Document - United Kingdom: Amnesty International and leading non-governmental human rights organizations call for new inquiry into "Bloody Sunday"
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13 DE FEBRERO DE 1997
ASESORÍA DE MEDIOS DE COMUNICACIÓN
AMNISTÍA INTERNACIONAL Y LAS PRINCIPALES ORGANIZACIONES NO GUBERNAMENTALES DE DERECHOS HUMANOS PIDEN UNA NUEVA INVESTIGACIÓN SOBRE EL «DOMINGO SANGRIENTO»
En una carta conjunta firmada hoy con las principales organizaciones no gubernamentales, Amnistía Internacional ha pedido al primer ministro del Reino Unido, John Major, que inicie una investigación inmediata, exhaustiva e imparcial sobre los hechos que tuvieron lugar el «Domingo Sangriento» -el 30 de enero de 1992-, cuando soldados del ejército británico abrieron fuego contra manifestantes desarmados en Irlanda del Norte y causaron la muerte a 13 personas y heridas a otras 15.
La carta conjunta está firmada por British Irish Rights Watch, la Comisión sobre Administración de Justicia, Human Rights Watch, la Federación Internacional de Derechos Humanos, el Consejo Irlandés de Libertades Civiles, el Comité de Abogados por los Derechos Humanos, Libertad, y el Consejo Escocés de Libertades Civiles.
El 7 de febrero de este año, Amnistía Internacional escribió a Sir Patrick Mayhew, secretario de Estado para Irlanda del Norte, señalando que recientemente habían salido a la luz pruebas sorprendentes y significativas que demostraban que el Tribunal de Investigación original, presidido por Lord Widgery, tenía defectos fundamentales.
No obstante, según ha manifestado hoy la organización: «estas pruebas han estado siempre a disposición de las autoridades y formaban parte de la documentación recopilada, y aparentemente ignorada, por la Investigación Widgery».
La carta de Amnistía Internacional incluye los siguientes puntos principales:
∙Acaban de hacerse públicas declaraciones de testigos, grabaciones magnetofónicas de transmisiones de radio del ejército, pruebas médicas y grabaciones de televisión que muestran que (al contrario de lo que afirmaban las conclusiones de Lord Widgery) el Regimiento de Paracaidistas no fue el único que abrió fuego. Hubo miembros de otros regimientos, incluido el Regimiento Royal Anglian, que pudieron ser responsables de algunos de los disparos y posiblemente de tres de los homicidios.
∙Muchos de los 700 testigos presenciales que declararon afirmaron haber oído disparos efectuados desde las Murallas, y en las grabaciones magnetofónicas se escucha a soldados de las Murallas atribuyéndose la responsabilidad del tiroteo. El doctor Raymond McLean, que asistió a las autopsias oficiales, concluyó que la trayectoria de las balas en tres de los casos indicaba que los disparos se habían efectuado desde arriba. El material de archivo de televisión vuelto a emitir por la UTV muestra al general de división Robert Ford, que entonces era comandante de las Fuerzas de Tierra en Irlanda del Norte, admitiendo al día siguiente de los homicidios que algunos soldados que no pertenecían al Regimiento de Paracaidistas habían efectuado disparos.
Amnistía Internacional cree que si la Investigación Widgery hubiera estudiado exhaustivamente todas las pruebas existentes, habría informado sobre la participación de otros regimientos. Además:
∙Los documentos hechos públicos recientemente por la Oficina de Registros Públicos muestran que los soldados que testificaron ante el Tribunal de Investigación hicieron declaraciones que diferían de forma significativa de las efectuadas originalmente ante el Ministerio de Defensa unas horas después del incidente. En las declaraciones posteriores se alteraron detalles de tal forma que se presentaba la actuación de los soldados desde una perspectiva más favorable. Las declaraciones iniciales no se pusieron a disposición del Consejo que representa los intereses de los fallecidos.
∙Un análisis experto realizado por el profesor Dermot Walsh sobre las dos tandas de declaraciones concluyó que: «la naturaleza y el alcance de estas discrepancias son tales que no sólo convierten el testimonio de los soldados en no fidedigno, sino que además dan motivos para presentar cargos de asesinato o de intento de asesinato contra algunos de los soldados implicados... El enfoque dado por el Tribunal a las pruebas presentadas por el ejército plantea también cuestiones muy profundas sobre la legalidad de las actuaciones del propio Tribunal. El hecho mismo de que ignorara los enormes defectos de los testimonios de los soldados, que se favorecían a sí mismos, y que prefiriera estos testimonios incluso a otras declaraciones más conflictivas presentadas por fuentes fidedignas e independientes, despierta la sospecha de que el Tribunal actuó con parcialidad con el fin de absolver al ejército de cualquier ilegalidad grave».
∙La sospecha de que el Tribunal tomó ciertas decisiones que parecen demostrar una parcialidad en favor del ejército se ve reforzada por otros documentos hechos públicos por la Oficina de Registros Públicos. El memorándum confidencial de una reunión mantenida entre el primer ministro, el presidente de la Cámara de los Lores y Lord Widgery antes de comenzar la investigación muestra que el primer ministro trató de influir en el enfoque del Tribunal al recordar a Lord Widgery que estaban librando «no sólo una guerra militar sino [también] una guerra de propaganda».
∙En otro memorándum se incluye una declaración de Lord Widgery en la que dijo: «presentaremos todas las pruebas acumuladas en el caso contra los fallecidos, e incluiremos las coincidencias periciales y la disposición de la población local a retirar cualquier arma de fuego, pero concluiremos que no se puede afirmar con seguridad que ninguno de los 13 fallecidos efectuara disparos».
Según ha manifestado Amnistía Internacional: «Esta aparente reticencia a investigar todas las pruebas ya existentes no tiene en cuenta el daño permanente que los defectos de la Investigación Widgery han causado a la confianza de la opinión pública en la imparcialidad del poder judicial y en el gobierno».
«La gravedad de los indicios que señalan un posible encubrimiento al más alto nivel exige una respuesta inmediata y positiva por parte del gobierno del Reino Unido. Una nueva investigación, llevada a cabo de forma abierta e imparcial, contribuiría enormemente a curar las heridas infligidas por el Domingo Sangriento».