Document - Europe: Partners in crime: Europe's role in US renditions

[Embargado hasta el 14 de junio de 2006]

Público

Amnistía Internacional

Cómplices

El papel de Europa en las “entregas extraordinarias” de Estados Unidos



Resumen


Índice AI: EUR 01/008/2006

http://web.amnesty.org/library/Index/ESLEUR010082006

Los gobiernos de Europa han negado reiteradamente su complicidad en el programa estadounidense de “entregas extraordinarias”, práctica ilícita por la que numerosos hombres han sido detenidos ilegalmente y trasladados en vuelos secretos a países donde han sufrido crímenes adicionales, como tortura y desaparición forzada. Sin embargo, a medida que han ido apareciendo indicios de la existencia de este programa, se ha hecho evidente que, ante el uso de su territorio para las “entregas extraordinarias”, muchos gobiernos europeos han adoptado la postura del “ojos que no ven, corazón que no siente”, y que algunos han participado activamente en casos concretos de este tipo de “entregas”.

Aeropuertos y espacio aéreo europeos han sido utilizados por aviones operados o alquilados por la Agencia Central de Inteligencia (CIA, por sus siglas en inglés) de Estados Unidos a los que se ha relacionado repetidamente con las “entregas extraordinarias”. Agentes de algunos países europeos han participado en la aprehensión de personas que iban a ser objeto de entrega extraordinaria o en su interrogatorio una vez trasladadas a países donde se sabe que la tortura es práctica generalizada. Los informes sugieren que Estados Unidos podría haber operado en Europa oriental centros secretos de detención, conocidos como “lugares negros”. El programa de “entregas extraordinarias” ha puesto también de manifiesto que en Europa actúan servicios secretos y de inteligencia extranjeros, que están al margen del Estado de derecho y no rinden cuentas.

Europa con frecuencia se presenta a sí misma como modelo en materia de derechos humanos. Pero, por mucho que pueda molestar, lo cierto es que si Europa no hubiera prestado su ayuda, algunos hombres no estarían ahora curándose las heridas causadas por la tortura en prisiones de diversas partes del mundo. Sin la información proporcionada por los servicios de inteligencia europeos, algunas de las víctimas de las “entregas extraordinarias” quizá no habrían sido secuestradas. Si no hubieran tenido acceso a los aeropuertos y el espacio aéreo de Europa, a los aviones de la CIA les habría resultado más difícil transportar su carga humana. En definitiva, Europa ha sido cómplice de Estados Unidos.

En un nuevo informe titulado Cómplices: El papel de Europa en las “entregas extraordinarias” de Estados Unidos, Amnistía Internacional expone seis casos de “entrega extraordinaria”, en los que hubo 13 víctimas y siete Estados europeos implicados. En todos los casos hay hombres a los que se obliga a subir a un avión para sacarlos del país sin el debido proceso y trasladarlos a lugares de detención donde son sometidos a abusos. Los efectos de esta experiencia, tanto en las víctimas como en sus familias, han sido devastadores. En el informe de Amnistía Internacional se pone de relieve el papel desempeñado por varios Estados europeos y cómo las medidas que tomaron o dejaron de tomar supusieron un incumplimiento de las obligaciones que les impone su legislación interna y el derecho internacional.

1) Mustafa Ait Idir, Belkacem Bensayah, Hadj Boudellaa, Saber Lahmer, Lakhdar Boumediene y Mohamed Nechle fueron detenidos el 18 de enero de 2002 por la policía de la Federación de Bosnia y Herzegovina y entregados a fuerzas estadounidenses que se encontraban entonces destacadas en Bosnia y Herzegovina formando parte de la Fuerza de Estabilización de la OTAN para el mantenimiento de la paz. El día anterior, el Tribunal Supremo de la Federación había ordenado que fueran puestos en libertad por considerar que las acusaciones de terrorismo que Estados Unidos había presentado, al parecer, contra ellos no bastaban para mantenerlos recluidos.

