Document - Turkmenistan: Activist at Serious Risk of Harm: Joint statement

AMNISTÍA INTERNACIONAL
DECLARACIÓN PÚBLICA


13 de octubre de 2010
Índice AI: EUR 61/003/2010


Turkmenistán: Activista en grave peligro


 
(Londres, Nueva York, 13 de octubre de 2010) – La siguiente declaración ha sido emitida hoy por Amnistía Internacional y Human Rights Watch en relación con un informe fidedigno sobre una conspiración que podría representar una amenaza contra la vida de Farid Tukhbatullin, que dirige desde el exilio una organización no gubernamental con sede en Viena para presionar a favor de los derechos humanos en Turkmenistán:

A Amnistía Internacional y Human Rights Watch le preocupan las alegaciones de que la integridad física de Farid Tukhbatullin, director de la organización no gubernamental con sede en Viena Iniciativa Turcomana de Derechos Humanos (TIHR, por sus siglas en inglés), podría estar en peligro debido a la actuación de agentes del Ministerio de Seguridad Pública de Turkmenistán.

Según una fuente fidedigna que pidió permanecer en el anonimato, funcionarios del Ministerio hablaron de “librarse de [Farid Tukhbatullin] sin hacer ruido”, de un modo que fuera difícil de rastrear, “algo como un accidente o algo que [pueda] causar una insuficiencia cardiaca.” Amnistía Internacional y Human Rights Watch creen que esta información debe tomarse totalmente en serio.

Farid Tukhbatullin trabaja en cuestiones medioambientales y de derechos humanos en Turkmenistán desde 1993. En diciembre de 2002 fue detenido y después encarcelado como castigo por sus actividades pacíficas como activista de la sociedad civil y defensor de los derechos humanos, y Amnistía Internacional le adoptó como preso de conciencia. Como resultado de la presión internacional, Tukhbatullin fue puesto en libertad en abril de 2003. Para poder continuar con su labor por los derechos humanos y evitar nuevas persecuciones en Turkmenistán, Farid Tukhbatullin se marchó del país en junio de 2003 y recibió el estatuto de refugiado en Austria en noviembre de ese mismo año.

Iniciativa Turcomana de Derechos Humanos fue creada e inscrita en Viena en noviembre de 2004. La organización ha publicado información sobre cuestiones como las condiciones penitenciarias, el trato que reciben las minorías étnicas, la libertad de asociación, el trabajo infantil y el sistema educativo, y ha presentado informes sobre derechos humanos a organizaciones intergubernamentales, medios de comunicación internacionales y organizaciones internacionales de derechos humanos. Con esta labor, Farid Tukhbatullin y sus colegas han arrojado rayos de luz sobre violaciones de derechos humanos que se cometen en Turkmenistán.

Los informes de la organización se basan en información procedente de fuentes del interior de Turkmenistán cuya identidad ha de ocultarse para protegerlas tanto a ellas como a sus familias. En los últimos años, las autoridades turcomanas han intentado silenciar al grupo en numerosas ocasiones, incluso intentando identificar a los corresponsales de Farid Tukhbatullin y hostigando e intimidando a los familiares de éste en Turkmenistán.

Algunos de los colegas de Tukhbatullin se han visto obligados a marcharse de Turkmenistán por temor a sufrir represalias por su labor a favor de los derechos humanos. Otros han puesto fin a su colaboración con Tukhbatullin tras recibir amenazas de funcionarios del Ministerio de Seguridad Nacional. En abril de 2008, un diplomático turcomano “recomendó” que Farid Tukhbatullin “pusiera fin a todas sus actividades” o “rebajara el tono” de las críticas a las autoridades que se publican en el sitio web de su grupo. Este año, funcionarios del Ministerio de Seguridad Nacional entrevistaron a amigos, antiguos profesores y compañeros de clase de sus hijos, aparentemente para identificar a corresponsales de TIHR y presionar a Tukhbatullin y a sus hijos, que viven con él en el exilio.

