Document - Refugees from Former Yugoslavia - "send the right message for Kosovo: learn from and remedy the policy failures over Bosnia and Croatia

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ÍNDICE AI: EUR 05/01/98/s

25 DE JUNIO DE 1998



Refugiados de la ex Yugoslavia — «Queremos enviar el siguiente mensaje a Kosovo: que aprendan de los errores cometidos en Bosnia y Croacia y les pongan remedio»



El enfrentamiento armado en la provincia de Kosovo ha levantado un clamor mundial para que no se permita «otra Bosnia». Sin embargo, algunos de los mismos gobiernos que denuncian la presunta «limpieza étnica» de Kosovo están tomando medidas para repatriar a refugiados a otras zonas de la ex Yugoslavia que no ofrecen un remedio justo a las violaciones que el mundo contempló en los conflictos anteriores de Bosnia y Croacia, según ha declarado Amnistía Internacional en vísperas de la reunión del Grupo de Trabajo sobre Cuestiones Humanitarias.


La organización ha manifestado: «Las declaraciones de los gobiernos de todo el mundo respecto a Kosovo suenan huecas cuando analizamos el enfoque actual que la comunidad internacional está dando a la "resolución" del problema de las expulsiones en masa en Bosnia-Herzegovina. Algunos gobiernos parecen más interesados en librarse de unos refugiados a los que consideran una "carga" que en poner fin a la agonía a la que se enfrentan esos refugiados».


La actual política de repatriación aplicada por determinados gobiernos amenaza con hacer reales los resultados de la expulsión en masa en Bosnia-Herzegovina. Además, es prácticamente seguro que los planes anunciados para enviar a Croacia a grandes cantidades de bosniocroatas convertirían en permanente el exilio forzoso de los serbocroatas que huyeron pero que desean regresar a sus hogares.


Amnistía Internacional ha declarado: «El mensaje que esto envía a las autoridades responsables de violaciones de derechos humanos es que, si tienen la suficiente paciencia para aguantar e ignorar las críticas de la comunidad internacional, finalmente conseguirán su objetivo cuando la comunidad internacional pierda el interés por promover una solución justa».


Esta semana, la comunidad internacional deberá analizar las cuestiones relativas a los refugiados de la ex Yugoslavia en una reunión, que se celebrará el viernes, del Grupo de Trabajo sobre Cuestiones Humanitarias, presidida por el Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR). Aunque el Grupo de Trabajo, que se reúne periódicamente, debatirá los progresos realizados para que los refugiados y los desplazados puedan regresar a los hogares que ocupaban en Bosnia-Herzegovina antes de la guerra, sin duda todos los delegados tendrán presente el deterioro de la situación en la provincia de Kosovo.


Amnistía Internacional ha manifestado: «Al estudiar la protección que necesitan quienes huyen de las violaciones de derechos humanos en la crisis de Kosovo, se debe hacer llegar a las autoridades de la región un mensaje claro y sin ambigüedades: al definir una respuesta a la situación de Kosovo, la comunidad internacional debe remediar también los errores cometidos en Bosnia-Herzegovina y Croacia».


Además, la organización ha insistido en que «ahora que los gobiernos comienzan a meditar su respuesta sobre la provincia de Kosovo, deben tener presente ante todo la cuestión de los derechos humanos de quienes huyen, no sus limitados intereses nacionales».


La lección aprendida en Croacia


En mayo, los políticos de Croacia informaron de que un grupo conjunto de trabajo compuesto por parlamentarios alemanes y croatas había debatido una invitación del gobierno croata para devolver a lo largo de este año a Croacia a ochenta mil refugiados bosniocroatas que actualmente se encuentran en Alemania. Amnistía Internacional teme que los bosniocroatas enviados a Croacia sean alojados en casas pertenecientes a serbocroatas, y comparte la preocupación de una organización nacional de derechos humanos, el Comité Croata de Helsinki para los Derechos Humanos, por la posibilidad de que el plan de repatriación haya sido diseñado por las autoridades croatas como un medio para impedir el regreso de los serbocroatas, asegurándose de que, si regresan, no tendrán ningún lugar donde ir.


Amnistía Internacional ha declarado: «El que las autoridades croatas acepten un acuerdo sobre el regreso de una cantidad tan grande de refugiados se contradice totalmente con las afirmaciones de las propias autoridades, que aseguran que no pueden asumir el regreso de grandes cantidades de sus propios ciudadanos, los serbocroatas».


Las violaciones de derechos humanos han impedido el regreso de los refugiados y los desplazados serbocroatas a las casas que ocupaban antes de la guerra. De hecho, los miembros de la diminuta comunidad serbocroata que aún permanece en el país siguen huyendo.


Las autoridades croatas han respondido con frecuencia a los llamamientos para que faciliten el regreso de los serbocroatas señalando la penosa situación de los bosniocroatas en Croacia. Muchos de estos bosniocroatas proceden de zonas de Bosnia-Herzegovina en las que, si regresaran, se encontrarían en minoría, por lo que podrían correr peligro.


La lección aprendida en Bosnia-Herzegovina


En la última reunión del Grupo de Trabajo sobre Cuestiones Humanitarias, celebrada en diciembre de 1997, se declaró que 1998 sería el año del «regreso de las minorías», en el cual se permitiría el regreso de los refugiados y los desplazados a las comunidades en las que vivían antes de la guerra y en las que ahora su nacionalidad es minoritaria. Amnistía Internacional respalda este esfuerzo de la comunidad internacional para poner remedio a la violación que constituye la expulsión en masa.


La organización de derechos humanos ha declarado: «Las autoridades deben mejorar la situación de los derechos humanos para que la gente, independientemente de su nacionalidad, pueda regresar sin peligro a sus casas si así lo desea. No obstante, teniendo en cuenta los peligros a los que se enfrentan quienes deciden regresar, los esfuerzos realizados este año no deben ser interpretados por los países que han albergado a solicitantes de asilo como una luz verde para enviar de vuelta a las minorías».


Este mismo año, Amnistía Internacional criticó la política de los estados alemanes que, contraviniendo el consejo del ACNUR, repatriaron a refugiados de Bosnia-Herzegovina que, al ser devueltos a los lugares en los que vivían antes de la guerra, se encontrarían en situación de minoría. Para evitar esa situación, se decidió enviar a la mayoría de los refugiados a zonas en las que su grupo nacional es mayoritario, lo cual a su vez constituye un obstáculo para las minorías que desean regresar a esas mismas zonas. El ritmo de las repatriaciones se ha duplicado. En lo que va de año, los estados de Baviera, Berlín, Brandeburgo, Hesse, Renania del Norte-Westfalia, Sarre, Sajonia y Turingia han tomado medidas que permiten la repatriación de refugiados bosnios que, si regresan a los hogares que ocupaban antes de la guerra, se encontrarán en minoría.

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