1. Declarar de inmediato una suspensión de la transferencia de personas detenidas a las autoridades afganas y asumir la responsabilidad de custodiarlas hasta que se establezcan salvaguardias efectivas contra las torturas y otros malos tratos en el sistema de reclusión afgano. 2. Durante la vigencia de la suspensión, colaborar en la elaboración de un plan global para reformar el sistema de reclusión afgano en consonancia con la resolución 1776 del Consejo de Seguridad de la ONU, en la que se autoriza a la ISAF a participar "en la reconstrucción y reforma del sector correccional, a fin de aumentar el respeto a la legalidad y los derechos humanos en dicho sector […]" (resolución 1776 del Consejo de Seguridad de la ONU). 3. Procurar que ninguna de las personas detenidas que han sido transferidas ya a las autoridades afganas sea objeto de torturas ni otros malos tratos, que se investiguen las denuncias de tortura y que se faciliten reparaciones a las víctimas. 4. No confiar en los Memorandos de Entendimiento como garantía de que se puede transferir a una persona a las autoridades afganas sin que corra peligro de sufrir torturas y otros malos tratos. 5. Apoyar las reformas jurídicas e institucionales en Afganistán para que en ellas se incorporen y apliquen las normas sobre derechos humanos relativas al trato que deben recibir las personas detenidas, y proporcionar ayuda económica para la formación de todo el personal afgano relacionado con el sistema de reclusión (véase en el apéndice el Programa de 12 Puntos para la Prevención de la Tortura a manos de Agentes del Estado, de Amnistía Internacional). Recomendaciones a la OTAN
1. Revisar todas las políticas sobre la transferencia de personas detenidas y proporcionar apoyo a los Estados miembros en el establecimiento de unas normas mínimas relativas a esta práctica para los Estados que intervienen en Afganistán a través de la ISAF. 2. En colaboración con socios pertinentes como los Estados miembros, la UE, la ONU, el Comité Internacional de la Cruz Roja y la Comisión Independiente de Derechos Humanos de Afganistán, elaborar un plan nacional para la reforma del sistema penitenciario afgano en consonancia con la resolución 1776 del Consejo de Seguridad de la ONU. Recomendaciones al gobierno afgano
1. Adoptar medidas estructurales efectivas para impedir las torturas y otros malos tratos y garantizar su aplicación. En ellas se deberían incorporar todos los elementos recogidos en el Programa de 12 Puntos para la Prevención de la Tortura a manos de Agentes del Estado, de Amnistía Internacional (véase el apéndice). 2. Hacer público el decreto presidencial secreto en el que se regulan las actividades de la DSN. 3. Garantizar que observadores independientes, como el Comité Internacional de la Cruz Roja, la Comisión Independiente de Derechos Humanos de Afganistán y la Misión de Asistencia de las Naciones Unidas en Afganistán, tengan acceso sin restricciones ni obstáculos a todos los centros de detención de Afganistán, incluidos los de la DSN y alta seguridad, y acceso sin vigilancia a todas las personas detenidas. 4. Garantizar que las víctimas de torturas y otros malos tratos tengan acceso a un procedimiento efectivo de tramitación de denuncias sin temor a sufrir represalias. 5. Garantizar una investigación inmediata, imparcial, independiente y exhaustiva de todas las denuncias de torturas y otros malos tratos con arreglo al derecho internacional. Los presuntos responsables deben ser enjuiciados según procedimientos que cumplan las normas internacionales sobre justicia procesal y que no comporten la imposición de la pena de muerte. 6. Garantizar que las víctimas de torturas y otros malos tratos y las personas a su cargo puedan obtener reparaciones inmediatas y adecuadas del Estado, incluidas restitución, indemnizaciones económicas y justas y rehabilitación y asistencia médica satisfactorias. 7. Reformar la DSN para garantizar que sus actividades queden reguladas de forma adecuada en una legislación transparente que separe las funciones de custodia e interrogatorio, y poner fin a las violaciones de derechos humanos por parte de miembros de este organismo, vigilando, por ejemplo, de manera profesional e independiente su respeto a los derechos humanos. 8. Invitar al relator especial de las Naciones Unidas sobre la cuestión de la tortura a que visite Afganistán, incluidos los centros de detención bajo control de la DSN. 9. Cumplir plenamente los requisitos relacionados con la presentación de informes al Comité de la ONU contra la Tortura, al Comité de Derechos Humanos de la ONU y a otros órganos de vigilancia internacionales y regionales. 10. Ratificar el Protocolo Facultativo de la Convención de la ONU contra la Tortura y Otros Tratos o Penas Crueles, Inhumanos o Degradantes, en el que se establece un sistema de visitas periódicas a todos los centros de detención por parte de observadores independientes, y aplicarlo en todos sus términos. 11. Ratificar y aplicar plenamente el Segundo Protocolo Facultativo del Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos con el fin de que todas las personas puedan presentar denuncias individuales, incluidas las víctimas de torturas u otros malos tratos perpetrados por las autoridades afganas. Recomendaciones a la ONU
1. La Misión de las Naciones Unidas en Afganistán debe facilitar a la ISAF asesoramiento especializado sobre la elaboración de una política coordinada en materia de reclusión con el fin de garantizar el cumplimiento por la ISAF de las obligaciones recogidas en el derecho internacional, incluido el del principio de no devolución (non-refoulement). Recomendaciones a la Unión Europea El Consejo de la Unión Europea debe elaborar un código de conducta relativo a la transferencia de personas detenidas para los Estados miembros que intervienen en Afganistán, y participar en la elaboración de un plan global para reformar el sistema de reclusión afgano en consonancia con la resolución 1776 del Consejo de Seguridad de la ONU. ******** Amnistía Internacional, Secretariado Internacional, 1 Easton Street, WC1X 0DW, Londres, Reino Unido. Traducción: Editorial de Amnistía Internacional, EDAI.
The state of the world's human rights
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