Document - Myanmar: Open letter to ASEAN member states on the situation in Myanmar
Amnistía Internacional
Carta abierta
Índice AI: ASA 16/011/2007 (Público)
Servicio de Noticias: 185/07
27 de septiembre de 2007
http://web.amnesty.org/library/Index/ESLASA160112007
Carta abierta a los Estados miembros de la ASEAN sobre la situación en Myanmar
Ong Keng Yong
Secretario General
Asociación de Naciones del Sudeste Asiático
Secretariado de la ASEAN
70A Jalan Sisingamangaraja
Jakarta 12110
Indonesia
27 de septiembre de 2007
CARTA ABIERTA
Señor Secretario General:
Amnistía Internacional pide urgentemente a la Asociación de Naciones del Sudeste Asiático (ASEAN) que inste a las autoridades de Myanmar a resolver la actual crisis sin recurrir a la violencia y que aborde las cuestiones de derechos humanos pendientes en el país.
Amnistía Internacional continúa viendo con gran preocupación que las manifestaciones pacíficas de decenas de miles de personas que piden reformas en Myanmar encuentran por respuesta una intensificación de la represión violenta que empeorará la ya grave situación de los derechos humanos y planteará graves amenazas a la paz y la seguridad en la ASEAN y en la región en general.
Instamos a los ministros de Asuntos Exteriores de la ASEAN a que pidan específicamente que se permitan las manifestaciones pacíficas, se ponga en libertad de inmediato y sin condiciones a las personas detenidas arbitrariamente y se colabore con la ONU en las iniciativas que tome para abordar la situación de los derechos humanos en el país.
Esta petición resulta especialmente pertinente ahora que los ministros de Asuntos Exteriores de la ASEAN se hallan reunidos en Nueva York para hablar entre otras cosas de un proyecto de carta de la Asociación en que se recogen normas comunes de conducta para todos los Estados miembros.
Amnistía Internacional cree que, tras los esfuerzos realizados por la ASEAN durante muchos años para entablar un diálogo constructivo con el gobierno de Myanmar a fin de fomentar la reconciliación nacional y la reforma democrática pacífica, la situación actual exige intervenciones firmes con que conjurar la amenaza de violaciones masivas de derechos humanos. Utilizando su influencia para garantizar que las autoridades de Myanmar respetan los derechos humanos, la ASEAN enviará a la población de sus Estados miembros y al resto del mundo el mensaje decisivo de que está comprometida con la protección y promoción de los derechos humanos.
Los manifestantes pacíficos, dirigidos en un primer momento por monjes budistas, continúan con sus protestas en la capital, Yangón, y otras ciudades de Myanmar para pedir reformas políticas y la excarcelación de los presos políticos. El 25 de septiembre, las autoridades emprendieron una campaña de represión contra ellos, y según informes, al menos 500 personas, incluidos parlamentarios de la oposición, han sido detenidas y corren gran riesgo, se teme, de sufrir tortura y otros malos tratos. Los informes indican que las fuerzas de seguridad han golpeado a los manifestantes con porras y utilizado gas lacrimógeno para dispersar a las multitudes, que desafían un toque de queda recién impuesto.
El homicidio, según informes, de nueve manifestantes indica que la situación podría agravarse y provocar flujos en gran escala de refugiados y otras amenazas graves a la paz y la seguridad de los Estados de la ASEAN. Como revela la experiencia de 1988, hay verdadero peligro de que las autoridades recurran aún más a la violencia indiscriminada y maten a muchos más manifestantes pacíficos para reprimir la disidencia.
La situación ha adquirido dimensiones críticas en Myanmar a medida que se suceden las manifestaciones en un contexto de violaciones persistentes y masivas de derechos humanos, como son el prolongado encarcelamiento de más de 1.160 presos políticos que soportan condiciones de reclusión cada vez peores; la detención de la Premio Nobel de la Paz Daw Aung San Suu Kyi, que continúa privada de libertad, al igual que otras destacadas figuras de la oposición consideradas presos de conciencia; las ejecuciones extrajudiciales, y el uso generalizado de la tortura contra detenidos. A estas violaciones de derechos humanos se suman la represión endémica de la libertad de expresión en todo el país, el uso de mano de obra forzada y de niños soldados, y los crímenes de lesa humanidad cometidos en operaciones de contrainsurgencia en el estado oriental de Kayin (Karen).
Además, continúa negándose a observadores independientes y organizaciones internacionales de derechos humanos el acceso a muchas partes del país.
La gravedad de lo que está sucediendo en Myanmar, que suscita preocupación en todo el mundo, requiere ya que la ASEAN en su conjunto asuma la responsabilidad que le corresponde. En su declaración de fundación de 1967 se afirma que entre las metas y fines de la Asociación figura la promoción de la paz y la estabilidad regionales por medio del respeto permanente de la justicia y el imperio de la ley en la relación entre los países de la región y el cumplimiento de los principios de la Carta de las Naciones Unidas. En su Visión 2020, aprobaba en 1997, se acordó una visión común de la ASEAN como concierto de naciones del sudeste asiático abiertas al exterior, que viven en paz y con estabilidad y prosperidad, agrupadas en una asociación de desarrollo dinámico y una comunidad de sociedades bondadosas. Ahora que la intensificación de la violencia y la inestabilidad en Myanmar amenaza el cumplimiento de esta visión, Amnistía Internacional espera que la ASEAN tome sin demora medidas para abordar la grave situación existente en el país.
Hemos enviado cartas abiertas similares a los ministros de Asuntos Exteriores de los Estados miembros de la ASEAN.
Atentamente,
Irene Khan,
Secretaria General de Amnistía Internacional
********
Page