Document - Filipinas: El tratamiento del caso de la matanza de Maguindanao arroja dudas sobre el sistema de justicia
AMNISTÍA
INTERNACIONAL
Declaración
pública
ASA
35/005/2010
21 de abril de
2010
Filipinas: El
tratamiento del caso de la matanza de Maguindanao arroja dudas
sobre el sistema de justicia
La retirada tres
semanas antes de las elecciones en Filipinas de los cargos
presentados contra dos destacados miembros de la familia Ampatuan,
acusados de participar en la matanza de Maguindanao de noviembre de
2009, hace sospechar que la política ha prevalecido frente a la
justicia y los derechos humanos, ha dicho hoy Amnistía
Internacional.
La decisión de
retirar los cargos contra Zaldy Ampatuan, gobernador de la Región
Autónoma Musulmana de Mindanao, y Akmad Ampatuan, vicegobernador en
funciones de Maguindanao, tomada por el Departamento de Justicia el
17 de abril –un sábado–, se basó en gran medida en las coartadas
presentadas por ambos para demostrar que no estaban en Maguindanao
en el momento de la matanza.
Sin embargo, el
hecho de que no estuvieran físicamente presentes durante la matanza
es irrelevante, ya que ambos estaban acusados de conspirar, no de
participar directamente. El momento y la forma en que se tomó la
decisión de retirar los cargos plantea dudas sobre los motivos por
los cuales intervino el secretario de Justicia, cargo de
designación política.
El peor episodio
de violencia de la historia de Filipinas, la matanza de
Maguindanao, en el que murieron 63 personas, 33 de ellas
periodistas, centró la atención del mundo sobre la situación de los
derechos humanos en el país. Las víctimas se dirigían a formalizar
una candidatura a gobernador provincial cuando unos hombres armados
les tendieron una emboscada y las mataron.
El secretario
de Justicia en
funciones, Alberto Agra, declaró que había tomado la decisión de
retirar los cargos porque, al no existir ninguna causa probable,
los nombres de ambos encausados debían ser retirados del acta
formal de acusación. El grupo de fiscales, sin embargo, afirma que
se plantean este caso de asesinato múltiple como una conspiración,
y por tanto no es necesario que ambos hombres estuvieran presentes
en el lugar del crimen para haber participado en
él.
Los fiscales
lamentaron también haberse enterado de la decisión del secretario
de Justicia por los medios de comunicación, y afirmaron:
“Las pruebas que
tenemos contra los acusados, nuestra conciencia, nuestro sentido
del bien y del mal y la idea de lo que es justo y lo que no nos
dejan sin margen para acatar las órdenes del secretario [...] Nos
preocupa mucho que la resolución convenza aún más a una opinión
pública ya muy escéptica de que nuestro sistema de justicia penal
es impotente cuando los acusados son personas políticamente
influyentes [...] No podemos asistir sin inmutarnos a la concesión
de impunidad a acusados privilegiados.”
La matanza de
Maguindanao ha intensificado la atención internacional sobre el
gobierno filipino. Ahora, el Departamento de Justicia y los
tribunales deben demostrar con el tratamiento de este caso que es
posible conseguir que se haga justicia.
Las denuncias de
fraude electoral en los comicios de 2004, especialmente en
Maguindanao, donde se sabe que los paramilitares y los grupos de
milicias han secuestrado y ejecutado extralegalmente a personas por
orden de políticos locales, han ensombrecido las próximas
elecciones. Ante la proximidad de los comicios, que se celebrarán
en mayo, el gobierno filipino debe demostrar que no tolerará la
impunidad de los abusos contra los derechos humanos para conseguir
beneficios políticos.
La matanza de
Maguindanao es un ejemplo claro de que los políticos locales y sus
grupos armados pueden matar a más de 50 personas a plena luz del
día para promover sus intereses políticos.
Filipinas debe
cumplir con su obligación en virtud del derecho internacional de
los derechos humanos de garantizar un recurso efectivo para las
víctimas de abusos contra estos derechos y evitar la impunidad, ha
dicho Amnistía Internacional.
Información complementaria
Inicialmente, la
causa sobre el múltiple asesinato de Maguindanao fue asignada a un
tribunal local. Según las leyes filipinas, este tribunal puede
acatar la decisión del secretario de Justicia o ejercer sus
competencias como poder independiente del
gobierno.
Según las leyes
filipinas, es preciso que la cantidad de pruebas constituya una
“causa probable” para que puedan presentarse cargos. La existencia
de pruebas suficientes para ello se determina mediante una
investigación preliminar de la fiscalía. Si ésta halla que
constituyen “causa probable”, el caso se asigna al tribunal, sobre
el que recae entonces la responsabilidad de evaluar las pruebas y
dictar sentencia sobre la culpabilidad o inocencia de la persona
acusada.
El secretario de
Justicia en funciones, Alberto Agra, ordenó que se retiraran los
cargos de múltiple asesinato contra Zaldy y Akmad Ampatuan
basándose en una lista de pasajeros de avión, una factura de
teléfono y la declaración de un testigo, frente a otras pruebas,
como el testimonio de un ex miembro del ejército privado de los
Ampatuan, según el cual ambos acusados participaron en la
planificación del asesinato.
Alberto Agra ocupó
el cargo de secretario de Justicia en febrero de 2010. Fue abogado
electoral de la presidenta Arroyo durante las elecciones
presidenciales de 2004 y su asesor privado durante el juicio
político (impeachment) iniciado contra Arroyo en 2006.
Hay 197 personas
sospechosas en el caso de asesinato múltiple de Maguindanao. Según
informan los medios de comunicación, a 13 de abril 59 de ellas
estaban bajo la custodia del gobierno: 47 policías, dos milicianos
y varios miembros del clan Ampatuan. Los medios de comunicación
también han dicho que el resto de los sospechosos identificados,
entre ellos 97 milicianos de las Organizaciones Civiles Voluntarias
de Autodefensa, 13 policías, cuatro soldados, otros 13 miembros de
la familia Ampatuan y otros sospechosos, continúan en
libertad.