Document - North Korea: Human rights concerns

AMNISTÍA INTERNACIONAL


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Índice AI: ASA 24/002/2006 (Público)

Servicio de noticias: 303/2006

24 de noviembre de 2006

http://web.amnesty.org/library/Index/ESLASA240022006


Corea del Norte: Motivos de preocupación en relación con los derechos humanos



A la luz de la creciente atención que ha suscitado Corea del Norte (República Popular Democrática de Corea) tras las pruebas nucleares del 9 de octubre, presentamos un resumen de los motivos de preocupación de Amnistía Internacional en relación con los derechos humanos en el país.


Restricciones de acceso a la información sobre derechos humanos

La información y el acceso al país siguen sujetos a severas restricciones, lo que dificulta las investigaciones sobre la situación de los derechos humanos.


A pesar de sus reiteradas solicitudes, el gobierno continuó negando acceso al relator especial de las Naciones Unidas sobre la situación de los derechos humanos en la República Democrática de Corea,al relator especial sobre el derecho a la alimentación, a Amnistía Internacional y a otros observadores independientes de los derechos humanos. No obstante, durante los últimos cinco años, se ha permitido acceder al país a órganos de las Naciones Unidas, como el Comité de los Derechos del Niño.


Los informes de estos órganos, así como los de norcoreanos y norcoreanas asentados en diversos países (entre ellos, Corea del Sur y Japón), ONG de derechos humanos y periodistas, apuntan a un grave cuadro de violaciones de los derechos humanos, que incluye ejecuciones, tortura, detención de presos políticos y condiciones de reclusión inhumanas.


El 17 de noviembre, la Tercera Comisión de la Asamblea General de las Naciones Unidas aprobó su segunda resolución de condena del historial de derechos humanos de Corea del Norte, con 91 votos a favor, 21 en contra y 60 abstenciones. El tono de la resolución es más enérgico que el de la anterior, adoptada en noviembre de 2005. En ella, se solicita también un informe exhaustivo del secretario general de las Naciones Unidas sobre la situación de los derechos humanos en Corea del Norte (la persona elegida para ocupar próximamente el cargo de secretario general es Ban Ki-moon, ex ministro surcoreano de Asuntos Exteriores).


Agravamiento de la crisis alimentaria

"El 12 por ciento de la población de la República Popular Democrática de Corea sufría hambre extrema", según Jean Ziegler, relator especial sobre el derecho a la alimentación (octubre de 2006).


Al parecer, la persistente crisis alimentaria de Corea del Norte se debe a factores como el aislamiento del país y su orografía (más del 70 por ciento del país es terreno montañoso, difícil de cultivar). Otros factores relevantes son ciertas políticas desacertadas del gobierno norcoreano y sus continuas restricciones con respecto a la libertad de circulación e información, su falta de transparencia y los obstáculos a los observadores independientes, lo que impide que la ayuda alimentaria llegue siempre a las personas que más la necesitan.


El Programa Mundial de Alimentos puso fin a diez años de ayuda de emergencia a Corea del Norte en diciembre de 2005, cuando el gobierno norcoreano declaró que en el futuro sólo aceptaría ayuda destinada a cubrir necesidades a medio y largo plazo. El gobierno alegó que las cosechas habían mejorado, que le preocupaba el nacimiento de una cultura de la dependencia y que las labores de observación del Programa Mundial de Alimentos constituían una "intrusión". Esta decisión supuso la reducción del número de trabajadores internacionales, que pasó de un máximo de 46 a sólo 10, así como una drástica disminución en el número de visitas de observadores. En febrero de 2006, el Programa Mundial de Alimentos aprobó un plan bienal por valor de102 millones de dólares estadounidenses que incluía 150.000 toneladas métricas de alimentos destinadas a 1,9 millones de norcoreanos y la financiación de la producción nacional de alimentos enriquecidos en vitaminas y minerales para las mujeres y los niños. La aplicación de este plan, que empezó en junio de 2006, se ha visto dificultada por falta de fondos: en octubre de 2006, el Programa Mundial de Alimentos había recibido sólo el 10 por ciento de los 102 millones de dólares necesarios.


