Document - USA (Texas): Inmate with mental illness faces execution: Marcus Druery

URGENT ACTION

AU: 223/12 Índice: AMR 51/069/2012 EE. UU. Fecha: 25 de julio de 2012

ACCIÓN URGENTE

Un enfermo mental se enfrenta a la ejecución

Está previsto que un afroamericano de 32 años, Marcus Druery, sea ejecutado en Texas el 1 de agosto por un asesinato cometido en 2002. A Druery le han diagnosticado en varias ocasiones esquizofrenia, con síntomas tales como delirios y alucinaciones auditivas.

Marcus Druery fue condenado a muerte en diciembre de 2003 por el asesinato de Skyyler Browne, un compañero de estudios de la Escuela Técnica Estatal de Texas, en Waco. Skyyler Browne murió por arma de fuego en Bryan, Texas, el 30 de octubre de 2002. Los abogados de Marcus Druery están tratando de conseguir una vista judicial completa para determinar si es “apto” para ser ejecutado en virtud de la ley estadounidense, es decir, si comprende racionalmente el motivo y la realidad de su ejecución inminente. Han presentado pruebas convincentes de que Marcus Druery sufre una grave enfermedad mental, que incluye esquizofrenia paranoide, con síntomas tales como delirios y alucinaciones auditivas.

Las propias autoridades penitenciarias de Texas han diagnosticado que Marcus Druery sufre una grave enfermedad mental. En 2009 le diagnosticaron esquizofrenia y lo ingresaron en la unidad psiquiátrica de la prisión para recibir tratamiento como paciente interno. Por aquel entonces se señaló que sufría alucinaciones auditivas y “pensamientos psicóticos”, como por ejemplo la creencia de que cumplía una “condena de un mes”. Durante 2009 empezó a referirse a algo que llamaba “opciones”, pero no está claro qué era lo que quería decir. Durante 2010, varios miembros del personal de salud mental señalaron en distintas ocasiones que sus procesos de pensamiento eran “paranoides”, “delirantes” e “ilógicos”, y se reafirmó el diagnóstico de esquizofrenia. Entre las quejas que presentó por escrito a las autoridades penitenciarias durante el año, Marcus Druery decía que su cuerpo había sido “manipulado silenciosamente”, que creía que permanecía recluido “incluso después de que se concedieran numerosas opciones”, o que le habían sometido a “escuchas en 2008”, diciendo: “Permanezco recluido continuamente sin motivo en una celda con micrófonos donde se oye todo lo que digo y hago y se graba todo lo que digo […] Es muy peligroso estar en una prisión con escuchas así. He sufrido innumerables lesiones a causa de toda esta situación. ¡¡¡Mi libertad NECESITA ser más INMEDIATAMENTE INMEDIATA!!!” Después ha seguido afirmando que le han puesto “escuchas”.

En mayo de 2012, una neuropsicóloga especializada en esquizofrenia y contratada por los abogados defensores se entrevistó con Marcus Druery y lo examinó. Su conclusión fue que Druery sufre esquizofrenia paranoide, que este trastorno mental surgió cuando Drury tenía entre 25 y 30 años, y que “la gravedad y la naturaleza” de su enfermedad “le privan de una comprensión racional de la relación entre su delito y su castigo”. El 24 de julio, un juez de primera instancia de Texas denegó una moción para que se celebrara una vista completa sobre la aptitud mental de Marcus Drury. Esta decisión ha sido recurrida.

Escriban inmediatamente, en inglés o en su propio idioma, citando el número de recluso de Marcus Druery (#999464):

explicando que no pretenden disculpar el asesinato de Skyyler Browne ni restar importancia al sufrimiento que ha causado;

señalando las pruebas relativas a la grave enfermedad mental de Marcus Druery, entre ellas el diagnóstico de las autoridades penitenciarias;

expresando preocupación porque ningún tribunal ha examinado los fundamentos de la alegación de que el condenado no es apto para ser ejecutado;

oponiéndose a la ejecución de Marcus Druery y pidiendo a la Junta de Indultos y Libertad Condicional y al gobernador Rick Perry que garanticen que se detiene la ejecución en caso de que los tribunales no dicten una suspensión.

ENVÍEN LOS LLAMAMIENTOS, ANTES DEL 1 DE AGOSTO DE 2012, A:

Junta de Indultos y Libertad Condicional de Texas

Clemency Section, Texas Board of Pardons and Paroles

8610 Shoal Creek Blvd. Austin, TX 78757-6814, EE. UU.

Fax +1 512 467 0945

Correo-e.: bpp-pio@tdcj.state.tx.us

Tratamiento: Dear Board members / Sres. Miembros de la Junta

Gobernador

Governor Rick Perry

Office of the Governor,

PO Box 12428, Austin, Texas 78711-2428, EE. UU.

Fax: + 1 512 463 1849

Tratamiento: Dear Governor / Sr. Gobernador

Envíen también copia a la representación diplomática de Estados Unidos acreditada en su país. Incluyan las direcciones de las sedes diplomáticas locales a continuación:

Nombre Dirección 1 Dirección 2 Dirección 3 Fax Número fax Correo-e. Dirección correo-e. Tratamiento Tratamiento

Consulten con la oficina de su Sección si van a enviar los llamamientos después de la fecha antes indicada.

