Document - Romani children continue to be trapped in separate and unequal education, despite judgments by the European Court of Human Rights

AMNISTÍA INTERNACIONAL
Declaración pública


Índice AI: EUR 01/029/2010
15 de noviembre de 2010


Niños y niñas romaníes siguen atrapados en una educación segregada y desigual pese a las sentencias del Tribunal Europeo

Amnistía Internacional pide a los gobiernos de Europa que pongan fin a la educación desigual y segregada de los niños y niñas romaníes.

El 20 de octubre de 2010, la Reunión de Alto Nivel sobre el Pueblo Romaní del Consejo de Europa dio como resultado la “Declaración de Estrasburgo sobre el Pueblo Romaní”, que insta a los Estados miembros a tener plenamente en cuenta las sentencias pertinentes del Tribunal Europeo de Derechos Humanos [...] en la elaboración de sus políticas sobre romaníes (párrafo 15). Declaración de Estrasburgo sobre el Pueblo Romaní, disponible en http://www.coe.int/t/dc/files/source/2010_cm_roma_final_en.doc.  

La educación segregada y desigual para un grupo étnico no debe ser tolerada en el siglo XXI. Pero niños y niñas romaníes de toda Europa siguen sufriendo discriminación en las escuelas y en su acceso a la educación. Esta discriminación, profundamente arraigada en muchos sistemas educativos, es el resultado de políticas y prácticas (que a menudo tienen su origen en la discriminación histórica que sufre esta comunidad por parte de la sociedad) que han impedido a miles de niños y niñas romaníes acceder a una educación de calidad.

En Eslovaquia, por ejemplo, la investigación de Amnistía Internacional indica que miles de niños y niñas romaníes siguen atrapados en una educación de inferior calidad y un sistema educativo que no deja de defraudarlos. Según un estudio realizado en 2009 en las regiones con amplia población romaní, al menos tres de cada cuatro alumnos de las escuelas especiales (centros educativos para niños y niñas con discapacidad o dificultades de aprendizaje) son romaníes; en todo el país, los romaníes constituyen el 85 por ciento del alumnado que asiste a clases especiales (Fondo de Educación para Romaníes, “Cuando la escuela es un gueto”. Budapest, 2009, p. 23). Con todo, los romaníes representan menos del 10 por ciento de la población total de Eslovaquia. En algunas escuelas visitadas por Amnistía Internacional, los alumnos romaníes estaban literalmente confinados en clases, pasillos o edificios segregados para evitar que se mezclaran con los alumnos no romaníes.

Hace tiempo que la idea de que estando segregados pueden ser iguales ha quedado desacreditada. Los gobiernos europeos no pueden seguir negando a las niñas y niños romaníes el derecho a un trato igualitario y el acceso a la educación sin sufrir discriminación. Las vidas de miles de niños y niñas romaníes se verán afectadas por el hecho de que los gobiernos no adopten y pongan en práctica los cambios que harían desaparecer la discriminación, incluido el fin de la segregación.

Durante la semana que comienza el 30 de noviembre, el Comité de Ministros del Consejo de Europa examinará los progresos realizados por los gobiernos de Croacia, República Checa y Grecia para dar cumplimiento a la sentencias del Tribunal Europeo de Derechos Humanos en su contra, cuyas conclusiones fueron que el gobierno estaba violando el derecho de los niños y niñas romaníes a recibir educación sin sufrir discriminación. Estas sentencias no sólo son importantes para estos tres países, sino para otros gobiernos europeos que toleran y dan cabida a medidas discriminatorias en la educación de los menores romaníes.  

El 13 de noviembre de 2007, la Gran Sala del Tribunal Europeo de Derechos Humanos emitió una sentencia histórica sobre un pleito entablado por 18 menores romaníes contra la República Checa. En su resolución de la causa .H and Others v the Czech Republic, el Tribunal concluyó que segregar a alumnos romaníes en aulas especiales para estudiantes con “discapacidad mental leve” en función de su origen étnico vulneraba la obligación del gobierno de garantizar el acceso de los menores a la educación sin sufrir discriminación. El Tribunal recordó al gobierno su obligación de poner fin a esta práctica y reparar sus efectos en la medida de lo posible, en virtud del Convenio Europeo para la Protección de los Derechos Humanos y de las Libertades Fundamentales.

Para Amnistía Internacional resulta muy preocupante que, tres años después de emitirse la sentencia, miles de niños y niñas romaníes sigan recibiendo educación de inferior calidad en escuelas para alumnos con "discapacidad mental leve". Otros muchos niños y niñas romaníes son segregados en escuelas del sistema general de educación sólo de romaníes, que también imparten un programa educativo de inferior calidad que el impartido en las escuelas de educación general, cuyo alumnado procede principalmente de la población mayoritaria.

Amnistía Internacional considera que la abolición de la segregación y la eliminación de la educación segregada y desigual todavía no están en la base de la política educativa checa, y las autoridades educativas pertinentes aún no lo consideran un objetivo.  El Plan Nacional de Acción para una Educación Incluyente, adoptado en marzo de 2010 y presentado por el gobierno de entonces como el plan de acción para cambiar el sistema educativo, no aborda la discriminación basada en el origen étnico ni contiene un calendario concreto para la poner fin a la segregación en las escuelas checas. En cualquier caso, los informes recibidos indican que el ministro de Educación checo, Josef Dobeš, ha aplazado la implementación del Plan de Acción y rechazado las enmiendas presentadas a dos normas (redactadas por el gobierno anterior en consulta con expertos y organizaciones de la sociedad civil) dirigidas a suprimir algunas de las barreras discriminatorias con las que se encuentran los niños y niñas para acceder a las escuelas del sistema educativo general.