Los cálculos de la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación situaban el déficit de cereales en la actual campaña de comercialización (noviembre de 2005 – octubre de 2006) en 900.000 toneladas, menos del 20 por ciento del mínimo realmente necesario. Estas previsiones se hicieron antes de las graves inundaciones que asolaron el país en julio y agosto de 2006.


Tras las inundaciones, el gobierno norcoreano informó de la muerte o desaparición de cientos de personas, y afirmó que decenas de miles habían perdido su hogar. Las estimaciones preliminares cifran las pérdidas sufridas por las cosechas debido a las inundaciones en torno a las 90.000 toneladas de cereales. También se comunicó que las infraestructuras, incluidas carreteras, puentes y redes ferroviarias, habían sufrido daños graves y generalizados.


Debido a las pruebas de misiles de Corea del Norte en julio de 2006, Corea del Sur (uno de los mayores donantes de ayuda) redujo radicalmente las donaciones de alimentos, de las que Corea del Norte dependía para compensar un décifit de más de un millón de toneladas de arroz. Corea del Sur suavizó su postura cuando Corea del Norte pidió ayuda tras las graves inundaciones de agosto. No obstante, sólo envió la mitad de las 100.000 toneladas que había prometido enviar como ayuda "de emergencia" (en comparación con las 500.000 enviadas el año pasado). Tras las pruebas nucleares de Corea del Norte en octubre, Corea del Sur suspendió la ayuda alimentaria, y se cree que China también ha reducido sus ayudas en torno al 60 por ciento.


A finales de 2005, el gobierno llevó a cabo ciertas labores de distribución, pero muchas personas no recibieron ninguna ración. En Pyongyang, según informes recientes, la población no tenía lo suficiente para alimentarse en la primavera de 2006. El gobierno tuvo que abrir oficinas en las que se distribuían raciones de supervivencia para las personas que estaban al borde de la inanición. La reimposición del sistema público de distribución a finales de 2005, los recortes de la ayuda humanitaria internacional y las inundaciones del verano, podrían desembocar en una nueva tragedia de hambruna y en el consiguiente éxodo a China.


En julio de 2005, el Comitéde Naciones Unidas para la Eliminación de la Discriminación contra la Mujerexpresó su preocupación por la posibilidad de que la hambruna y los desastres naturales que han afectado al país durante el último decenio pongan a la mujer en una situación de mayor vulnerabilidad ante la trata de personas y otras formas de explotación, como la prostitución. En particular, planteaba motivos de preocupación con respecto a las mujeres de las áreas rurales, las mujeres de las que depende en su mayor parte el sustento del hogar y las niñas.


Malnutrición infantil

Se han producido ciertas mejoras en lo que se refiere a la malnutrición infantil gracias a la continua ayuda internacional. Los índices de malnutrición entre los niños y niñas de Corea del Norte descendieron en el periodo 2002-2004, pero siguieron siendo relativamente altos, según un estudio elaborado en octubre de 2004. Al anunciar sus conclusiones en marzo de 2005, los órganos de las Naciones Unidas aseguraron que se debía mantener una ayuda considerable, con objetivos bien definidos, si se querían aprovechar los logros alcanzados para conseguir nuevas mejoras.


Un estudio de 2004 sobre nutrición infantil y materna, elaborado por departamentos gubernamentales de Corea del Norte en colaboración con UNICEF y el Programa Mundial de Alimentos, llegó a las siguientes conclusiones en octubre de 2004:


La proporción de niños con malnutrición crónica o retraso del crecimiento (baja estatura para la edad) ha disminuido del 42 por ciento (en 2002, cuando se efectuó el último estudio) al 37 por ciento;

la malnutrición aguda o emaciación (bajo peso para la estatura), ha descendido del 9 por ciento (en 2002) al 7 por ciento;

la proporción de menores de seis años con insuficiencia ponderal (bajo peso para la edad) aumentó del 21 al 23 por ciento; no obstante, la tasa se redujo del 25 al 21 por ciento entre los niños y niñas de uno a dos años (el grupo más vulnerable a efectos de nutrición).

Aproximadamente un tercio de las madres norcoreanas sufren malnutrición o anemia.


Los índices de malnutrición infantil varían de forma considerable de una región a otra. Los niveles más altos se registran en las provincias del norte, con mayor inseguridad alimentaria, y los más bajos en el sur, zona relativamente fértil y rica, en especial, en Pyongyang.