ACCIÓN URGENTE

Un enfermo mental se enfrenta a la ejecución

iNFORMACIÓN adicional

En Ford v. Wainwright, en 1986, la Corte Suprema de Estados Unidos afirmó que la ejecución de presos dementes viola la prohibición de las “penas crueles e insólitas” establecida en la Octava Enmienda de la Constitución estadounidense. Sin embargo, la resolución Ford no definía cuál es el grado de aptitud requerido para ser ejecutado, como tampoco lo hizo la mayoría de los procedimientos específicos establecidos por la Corte que los estados debían seguir para determinar si un recluso estaba legalmente demente. El resultado fue la adopción de diferentes normas en diferentes estados, una incertidumbre judicial y una protección mínima para los reclusos que sufren graves enfermedades mentales (véase USA: The execution of mentally ill offenders, enero de 2006, http://www.amnesty.org/en/library/info/AMR51/003/2006/en).

En la resolución Panetti v. Quarterman, adoptada por cinco votos contra cuatro el 28 de junio de 2007 y relativa al caso de un condenado a muerte de Texas que había sufrido durante mucho tiempo una grave enfermedad mental (y que a día de hoy continúa en el “corredor de la muerte”), la Corte Suprema de Estados Unidos reconoció que su resolución Ford de 21 años antes no había “establecido un nivel preciso de aptitud”, sino que había debatido ese nivel “con un alto grado de generalidad”. No obstante, la Corte señaló que las opiniones de los diversos jueces que adoptaron la resolución Ford “no señalan en ningún momento que los delirios sean irrelevantes para la comprensión o la consciencia si afectan al concepto que el preso tiene de la realidad hasta tal punto que éste no puede comprender racionalmente el motivo de la ejecución”. Según la Corte, “el que un preso conozca el motivo que tiene el Estado para la ejecución no significa que lo comprenda racionalmente. Ford no impide la investigación sobre esto último”. La negativa a examinar pruebas de los delirios relacionados con la enfermedad mental de un preso “que le impiden comprender el significado y el propósito del castigo al que ha sido condenado”, dijo la Corte, es contraria al “argumento y la lógica de la resolución Ford”. Asimismo, la Corte añadió que “los delirios graves derivados de un trastorno mental severo pueden poner la consciencia de un vínculo entre un delito y su castigo en un contexto tan alejado de la realidad que el castigo no sirva a un propósito adecuado".

En enero de 2011, Marcus Druery fue trasladado de nuevo a la unidad psiquiátrica de la prisión en la que permanece recluido. El informe de aquella ocasión dice, entre otras cosas: “El paciente no está seguro de por qué está aquí, no cree que tenga problemas mentales […] Dice que no sabía qué abogado trabaja sobre su caso, y que tenía opciones sobre su caso. Al preguntarle si estaba en el corredor de la muerte, dijo que no estaba seguro. Dice que se supone que no debería estar en el corredor de la muerte, que fue declarado inocente, que abandonaron su caso pero no le pusieron en libertad. Dice que hay gente tratando de reabrir el caso. También dice que alcanzó un acuerdo, que se supone que iba a recibir cien mil algo al mes y un automóvil de lujo, pero que evidentemente hay gente que está interfiriendo en eso”. El informe médico describía una vez más los procesos mentales del preso como “delirantes y paranoides”, y volvía a establecer un diagnóstico de esquizofrenia.

La neuropsicóloga que examinó a Marcus Druery en mayo de 2012 concluyó que estaba segura de que sus “ideas delirantes invaden y distorsionan su comprensión de su situación jurídica actual y sus circunstancias actuales. A causa de su interpretación inflexible, psicótica y delirante de sus circunstancias, el Sr. Druery no tiene capacidad de comprender racionalmente la relación entre su delito y su castigo”.

En su resolución de 2007 en el caso Panetti, la Corte Suprema de Estados Unidos reconoció que “resulta difícil definir un concepto como el de comprensión racional”. En la resolución Ford de dos décadas antes, cuatro de los jueces señalaron también que, aunque “hay mucho en juego”, las pruebas de si un preso está incapacitado para ser ejecutado “siempre serán imprecisas”. En otras palabras, siempre habrá errores e incoherencias, al menos en los casos límite. Cuando los tribunales no ofrecen un remedio para una injusticia, el ejecutivo debe ejercer su poder de otorgar el indulto.

Amnistía Internacional se opone a la pena de muerte en todos los casos, incondicionalmente. En la actualidad, más de 140 países son abolicionistas en la ley o en la práctica. En Estados Unidos ha habido 1.301 ejecuciones desde que se reanudaron los homicidios judiciales en 1977. Texas ha sido responsable de 483 de estas ejecuciones. En lo que va de año se han llevado a cabo 24 ejecuciones en Estados Unidos, seis de ellas en Texas.

Nombre: Marcus Ray Tyrone Druery

Sexo: Hombre

AU: 223/12 Índice: AMR 51/069/2012 Fecha de emisión: 25 de julio de 2012

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