Document - Slovakia: Unlock their future: End the segregation of Romani children in Slovakia's schools

Abrir las puertas de su futuro

Poner fin a la segregación de niñas y niños romaníes en las escuelas eslovacas

ABRIRLAS PUERTAS DE SU FUTURO

PONER FINA LA SEGREGACIÓN DE NIÑAS Y NIÑOS ROMANÍES EN LAS ESCUELAS ESLOVACAS

QUE NUESTROS DERECHOS SEAN LEY

Miles de niñas y niños romaníes de todo Eslovaquia están atrapados en una educación de menor calidad como consecuencia de la discriminación generalizada y de un sistema educativo que no deja de defraudarlos. Las arraigadas actitudes anti romaníes en el propio sistema han conducido a una situación en la que los niños y niñas de esa etnia son a veces literalmente encerrados en aulas, pasillos o edificios separados para evitar que se mezclen con el alumnado no romaní.

En varias regiones de Eslovaquia, los niños y niñas romaníes representan hasta el 100 por cien del alumnado que, o bien asiste a escuelas especiales y a aulas previstas para niñas y niños con “discapacidad mental leve”, o que es segregado por razones étnicas en escuelas y aulas del sistema general de educación.

Esto no sólo viola su derecho a una educación sin discriminación, sino que a largo plazo también les priva de un amplio espectro de otros derechos humanos, incluidos el derecho a la salud, al trabajo y a la libertad de expresión. Las violaciones sistemáticas del derecho a la educación excluyen a la población romaní en Eslovaquia de la plena participación en la sociedad y la atrapa en un círculo de pobreza y de marginación.

Desde 2007, Amnistía Internacional ha estado haciendo campaña para poner fin a la segregación y a favor de la igualdad en la educación de los niños y niñas romaníes de Eslovaquia, y las autoridades han adoptado algunas medidas parea abordar el problema. Por ejemplo, la nueva Ley Escolar, aprobada en 2008, prohíbe cualquier forma de discriminación, en particular la segregación. Sin embargo, la Ley no define claramente la segregación, ni incluye directrices ni medidas sólidas para identificar, supervisar y aplicar la abolición de la segregación. Aún hace falta poner en marcha medidas efectivas para implementar la prohibición.

El compromiso recientemente formulado por el nuevo gobierno de eliminar la segregación en la escolarización de los romaníes, incluido en el programa adoptado por la coalición en agosto de 2010 es, no obstante, un avance bien recibido.

El caso de Pavlovce nad Uhom

En julio de 2008, Amnistía Internacional hizo un llamamiento a las autoridades para que pusieran fin a la segregación del alumnado romaní en la escuela especial de Pavlovce nad Uhom, pueblo del este de Eslovaquia próximo a frontera con Ucrania. Casi la mitad de los niños y niñas romaníes de la escuela primaria de la localidad estaban siendo asignados a la escuela especial.

Comorespuesta a la implicación de Amnistía Internacional y a los miles de llamamientos enviados por activistas al gobierno y a las autoridades regionales pertinentes, desde principios de 2008, aproximadamente 50 niñas y niños romaníes fueron nuevamente evaluados debido a dudas sobre su inadecuada asignación a la escuela especial. Como consecuencia, 32 menores fueron enviados nuevamente al sistema educativo general.

En los últimos dos años ha habido una reducción importante del número total de alumnos de la escuela especial de Pavlovce nad Uhom: de 237 en el curso escolar 2007/2008 a 175 en el curso 2009/2010. También ha habido menos traslados de estudiantes romaníes desde la escuela general a la especial.

Cuando Amnistía Internacional visitó nuevamente Pavlovce nad Uhom en mayo de 2010, las autoridades escolares acogían con agrado el retorno al sistema educativo general de los niños y niñas romaníes, aunque también hacían hincapié en el reto que les había supuesto trabajar con estudiantes que habían pasado varios años siguiendo un plan de estudios limitado de educación primaria en la escuela especial.

La persona a cargo de la dirección destacó el caso de Mikolaj, de 15 años, quien había sido trasladado nuevamente a la escuela general: “Tenía las aptitudes, no tenía ningún problema para aprender, pero había estado en una escuela especial durante siete años… la brecha que se había creado no era culpa suya, pero no tenía ninguna posibilidad de aprender allí. El profesor tuvo que enseñarle el nuevo plan de estudios y el antiguo al mismo tiempo.”

