Document - USA: Push USA on new promise to shut Guantánamo

URGENT ACTION

AU: 129/13 Índice: AMR 51/029/2013 EE. UU. Fecha: 17 de mayo de 2013

ACCIÓN URGENTE

Instemos a Estados unidos a cumplir su nueva promesa de cerrar Guantánamo

Según las autoridades militares, 102 de los 166 detenidos de la base naval estadounidense en la bahía de Guantánamo, Cuba, están en huelga de hambre, y 30 de ellos están siendo “alimentados por sonda”. En los últimos días, el gobierno estadounidense ha prometido un “esfuerzo renovado” para cerrar el centro de detención.

La preocupación por la salud de los detenidos de Guantánamo –ya de por sí intensa, dados los años que llevan en detención indefinida y las torturas y otros malos tratos, desapariciones forzadas y otras violaciones de derechos humanos que han podido sufrir desde que fueron puestos bajo custodia– se ha visto intensificada por la huelga de hambre. Esta protesta llama además la atención hacia la urgente necesidad de atención médica independiente, algo que falta en esta base militar.

El número de detenidos reconocidos oficialmente como en huelga de hambre había aumentado de los 14 que había a mediados de marzo a 45 a mediados de abril. Para el 27 de abril, ya había alcanzado los 100, y el 16 de mayo había subido hasta 102. La cifra de detenidos que estaban siendo “alimentados por sonda” ascendía a 30 a 16 de mayo. La alimentación forzada por parte de personal médico de una persona en posesión de sus facultades mentales que esté en huelga de hambre es contraria a la ética médica, y viola el derecho del detenido a la libertad de expresión. Los detenidos en huelga de hambre fueron trasladados a celdas individuales de aislamiento el 13 de abril. Existe preocupación porque, al parecer, las autoridades están tomando medidas punitivas contra estos detenidos. La alimentación forzada constituiría trato cruel, inhumano o degradante, o –en algunas circunstancias– tortura, si se lleva a cabo intencionada y deliberadamente de una manera que cause un dolor o sufrimiento innecesarios.

Los detenidos han manifestado que la actual huelga de hambre, iniciada en febrero, fue provocada por los registros abusivos de celda. Las autoridades militares han rechazado esas declaraciones, calificándolas de infundadas. Sea cual sea la verdad, el telón de fondo de la protesta sigue siendo la prolongada detención indefinida sin cargos de la gran mayoría de los 166 hombres que continúan recluidos en el campo. Entre ellos hay decenas que continúan allí pese a que las autoridades estadounidenses aprobaron hace tiempo su traslado. Muchos de los detenidos en huelga de hambre llevan desde 2002 recluidos sin cargos ni juicio.

El 30 de abril, el presidente Barack Obama rompió su reciente silencio sobre Guantánamo y reiteró su creencia de que el centro debía cerrarse. Esta declaración se produjo más de cuatro años después de que el presidente se comprometiera originalmente a que su gobierno cerraría el centro de detención antes del 22 de enero de 2010. El 13 de mayo, el fiscal general Eric Holder dijo que “vamos a hacer un esfuerzo renovado por cerrar Guantánamo”, y que el gobierno estaba “buscando candidatos” para encomendarles la tarea. En febrero se cerró la Oficina del Enviado Especial para el Cierre de la Bahía de Guantánamo.

Escriban inmediatamente, en inglés o en su propio idioma:

manifestando satisfacción por la promesa del gobierno de hacer un “esfuerzo renovado” por cerrar el campo penitenciario de Guantánamo;

pidiendo que este esfuerzo se emprenda como una prioridad urgente y continuada, y que, al abordar la cuestión, tanto el gobierno como el Congreso reconozcan y cumplan plenamente las obligaciones internacionales contraídas por Estados Unidos en materia de derechos humanos;

pidiendo que se ponga fin a la detención indefinida sin cargos, y que los detenidos sean acusados para ser juzgados sin demora y con las debidas garantías ante tribunales civiles ordinarios o puestos en libertad de inmediato;

pidiendo que se ponga fin a la alimentación forzada de todos los detenidos en huelga de hambre que estén en posesión de sus facultades mentales;

pidiendo que los detenidos tengan acceso inmediato y regular a atención médica independiente.