Sólo unos meses después de dictar sentencia contra la República Checa, el Tribunal Europeo de Derechos Humanos dictó sentencia contra Grecia al concluir que las autoridades habían violado el derecho a una educación sin discriminación de los niños y niñas romaníes de la zona de Psari, en Aspropyrgos, Attica. El Tribunal llegó a tales conclusiones a partir del hecho de que las autoridades no habían ofrecido plaza escolar a los hijos de los demandantes en la escuela local de enseñanza primaria para el curso escolar 2004-2005 y posteriormente los habían escolarizado en un “anexo” de contenedores prefabricados situado a cinco kilómetros de la escuela local de primaria, al que sólo asistían niños y niñas romaníes. En su sentencia sobre la causa Sampanis and Others v Greece, el tribunal concluyó además que la incidencia de ciertos “episodios de carácter racista” (por parte de padres y madres no romaníes de la zona) había afectado a la decisión de las autoridades de escolarizar a los niños y niñas romaníes en escuelas segregadas.


Según concluyó la investigación llevada a cabo en mayo de 2010 por las organizaciones Observador Griego de Helsinki, Centro Europeo de Derechos de los Romaníes y Minority Rights Group-Grecia en 28 comunidades romaníes de toda Grecia, algunos menores romaníes siguen sin estar escolarizados y muchos de los que han sido escolarizados están en escuelas o clases segregadas.1

En su documento presentado al Comité de Ministros del Consejo de Europa sobre el cumplimiento por parte del gobierno de la sentencia del Tribunal Europeo de Derechos Humanos en la causa Sampanis and Others v Greece, las ONG expresan su preocupación por el hecho de que “dos años y medio después de dictarse la sentencia, los niños y niñas romaníes, incluidos los demandantes, continúan en un entorno educativo segregado y no se han hecho verdaderos esfuerzos para mejorar los índices de escolarización de menores romaníes ni para garantizar su educación en condiciones de plena integración.”Ibíd., p. 12
 

La sentencia más reciente del Tribunal Europeo de Derechos Humanos sobre discriminación en la educación de niños y niñas romaníes fue dictada en marzo de 2010, en la causa Oršuš and Others v. Croatia.
 

La Gran Sala del Tribunal Europeo de Derechos Humanos concluyó que la escolarización de 14 escolares romaníes en aulas segregadas en 2002, supuestamente basada en su falta de dominio del idioma croata, constituía discriminación basada en el origen étnico.  

En particular, la Gran Sala concluyó que, en lugar de evaluar sus capacidades lingüísticas como el gobierno afirmaba, las pruebas evaluativas que supuestamente determinaban la necesidad de escolarizar a los menores en clases sólo para romaníes se limitaban a evaluar sus condiciones psicofísicas generales. Una vez escolarizados en clases sólo para romaníes, no se ofrecían medidas a estos niños y niñas para remediar su presunta falta de conocimiento de la lengua croata. Tampoco existía un mecanismo encargado de vigilar los progresos de los menores en el aprendizaje del croata. El programa de estudios impartido en las clases exclusivas para romaníes era excesivamente simplificado y su contenido era inferior en un 30 por ciento al del programa impartido en las clases de educación general.      
   

En junio de 2010, el comisario de Derechos Humanos del Consejo de Europa informó de que la “segregación de facto” del alumnado romaní persistía en algunas escuelas del país.

Amnistía Internacional considera preocupante y decepcionante que los gobiernos de República Checa, Croacia y Grecia, cuyas prácticas educativas discriminatorias han sido reconocidas por el Tribunal Europeo de Derechos Humanos, no hayan adoptado aún remedios efectivos.

Amnistía Internacional pide a estos y otros gobiernos europeos que pongan fin a las prácticas discriminatorias que tienen como consecuencia que los niños y niñas romaníes reciban una educación segregada y desigual.  Es preciso tomar medidas con carácter prioritario para garantizar la plena inclusión de los menores romaníes en escuelas integradas de educación general.

Este trabajo forma parte de la campaña Exige Dignidad de Amnistía Internacional, cuya finalidad es acabar con las violaciones de derechos humanos que conducen a la pobreza global y la agravan. La campaña moviliza a personas de todo el mundo para exigir que gobiernos, empresas y otros actores influyentes escuchen las voces de quienes viven en la pobreza y reconozcan y protejan sus derechos.

Encontrarán más información en www.demanddignity.org

FIN/

1 ERRC, GHM and OSJI, Submission to the Committee of Ministers:

The continued segregation of Romani schoolchildren - D.H. and Others v. The Czech Republic (13 de noviembre de 2007), Sampanis and Others  v. Greece (5 de junio de 2008), Oršuš and Others  v. Croatia (16 de marzo de 2010), 8 de noviembre de 2010, p. 15, disponible en: http://www.errc.org/cms/upload/file/fourth-communication-to-the-committee-of-ministers-on-judgment-implementation-30112010.pdf

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