Document - Turkey: German, Swiss and Austrian governments withdraw financial support for Turkey’s Ilısu dam project where human rights violations were a risk
AMNISTÍA INTERNACIONAL
DECLARACIÓN PÚBLICA
Índice AI: EUR 44/004/2009
7 de julio de 2009
Los gobiernos alemán, suizo y austriaco retiran el apoyo económico al proyecto de la presa de Ilisu de Turquía por riesgo de violaciones de derechos humanos
Amnistía Internacional acoge con satisfacción la decisión de los
gobiernos alemán, suizo y austriaco de retirar la financiación
-prestada a través de sus respectivas agencias de crédito a la
exportación- al proyecto de la presa de Ilisu, en Turquía.
Los tres gobiernos han tomado la decisión a raíz de unas
evaluaciones de expertos independientes en las que se determina que
el proyecto no cumple las normas acordadas, especialmente con
respecto a sus efectos sociales y ambientales.
La presa, de 1.200 megavatios de potencia y que se va a construir
en el río Tigris a su paso por el sureste de Turquía, es el mayor
proyecto de este tipo del país. Se cree que su construcción
supondrá el desplazamiento de al menos 55.000 personas. Según
informes de la sociedad civil, no se ha hecho una consulta adecuada
con las comunidades afectadas, y la política de reasentamientos no
es compatible con las normas internacionales de derechos humanos.
Tampoco se ha hecho la debida evaluación de los efectos sociales y
ambientales del proyecto.
En marzo de 2007, los gobiernos alemán, suizo y austriaco acordaron
apoyar a las empresas de sus respectivos países que suministraran
equipo y servicios de ingeniería para la construcción de la presa.
Este apoyo se prestaba a través de las agencias de crédito a la
exportación, instituciones públicas o semi públicas que conceden
préstamos, garantías y seguros con el respaldo del Estado a las
empresas nacionales que quieren desarrollar actividades en el
extranjero. La agencia alemana Euler Hermes Kreditversicherungs-AG,
la austriaca Oesterreichische Kontrollbank Aktiengesellschaft
(OEKB) y la suiza Swiss Export Risk Insurance (SERV) acordaron
desembolsar un total de 450 millones de euros en garantías contra
los riesgos de exportación. Las empresas nacionales apoyadas por
las tres agencias eran la austriaca VA Tech Hydro, la alemana
Zueblin AG y las empresas suizas de ingeniería Alstom, Colenco,
Maggia y Stucky
Cuando las tres agencias de crédito a la exportación concedieron su
apoyo, se estableció un comité de expertos independientes para
evaluar y vigilar la implementación de un acuerdo entre los
gobiernos de Suiza, Alemania y Austria y el gobierno turco sobre
los efectos de la presa, incluido su impacto social y ambiental. El
acuerdo obligaba al gobierno turco a adoptar medidas de atenuación
del impacto, conceder indemnizaciones adecuadas y elaborar un
programa exhaustivo de reasentamiento de las comunidades afectadas.
Tras reiterados incumplimientos del acuerdo, a finales de 2008 los
gobiernos de Alemania, Suiza y Austria dejaron en suspenso los
contratos de las empresas nacionales durante 180 días. El 7 de
julio de 2009, al no haber cumplido el gobierno turco lo acordado,
decidieron retirar su apoyo a las empresas participantes en el
proyecto.
Si no se hubiera retirado el apoyo de las agencias de crédito a la
exportación, Alemania, Austria y Suiza, así como las empresas
receptoras de las garantías contra los riesgos de exportación,
podrían haber sido acusadas de complicidad en violaciones de
derechos humanos y de obtención de beneficios con un proyecto
causante de graves violaciones de derechos humanos.
La decisión demuestra que la diligencia debida en materia de
derechos humanos –incluido el establecimiento de normas y la
vigilancia de su aplicación en relación con los efectos sociales y
de derechos humanos de un proyecto– es factible y esencial para
garantizar que las agencias de crédito a la exportación no
contribuyen a la comisión de violaciones de derechos humanos en el
extranjero ni se benefician de ella, ni directamente ni por medio
de la financiación de empresas.
Por consiguiente, Amnistía Internacional ve con beneplácito la
decisión tomada por los gobiernos alemán, suizo y austriaco y cree
que ha sentado un precedente importante, que debe perfeccionarse
para garantizar que se evalúa plenamente el impacto de los
proyectos en los derechos humanos. El ejercicio de la diligencia
debida en la esfera social y de los derechos humanos, incluida la
vigilancia efectiva e independiente, ha de ser obligatorio para
todo apoyo de las agencias de crédito a la exportación y un
requisito previo para que se preste. Amnistía Internacional espera
ahora que Alemania, Suiza y Austria mantengan el liderazgo de que
han dado muestra en este caso.
Información complementaria
Las agencias de crédito a la exportación son organismos públicos
por medio de los cuales los gobiernos prestan apoyo directo a
empresas nacionales con actividades o inversiones en el extranjero,
normalmente en países en desarrollo y en mercados emergentes. Estas
agencias suelen apoyar a sectores empresariales donde el riesgo de
abusos contra los derechos humanos es especialmente alto –como las
industrias extractivas y los grandes proyectos de infraestructura—y
dar respaldo a proyectos en zonas de riesgo desde el punto de vista
geográfico, incluidas zonas afectadas por conflictos. En la
práctica, las agencias de crédito a la exportación utilizan el
dinero de los contribuyentes para que a las empresas privadas les
resulte más fácil y más barato invertir y desarrollar sus
actividades en el extranjero.
La ausencia de un marco para el ejercicio efectivo de la diligencia
debida en materia de derechos humanos en las agencias de crédito a
la exportación ha sido causa de que a menudo éstas apoyen proyectos
y empresas implicados en graves violaciones de derechos humanos.
Amnistía Internacional cree que es responsabilidad de los gobiernos
regular las operaciones de estas agencias para garantizar que no
prestan apoyo a proyectos en los que haya probabilidades de que se
cometan abusos contra los derechos humanos.
Amnistía Internacional pide a los gobiernos que garanticen que sus
agencias de crédito a la exportación tienen sólidas salvaguardias
de los derechos humanos, establecidas por ley. Entre ellas han de
figurar procesos adecuados de diligencia debida en materia de
derechos humanos. Todos los proyectos y empresas que presenten
solicitudes de apoyo a estas agencias deben ser seleccionados
utilizando como criterio las normas de derechos humanos y fijando
un nivel mínimo claro para rechazar las solicitudes. También debe
establecerse un proceso de vigilancia para que las agencias de
crédito a la exportación vigilen el cumplimiento de sus políticas
de derechos humanos por parte de sus clientes.
/FIN