A pesar de las nueva evaluaciones y traslados en Pavlovce nad Uhom, el número del alumnado romaní en la escuela especial continúa siendo desproporcionado: supone el 99,5 por ciento de la población estudiantil de dicha escuela. Las autoridades eslovacas califican el caso de Pavlovce nad Uhom de “situación excepcional” y se niegan a reconocer que sea una consecuencia de actitudes y prácticas discriminatorias profundamente arraigadas dentro del sistema educativo eslovaco. Como resultado de la falta de voluntad de las autoridades para admitir y abordar las causas de la segregación dentro del sistema, uno de cada tres alumnos romaníes de Pavlovce nad Uhom sigue recibiendo una educación inferior.

Alumnos romaníes y no romaníes durante una clase mixta en la escuela general de educación primaria de Pavlovce nad Uhom, Eslovaquia, mayo de 2010.

ESCUELAS SEPARADAS Y DESIGUALES

En Eslovaquia, el alumnado romaní continúa siendo segregado y está desproporcionadamente representado en las escuelas y aulas especiales para estudiantes con “discapacidad mental leve”. Según un estudio de 2009 realizado por la ONG Fondo para la Educación Romaní, en las regiones con mucha población romaní al menos tres de cada cuatro alumnos de escuelas especiales son romaníes; en todo el país los romaníes suponen el 85 por ciento de los niños y niñas que asisten a clases especiales. Con todo, los romaníes son menos del 10 por ciento de la población total de Eslovaquia.

Son varios los factores que contribuyen a esta disparidad, entre ellos, deficiencias normativas en el sistema educativo, la presión externa de los progenitores no romaníes y la deficiente evaluación de los menores, llevada a cabo de forma discriminatoria y con frecuencia demasiado prematuramente en su vida escolar.

El sistema general de educación primaria continúa estando muy mal equipado y es frecuente que los profesionales de la educación no estén dispuestos a dar apoyo adecuado a los alumnos con distinto origen étnico y social. A causa de su entorno cultural, en el que el eslovaco no es la primera lengua, y de sus altos niveles de pobreza, los niños y niñas romaníes requieren, por ejemplo, clases adicionales de lengua, de preescolar o de apoyo en el aula. Como a menudo estas necesidades no se satisfacen en el sistema escolar general, muchos niños y niñas romaníes empiezan a rezagarse y son trasladados del sistema de educación general, ya sea a aulas especiales dentro de las escuelas de educación general o a escuelas especiales.

La legislación eslovaca sitúa las desventajas sociales en la misma categoría que la discapacidad mental a la hora de identificar al alumnado con necesidades educativas especiales. En un contexto en el que a los romaníes se los considera invariablemente como personas con “desventajas sociales”, el sistema está predispuesto de hecho para catalogar a los menores romaníes en la categoría de personas con necesidades especiales. Así, no aborda las necesidades educativas de los niños y niñas, sino que consolida de por vida su situación de desventaja al equiparar competencia mental y situación social deficiente. La ausencia de medidas eficaces para reducir el impacto de las desventajas sociales y el hecho de que el término se utilice con frecuencia para referirse a la población romaní supone que los niños y niñas romaníes sean injustamente derivados a la educación especial. Una vez que se ha identificado a los alumnos como estudiantes con “necesidades especiales” y han sido asignados al sistema paralelo de educación especial, se les imparte un plan de estudios sustancialmente reducido.

El sistema de financiación de la escuela y las actitudes prejuiciosas de algunos de los progenitores no romaníes también contribuyen a la segregación del alumnado romaní en aulas especiales. La financiación de la escuela depende del número de alumnos matriculados. Si las personas a cargo de la dirección de la escuela perciben que los estudiantes no romaníes la abandonan a causa de una mayor admisión de niñas y niños romaníes —lo que se conoce en Eslovaquia como “huida blanca”— la segregación se convierte en una alternativa conveniente. Además, con frecuencia incentivos adicionales pueden influir en las escuelas para que clasifiquen a los estudiantes como “retrasados mentales”, ya que la financiación por alumno en el caso de los escolares con discapacidad mental es el doble que aquella para estudiantes con necesidades especiales.

Arriba: Tarjetas con imágenes utilizadas en el diagnóstico de discapacidad mental que forman parte del test de inteligencia Wechsler III (WISC III). El test no toma en cuenta las diferencias culturales y lingüísticas de los niños y niñas romaníes.

Izquierda: Dibujos de niños romaníes de la escuela primaria de Matice Slovenskej, Prešov, abril de 2010.



DEFICIENTE EVALUACIÓN DE MENORES

Puedo usar un cuchillo para cortar el pan o para matar a alguien. Lo mismo con esta prueba: puede ayudar a un niño o una niña o destruir su vida de una vez y para siempre.”