Tras su detención, los seis fueron conducidos a una base estadounidense de Sarajevo y, posteriormente, a una base aérea cercana, perteneciente también a Estados Unidos. Al parecer, de allí los trasladaron en avión, vía Turquía, a la base naval estadounidense de la bahía de Guantánamo, Cuba, donde continúan recluidos. Parece ser que Mustafa Ait Idir ha sido torturado aquí. Los seis son de origen argelino. A cinco de ellos les han concedido la ciudadanía bosnia y el otro tiene permiso de residencia en Bosnia y Herzegovina.

El papel de Bosnia y Herzegovina en la detención de estos hombres y su transferencia a custodia estadounidense lo hace cómplice de su “entrega extraordinaria” ilegal y de las violaciones de derechos humanos que han sufrido a causa de ella. La Cámara de Derechos Humanos de Bosnia y Herzegovina sostuvo que las autoridades bosnias los habían expulsado ilegalmente y violado, entre otros, su derecho a la libertad y la seguridad de la persona y a no ser sometidos a la pena de muerte.

Turquía sería responsable de no proteger a los seis, en el caso de que pudiera haber sabido o de hecho supiera que estaban siendo transferidos ilegalmente.

2) Muhammad Haydar Zammar, ciudadano alemán, fue detenido en diciembre de 2001, durante un viaje a Marruecos. Estuvo varias semanas recluido sin cargos en este país y fue luego trasladado en avión a Siria, donde, al parecer, fue torturado. Su familia no sabe dónde se encuentra e incluso si está vivo.

Muhammad Zammar llevaba varios años sometido a vigilancia intermitentemente por la policía en Alemania. Se cree que la información sobre sus planes de viaje presuntamente proporcionada por Alemania fue decisiva para su detención en Marruecos. Durante su reclusión en Siria fue interrogado a lo largo de tres días por funcionarios encargados de hacer cumplir la ley y agentes de los servicios de inteligencia alemanes. La presunta actuación de Alemania, si se confirma, convierte a este país en cómplice de las violaciones de derechos humanos que Muhammad Zammar ha sufrido en Marruecos y en Siria.

3) Abu Omar, clérigo egipcio a quien se había concedido asilo político en Italia, fue secuestrado en Milán el 17 de febrero de 2003 por agentes de la CIA, posiblemente con la ayuda de un agente italiano de los Carabinieri. Lo condujeron a la base aérea conjunta italo-estadounidense de Aviano, Italia, y posteriormente lo trasladaron en avión a la base aérea estadounidense de Ramstein, Alemania. De aquí, fue conducido en un avión alquilado de la CIA a Egipto, donde, al parecer, ha sido sometido a tortura. Se cree que se encuentra recluido aún en Egipto, sin cargos. Parece que su familia no lo ve desde febrero de 2005.

No parece probable que el secuestro de Abu Omar se llevara a cabo sin conocimiento de al menos algunas autoridades italianas, en cuyo caso Italia fue cómplice de la “entrega extraordinaria” ilegal de Abu Omar y de las violaciones de derechos que ha sufrido a causa de ella.

Alemania también podría ser cómplice de las violaciones de derechos humanos cometidas contra Abu Omar si las autoridades alemanas tuvieron conocimiento del delito de privación de libertad y coacción cometido contra él.

4) Khaled el-Masri, ciudadano alemán de origen libanés, fue secuestrado el 31 de diciembre de 2003 cuando intentaba entrar en Macedonia. Unos hombres armados vestidos de civil, que se cree que eran agentes macedonios, lo mantuvieron recluido durante 23 días, lo interrogaron y presuntamente sometieron a malos tratos. Posteriormente fue conducido a un aeropuerto, probablemente de Skopje, y entregado a funcionarios estadounidenses. Afirma que entonces lo esposaron al suelo de un avión y lo llevaron, vía Irak, a Afganistán. Allí estuvo recluido en una prisión de Kabul bajo control estadounidense, donde parece ser que lo golpearon y no le dieron apenas nada de comer, y fue interrogado por agentes de Estados Unidos. En mayo de 2004, al percatarse, al parecer, las autoridades estadounidenses de que habían cometido un error, Khaled el-Masri fue conducido en avión a un aeropuerto de algún lugar de los Balcanes y, posteriormente, a la frontera de Albania. Las autoridades albanesas parecen haber dispuesto su regreso en avión a Alemania.