ENVÍEN LLAMAMIENTOS, ANTES DEL 28 DE JUNIO DE 2013, A:

Presidente

President Barack Obama

The White House

1600 Pennsylvania Avenue NW

Washington DC 20500, EE. UU.

Fax: + 1 202 456 2461

Correo-e.:www.whitehouse.gov/contact/submit-questions-and-comments

Tratamiento: Dear President Obama / Sr. Presidente

�Secretario de Defensa

Secretary of Defense Charles Hagel

US Department of Defense

1000 Defense Pentagon

Washington DC 20301-1000, EE. UU.

Fax: + 1 703 571 8951

Tratamiento: Dear Secretary of Defense / Sr. Secretario de Defensa

�Y copia a:

Secretario de Estado

Secretary of State John Kerry

US Department of State

2201 C Street, N.W.

Washington DC 20520, EE. UU.

Fax: + 1 202 647 2283

Envíen también copia a la representación diplomática de Estados Unidos acreditada en su país. Incluyan las direcciones de las sedes diplomáticas locales a continuación:

Nombre Dirección 1 Dirección 2 Dirección 3 Fax Número fax Correo-e. Dirección correo-e. Tratamiento Tratamiento

Consulten con la oficina de su Sección si van a enviar los llamamientos después de la fecha antes indicada.

ACCIÓN URGENTE

Instemos a Estados unidos a cumplir su nueva promesa de cerrar Guantánamo

información ADICIONAL

Uno de los detenidos de Guantánamo que están en huelga de hambre es Obaidullah, un afgano que lleva recluido sin cargos bajo custodia militar estadounidense desde que fue detenido durante un asalto nocturno a su domicilio familiar en Afganistán el 21 de julio de 2002. En casi 11 años, no ha comparecido en un juicio penal para que un tribunal independiente examine los cargos que se le puedan imputar. Su hija, nacida dos días antes de que fuera detenido, tiene ya más de 10 años. El propio Obaidullah tenía unos 19 años cuando fue puesto bajo custodia estadounidense, y ahora tiene unos 30. A finales de marzo de 2013 dijo a su abogado: “Estoy perdiendo toda la esperanza, porque ya llevo encarcelado en Guantánamo casi 11 años y aún no sé qué será de mí”. Según ha dicho, no participó en las huelgas de hambre anteriores, pero ahora se ha sentido obligado a actuar tras los registros de celda que ha calificado de deshumanizadores llevados a cabo a principios de febrero de 2013. Según un mensaje hecho público por los abogados de Obaidullah a finales de abril: “Tras la operación del 13 de abril, en la que los guardias de la prisión pusieron en celdas de aislamiento a todos los detenidos en huelga de hambre, pasó dos semanas sin cepillo ni pasta de dientes, sin cortaúñas y sin jabón. La oportunidad de ducharse o realizar actividades de ocio se la ofrecen en plena noche, con lo que tiene que elegir entre eso o dormir. Los guardias hacen mucho ruido para impedir que los detenidos alcancen un sueño profundo”. Si estas denuncias son ciertas, parece que Obaidullah está siendo castigado por su protesta.

Otro de los detenidos en huelga de hambre es el ciudadano yemení Musa’ab Al Madhwani. Hace tres años, un juez federal concluyó que las denuncias detalladas de su detención secreta y su tortura u otros malos tratos bajo custodia estadounidense antes de ser llevado a Guantánamo eran “creíbles”. En una declaración jurada realizada en marzo de 2013, Musa’ab Al Madhwani dijo: “Mis padres han muerto durante el tiempo que llevo encarcelado en Guantánamo. Esperaban mi regreso a casa, y ahora ya no están. Temo que toda mi familia muera antes de que me dejen en libertad. La desesperanza que sentimos tanto yo como otros detenidos de esta prisión es absoluta. Estamos detenidos indefinidamente, sin que existan cargos penales contra nosotros […] No tengo motivos para creer que saldré vivo de esta prisión”.