Director del Centro de Asistencia Pedagógico-Psicológica de Brezno, abril de 2010.



Cuando los niños y niñas romaníes no son rechazados por las escuelas de educación general, las deficiencias del sistema de evaluación de menores puede todavía hacer que acaben asignados a escuelas especiales, a pesar de que sean perfectamente capaces de seguir el plan de estudios general.

El diagnóstico de las necesidades educativas especiales implica un proceso de evaluación complejo, administrado por una red de centros de orientación escolar. Sin embargo, estos procedimientos no toman en cuenta en absoluto las diferencias culturales y lingüísticas de los niños y niñas romaníes o, en la mayoría de los casos, sus circunstancias socioeconómicas. Por ejemplo, las capacidades de comunicación se evalúan en eslovaco, incluso cuando esta pudiera no ser la lengua que los niños y niñas romaníes hablan en casa.

A menudo, la decisión de asignar a los niños y niñas a escuelas especiales se toma cuando están en edad de ingresar en el sistema de educación obligatoria. En Eslovaquia es generalizada la asignación de menores romaníes a la educación especial tras un único test de inteligencia, de una duración de 90 minutos o menos. Sin embargo, expertos en salud mental y psicólogos educacionales internacionales y eslovacos han señalado que los ejercicios únicos de evaluación no deben usarse para la asignación de menores a los sistemas de educación especial.

Un experto del Instituto de Investigación de Psicología y Patologías Infantiles de Bratislava contó a Amnistía Internacional, criticando las prácticas actuales en Eslovaquia: “No podemos diagnosticar la discapacidad mental a partir de una única evaluación, especialmente en el caso de un niño de seis años. Una vez que el niño es calificado de ‘discapacitado mental’, es un diagnóstico para toda la vida. Estas etiquetas son cuestionables en estas circunstancias —a los seis años de edad—, cuando el desarrollo del niño, y toda una serie de otras circunstancias, como una lengua y una cultura distintas, tienen un papel crucial”.

El proceso de evaluación es potencialmente muy subjetivo y permite que los prejuicios —conscientes o inconscientes— del orientador influyan en la recomendación. La mayoría de profesionales de la educación entrevistados por Amnistía Internacional enumeraron varias razones, entre las que se incluía la “predisposición genética”, el “incesto”, el “alcoholismo”, el “consumo de drogas” y la “delincuencia de los progenitores”, para explicar el número desproporcionado de niños y niñas romaníes en el sistema de educación especial. El hecho de que prejuicios tan profundamente arraigados parezcan estar tan generalizados entre los profesionales que trabajan de cerca con menores romaníes es un grave motivo de preocupación. Hasta que no se preste seria atención a la discriminación en el proceso de evaluación, el número de niños y niñas romaníes continuará siendo desproporcionado en las escuelas o aulas para alumnos con “discapacidad mental leve”.

Niñas romaníes que asisten a clases especiales segregadas en la escuela primaria de Krivany. Prácticamente todos los niños y niñas romaníes de la escuela asisten a clases especiales. Eslovaquia, abril de 2010.

peor EDUCACIÓN, PEOR FUTURO

El plan de estudios de las escuelas especiales se centra en el desarrollo de habilidades prácticas más que académicas; asignaturas como lengua extranjera están completamente excluidas del plan de estudios. Los niños y niñas que acaban la escuela o las clases especiales están desfasados en al menos dos cursos con relación a los que terminan en las escuelas primarias de educación general. En muchos casos la brecha puede ser incluso mayor. El director de la escuela especial de Čierny Balog manifestó a Amnistía Internacional: “Lo que enseñan en un curso de la escuela general, nosotros lo enseñamos en cinco.”

En la mayoría de las escuelas primarias con aulas especiales que visitó Amnistía Internacional, no se les traducción hecha permitía a los niños y niñas romaníes llevarse a casa los libros. La persona a cargo de la dirección de una escuela primaria de Torysa señaló: “Los romaníes no se llevan los libros a casa porque nunca los traen de vuelta, lo sabemos por experiencia. Los ‘niños blancos’ se llevan los libros a casa porque saben cómo utilizarlos.”

Estas restricciones limitan claramente las posibilidades de aprender y desarrollarsede los niños y niñas romaníes. Irena, una madre del asentamiento romaní de Krivany explicó: “Fui a la escuela y les dije que deberían hacer algo con todos esos niños. Porque vienen a casa y no saben nada. Muchas veces compraba un cuaderno y deseaba que los profesores me anotaran los deberes porque quería ayudar a mis hijos con el estudio en casa. Pero decían que no podían darles los libros para que se los llevaran a casa porque los estropearían. ¿Cómo pueden aprender a leer, escribir o matemáticas si no tienen libros?”