Si se confirma su presunto papel en la detención de Khaled el-Masri para transferirlo a la custodia estadounidense, Macedonia sería responsable de violar los derechos humanos de este hombre en su territorio, así como cómplice de su “entrega extraordinaria” ilegal y de los consiguientes abusos que sufrió.

Se ha denunciado también que funcionarios alemanes proporcionaron información que hizo posible la detención de Khaled el-Masri y que conocían su interrogatorio y su presunta tortura y no hicieron nada para protegerlo. Si es así, Alemania también habría de rendir cuentas por su papel en la “entrega extraordinaria” ilegal de Khaled el-Masri y en los abusos que sufrió a causa de ella.

5)Ahmed Agiza y Mohammed El Zari, ciudadanos egipcios que habían solicitado asilo en Suecia, fueron detenidos en este país el 18 de diciembre de 2001, llevados al aeropuerto de Bromma de Estocolmo, inmovilizados con correas dentro de un avión de la CIA y conducidos a Egipto. Horas antes, las autoridades suecas habían rechazado sus solicitudes de asilo y decidido expulsarlos de inmediato, sin informar a sus abogados ni permitirles impugnar la decisión ante un organismo independiente.

A su llegada a Egipto, ambos fueron recluidos en régimen de incomunicación y sometidos, presuntamente, a tortura. En abril de 2004, en un segundo juicio injusto ante un tribunal militar de Egipto, Ahmed Agiza fue condenado a 25 años de prisión, sin posibilidad de interponer recurso de apelación, tras ser declarado culpable de ingresar en un grupo ilegal y dirigirlo y de conspirar con fines delictivos. El tribunal no quiso investigar la tortura a que Ahmed Agiza dijo que había sido sometido. Aunque posteriormente le redujeron la condena a 15 años, continúa encarcelado en Egipto. Mohammed El Zari, que se encontraba recluido en El Cairo, fue excarcelado en octubre de 2003 sin que se hubieran presentado cargos contra él.

Suecia negó a Ahmed Agiza y a Mohammed El Zari el acceso a un proceso completo y justo de determinación de sus solicitudes de asilo. El Comité de la ONU contra la Tortura ha determinado que Suecia incumplió las obligaciones que ha contraído en virtud de la Convención contra la Tortura al trasladarlos a Egipto, cuando tenía o debería haber tenido conocimiento de que corrían un gran riesgo de tortura allí. Además, intentando eludir sus obligaciones legales, las autoridades suecas pidieron y recibieron “garantías diplomáticas” de Egipto de que estos dos hombres no serían torturados ni sometidos a la pena de muerte y tendrían un juicio justo a su regreso allí. Tales garantías no tenían ningún valor ni eximían a Suecia de su obligación de no enviar a ninguno de los dos hombres a un país donde estuvieran expuestos a sufrir tortura. Asimismo, la policía sueca no impidió los malos tratos que los agentes estadounidenses infligieron a los detenidos en territorio sueco y durante el vuelo. En resumen, Suecia fue cómplice en la “entrega extraordinaria” ilegal de Ahmed Agiza y Mohammed El Zari y en las violaciones de derechos humanos que sufrieron a manos de agentes extranjeros en Suecia, en el avión y en Egipto.

6) Bisher Al-Rawi y Jamil El-Banna volaron del Reino Unido a Gambia el 8 de noviembre de 2002 para abrir un negocio. Bisher Al-Rawi, ciudadano iraquí, vivía en el Reino Unido desde 1983; Jamil El-Banna, jordano, había llegado allí en 1994 y tenía permiso indefinido para permanecer en el país en calidad de refugiado.

A su llegada a Gambia, fueron detenidos por agentes de los servicios de inteligencia del país y, tras su interrogatorio, entregados a Estados Unidos para su custodia. Estuvieron más de un mes recluidos en régimen de incomunicación y fueron interrogados por agentes estadounidenses. En algún momento, antes del 23 de enero de 2003, ambos fueron trasladados en secreto a la base aérea estadounidense de Bagram, Afganistán. Su traslado se llevó a cabo sin permitirles antes consultar con un abogado ni hacer examinar las pruebas contra ellos por un organismo independiente, y a pesar de haber un recurso de hábeas corpus en su favor pendiente ante el Tribunal Superior de Gambia. Tras pasar alrededor de un mes en Bagram fueron trasladados a Guantánamo, donde continúan recluidos.

