Document - Russian Federation/Chechen Republic: The "normalization" of a human rights crisis
Índice AI: EUR 46/036/2004 (Público)
Servicio de Noticias 158/04
http://web.amnesty.org/library/Index/ESLEUR460362004
Embargado hasta las 08:30horas GMT del 23 de junio de 2004
Federación Rusa / República Chechena: La “normalización” de una crisis de derechos humanos
Si mi hijo ha cometido un delito que lo juzguen, pero dígame dónde está.
A pesar de las afirmaciones en sentido contrario de las autoridades rusas y las autoridades chechenas favorables a Moscú, la situación en la República Chechena dista mucho de ser normal. El conflicto continuo en Chechenia, caracterizado por la violencia y una amplia variedad de abusos sistemáticos contra los derechos humanos, se está extendiendo a la vecina Ingushetia, ha afirmado hoy 23 de junio Amnistía Internacional con motivo de la presentación del informe Russian Federation / Chechen Republic: ‘Normalization’ in whose eyes? (Federación Rusa: República Chechena. “Normalización”, ¿a ojos de quién?, Índice AI: EUR 46/027/2004)
Muy pocas familias en esta república del Cáucaso septentrional devastada por la guerra han podido librarse de los abusos cometidos contra los derechos humanos en estos cinco años de incesante conflicto armado. “Las fuerzas federales y las fuerzas de seguridad rusas siguen perpetrando impunemente violaciones de derechos humanos como ejecuciones extrajudiciales, “desapariciones”, detenciones arbitrarias o malos tratos y torturas, incluidas violaciones —ha asegurado Amnistía Internacional—. Los grupos armados de oposición chechenos han dirigido sus ataques contra miembros civiles del gobierno checheno respaldado por Moscú y, al parecer, son los responsables de una serie de atentados con bombas que han causado daños indiscriminados entre la población civil.”
En Chechenia hay civiles que permanecen recluidos en régimen de incomunicación en lugares no revelados después de haber sido detenidos por las fuerzas federales y las fuerzas de seguridad rusas. Las familias no reciben información alguna sobre su paradero y su estado. Cada vez se cometen más abusos contra mujeres; algunas contaron a representantes de Amnistía Internacional cómo las habían torturado —hasta con descargas eléctricas— y violado cuando estaban detenidas. Se ha golpeado y detenido arbitrariamente a manifestantes pacíficos.
La impunidad persiste: apenas unos cuantos autores de violaciones de derechos humanos han comparecido ante los tribunales. Parece ser que las autoridades dirigen especialmente sus ataques contra quienes han elevado una petición al Tribunal Europeo de Derechos Humanos. Los han amenazado e intimidado, y en algunos casos sus familiares han “desaparecido” o los han matado. Varias víctimas contaron a los delegados de Amnistía Internacional que temen por su vida y que las fuerzas federales y las fuerzas especiales de seguridad chechenas favorables a Moscú, comandadas por Ramzan Kadyrov, les habían advertido expresamente que los matarían a ellos y a sus familiares si presentaban una denuncia sobre el trato recibido o elevaban una petición al Tribunal Europeo de Derechos Humanos. Hoy cada vez son menos las personas dispuestas a denunciar a los perpetradores, impera una atmósfera de miedo y desconfianza.
Los abusos contra civiles —muchos de los cuales constituyen crímenes de guerra— se siguen cometiendo impunemente, ya que son muy pocos los autores identificados y procesados. “Tales abusos, que antes ocurrían casi exclusivamente en Chechenia, se extienden cada vez más a través de la frontera con la vecina Ingushetia” señala la organización. En los últimos meses se ha extendido por toda Ingushetia una oleada de “desapariciones”.
Amnistía Internacional ha recibido información según la cual al menos 34 personas han “desaparecido” entre septiembre de 2003 y finales de marzo de 2004. Varias de estas personas habían hablado abiertamente sobre las violaciones de derechos humanos cometidas en Ingushetia o eran miembros destacados de la comunidad. Personas que han participado en las manifestaciones pacíficas celebradas en Ingushetia contra estas violaciones de derechos humanos al parecer son perseguidas por las autoridades; han sufrido malos tratos y detención arbitraria.
El último campo con tiendas de campaña en Ingushetia que albergaba a personas que huían del conflicto en Chechenia se clausuró el 10 de junio. Las autoridades federales y locales están presionando a los refugiados que permanecen en alojamientos provisionales o campamentos improvisados para que regresen a la República Chechena.
“Vamos a quedarnos aquí. Mientras no puedan garantizar nuestra seguridad, no volveremos [a Chechenia]. Si no hay guerra, ¿por qué no retiran las tropas? A todos nos gustaría volver a casa, pero es demasiado peligroso” contó un padre de cinco hijos a Amnistía Internacional.
El informe se basa en las conclusiones de una delegación de Amnistía Internacional que viajó a Ingushetia entre marzo y abril de 2004, así como en la investigación en curso del Secretariado Internacional en Londres. Además, una delegación de la organización acaba de regresar de una segunda visita a Ingushetia, en la que han reunido testimonios de víctimas de violaciones de derechos humanos cometidas tanto en Chechenia como en Ingushetia.
“Más de un mes después del magnicidio del presidente de la República Chechena, Akhmad Kadyrov, y dos meses antes de que se celebren elecciones presidenciales, la violencia y las violaciones de derechos humanos continúan, sumiendo progresivamente a la población civil en la angustia y la falta de esperanza en un futuro pacífico” ha manifestado la organización.
Amnistía Internacional ve con especial preocupación los informes que indican que Ramzan Kadyrov, vice primer ministro de Chechenia e hijo del difunto presidente Akhmad Kadyrov, ha afirmado recientemente que pretende castigar a los familiares de presuntos combatientes. Según informes, manifestó que “[los combatientes] pueden matar a nuestros parientes, padres y hermanos, y nosotros no. Esto no debe ser así.”
“Semejantes declaraciones oficiales fomentan las violaciones de derechos humanos y refuerzan el clima de impunidad por estos abusos” ha afirmado Amnistía Internacional.
Como país signatario de diversos tratados internacionales de derechos humanos, la Federación Rusa tiene la obligación de respetar y proteger los derechos humanos de todas las personas que se encuentran en su territorio y están sujetas a su jurisdicción, sin discriminación alguna. El incumplimiento de ese deber durante el conflicto de Chechenia no ha merecido la mayoría de las veces una respuesta adecuada por parte de los gobiernos y de algunos organismos intergubernamentales.
“La comunidad internacional debe intensificar la vigilancia de la situación y presionar a la Federación Rusa para que se atenga a las obligaciones contraídas en virtud de las normas internacionales de derechos humanos” ha señalado la organización.
“Es imprescindible que la crisis de derechos humanos en el Cáucaso septentrional se sitúe en un lugar más preponderante de la agenda internacional.
Si desean consultar el informe completo Russian Federation/ Chechen Republic: “Normalization” in whose eyes? (Federación Rusa: República Chechena. “Normalización”, ¿a ojos de quién?, Índice AI: EUR 46/027/2004), remítanse a (en inglés):
http://web.amnesty.org/library/index/engeur460272004
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