Una vez que un menorromaní es asignado a una escuela especial, su reintegración a la educación general es prácticamente imposible. La ley no etablece la posibilidad de que pueda volver a evaluarse a los alumnos y, por lo general, sólo se hace a petición de los progenitores. Al ser preguntado sobre los traslados de las aulas especiales a las generales, un director de escuela primaria dijo: “Rara vez se llevan a cabo traslados. No sería posible, porque si el niño tiene un plan de estudios limitado, difícilmente pueden continuar en una clase normal.”

Además, los alumnos que acaban las escuela primaria siguiendo un plan de estudios especial reciben un certificado de un grado más bajo y, por lo tanto, sólo pueden aplicar a la educación secundaria especial. Esto supone dos o tres años de formación profesional para convertirse, por ejemplo, en carniceros, albañiles, zapateros, trabajadores domésticos o jardineros.

Arriba: Menores romaníes en una clase especial para alumnos con “discapacidad mental leve” en la escuela primaria de Plavecký Štvrtok, Eslovaquia, febrero de 2010.

Creo que el sistemadebería cambiar. Los niños y niñas romaníes y blancos deberían estar juntos. Los niños y niñas romaníes no deberían ser tratados como prisioneros”.

Jakub, romaní de 16 años, que acabó la escuela primaria en un aula especial, Plavecký Štvrtok, Eslovaquia, abril de 2010.

Derecha: Valeria y su nieta en su casa de la comunidad romaní de Krivany, Eslovaquia, abril de 2010.

No me dijeron nada; nada sobre clases especiales o generales… Sencillamente la pusieron allí”. Abuela y tutora de un niño romaní que asiste a clases especiales de la escuela de Krivany.



CONSENTIMIENTO INFORMADO

Para que un niño sea asignado a una escuelao aula especial de primaria los padres deben dar su consentimiento. Este es normalmente presentado por las autoridades como una importante salvaguarda contra una asignación incorrecta. Sin embargo, a Amnistía Internacional le preocupa que la decisión de los padres romaníes o su acuerdo de que sus hijos sean asignados a una escuela especial o aulas especiales a menudo se haga sin la información adecuada sobre sus implicaciones.

Con frecuencia las madres y los padres romaníes no son conscientes del impacto a largo plazo en las perspectivas futuras de sus hijos al enviarlos a escuelas o aulas especiales. Además, a menudo consideran que estarán mejor en un ambiente menos hostil, aunque reciban peor educación, a causa de los prejuicios que enfrentan sus hijos en las escuelas de educación general y la falta de apoyo que reciben en ellas.

El caso deJakub: “Hicieron de mí un idiota”.

Jakubtiene 16 años y vive con su familia en el asentamiento romaní de las afueras de Plavecký Štvrtok, localidad a 20 km al norte de Bratislava. Su historia es la misma que la de miles de niñas y niños romaníes de Eslovaquia que fueron injustamente asignados a un sistema educativo inferior. Su educación comenzó en un aula del sistema educativo general, donde permaneció hasta cuarto curso. Era un estudiante excelente e incluso recibió una beca por su desempeño. Pero al llegar a quinto curso, Jakub fue enviado a que le hicieran una evaluación, tras una discusión con su profesor. Sus padres no fueron informados sobre la evaluación y fue trasladado de inmediato al aula especial. Más tarde le dijeron a su madre que era un aula para “alumnos más lentos”, pero ella se pregunta cómo podía ser su hijo “lento” cuando antes obtenía buenas calificaciones.

Uno de los antiguos profesores de Jakub, pedagogo especial que actualmente imparte clases especiales en otra escuela cerca de Plavecký Štvrtok, contó a Amnistía Internacional: “Algunos de los niños, tal y como yo lo veo, son erróneamente asignados. Por ejemplo, Jakub había sido clasificado como discapacitado mental leve, basándose en su hiperactividad. En el centro de evaluación de Malacky son clasificados por personas que, de hecho, nunca han trabajado con ellos. El chico tenía que haber estado en un aula general. Era un genio.”

Ahora que ha acabado la escuela primaria, Jakub se siente obviamente frustrado por la injusticia que sufrió. “Lo que me hicieron fue cruel… Hicieron de mí un idiota. Tenía una beca de 100 coronas al mes. Era uno de los mejores alumnos de cuarto curso. Si pudiera volver atrás, lo haría. Pero ya es demasiado tarde”.