Ambos habían sido interrogados anteriormente por funcionarios británicos en varias ocasiones, pero sin llegar a ser acusados jamás de ningún delito. El Reino Unido proporcionó información sobre ambos hombres y sus preparativos de viaje a las autoridades de Gambia y de “otro país”, que Amnistía Internacional cree que es Estados Unidos. Es evidente entonces que el Reino Unido contribuyó a la detención de estos individuos en Gambia; también sería cómplice en su “entrega extraordinaria” y en las consiguientes violaciones de derechos humanos si las autoridades británicas tuvieron o debían haber tenido conocimiento de que proporcionar información sobre ellos conduciría a su entrega.

Responsabilidades de los Estados

Estos seis casos dejan poca duda de que los Estados señalados –Alemania, Bosnia y Herzegovina, Italia, Macedonia, Reino Unido, Suecia y Turquía– no han cumplido con su deber de respetar y proteger los derechos humanos. Estos Estados deben rendir cuentas por la función que han desempeñado en las “entregas extraordinarias”.

De acuerdo con el derecho internacional, los Estados que facilitan los traslados a países en los que saben o deberían saber que se corre el riesgo de sufrir graves abusos contra los derechos humanos son cómplices en estos abusos. Las personas que son cómplices en secuestros, tortura o “desapariciones” deber responder penalmente de sus actos. Es necesario tomar con urgencia medidas a escala nacional y regional para garantizar el fin definitivo de la participación europea en las “entregas extraordinarias” de Estados Unidos.

Organismos europeos como el Consejo de Europa y el Parlamento Europeo han iniciado investigaciones sobre diversos aspectos de la práctica estadounidense de las “entregas extraordinarias”, y algunos Estados europeos han abierto investigaciones penales sobre casos particulares de “entrega extraordinaria”. Amnistía Internacional acoge con satisfacción estas iniciativas, que han revelado ya elocuentes datos y han permitido llegar a conclusiones provisionales importantes.

El 1 de marzo de 2006, por ejemplo, el secretario general del Consejo de Europa, Terry Davis, dijo: “Parece que la mayor parte de Europa es un buen terreno de caza para servicios de seguridad extranjeros”. En el borrador del informe provisional de la investigación del Parlamento Europeo, publicado en abril de 2006, se afirma que resulta muy poco convincente “que ciertos gobiernos europeos no tuvieran conocimiento de las [...] actividades de entrega que tenían lugar en su territorio y en su espacio aéreo y aeropuertos”.

El 7 de junio, el senador Dick Marty hizo público, en nombre de la Asamblea Parlamentaria del Consejo de Europa, un informe provisional sobre el asunto. El senador manifestó que había crecientes indicios de que en Europa podría haber habido lugares secretos de detención de la CIA. El informe era mucho más contundente sobre la cuestión de la participación europea en las “entregas entraordinarias”: “Ya parece claro –aunque aún estamos lejos de haber establecido toda la verdad– que las autoridades de varios países europeos participaron activamente con la CIA en estas actividades ilegales. Otros países hicieron la vista gorda a sabiendas, o no quisieron saber nada”.

La mezcla de secretismo, negación de los hechos y confusión hace que la magnitud del programa de “entregas extraordinarias” que ha afectado y afecta a Europa sea algo sobre lo que sólo cabe hacer conjeturas. Mientras los gobiernos no utilicen procedimientos transparentes y legítimos para tratar a los sospechosos de terrorismo nadie puede saber de cierto lo que su propio gobierno permite hacer a la CIA en los cielos o en la tierra de su país, quizá a sólo unos kilómetros de su casa.

Para ayudar a poner fin a la participación europea en el programa de “entregas extraordinarias” de Estados Unidos, Amnistía Internacional formula las recomendaciones expuestas a continuación.1

A todos los Estados miembros del Consejo de Europa:

  1. Manifestar públicamente que no se permitirán las “entregas extraordinarias” ni los vuelos para llevarlas a cabo, y tomar medidas efectivas para impedir unas y otros en su territorio y su espacio aéreo.

