Document - USA (Virginia): Death penalty / Legal concern: Percy Levar Walton
PÚBLICO Índice AI: AMR 51/039/2008
AU 123 /08 Pena de muerte / preocupación jurídica 9 de mayo de 2008
EE. UU. (Virginia) Percy Levar Walton, negro, de 29 años de edad

Está previsto que Levar Walton, que sufre una grave enfermedad mental, sea ejecutado en Virginia el 10 de junio. Fue condenado a muerte en 1997 por el asesinato de una pareja de ancianos blancos, Elizabeth y Jesse Hendrick, de 81 y 80 años, y de un hombre negro de 33 años, Archie Moore, cometido en la localidad de Danville en noviembre de 1996.
En 1999, tres expertos en salud mental concluyeron que Levar Walton sufre esquizofrenia grave, y probablemente sufría esa misma enfermedad mental en el momento del crimen. Walton, que cuando se cometieron los asesinatos hacía un mes que había cumplido 18 años, había mostrado señales de estar desarrollando una enfermedad mental desde los 16.
En una declaración jurada de 1999, su abogado recordaba cómo Levar Walton "no nos ayudó de forma significativa a preparar una defensa". El abogado recordaba que "no pudimos convencer al Sr. Walton de que no volvería a la vida" si era ejecutado. En 1999, tres expertos en salud mental concluyeron que Levar Walton sufre esquizofrenia grave, y probablemente sufría esa misma enfermedad mental en el momento del crimen. Walton, que cuando se cometieron los asesinatos hacía un mes que había cumplido 18 años, había mostrado señales de estar desarrollando una enfermedad mental desde los 16. Tras su detención, durante la reclusión preventiva y durante el juicio manifestó creencias extrañas y tuvo un comportamiento inadecuado. En llamadas telefónicas a su familia, insistía en que su madre era su hermana, y se refería a su padre como su hermano, a su abuelo como su padre y a su abuela como su madre. Dijo que había descubierto que tenía dos hermanos, cuando no tiene ninguno. Le dijo a su madre que él era la Abeja Reina y a su abuela que era Superman. También dijo a otros familiares que era Jesucristo y que era millonario. Insistió en que volvería a la vida en cuanto lo ejecutaran y en que rescataría y devolvería la vida a su abuelo, que había muerto recientemente. En una declaración jurada de 1999, su abogado recordaba que Levar Walton "no nos ayudó de forma significativa a preparar una defensa [...] A menudo resultaba extremadamente difícil comunicarse con él, y había ocasiones en las que no estábamos seguros de si comprendía lo que le estábamos diciendo. Otras veces, por sus preguntas y por sus respuestas a mis preguntas, estaba claro que el señor Walton apenas entendía lo que le decía". El abogado recordaba que "no pudimos convencer al Sr. Walton de que no volvería a la vida" si era ejecutado.
La defensa pidió un experto en salud mental, y el juez de instrucción nombró un psicólogo. Tras una serie de reuniones con Levar Walton, el psicólogo manifestó serias dudas sobre su aptitud para ser juzgado, y concluyó que Walton articulaba sus pensamientos de manera incomprensible. Le inquietaba especialmente la noción de Levar Walton de que la ejecución no le causaría la muerte permanente. Recomendó que fuera recluido en un hospital psiquiátrico, pero el juez rechazó esta recomendación.
Al principio, Levar Walton dijo que quería declararse culpable. Luego, en septiembre de 1997, dijo a su abogado que quería declararse inocente y tener un juicio con jurado porque era inocente. Días después, volvió a admitir su culpa. A finales de ese mes, cuando le preguntaron si se declaraba culpable o inocente, se negó a hablar, pero respondió escribiendo la palabra "silla" en un trozo de papel. Dijo a su abogado que quería ser ejecutado para "volver a la vida y así poder estar con sus nenas". Ante el tribunal, en octubre de 1997, se declaró culpable de los asesinatos. El juez aceptó su declaración de culpabilidad y, tras una vista de determinación de la pena en la que no se presentó ninguna prueba relativa a la salud mental del acusado, lo condenó a muerte. Durante la vista de determinación de la pena, la conducta de Walton fue extremadamente perjudicial. Estallaba constantemente en carcajadas y sonreía de manera inadecuada. La fiscalía alegó que las risas de Walton indicaban un “asesino sádico, cruel y de sangre fría que no tiene conciencia, ni remordimientos, ni derecho a vivir en una sociedad civilizada”.