El hermano pequeño de Jakub también estaba a punto de terminar el noveno curso en un aula especial cuando Amnistía Internacional lo conoció. Los dos chicos no son casos excepcionales. Aproximadamente la mitad de los alumnos romaníes de la escuela primaria de Plavecký Štvrtok reciben educación en aulas especiales que de hecho son sólo para niñas y niños romaníes. Los niños y niñas romaníes que asisten a las clases especiales están encerrados en un corredor separado o incluso en sus aulas durante la mayor parte del día y tienen oportunidades limitadas de interactuar con los alumnos no romaníes.



Etiquetar a los romaníes como discapacitados para “salvar” la escuela

Krivany, un pueblo en el este de Eslovaquia, tiene una escuela primaria de 190 alumnos y alumnas. De ellos, 41 son romaníes. Todos los niños y niñas romaníes, excepto dos, están separados del alumnado mayoritario y asisten a clases especiales.

El director en funciones de la escuela le explicó a Amnistía Internacional que, en el pasado, los “negros” (refiriéndose a las niñas y niños romaníes) eran educados junto a los “blancos”. Según aumentaba el número de alumnos romaníes, los progenitores de los niños y niñas no romaníes se llevaban a sus hijos a otras escuelas. La escuela estaba perdiendo ingresos porque la financiación se basa en el número de alumnos. “Cuando quisimos salvar la escuela decidimos establecer clases especiales”.

Valeria, niña romaní de ocho años,asiste al aula especial de segundo curso en la escuela de Krivany. Después de la educación infantil fue asignada a clases especiales con otros niños y niñas romaníes. Le pidieron a su abuela, su tutora legal, que firmara un documento que no podía leer y cuyo contenido no le habían dejado claro. “No me dijeron nada; nada sobre clases especiales o generales… Sencillamente la pusieron allí”.

Irena, madre romaní cuyos hijos también asistían a clases especiales en Krivany, ha contado: “A mi hijo lo evaluó un psicólogo que dijo que podía continuar, pero solamente en una clase especial. Sólo hay alumnos blancos en el aula general y las aulas especiales son para romaníes… Simplemente separan a los romaníes de los blancos”.



SEGREGADOS DESDE LA ESCUELA INFANTIL HASTA EL COMEDOR ESCOLAR

No hace falta buscar sólo casos especiales. No hay más que mirar cualquier escuela del este de Eslovaquia y encontraremos aulas formadas sólo por romaníes en muchas de ellas”.

Mirka Hapalova, directora de People in Need Eslovaquia, marzo de 2010

Los romaníes sonsegregados no sólo cuando son asignados al sistema educativo especial, sino también en el sistema de escuelas de educación general, donde con frecuencia se separa a los menores en escuelas o aulas sólo para romaníes. En efecto, incluso cuando los romaníes se quedan en las escuelas de educación general, a menudo reciben una educación de un nivel inferior a la que la que se les proporciona a los alumnos de la población mayoritaria. Es frecuente que los profesores de las aulas sólo para romaníes tengan menos expectativas de sus alumnos. También tienen menos recursos y disponen de una infraestructura de peor calidad.



Izquierda: Angelika y sus dos hijos en la calle Stará Tehelna, de Prešov, mayoritariamente habitada por población romaní, Prešov, Eslovaquia, abril de 2010.

Derecha: Aula lase de la escuela primaria Matice Slovenskej de Prešov, a la que asisten sólo niños y niñas romaníes, Eslovaquia, abril de 2010.

La segregación de los asentamientos romaníes, frecuentemente situados en las afueras de las ciudades, es un factor adicional de la segregación que sufren en la escuela, porque los colegios se nutren de los alumnos de las zonas cercanas. Sin embargo, a pesar de este vínculo de proximidad, la elección de los progenitores, las políticas de escolarización y las de las autoridades locales inciden en la segregación en la escuela.

Por ley, los progenitores tienen derecho a elegir el colegiode sus hijos. En teoría, ello elimina la segregación en las escuelas, al permitir que niños y niñas romaníes se matriculen en cualquier centro escolar. En la práctica, es frecuente que sean rechazados por los centros. La legislación nacional obliga al gobierno a garantizar que la libre de elección de escuela no suponga una discriminación indirecta. Pero la tendencia de los progenitores no romaníes, en virtud a la misma disposición, de retirar a sus hijos de los centros escolares que admiten a un número cada vez mayor de niñas y niños romaníes puede llevar a la segregación de facto.

