, sobre el olvido y, por encima todo, sobre aquellos que perdieron su humanidad al arrebatárselo a sus seres queridos.

- Mohamed Saleh Ibni Oumar, hijo de Ibni Oumar Mahamat Saleh




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