Document - Thailand: Accountability must prevail in political crisis
AMNISTÍA INTERNACIONAL Declaración pública Índice AI: ASA 39/003/2010 19 de abril de 2010 Tailandia: La rendición de cuentas debe prevalecer en la crisis política Todas las partes implicadas en el conflicto político en aumento de Tailandia deben comprometerse de inmediato a poner fin a los abusos contra los derechos humanos, ha afirmado hoy Amnistía Internacional. La organización acoge con beneplácito la promesa del gobierno tailandés de que investigará de manera inmediata, efectiva e imparcial la violencia reciente, e insta a las autoridades a garantizar la rendición de cuentas por toda violación de derechos humanos cometida por las fuerzas de seguridad y por los abusos perpetrados por manifestantes violentos. La noche del sábado 10 de abril, efectivos del ejército tailandés intentaron expulsar a manifestantes del Frente Nacional Unido de Democracia contra la Dictadura del barrio antiguo de Bangkok, operación que se saldó con al menos 25 personas muertas (18 manifestantes, un periodista extranjero y 6 miembros de las fuerzas de seguridad) y un mínimo de 840 heridas. Los militares usaron medios letales en las operaciones, mientras que algunos individuos entre los manifestantes también usaron pistolas y granadas, así como armas de fuego improvisadas. Un total de 134 personas continúan hospitalizadas, 6 de ellas en cuidados intensivos, como consecuencia de la violencia. Amnistía Internacional reconoce la obligación del gobierno de Tailandia de proteger la vida y el bienestar de todas las personas, incluso mediante el ejercicio de la diligencia debida para prevenir ataques de agentes no estatales. Amnistía Internacional ha señalado asimismo que el derecho a la libertad de reunión protege únicamente la reunión pacífica, y que las personas que cometen abusos contra los derechos humanos podrían verse obligadas a rendir cuentas por sus acciones. Los dirigentes políticos de la oposición –incluido el ex primer ministro Thaksin Shinawatra, aliado del Frente Nacional Unido de Democracia contra la Dictadura– deben comprometerse públicamente a poner fin a los abusos contra los derechos humanos, y en concreto deben pedir a sus partidarios que se abstengan de llevar a cabo nuevos ataques violentos contra oponentes políticos. Las fuerzas de seguridad tailandesas deben observar los principios internacionales relativos a la dispersión de masas y el uso de la fuerza. El principio 14 de los Principios Básicos sobre el Empleo de la Fuerza y de Armas de Fuego por los Funcionarios Encargados de Hacer Cumplir la Ley establece: “Al dispersar reuniones violentas, los funcionarios encargados de hacer cumplir la ley podrán utilizar armas de fuego cuando no se puedan utilizar medios menos peligrosos y únicamente en la mínima medida necesaria. Los funcionarios encargados de hacer cumplir la ley se abstendrán de emplear las armas de fuego en esos casos, salvo en las circunstancias previstas en el principio 9”. El principio 9, por su parte, afirma: “Los funcionarios encargados de hacer cumplir la ley no emplearán armas de fuego contra las personas salvo en defensa propia o de otras personas, en caso de peligro inminente de muerte o lesiones graves, o con el propósito de evitar la comisión
de un delito particularmente grave que entrañe una seria amenaza para la vida, o con el objeto de detener a una persona que represente ese peligro y oponga resistencia a su autoridad, o para impedir su fuga, y sólo en caso de que resulten insuficientes medidas menos extremas para lograr dichos objetivos. En cualquier caso, sólo se podrá hacer uso intencional de armas letales cuando sea estrictamente inevitable para proteger una vida”. Información complementaria La mayoría de los miembros y de las facciones del Frente Nacional Unido de Democracia contra la Dictadura, conocidos generalmente como “Camisas Rojas” por el color de su vestimenta, son partidarios del ex primer ministro tailandés Thaksin, que fue depuesto en un golpe de Estado en 2006. Thaksin, que actualmente se encuentra en exilio voluntario, hace frente a numerosas denuncias de violaciones graves de derechos humanos. El Frente Nacional Unido de Democracia contra la Dictadura viene manifestándose en Bangkok desde el 12 de marzo, para reclamar la disolución del Parlamento, la convocatoria de nuevas elecciones y, desde el 10 de abril, la dimisión y el exilio del primer ministro Abhisit Vejjajiva. El 18 de abril, la Alianza Popular por la Democracia, que se opone al Frente Nacional Unido de Democracia contra la Dictadura, dio al gobierno un ultimátum de siete días “para hacer cumplir la ley” –lo cual puede interpretarse como una petición de dispersar a los Camisas Rojas–, antes de que ellos también comiencen a manifestarse. En caso de hacerlo, la Alianza no debe cometer abusos contra los derechos humanos. La Alianza, cuyos partidarios reciben el nombre de “Camisas Amarillas”, se formó en 2006 para oponerse a Thaksin. Sus partidarios protagonizaron manifestaciones en gran escala en 2008, incluida la ocupación de dos aeropuertos de Bangkok, contra dos gobiernos sucesivos partidarios de Thaksin.