El Comité de los Derechos del Niño de las Naciones Unidas expresó su preocupación en junio de 2004 por la persistencia de altos índices de mortalidad infantil y en la niñez, por las elevadas tasas de malnutrición y emaciación en los niños y por los índices de mortalidad materna, relativamente altos. También manifestó su profundo malestar por la falta de acceso a agua potable y por las deficientes condiciones sanitarias.


Ejecuciones

Los métodos de ejecución son la horca o el fusilamiento. En marzo de 2003, el gobierno anunció que en lo sucesivo se abstendría de ejecutar a delincuentes en público. En 2005, se recibieron nuevos informes sobre la ejecución de adversarios políticos en prisiones políticas y de personas acusadas de delitos económicos, como robar comida:


Según informes, Son Jong-nam (de 48 años) fue condenado a muerte por cargos de "traición" a la patria, y por haber facilitado información a Corea del Sur y recibido ayuda económica de su hermano, norcoreano asentado en Corea del Sur desde 2002. Según informes de fuentes de la ONU, en abril de 2006, se encontraba recluido en los sótanos del Departamento de Seguridad Nacional de Pyongyang, "prácticamente muerto a causa de las terribles torturas". Son Jong-nam había abandonado Corea del Norte en 1997 con su esposa, su hijo y su hermano, y se había convertido al cristianismo, algo que se considera delito grave en Corea del Norte. En abril de 2001, fue devuelto a Corea del Norte por las autoridades chinas y recluido durante tres años en el campo penitenciario de Hamgyong-bukto. Quedó en libertad en mayo de 2004, y se reunió con su hermano en China antes de volver a Corea del Norte; sin embargo, alguien informó a las autoridades sobre dicho encuentro y fue detenido en enero de 2006. Al parecer, había hablado con su hermano sobre su familia y sobre la opinión de los norcoreanos acerca de Kim Jong-il.

También se han recibido informes no confirmados sobre la ejecución pública de unos 70 norcoreanos en enero de 2005, que habían sido devueltos por China. Asimismo, según informes, se ha ejecutado a personas acusadas de proselitismo o de prácticas religiosas clandestinas.

Por último, han aparecido secuencias de vídeo en las que se podía ver el fusilamiento público de dos personas. Según informes, esta ejecución tuvo lugar el 1 de marzo en Hoeryang, ciudad del noreste del país, tras un juicio público contra 11 personas acusadas de trata y de propiciar visitas no autorizadas a China. Las secuencias también mostraban una ejecución que, según la información recibida, tuvo lugar el 2 de marzo en la cercana ciudad de Yuson.


Libertad de expresión

No se tolera oposición de ningún tipo. Según informes, cualquier persona que exprese una opinión contraria a la postura del Partido de los Trabajadores Norcoreanos en el poder, se expone, y en muchos casos expone también a su familia, a severos castigos.


En octubre de 2006, en la quinta clasificación mundial de la libertad de prensa de Reporteros sin Fronteras, Corea del Norte aparecía como el país que más violaba la libertad de prensa. Las agencias de noticias nacionales están sometidas a una estricta censura y se restringe el acceso a las retransmisiones internacionales. Según informes, al menos 40 periodistas han sido "reeducados" desde mediados de la década de 1990 por errores como haber escrito incorrectamente el nombre de un alto cargo. Toda la prensa norcoreana se encuentra bajo el control directo de Kim Jong-il, en especial el Rodong Shinmun(el Periódico de los Trabajadores), la Agencia de Noticias Central de Corea y el canal de televisión nacional JoongAng Bang Song. Según informes, se adoctrina a todos los periodistas para que reflejen, sin errores, la grandeza del difunto presidente Kim Il-sung y de su hijo, Kim Jong-il. Además, la prensa debe demostrar la superioridad del socialismo norcoreano sobre la corrupción burguesa e imperialista. Un error de mecanografía puede salir muy caro: según Reporteros sin Fronteras, se ha enviado a decenas de periodistas norcoreanos a campos "revolucionarios" por un simple error ortográfico. A pesar de las campañas policiales de control de los aparatos de radio (todas las radios, una vez precintadas, sólo pueden sintonizar las frecuencias de radio oficiales) existe un número cada vez mayor de aparatos que entran en el país por la frontera china, lo que permite a la población oír programas de Corea del Sur. Las personas que oyen cadenas de radio extranjeras se arriesgan a ser castigadas.


