Document - North Korea: Secrecy of government hides real situation to outside world

Servicio de Noticias 247/95


ÍNDICE AI: ASA 24/15/95/s

NO PUBLICAR ANTES DE LAS 00.01 HORAS GMT DEL 20 DE DICIEMBRE DE 1995


REPÚBLICA POPULAR DEMOCRÁTICA DE COREA: EL SECRETO DEL GOBIERNO OCULTA LA SITUACIÓN REAL AL MUNDO EXTERIOR


La situación de los derechos humanos en Corea del Norte sigue siendo en gran medida un punto ciego, gracias al monopolio casi completo que el gobierno ejerce sobre la información acerca de las víctimas de violaciones de esos derechos, ha afirmado Amnistía Internacional.


Las autoridades de Corea del Norte hacen notables esfuerzos para impedir la difusión de información. Entre esos esfuerzos figuran la restricción a la libertad de movimiento de visitantes y periodistas extranjeros y la censura de correspondencia mantenida con el resto del mundo. Además, los ciudadanos de Corea del Norte no pueden mezclarse con extranjeros.


«La poca información que las autoridades de Corea del Norte están dispuestas a ofrecer suele ser insatisfactoria y agrava la preocupación por la suerte y el paradero de muchas personas», ha afirmado Amnistía Internacional.


Un ejemplo de la falta de información es el caso de Kim Duk Hwan, ingeniero de Corea del Norte que estudió en la URSS en los años cincuenta y se casó con una mujer rusa. Después de vivir en Corea del Norte durante varios años, la esposa y el hijo de Kim regresaron a Rusia, debido al trato hostil que los ciudadanos soviéticos recibían en Corea del Norte. El gobierno norcoreano no permitió a Kim acompañar a su esposa y le presionó para que se divorciara de ella. Al negarse él a hacerlo, le enviaron a un campo de reeducación en 1961 ó 1962. En 1966, las cartas que enviaba Kim dejaron de llegar a su esposa. Desde entonces, ella ha intentado sin éxito obtener información sobre la situación de su esposo. Las autoridades norcoreanas afirman que nunca estuvo detenido y que murió de cáncer de pulmón en 1985.


«Esta situación es completamente inaceptable en 1995. La falta de disposición de Corea del Norte a responder sin reservas a las preocupaciones relacionadas con los derechos humanos se opone a su deseo de obtener mayor aceptación de la comunidad internacional», ha observado Amnistía Internacional.


En muchos casos se llega incluso a impedir que personas de etnia coreana que viven en el extranjero se reúnan con sus familiares cuando visitan el país como turistas. Se ha chantajeado a refugiados norcoreanos para que guarden silencio acerca de la situación de los derechos humanos en su país. En algunos casos, funcionarios norcoreanos les han amenazado con las repercusiones que podrían recaer en sus familiares que viven en Corea del Norte.


Corea del Norte es uno de los pocos países del mundo que castiga a sus ciudadanos por intentar vivir en otro sitio. Según el Código Penal de Corea del Norte, un norcoreano que huye a un país extranjero puede incurrir en condenas de prisión e incluso en pena de muerte. Se ha maltratado a algunos refugiados norcoreanos entregados contra su voluntad a las autoridades norcoreanas por funcionarios rusos, y posiblemente también por funcionarios chinos. En la mayoría de los casos, se desconoce su paradero desde el momento en que fueron entregados.


Un ejemplo es el caso de Choi Gyong Ho, norcoreano que trabajó en una explotación forestal situada en el extremo oriental de la Federación Rusa. En 1992, dejó la explotación forestal y puso en marcha un negocio con un socio. En 1993, se casó con una mujer rusa e intentó por todos los medios obtener un permiso de residencia. Choi escribió varias cartas al Consulado General de Corea del Norte, solicitando el permiso del gobierno norcoreano para quedarse en Rusia. El 13 de marzo de 1995, acudió a la sección de pasaportes del Departamento de Asuntos Internos ruso, aconsejado por un policía que le había dicho que le ayudaría a obtener de las autoridades rusas permiso para quedarse. Choi fue arrestado allí mismo y, unos días después, le entregaron al que había sido su superior en la explotación forestal. Desde entonces, se desconoce el paradero de Choi Gyong Ho. A pesar del secreto total que rodea el caso, Amnistía Internacional cree que es posible que en la actualidad se encuentre detenido exclusivamente por su intención de no regresar a Corea del Norte; en tal caso, la organización considera que es un preso de conciencia y piensa que es posible que esté expuesto a pena de muerte.


Un número no especificado de trabajadores norcoreanos que han decidido no regresar a su país se encuentran ocultos en Rusia. Es posible que sean objeto de persecución del servicio de seguridad norcoreano, que actúa incluso más allá de sus fronteras nacionales, a veces con la cooperación de funcionarios rusos. En caso de que los detengan, se cree que serán devueltos a la fuerza a Corea del Norte. Una vez más, el secreto que rodea estos casos no ha permitido a Amnistía Internacional averiguar con exactitud cuáles son los hechos.


Amnistía Internacional insta al gobierno de Corea del Norte:


-a tratar la cuestión de los derechos humanos de forma pública, como un asunto de responsabilidad y transparencia internacional;


-a poner fin inmediatamente al hostigamiento y a las amenazas contra refugiados norcoreanos y otros ciudadanos norcoreanos que se encuentran en el extranjero; y


-a ajustar el Código Penal a lo establecido en las normas internacionales, en especial por lo que respecta al castigo de personas por intentar marcharse de Corea del Norte.


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Quienes deseen obtener más información, pueden consultar

«DEMOCRATIC PEOPLE'S REPUBLIC OF COREA; HUMAN RIGHTS VIOLATIONS BEHIND CLOSED DOORS - ÍNDICE AI: ASA 24/12/95


Actualización del informe:

Con respecto a un caso mencionado en el informe, Amnistía Internacional ha podido confimar el paradero de tres hermanos de origen norcoreano que fueron deportados de China a Corea del Norte en junio de 1995, con la colaboración del Ministerio de Asuntos Exteriores chino. Según las últimas noticias recibidas por la organización, las autoridades norcoreanas dispusieron el regreso de los hermanos Hwang a China, donde viven actualmente a salvo. Amnistía Internacional se alegra por el desenlace de este caso concreto, pero continúa preocupada por los muchos otros norcoreanos cuyos derechos no se respetan y a quienes afectan el secreto y las políticas proteccionistas del gobierno.

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