Document - USA: Conditions must be improved at Tamms Correctional Center in Illinois
AMNISTÍA INTERNACIONAL
DECLARACIÓN PÚBLICA
Índice AI: AMR 51/042/2009
25 de marzo de 2009
Estados Unidos: Deben mejorar las condiciones del Centro
Penitenciario de Tamms de Illinois
Amnistía Internacional pide que se adopten medidas para mejorar las
condiciones del Centro Penitenciario de Tamms, de Illinois —el
único centro de máxima seguridad de ese estado—, y ha declarado que
las duras condiciones de aislamiento que soportan muchos reclusos
durante años parecen innecesariamente punitivas y podrían violar
las normas internacionales sobre trato humano.
La organización acoge con satisfacción el proyecto de ley que
actualmente tramita el órgano legislativo estatal (HB2633) y que
podría evitar el traslado a Tamms de reclusos con enfermedades
mentales graves y establecer un proceso de revisión más imparcial.
Amnistía Internacional expresa su preocupación por el hecho de que
numerosos presos son trasladados al centro donde permanecen años
sin que se les informe pormenorizadamente de las razones por las
que están ahí. El proyecto de ley prevé asimismo que los reclusos
no permanecerán en Tamms más de un año a menos que su traslado a
otro centro ponga en peligro la seguridad del personal del centro o
la de otros reclusos.
Según la información de que dispone Amnistía Internacional, los
internos de Tamms están recluidos en régimen de aislamiento 23 o 24
horas al día en celdas de cemento escasamente equipadas, sin
trabajo ni programas educativos o recreativos en grupo. Todas las
comidas se hacen en las celdas. Los presos hacen ejercicio físico
en solitario un máximo de 5-7 horas a la semana en un patio
parcialmente cubierto, desnudo y rodeado de un elevado muro en el
que sólo se ve un poco de cielo. Las puertas de las celdas son de
acero perforado pesado y es difícil ver a través de ellas, lo que
aumenta la sensación de aislamiento. Las estrechas ventanas
horizontales de cada celda están situadas a gran altura, por lo que
a menos que el recluso se ponga de pie sobre la cama no ve el
exterior.
El contacto con el mundo exterior está asimismo severamente
restringido: a los presos no se les permite hacer llamadas
telefónicas y sólo pueden tener visitas sin contacto físico, que se
desarrollan a ambos lados de una pantalla de vidrio grueso con un
sistema de interfono. Durante las visitas, los presos están
encadenados al suelo y algunos están esposados, lo que les permite
una movilidad muy reducida. Pese a las rigurosas medidas de
seguridad, los informes indican que antes y después de cada visita
se somete a los presos a registros corporales sin ropa, incluidos
registros de orificios corporales. Según los informes, las
condiciones impuestas y el emplazamiento remoto del centro hacen
que muchos reclusos reciban muy pocas visitas.
La prisión fue concebida para albergar a internos considerados
demasiado problemáticos o peligrosos para permanecer entre la
población penitenciaria general del estado, al mismo tiempo que
ofrece un medio por el que los presos pueden regresar a centros
menos restrictivos si mejoran su conducta. Sin embargo, a Amnistía
Internacional le preocupan las informaciones sobre el secreto y la
falta de transparencia de los procedimientos que se siguen para
trasladar presos a Tamms o de Tamms a otros centros, así como la
inexistencia de cualquier supervisión externa de estas decisiones.
Según órganos de vigilancia de las prisiones, muchos reclusos
desconocen por qué se les han denegado las peticiones de ser
trasladados fuera de Tamms. Se cree que más de 80 presos (alrededor
de un tercio del total) llevan en el centro por lo menos diez años,
muchos de ellos desde que se abrió la prisión en 1998, sin disponer
de medios razonables para salir de su régimen de aislamiento
indefinido.
Algunos presos han denunciado que fueron trasladados a la prisión
como represalia por formular quejas reiteradas sobre el tratamiento
que recibían. Según los informes, otros siguen en el centro por no
renunciar a su presunta pertenencia a una banda, renuncia que,
dicen los afectados, les pondría a ellos o a sus familias en
peligro; otros afirman que han sido clasificados erróneamente como
miembros de una banda y que el procedimiento interno de revisión no
les permite recurrir efectivamente contra esta medida.
A Amnistía Internacional le preocupan asimismo los informes
según los cuales un número significativo de presos actualmente
internos en Tamms sufre enfermedades mentales o problemas
psicológicos que las duras condiciones de aislamiento agravan. Se
ha informado de que algunos presos con trastornos muestras
conductas como automutilarse, embardunar de heces las superficies
de la celda, arrojar líquidos fisiológicos o aullar. Se ha
denunciado que se ha trasladado a Tamms a presos con enfermedades
mentales graves o con antecedentes de enfermedad mental a pesar de
las normas que permiten la exclusión de estas personas del centro.
Existe un conjunto significativo de pruebas en Estados Unidos y
otros países que demuestran que el aislamiento prolongado puede
causar daños psicológicos y físicos graves, sobre todo si va
acompañado de otras privaciones como ausencia de estímulos
externos, confinamiento en un espacio cerrado y falta de ejercicio
físico. Estas condiciones pueden tener un impacto severo en
personas que carecían de problemas de salud previos y podrían
causar daños y sufrimiento concretos a quienes ya padecen una
enfermedad mental.
Amnistía Internacional reconoce que en ocasiones puede ser
necesario separar a los presos con fines disciplinarios o de
seguridad. Sin embargo, a la organización le preocupa el hecho de
que las actuales condiciones de Tamms, de forma acumulativa y
aplicadas durante un periodo prolongado, son incompatibles con la
obligación de Estados Unidos de dar un trato humano a todos los
presos.
Estados Unidos ha ratificado el Pacto Internacional de Derechos
Civiles y Políticos, cuyo artículo 10 establece que “toda persona
privada de libertad será tratada humanamente y con el respeto
debido a la dignidad inherente al ser humano”. El Comité de
Derechos Humanos (órgano de vigilancia del tratado) ha subrayado
además que la prohibición absoluta de la tortura o de tratos
crueles, inhumanos o degradantes prevista en el derecho
internacional se refiere no solamente a actos que causen dolor
físico, sino también a los que causan sufrimiento mental, y ha
declarado que la reclusión prolongada en régimen de aislamiento
podría equivaler a tortura u otros malos tratos. Tanto el Comité de
Derechos Humanos como el Comité contra la Tortura, de la ONU, han
criticado las condiciones de aislamiento excesivamente duras que
existen en algunos centros de máxima seguridad estadounidenses.
Amnistía Internacional considera que el proyecto de ley HB2633, de
convertirse en ley, sería un paso importante para proporcionar unas
normas más justas, la rendición de cuentas y la supervisión del
funcionamiento del Centro Penitenciario de Tamms. La organización
insta también a las autoridades a que palien las condiciones
impuestas a todos los reclusos que permanecen en el centro,
incluido mejorar los medios para hacer ejercicio físico, revisar
las condiciones de las visitas y ofrecer algunas oportunidades para
participar en programas de rehabilitación.
FIN/