Las reuniones o asociaciones no autorizadas se consideran "alteración colectiva", y pueden ser sancionadas. La libertad religiosa, pese a estar consagrada en la Constitución, es objeto de graves restricciones en la práctica. Se han recibido informes sobre la dura represión sufrida por personas que han participado en actividades religiosas, tanto públicas como privadas, a las que se ha recluido, torturado y ejecutado. Según informes, se recluye a numerosos cristianos en campos de trabajo, donde las condiciones son, al parecer, extremadamente duras.


Tortura, malos tratos y condiciones de reclusión

A pesar de ciertos cambios en la legislación, continúan las detenciones, torturas y ejecuciones por motivos políticos y, en ocasiones, arbitrarios. Según informes, los castigos suelen depender de la edad, el género y las experiencias de los norcoreanos repatriados. Las mujeres y los menores han recibido condenas más suaves, como dos semanas en un centro de detención, pero también son habituales las condenas más largas, de varios meses en campos de trabajo. Las consecuencias de la repatriación son, según informes, especialmente graves para las mujeres embarazadas, que son sometidas a abortos forzados en condiciones médicas deficientes, y para las personas que confiesan haberse reunido con surcoreanos o misioneros. Continúan practicándose ejecuciones sumarias e imponiéndose largas condenas de trabajos forzados, aunque al parecer las autoridades procuran evitar que los presos enfermen o mueran cuando están a su cargo. A las personas cercanas a la muerte se las deja en libertad, y a menudo acaban falleciendo al cabo de una semana.


3830 Según informes no contrastados, la tortura y los malos tratos son generalizados en los centros de detención, las prisiones y los campos de trabajo. Al parecer, las condiciones son muy rigurosas. Los norcoreanos devueltos por China son recluidos y sometidos a interrogatorios en comisarías de policía o centros de detención gestionados por el Departamento de Seguridad Nacional o por la Agencia Popular para la Seguridad.


Según informes, durante los interrogatorios, las palizas son frecuentes. Si se sorprende a los presos comunicándose entre sí, se los golpea con palos o con barras de hierro. Tras las palizas, se les arroja agua fría por todo el cuerpo, incluso en invierno. Según informes, se somete a algunos presos a la "tortura del agua", que consiste en atarlos y obligarlos a ingerir grandes cantidades de agua.


La carestía de alimentos durante largos periodos ha contribuido significativamente a deteriorar las condiciones de prisiones y centros de detención masificados. Según testimonios recogidos por Amnistía Internacional, el principal problema de los centros de detención es la falta de alimentos, atribuida a la hambruna o las crisis alimentarias. Según dichos testimonios, varias personas han muerto de hambre cuando estaban recluidas. La escasez de alimentos también ha provocado muertes por malnutrición en kwallisos(campos de trabajo para condenados por delitos políticos).


En junio de 2004, el Comité de los Derechos del Niño de la ONU expresó su preocupación por los informes recibidos sobre violencia institucional contra menores de edad, en especial los detenidos y los internados en instituciones sociales.


Refugiados

El derrumbe de la economía de Corea del Norte, la hambruna de los años noventa y los siguientes periodos de escasez de alimentos han impulsado a decenas de miles de personas a refugiarse en China y en otros lugares. Según cálculos recientes de International Crisis Group, es probable que el total de norcoreanos en China ascienda a cerca de 100.000; de esas personas, sólo algo más de 9.000 se han asentado en Corea del Sur, y un grupo reducido de norcoreanos ha llegado a Japón, Europa y Estados Unidos, donde a muchos de ellos se les ha reconocido la condición de refugiados.