Farid Tukhbatullin cree que su entrevista en ruso sobre la valoración del grupo de la situación de los derechos humanos en Turkmenistán, que se emitió en el canal de televisión por satélite K+ los días 28 y 29 de septiembre, podría haber encolerizado a las autoridades y dado lugar a la amenaza. El canal K+ emite a Asia Central y la entrevista ofreció a los habitantes de Turkmenistán la rara oportunidad de obtener información sobre la situación de los derechos humanos en su país de una fuente no gubernamental.

El 30 de septiembre, el presidente turcomano Gurbanguly Berdymukhamedov pronunció un discurso ante funcionarios del Ministerio de Seguridad Nacional con motivo del decimonoveno aniversario del Ministerio y les pidió que lucharan contra quienes “difaman nuestro Estado laico basado en el derecho democrático e intentan destruir la unidad y solidaridad de nuestra sociedad”, según informó el sitio web oficial del gobierno. Posteriormente, durante aproximadamente una semana, el sitio web de TIHR fue víctima de un ciberataque de autores desconocidos que impidió mostrar la mayor parte de su contenido. La organización trasladó el sitio web desde un servidor de Moscú a otro situado en el extranjero, y el acceso al sitio se restableció.

El 9 de octubre, un activista de la sociedad civil advirtió a Farid Tukhbatullin de un presunto plan para “cazarle”, del que había tenido noticia “de fuentes confidenciales”. La preocupación se acentuó cuando el 11 de octubre otra fuente facilitó más detalles del plan y explicó, confidencialmente, cómo había obtenido la información.

Amnistía Internacional y Human Rights Watch piden a las autoridades turcomanas que investiguen las alegaciones de que agentes del Ministerio de Seguridad Nacional planean atentar contra la integridad física del activista de derechos humanos Farid Tukhbatullin y garanticen que no se emprenden acciones contra Tukhbatullin ni contra TIHR.
Instamos a las autoridades austriacas a que tomen en serio las amenazas contra Farid Tukhbatullin y adopten todas las medidas necesarias para garantizar su seguridad.

Ambas organizaciones piden a la comunidad internacional que planteen el caso de Farid Tukhbatullin a las autoridades turcomanas y obtengan garantías de que el activista y su organización podrán realizar su labor por los derechos humanos libremente, con arreglo a las obligaciones contraídas por Turkmenistán en virtud del Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos, del que es parte Turkmenistán, y concretamente de sus artículos 19 y 22, que garantizan la libertad de expresión y de asociación, respectivamente.

Información complementaria


Los defensores y defensoras de derechos humanos y otros activistas independientes de la sociedad civil no pueden trabajar abiertamente en Turkmenistán. No existen partidos de la oposición. Muchos activistas de la sociedad civil y de la oposición viven en el exilio. Prácticamente todos los medios de comunicación están controlados por el Estado. Desde hace muchos años, las autoridades vigilan estrechamente los canales de comunicación, como las líneas telefónicas e Internet. En los últimos años, Amnistía Internacional y Human Rights Watch han recibido informes fidedignos sobre hostigamiento, detenciones arbitrarias y encarcelamiento tras juicios sin las debidas garantías de defensores y defensoras de derechos humanos y otros activistas de la sociedad civil, periodistas independientes y otras personas que critican a las autoridades.

Turkmenistán representa un gran desafío para la investigación en materia de derechos humanos. Sólo una parte de los casos de violaciones de estos derechos llegan a conocimiento de los observadores. Las autoridades han denegado la entrada en el país a organizaciones no gubernamentales como Amnistía Internacional y Human Rights Watch. En numerosas ocasiones, se ha impedido a los activistas independientes de la sociedad civil turcomana reunirse con delegaciones internacionales de la ONU, de la Organización para la Seguridad y la Cooperación en Europa y de gobiernos que visitan el país.
Fin/



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