La segregación tiene lugarincluso en la educación infantil. En Eslovaquia, a menudo los niños y niñas romaníes no asisten a la escuela preescolar. Cuando lo hacen, aprenden pronto que son diferentes; también ellos son separados de los alumnos no romaníes en edificios o aulas diferentes, por el simple hecho de ser romaníes. En algunos casos, sus progenitores deben ir a recogerlos a la escuela con antelación para no encontrarse con los progenitores de la población mayoritaria cuando van a buscar a sus hijos. Juegan, cantan, bailan y comen por separado.

En la localidad de Torysa, en el este de Eslovaquia, ocho menores romaníes asisten a la escuela infantil en un edificio distinto al que se encuentran sus 25 compañeros no romaníes, que ocupan una escuela infantil de dos pisos de reciente construcción, al otro lado del patio de la escuela. Mientras que los niños y niñas no romaníes tienen juguetes y libros nuevos, los que usan los niños romaníes parecen viejos y usados.

El alcalde y fundador de la escuela explicó más adelante: “La higiene no era la que debía ser. De otro lado, conocemos el entorno en que viven. Los romaníes no quieren cumplir las normas de higiene. No sé si está en sus genes o es por cualquier otra cosa. Por ello, algunos padres no romaníes se llevaron a sus hijos de la escuela y temimos perder más niños, lo mismo que más dinero”.

En algunas escuelas eslovacas, los niños y niñas romaníes están separados de los no romaníes no sólo en las aulas, sino también en otros aspectos de la vida escolar, incluido el comedor a la hora de la comida. Irena, madre romaní de Krivany, dijo de la escuela infantil a la que asisten sus hijos: “Los niños blancos tienen su propio comedor y los niños romaníes comen en el pasillo”.

El caso de Prešov: políticas locales que fomentan la segregación

En enero de 2009, el ayuntamiento de Prešov, el tercer mayor núcleo urbano de Eslovaquia, promulgó una ordenanza en la que establecía las zonas de influencia de las 13 escuelas primarias de la ciudad. Los distritos escolares fueron designados de tal forma que las calles habitadas principal o exclusivamente por población romaní quedan en la zona de influencia de la escuela primaria de la calle Matice Slovenskej, a la que acuden predominantemente niñas y niños romaníes.

En el caso de los dos barrios romaníesprincipales, Stará Tehelňa y Terasa Ševčenka, la ordenanza ignora por completo la proximidad de otras escuelas e impide que los alumnos y alumnas romaníes asistan a escuelas más cercanas a sus casas.

Los funcionarios locales argumentan que las áreas de influencia no impiden que los progenitores romaníes envíen a sus hijos a otras escuelas distintas a la de la calle Matice Slovenskej, acogiéndose a la política de libre de elección de escuela. En la práctica, la ordenanza da a las escuelas la excusa para rechazar la inscripción del alumnado romaní sobre la base de las prioridades de la zona de influencia.

Los progenitoresque viven en Stará Tehelňa, uno de los barrios romaníes de la ciudad, han expresado su preocupación por que la ordenanza implique una mayor segregación. Juraj, vecino romaní de Stará Tehelňa, explicó: “El director de la escuela mira a los niños y a los padres y dice ‘No los quiero, los envío a Matice…’. La mayoría de los niños romaníes son enviados a Matice Slovenskej”.

Ľuboš, de siete años, del barrio Stará Tehelňa, ya se ha enfrentado a esta clase de rechazo. Su madre, Angelika, quería que tuviera la mejor educación posible, así que decidió matricularlo en una de las mejores escuelas del centro de Prešov. Ľuboš había asistido previamente a la escuela infantil durante tres años y estaba considerado como un excelente estudiante. Su padre, eslovaco no romaní, lo matriculó en la escuela. Pero, según Angelika, las cosas cambiaron cuando ella empezó a ir al colegio. La profesora empezó a tener problemas con Ľuboš y le dijo a su madre que no era adecuado que su hijo permaneciera en la escuela: “Dijo que mi hijo no pertenecía a esa clase, porque es de Tehelňa, es romaní; así que me dijo que debería llevarlo a la escuela romaní”.

Angelika se llevó aĽuboš de la escuela; nunca volvió y perdió un curso a consecuencia de ello. Angelika ha decidido matricularlo en la escuela Matice Slovenskej a principios del curso escolar en septiembre de 2010.