Entre los detenidos que están siendo “alimentados por sonda” se encuentra Fayiz al Kandari, ciudadano kuwaití que lleva recluido en Guantánamo sin juicio desde mayo de 2002, tras haber sido trasladado allí desde Afganistán. Otro detenido “alimentado por sonda” es Uthman Abdul Rahim Mohammed Uthman, ciudadano yemení puesto bajo custodia por las autoridades paquistaníes en octubre de 2001, entregado a Estados Unidos y llevado a Guantánamo el 16 de enero de 2002. Desde entonces, permanece recluido allí sin cargos ni juicio. Su detención fue declarada ilegal por un juez federal en 2010, pero el gobierno apeló y la Corte de Apelaciones anuló la resolución.

En abril se publicó en los medios de comunicación el relato sobre la alimentación forzada realizado por otro detenido yemení, Samir Naji al Hasan Moqbel. Según este detenido: “Nunca olvidaré la primera vez que me metieron la sonda de alimentación por la nariz. No puedo describir lo doloroso que es que te alimenten de esa manera. Mientras me empujaban la sonda, sentía arcadas. Quería vomitar, pero no podía. Tenía un dolor intensísimo en el pecho, la garganta y el estómago. Jamás había sentido un dolor así. No le deseo ese cruel castigo a nadie. Siguen alimentándome a la fuerza. Dos veces al día, me atan a una silla en mi celda. Me sujetan los brazos, las piernas y la cabeza. Nunca sé en qué momento van a venir. A veces vienen de noche, a lo mejor a las 11 de la noche, cuando estoy durmiendo […]”.

La Declaración de Malta de la Asociación Médica Mundial sobre las Personas en Huelga de Hambre dice: ¨La alimentación forzada nunca es éticamente aceptable. Incluso con la intención de beneficiar, la alimentación con amenazas, presión, fuerza o uso de restricción física es una forma de trato inhumano y degradante. Al igual que es inaceptable la alimentación forzada de algunos detenidos a fin de intimidar o presionar a otras personas en huelgas de hambre para que pongan término a su ayuno”.

Aunque las declaraciones recientes de algunos altos cargos estadounidenses despiertan un optimismo cauto respecto a la posibilidad de que se avance en la resolución de al menos algunas de las detenciones, el gobierno aún no ha abordado la cuestión del cierre de Guantánamo desde una perspectiva de derechos humanos, sino que lo ha presentado como una cuestión de interés nacional regida por su marco, unilateral y defectuoso, de las “leyes de la guerra”. A menos que el gobierno cambie este enfoque y reconozca sus obligaciones internacionales en materia de derechos humanos, es probable que continúen tanto los juicios injustos ante comisiones militares de algunos detenidos como la reclusión indefinida de varias decenas de detenidos más, en otro lugar si se cierra Guantánamo.

En las últimas semanas se han dirigido al gobierno estadounidense peticiones para que resuelva estas detenciones; esas peticiones las han realizado, entre otros, el Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos, el Grupo de Trabajo de la ONU sobre la Detención Arbitraria, tres relatores especiales de la ONU (los que tratan las cuestiones de la tortura y otros malos tratos, la salud, y el terrorismo y los derechos humanos) y la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (más información en http://www.amnesty.org/en/library/info/AMR51/022/2013/en)

Nombres: Todos los detenidos de la base naval estadounidense en la bahía de Guantánamo, Cuba, incluidos los que están en huelga de hambre

Sexo: Hombres

AU: 129/13 Índice: AMR 51/029/2013 Fecha de emisión: 17 de mayo de 2013

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