  2. Iniciar, si están implicados en algún caso de “entrega extraordinaria”, una investigación imparcial e independiente sobre la práctica de las “entregas extraordinarias”, que incluya un examen exhaustivo de las políticas y procedimientos que puedan facilitarla.

  3. Garantizar que ninguna persona es recluida en secreto ni de manera arbitraria en su territorio ni en ningún territorio bajo su control efectivo, lo que incluye establecer un órgano independiente de expertos que se ocupe de visitar todos los centros de detención.

  4. Cooperar plenamente con las investigaciones internacionales y regionales en curso sobre las “entregas extraordinarias” y la detención secreta, incluida la provisión de acceso a toda la información y personas pertinentes.

  5. Garantizar plenamente la rendición de cuentas de las agencias de inteligencia nacionales y extranjeras.

  6. Hacer cumplir la prohibición de la devolución o traslado de una persona a cualquier lugar donde haya razones fundadas para creer que estará expuesta a sufrir violaciones graves de derechos humanos o a que se le imponga la pena de muerte, y desistir de pedir o aceptar “garantías diplomáticas” o acuerdos bilaterales similares si hay razones fundadas para creer que la persona cuya devolución o traslado se está considerando estará expuesta a sufrir tortura u otros malos tratos.

  7. Procesar a toda persona sobre quien razonablemente recaigan sospechas de violaciones de los derechos humanos en relación con las “entregas extraordinarias”, incluidos los crímenes tipificados por el derecho internacional, como la tortura y la desaparición forzada.

  8. Garantizar que se determina y comunica a sus familias la suerte y el paradero de todas las víctimas de detención secreta y “entrega extraordinaria”.

  9. Garantizar que todas las víctimas reciben con prontitud del Estado o Estados responsables una reparación adecuada, que incluya restitución, rehabilitación e indemnización justa y adecuada.

Al Consejo de Europa:

  1. Garantizar que todos los órganos y mecanismos pertinentes del Consejo de Europa continúan trabajando sobre las cuestiones relativas a las “entregas extraordinarias” y la detención secreta, especialmente vigilando la evolución de los acontecimientos, informando públicamente de ello

  2. Garantizar que esos órganoas y mecanismos toman todas las medidas necesarias para asegurar que las deficiencias de la legislación y los procedimientos que han facilitado la detención secreta y las “entregas extraordinarias” se examinan regionalmente y en los Estados miembros.

A la Unión Europea:

  1. Afirmar de forma inequívoca en el desarrollo de su política contraterrorista de ámbito europeo, que las “entregas extraordinarias” no son aceptables, como tampoco lo son el recurso a las “garantías diplomáticas” en los casos en los que haya personas en peligro de ser objeto de tortura u otros malos tratos.

  2. Garantizar que todas las instituciones, agencias y órganos de la Unión Europea cooperan plenamente con el comité temporal del Parlamento Europeo que investiga el presunto uso por parte de la CIA de países europeos para el transporte y la reclusión ilegal de detenidos, y que los Estados miembros de la UE toman las medidas apropiadas a la luz de las conclusiones y recomendaciones del Comité.

  3. Adoptar las medidas precisas para establecer normas claras y vinculantes contra el uso del espacio aéreo y los aeropuertos de los Estados miembros de la Unión Europea para “entregas extraordinarias” y para garantizar la rención de cuentas por actividades de servicios de inteligencia nacionales y extranjeros.

Este texto resume el documento titulado Cómplices: El papel de Europa en las “entregas extraordinarias” de Estados Unidos (Índice AI: EUR 01/008/2006), publicado por Amnistía Internacional en junio de 2006. Si desean más información o emprender acciones al respecto, consulten el documento completo: http://web.amnesty.org/library/index/ENGEUR010082006. En el sitio web http://www.amnesty.orgencontrarán una amplia selección de materiales de AI sobre éste y otros asuntos. Los comunicados de prensa de la organización pueden recibirse por correo electrónico solicitándolo en la dirección:

http://www.amnesty.org/email/email_updates.html


SECRETARIADO INTERNACIONAL, 1 EASTON STREET, LONDON WC1X 0DW, REINO UNIDO

TRADUCCIÓN DE EDITORIAL AMNISTÍA INTERNACIONAL (EDAI), ESPAÑA


1 La versión completa de las recomendaciones figura en el informe.

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