La segregación de los alumnosy alumnas romaníes en escuelas más allá de una distancia razonable de sus casas tiene un importante impacto en su asistencia a clase. Los niños y niñas romaníes de los barrios de Stará Tehelňa y Terasa Ševčenka tienen que tomar un autobús para ir a la escuela, lo que muchas familias no pueden permitirse.





LA NECESIDAD DE LA INCLUSIÓN

...Las escuelas intentan deshacerse de estos alumnos, no sólo de los niños y niñas romaníes, sino también de los niños y niñas blancos si tienen necesidades especiales, porque supone un trabajo adicional para ellas y un problema”

Profesor de la escuela Matice Slovenskej , Prešov, abril de 2010





En la otra página: Niños y niñas romaníes durante una clase de educación física en la clase especial para alumnos con “discapacidad mental leve”, en la escuela primaria de Plavecký Štvrtok, Eslovaquia, febrero de 2010.

Izquierda: Un pasillo al lado de la cafetería de la escuela primaria de Krivany es utilizado para separar a los estudiantes romaníes del resto del alumnado durante las comidas, Eslovaquia, abril de 2010.

Abajo: Dibujo hecho por niños y niñas romaníes de la escuela primaria de Matice Slovenskej, Eslovaquia, abril de 2010.

Durante su presidencia del Decenio de Inclusión Romaní, entre enero y julio de 2010, Eslovaquia centró sus programas en el desarrollo de la educación multicultural. Sin embargo, es evidente que promover la tolerancia y el respeto en aulas étnicamente homogéneas, sin dejar de ser importante, no es el camino principal para acabar con la segregación. El gobierno debe, por lo tanto, centrar sus esfuerzos en el desarrollo de una educación verdaderamente inclusiva, de modo que todos los niños y niñas, incluidos los romaníes, puedan alcanzar su máximo potencial dentro de las escuelas de educación general integradas.

La inclusión no es una tarea fácil. Comodice la directora de la escuela primaria de Plavecký Štvrtok: “Es una gran exigencia para los profesores… altera el proceso de enseñanza porque el profesor tiene que dar trabajos a la mayoría y ocuparse de uno o dos, o al revés”. Pero continúa: “Esto desde la perspectiva de los profesores. Desde el punto de vista de un niño, creo que es mejor si está en clase junto con otros niños. El entorno lo forma”.

Una auxiliar de aula de la escuela primaria de Pavlovce nad Uhom dijo además: “Sería mejor para la población romaní estudiar junto con los no romaníes. Solía asistir a la escuela primaria de Palina, donde no había ninguna división entre los romaníes y los no romaníes… El estar juntos en la misma clase permite a ambos grupos aprender más unos de otros… Les da más confianza en sí mismos”.



FALTA DE JUSTICIA Y RENDICIÓN DE CUENTAS

Creo que en la práctica es más difícil hacer cumplir la prohibición de segregación porque no hay recomendaciones o técnicas específicas sobre cómo medirla. Es difícil controlarla”.

Directorde la delegación regional de educación de Košice, mayo de 2010

Las medidas parciales y las declaraciones vacíasno acabarán con la discriminación y la segregación de la población romaní en las escuelas eslovacas. Miles de niñas y niños romaníes y sus progenitores continúan siendo estigmatizados y sufriendo humillaciones por su origen étnico o social.

El derecho a la educación, que incluye la prohibición de discriminación y segregación, está contemplado en diversas normas y tratados de derechos humanos internacionales y europeos, de los que Eslovaquia es Estado parte, entre ellos, el Pacto Internacional de Derechos Económicos, Sociales y Culturales.

La Convención Internacional sobre la Eliminación de Todas las Formas de Discriminación Racial de la ONU establece obligaciones vinculantes para que Eslovaquia prevenga, prohíba y erradique todas las prácticas de segregación, así como las consecuencias de prácticas semejantes asumidas o toleradas por gobierno previos.

En su evaluación de Eslovaquia de 2010, el Comité para la Eliminación de Todas las Formas de Discriminación Racial instó al gobierno a “poner fin a la segregación de los niños romaníes en el sector de la educación y a prevenirla”.

En acciones judicialesinterpuestas por menores romaníes contra la República Checa, Grecia y Croacia, el Tribunal Europeo de Derechos Humanos ha resuelto que segregar a alumnos romaníes en aulas especiales para estudiantes con “discapacidad mental leve”, rechazando su admisión en escuelas de educación general y ubicándolos en aulas separadas en edificios anexos a la escuela, o en aulas separadas en función de deficiencias en el lenguaje, son formas de discriminación ilegal contrarias al Convenio Europeo de Derechos Humanos.

