Document - USA: Police brutality in Prince George's County must not be tolerated




Índice AI: AMR 51/139/2002/s (Público)

Servicio de Noticias 147/02


Fecha de embargo: 00:01 horas GMT del 29 de agosto de 2002


Estados Unidos: la brutalidad policial en el condado de Prince George no se debe tolerar



Amnistía Internacional ha manifestado hoy en un nuevo informe que las autoridades locales y federales deben garantizar que las acciones de la policía en el condado de Prince George, Maryland, cumplen las normas internacionales sobre el empleo de la fuerza por la policía y la prohibición de la tortura y los malos tratos.


"Aunque recientemente se han hecho algunas reformas para abordar la brutalidad policial y aunque el número de denuncias descendió, según informes, en 2001, los abusos constantes que se cometen, principalmente contra la población de raza negra del condado, siguen siendo motivo de preocupación”, ha explicado la organización, indicando que se han recibido informes sobre abusos como disparos, muertes bajo custodia a causa del empleo de peligrosos instrumentos de inmovilización u otras formas de uso de la fuerza y ataques con perros de policía a presuntos delincuentes que no oponían resistencia.


Entre los casos, expuestos en el informe, que son motivo de especial preocupación para la organización figuran:


La muerte por disparos en septiembre de 2000 de Prince Jones, estudiante universitario desarmado, cuyo automóvil había sido seguido durante varios kilómetros por un agente secreto que lo confundió con un presunto delincuente de raza negra implicado en un incidente anterior.


La muerte de dos presos en marzo y junio de 2002, tras habérseles aplicado un dispositivo de inmovilización conocido como “el envoltorio” (wrap), que es similar a una camisa de fuerza y tiene por objeto impedir la muerte del sujeto por estrangulamiento o asfixia.


Los disparos efectuados en 2001 contra cinco personas que, según informes, padecían enfermedades o trastornos mentales y al menos una de las cuales resultó muerta. Aunque el Departamento de Policía del condado de Prince George ha comenzado a utilizar desde entonces varios tipos de armas no letales, como pulverizadores de pimienta y proyectiles de poliestireno, para ocuparse de presuntos delincuentes con enfermedades mentales o drogados, tales dispositivos a menudo no siempre son efectivos en tales casos. Según informes, en octubre de 2001 la policía mató a un individuo aquejado de esquizofrenia paranoide, Caesar Nathaniel Allen, de diez balazos después de haberle lanzado cuatro latas y quince proyectiles de pimienta.


A Amnistía Internacional le preocupa también la existencia de un “código de silencio” debido al cual los agentes de policía no informan de los casos de conducta indebida e incluso encubren los abusos. “Este ‘código de silencio’ ha obstaculizado, según informes, muchas investigaciones sobre el uso de la fuerza por parte de la policía”, ha manifestado la organización.


El Departamento de Justicia de Estados Unidos está llevando a cabo una investigación, iniciada en noviembre de 2000, para determinar si existe en el Departamento de Policía del condado un “cuadro y práctica” de brutalidad y discriminación racial. Amnistía Internacional insta al Departamento de Justicia a que haga públicas sus conclusiones y recomendaciones lo antes posible. En el tercer trimestre de 2001, la organización invitó en tres ocasiones a investigadores del Departamento de Justicia a escuchar denuncias de presuntos casos de conducta policial indebida.


“La policía y las autoridades federales y del condado deben indicar claramente que los abusos policiales no se van a tolerar y poner a disposición judicial a los agentes que los cometan”, ha manifestado Amnistía Internacional.


Información general

Aunque se ha fomentado el empleo de pulverizadores de pimienta por considerarlos más efectivos y seguros que las armas de proyectiles y de macis, las investigaciones llevadas a cabo han puesto de manifiesto que pueden ser perjudiciales para las personas con problemas respiratorios o cardiacos y que cabe la posibilidad de que no surtan efecto con sujetos muy agitados o bajo la influencia de drogas, lo que puede dar lugar a su utilización hasta límites peligrosos. Está demostrado que los pulverizadores de pimienta fueron ineficaces en el caso de Caesar Allen (véase supra). Amnistía Internacional ha pedido que se lleve a cabo una investigación independiente y de ámbito nacional sobre le uso policial de los pulverizadores de pimienta y que, mientras tanto, los departamentos de policía dejen de utilizarlos o establezcan estrictas directrices y limitaciones de su uso, con minuciosos procedimientos de vigilancia. Amnistía Internacional cree que los departamentos de policía deben organizar programas de formación para reducir al mínimo el riesgo de uso de fuerza innecesaria y de muerte o lesión en tales situaciones.



Documento Público

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