Document - Afghanistan: Thousands of civilians killed following Taleban takeover of Maxar-e Sharif

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ÍNDICE AI: ASA 11/07/98/s

3 DE SEPTIEMBRE DE 1998 — PARA PUBLICACIÓN INMEDIATA



Afganistán: Miles de civiles muertos tras la toma de Mazar-e Sharif por parte de los talibán



Los guardias talibán dieron muerte de forma deliberada y arbitraria a miles de civiles de etnia hazara durante los tres días que siguieron a la toma, el 8 de agosto de 1998, de Mazar-e Sharif, según la información recibida recientemente por Amnistía Internacional.


Desde su llegada a Mazar-e Sharif, los talibán han impedido el acceso a la zona a los medios de comunicación extranjeros y a los observadores independientes. La información recibida por Amnistía Internacional se basa en las declaraciones de testigos presenciales y de supervivientes de las familias de las víctimas.


La inmensa mayoría de los fallecidos pertenecían al grupo étnico hazara y vivían en los barrios árabes de Zaraat, Saidabad y Elm. A las víctimas las mataron de forma arbitraria y deliberada en sus casas, en la calle —donde sus cuerpos yacieron durante días— o en algunos puntos entre Mazar-e Sharif y Hairatan. Muchos de los muertos eran civiles, y entre ellos se encontraban mujeres, niños y ancianos a los que dispararon cuando trataban de huir de la ciudad.


Amnistía Internacional ha declarado: «Esta última información demuestra una vez más el desprecio de los talibán hacia las leyes humanitarias internacionales relativas al trato a civiles durante los conflictos armados. Los líderes talibán deben ordenar a sus tropas de forma clara y directa que respeten las salvaguardias internacionales».


«Los gobiernos extranjeros que financian o brindan ayuda militar a los talibán son en cierto modo responsables, al no frenar los excesos cometidos por éstos. Esos gobiernos deben condenar públicamente estas últimas atrocidades y deben presionar a los talibán para que liberen inmediatamente a todos los presos que se encuentran recluidos exclusivamente a causa de su identidad étnica; también deben presionarlos para que permitan el acceso de investigadores independientes a la zona».


La organización ha añadido: «Amnistía Internacional reitera su llamamiento a todos los gobiernos para que garanticen que ninguna de las partes del conflicto de Afganistán recibe equipo o adiestramiento militar que puedan ser utilizados para cometer abusos contra los derechos humanos».


Al menos en un caso, un grupo de prisioneros fueron ejecutados, según los informes, delante de unos aldeanos cerca de la ciudad de Hairatan. Los informes indican que unos setenta hombres fueron ejecutados en un ritual de matanza Halal [el ritual musulmán para matar a los animales] junto a la tumba de Abdul Ali Mazari.


Al parecer, 11 ciudadanos iraníes (diez diplomáticos y un periodista) resultaron muertos cuando los guardias talibán irrumpieron en el consulado iraní de Mazar-e Sharif. A pesar de los informes contradictorios sobre la suerte que corrieron, algunos testigos presenciales afirman que sus cuerpos permanecieron abandonados en el consulado durante dos días antes de ser enterrados en una fosa común en la escuela femenina de Sultan Razieh.


Tras la toma de la ciudad, los guardias talibán impusieron un toque de queda. En las zonas de población uzbeca ordenaron a los vecinos que entregaran sus armas, mientras que en la zona de etnia hazara ordenaron a la gente que permaneciera en sus casas. Luego fueron entrando, una por una, en las casas de los vecinos de etnia hazara, donde mataron a los niños y los ancianos y se llevaron a los hombres jóvenes sin dar explicaciones. En algunas casas se llevaron también a las mujeres jóvenes para utilizarlas como Kaniz (sirvientas), diciendo que las casarían con miembros de la milicia talibán.


Los detenidos, cuya cifra, según los informes, ascendía a millares, fueron trasladados en vehículos militares a centros de detención de Mazar-e Sharif y Shebarghan, donde fueron interrogados para averiguar su origen étnico. Los que no pertenecían a la etnia hazara fueron liberados al cabo de unos días.


Algunos detenidos liberados contaron a Amnistía Internacional cómo todos ellos habían sido golpeados, en ocasiones con brutalidad, durante su detención. A centenares de ellos los trasladaron en aviones a Kandahar, y a muchos otros los llevaron por la noche a los campos de las zonas circundantes de Mazar-e Sharif y Shebarghan, donde los ejecutaron.


A la población afgana se le han impuesto severas restricciones para entrar en Mazar-e Sharif o salir de ella. Las familias que han conseguido abandonar la zona han dicho a Amnistía Internacional que, por el camino, fueron interceptadas en numerosos controles de carretera. En cada uno de ellos, los guardias talibán les preguntaban si entre ellos había alguna persona de etnia hazara, y se llevaban a cualquiera que les pareciera que pertenecía a dicha etnia. De las personas de etnia hazara, los hombres y los niños menores de 12 años han sido llevados a la prisión de Jalalabad, mientras que las mujeres y las niñas han sido enviadas al campamento de Sarshahi.


Amnistía Internacional insta a los talibán a poner fin a los homicidios de prisioneros y de no combatientes por parte de sus milicias, y a liberar a todos los prisioneros a los que han aprehendido exclusivamente a causa de su origen étnico.


La organización pide también que se cree un organismo internacional, con una estructura claramente independiente, imparcial y competente, cuya labor consista en investigar estos abusos contra los derechos humanos, identificar a sus autores y recomendar medios para hacerlos comparecer ante los tribunales.