Actualmente no existe en Eslovaquia ningún organismo con el mandato explícito de supervisar el proceso de eliminación de la segregación. El Centro Nacional Eslovaco de Derechos Humanos, el organismo oficial responsable de supervisar la implementación de la legislación contra la discriminación, carece de los recursos o las herramientas para supervisar y hacer cumplir de forma eficaz la prohibición de segregación. Representantes del Centro Nacional Eslovaco de Derechos Humanos dijeron a Amnistía Internacional: “El problema es que no podemos imponer sanciones. Enviamos nuestras conclusiones y recomendaciones al Ministerio y a la correspondiente institución educativa, y luego podemos comprobar si se ha producido o no algún cambio”.Además, la Dirección Estatal de Inspectores Escolares, que supervisa la implementación de la Ley Escolar, también carece de un mandato claro y de directrices e instrumentos para supervisar y garantizar que se cumpla la prohibición de segregación.

Finalmente,Eslovaquia todavía no recopila datos desglosados por etnia a pesar de los repetidos llamamientos de organismos de derechos humanos internacionales y regionales. Son importantes los datos que permitan hacer el seguimiento de las diferencias en los niveles de acceso a la educación según los grupos étnicos, para que el gobierno mida el alcance de la discriminación y la segregación en la educación. Estos datos pueden reunirse de forma anónima, sin plantear cuestiones de privacidad. El hecho de que el gobierno no recopile esa información pone en cuestión su voluntad de abordar íntegramente la discriminación y la segregación.





Conclusión

La segregación de la población romaní en las escuelas eslovacas es el resultado de la discriminación racial en el sistema educativo. Refleja la existencia de prejuicios e intolerancia en la sociedad eslovaca en general y es un factor de perpetuación de estas actitudes. A pesar de las críticas de organizaciones intergubernamentales y ONG internacionales, Eslovaquia no reconoce el impacto ni el alcance de la segregación de la población romaní en las escuelas y no ha adoptado medidas significativas para eliminarla.

Eslovaquia no puede continuar negandoa sus niñas y niños romaníes el derecho a la dignidad y a un trato igualitario. Las decisiones que tome ahora el gobierno afectarán a la vida de miles de niños y niñas romaníes. Puede dejarlos marginados y atrapados en la pobreza durante décadas, o puede garantizar que disfruten de su derecho a una educación sin discriminación, en escuelas de educación general integradas, preparándolos así para su participación plena en la vida de la sociedad eslovaca y europea y para que contribuyan a ella.



Arriba: Niños romaníes en un alua segregada de la escuela primaria de Krivani, Eslovaquia, abril de 2010.

Portada: Un niño romaní de tercer curso en el aula especial para alumnos con “discapacidad mental leve” de la escuela primaria de Krivani, Eslovaquia, abril de 2010.



© Amnistía Internacional.



ACTÚA

Únete a la campaña y ayuda a terminar con la segregación de los niños y niñas romaníes en la educación primaria en Eslovaquia. La recomendaciones que formulamos a continuación piden medidas que, de adoptarse, fortalecerán la prohibición de la segregación y facilitarán su cumplimiento. Este documento forma parte del tema “Que nuestros derechos sean ley”, integrado en la campaña Exige Dignidad de Amnistía Internacional, cuyo objetivo es poner fin a las violaciones de derechos humanos que generan y agudizan la pobreza.

Escribeinmediatamente al primer ministro y al ministro de Educación de Eslovaquia, instándoles a:

  • incluir disposiciones legales y políticas que definan la segregación y empoderar a la Dirección Estatal de Inspectores Escolares para que cumpla con sus obligaciones para con los derechos humanos de prevenir, prohibir y erradicar la segregación a través de la provisión de recursos adecuados, que incluyan directrices y procedimientos firmes y detallados para identificar, supervisar y combatir en la práctica la segregación;

  • iniciar la recopilación sistemática de datos sobre educación, desglosados por género y etnia;

  • introducir en todas las escuelas la clara obligación de eliminar la segregación en el sistema educativo; tal obligación deberá acompañarse de un apoyo eficaz a los centros escolares para la eliminación de la segregación;

  • introducir medidas adecuadas de apoyo a los niños y niñas romaníes y no romaníes que necesiten ayuda adicional (material o formativa), para que puedan desarrollar al máximo su potencial dentro de las escuelas de educación general, y para fomentar una educación verdaderamente inclusiva.





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Amnistía Internacional, septiembre de 2010 Índice EUR 72/004/2010

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