China no quiere que el flujo constante de norcoreanos que cruzan la frontera se convierta en una avalancha. Además de las medidas represivas (en vigor desde diciembre de 2002), China empezó a construir una nueva valla con alambres de espino a lo largo del río Yalu, en Dandong, tras las inundaciones de verano que dañaron las cosechas y las infraestructuras de Corea del Norte. En la parte china, se pueden ver letreros que rezan: "Se prohíbe socorrer económicamente, dar cobijo o ayudar a asentarse a personas del país vecino que hayan cruzado ilegalmente la frontera". El Tratado para la Extradición Recíproca de Delincuentes Huidos de 1960 y el Acuerdo sobre Cuestiones Fronterizas de 1986 son la base de la política china hacia los norcoreanos que cruzan la frontera. La clasificación de éstos como inmigrantes económicos ilegales por las autoridades chinas los expone a ser devueltos en virtud de ambos acuerdos bilaterales y les niega la protección internacional del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR) y el acceso a éste.

El elevado número de norcoreanos devueltos por China ha llevado al gobierno norcoreano a suavizar las condenas y modificar el Código Penal. La versión de 1999 distinguía entre "cruce ilegal de la frontera" y el cruce "con intención de derribar la República". La reforma de 2004 añadió la distinción entre "cruce" y "cruces frecuentes". Según esta versión, los "cruces frecuentes" de la frontera sin permiso constituyen un acto delictivo punible con hasta dos años en campos de trabajo (tres en la versión de 1999). Los actos de traición, como "la rendición, el cambio de lealtades [y] la entrega de información confidencial", son punibles con penas de entre cinco y diez años de trabajos forzados, o de entre diez años y cadena perpetua en los casos más graves.


Muchos presos aprovechan la oportunidad para escapar al ser trasladados de campos de trabajos forzados a centros provinciales de detención, o vuelven a China cuando quedan en libertad. Hasta el 40 por ciento de las personas devueltas a Corea del Norte vuelven a entrar en China.


Según informes, Corea del Norte ha reforzado las medidas de seguridad en el área fronteriza en los dos últimos años, y ha tomado medidas contra los intermediarios y los ciudadanos norcoreanos que planean dejar el país. Ciertas secuencias de vídeo sobre la ejecución pública en 2005 de personas acusadas de tráfico de personas y de cruzar ilegalmente la frontera han traspasado clandestinamente los límites del país. Según informes, en febrero de 2006, 300 personas fueron detenidas en ciudad fronteriza de Hoeryong, en el norte, por planificar la huida de Corea del Norte o por tener contactos en Corea del Sur o China. En mayo, se rumoreó que 217 agentes norcoreanos habían entrado en China, haciéndose pasar por solicitantes de asilo, en el marco de una operación de recogida de información a gran escala. China continúa deteniendo y devolviendo a norcoreanos sin remitirlos al ACNUR. Otro de sus objetivos son los misioneros, trabajadores en la esfera de la ayuda humanitaria e intermediarios que refugian o transportan a norcoreanos. Los observadores de China y Corea del Sur atribuyen las actuales campañas represoras cerca de la ciudad de Shenyang, en el noreste de China, a una campaña de "limpieza" con vistas a los Juegos Olímpicos de 2008. Los norcoreanos que han vivido en China durante varios años citan las medidas de preparación para los Juegos Olímpicos como uno de los factores que les motivó a huir recientemente a Corea del Sur. Se calcula que, todas las semanas, entre 150 y 300 norcoreanos son devueltos por China.


El Comité de los Derechos del Niño expresó su inquietud en junio de 2004 por los informes recibidos sobre niños norcoreanos sin hogar que viven en las calles de ciudades fronterizas chinas. También se mostró consternado por las noticias recibidas según las cuales los menores (y sus familias) que volvían o eran devueltos a Corea del Norte, no eran considerados por el gobierno norcoreano como víctimas sino como perpetradores de un delito.


El Sr. Lee Kwang-soo llegó en barco a Corea del Sur en marzo de 2006, tras haber cruzado la frontera marítima por la costa este (provincia de Kangwon) con su esposa, sus dos hijos y un amigo. Una vez en Corea del Sur, hizo averiguaciones sobre su familia de Corea del Norte, la de su esposa y la de su amigo. En agosto, descubrió que sus familiares (19 en total) habían desaparecido. No conocía su paradero: desaparecieron entre marzo (tras su marcha de Corea del Norte) y principios de agosto de 2006. También se enteró de que funcionarios norcoreanos habían organizado una reunión para abordar específicamente la "traición al Estado y la población de Corea del Norte" protagonizada por sus familias.







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