La enfermedad mental de Levar Walton se ha agravado en prisión (en los historiales de la prisión se le describe como un recluso "cargadamente psicótico"). En una resolución de marzo de 2006 sobre este caso, seis jueces de la Corte de Apelaciones del Cuarto Circuito, corte federal, señalaron las "pruebas sustanciales que indican que Percy Levar Walton no comprende que su ejecución significará su muerte, definida como el fin de su vida física". También señalaron que "no cabe duda de que, desde que fue condenado, Walton se ha sumido más y más en la enfermedad mental". Según la abogada actual de Levar Walton, que lo ha visitado regularmente, éste es incapaz de cuidar de sí mismo en cuestiones tales como la higiene personal básica. A la abogada no le cabe duda de que Walton sufre una grave afección mental.
Existen datos que indican que, además de su enfermedad mental, Levar Walton bordea, como mínimo, el retraso mental, y tiene la edad mental de un niño pequeño. Si los delitos por los que fue condenado a muerte se hubieran cometido cinco semanas antes, Levar Walton habría tenido 17 años y su ejecución violaría categóricamente el derecho tanto estadounidense como internacional. Según todas las fuentes consultadas, Levar Walton tiene un desarrollo intelectual inferior al de la mayoría de las personas de 18 años.
En 2002, en Atkins vs. Virginia, la Corte Suprema prohibió la pena de muerte para las personas con retraso mental, y concluyó que las “normas morales” habían evolucionado en Estados Unidos hasta el punto de que el uso de la pena capital en esos casos violaba ya la Constitución. La Corte razonó que la incapacidad de los acusados con este tipo de retraso disminuye su culpabilidad personal y su capacidad para comprender las consecuencias de sus actos, lo que hace injustificable la pena de muerte como represalia o disuasión. Amnistía Internacional cree que existe una profunda contradicción en eximir a las personas con retraso mental de la pena de muerte y mantener expuestas a ella a las personas con enfermedad mental grave. A estas últimas se les puede aplicar el mismo argumento de culpabilidad disminuida, mayor vulnerabilidad y capacidad limitada. Para más información, véase USA: The execution of mentally ill offenders, de enero de 2006, http://www.amnesty.org/en/library/info/AMR51/003/2006/en(incluye información sobre el caso de Levar Walton).
Virginia ha sido responsable de 98 de las 1.100 ejecuciones llevadas a cabo en Estados Unidos desde que se reanudaron los homicidios judiciales en 1977. En 1999, el entonces gobernador de este estado, James Gilmore, conmutó la condena de muerte de Calvin Swann por la esquizofrenia que éste sufría desde el final de su adolescencia. Swann fue juzgado por el mismo juez y el mismo fiscal, y con el mismo abogado defensor, que Percy Levar Walton.
Amnistía Internacional se opone a la pena de muerte en todos los casos, de manera incondicional. No existe nada que pueda considerarse un sistema humano, justo, fiable o útil de la pena capital (véase ‘The pointless and needless extinction of life’: USA should now look beyond lethal injection issue to wider death penalty questions, http://www.amnesty.org/en/library/info/AMR51/031/2008/en).
ACCIONES RECOMENDADAS: Envíen sus llamamientos para que lleguen lo antes posible, en inglés o en su propio idioma, utilizando sus propias palabras:
- manifestando su apoyo a los familiares de Elizabeth y Jesse Hendrick y de Archie Moore, y explicando que no pretenden restar importancia al sufrimiento que sus muertes han causado;
- oponiéndose a la ejecución de Percy Levar Walton, señalando las pruebas que indican que había empezado a sufrir una grave enfermedad mental más de un año antes del crimen y que esta enfermedad se ha agravado en el "corredor de la muerte", y señalando también que, como mínimo, bordea el retraso mental y que tiene la edad mental de un niño pequeño;
- señalando que seis jueces de la Corte de Apelaciones del Cuarto Circuito manifestaron en 2006 que "no cabe duda de que, desde que fue condenado, Walton se ha sumido más y más en la enfermedad mental", y que, según los informes, este deterioro ha continuado;
- recordando la decisión del gobernador James Gilmore en 1999 de conmutar la condena de muerte de Calvin Swann a causa de la esquizofrenia que éste sufría, y pidiendo el indulto para Percy Levar Walton.
LLAMAMIENTOS A:
Gobernador de Virginia
Governor Tim Kaine
Office of
the Governor
Patrick Henry Building, 3rd Floor
1111 East Broad Street
Richmond, Virginia 23219, EE. UU.
Fax: +1 804 371 6351
Correo-e. a través del sitio web: http://www.governor.virginia.gov/AboutTheGovernor/contactGovernor.cfm
Tratamiento: Dear Governor / Señor Gobernador
COPIA A: la representación diplomática de Estados Unidos acreditada en su país.
ENVÍEN SUS LLAMAMIENTOS INMEDIATAMENTE. Consulten con el Secretariado Internacional o con la oficina de su Sección si van a enviarlos después del 10 de junio de 2008.