Document - Sudan/Chad: 'No one to help them'. Rape extends from Darfur into eastern Chad

Diciembre de 2006

Índice AI: AFR 54/087/2006

Amnistía Internacional y Human Rights Watch


Sudán/Chad

"Sin que nadie las socorriera"

La violación sexual se extiende de Darfur al este de Chad


Oímos decir que los yanyawid habían decidido disparar contra la mezquita, así que salimos corriendo... Capturaron a las mujeres... Los hombres se sentaron encima de ellas para que no pudieran moverse y les apretaron la garganta; les quitaron la ropa y se sirvieron de ellas como mujeres. Cada mujer fue usada por más de un hombre. Yo oía los gritos de las mujeres que pedían ayuda, sin que nadie las socorriera.

Una mujer cuenta a Amnistía Internacional el ataque contra la localidad chadiana de Djorlo, el 7 noviembre del 2006.


Resulta imposible saber cuántas mujeres han sido violadas desde que comenzó el conflicto armado en Darfur en el año 2003. Han sido millares, desde luego.

Durante una visita de 10 días realizada en el 2004, y en sólo tres de los campos de refugiados de Chad, Amnistía Internacional recopiló los nombres de 250 de estas mujeres violadas, y datos espantosos sobre sus casos. Muchas de las mujeres habían sido sometidas a violación múltiple. Hay 12 campos de refugiados en Chad, y 173 campos para personas desplazadas en Darfur.

Entre octubre del 2004 y mediados de febrero del 2005, más de 500 víctimas de violación recibieron tratamiento en 25 clínicas de Médicos sin Fronteras en Darfur. La mayoría habían sido violadas por milicianos yanyawid mientras llevaban a cabo sus labores diarias de rutina fuera del campo.

En meses recientes se ha producido un incremento espectacular en el número de violaciones, con la nueva ola de conflicto que ha asolado Darfur. En sólo uno de los campos de Darfur, el de Kalma, el Comité Internacional de Rescate constató que en cinco semanas, entre los meses de julio y agosto del 2006, las violaciones de mujeres habían pasado de menos de 4 a 200 casos por mes.

Pese a la presencia de la fuerza de mantenimiento de la paz (la AMIS) enviada por la Unión Africana, y pese a que el mundo sabe lo que está ocurriendo en Darfur, las violaciones y otros actos de violencia contra mujeres y niñas no sólo no han disminuido, sino que han aumentado en el 2006.

Las mujeres rara vez denuncian las violaciones, ni siquiera al personal médico, y las organizaciones humanitarias han tenido que retirarse de muchas zonas de Darfur. Las mujeres que reciben tratamiento médico son, por tanto, sólo un pequeño porcentaje de las que han sido violadas o sometidas a otras formas de violencia sexual.

La violación y otras formas de violencia sexual a manos de combatientes están reconocidas como crímenes de guerra y crímenes contra la humanidad. Debido a su magnitud y a que suele producirse de forma sistemática, la violación de mujeres es el ejemplo más flagrante de la violencia que sufren las mujeres en Darfur. Las mujeres de Darfur no se cansan de repetir que se trata de algo sin precedente y espantoso: "No ha pasado en ninguna otra guerra anterior que haya sufrido Darfur."

En los primeros tiempos del conflicto las mujeres no hablaban de las violaciones. "Las mujeres no hablan con facilidad de esto si les ocurre algo así. En nuestra cultura es motivo de vergüenza, y las mujeres lo ocultan en sus corazones para que los hombres no se enteren", contó a Amnistía Internacional una mujer refugiada en Chad en el 2003.

No fue sino hasta el segundo año de matanzas y desplazamientos forzados en masa, después de que miles hubieran sido violadas, de que empezaran a nacer los bebés producto de las violaciones y quedara claro que la violación ya no podía ocultarse, que las mujeres comenzaron a hablar.

La violación como arma de guerra

La violación y otras formas de violencia sexual en Darfur no son simplemente una consecuencia del conflicto o de tropas indisciplinadas. La violación es un arma de guerra. Su propósito es humillar, castigar, controlar, infundir temor y hacer que las mujeres, y comunidades enteras, abandonen sus tierras. Las circunstancias en que se cometen las violaciones, y el hecho de que vayan en aumento, indican que la violación se utiliza a menudo para aterrorizar a la población, para amenazarla, para obligarla a desplazarse.

La inmensa mayoría de los casos de violación, secuestro, esclavitud sexual y otras formas de violencia sexual, han sido cometidos por las milicias yanyawid a las que el gobierno apoya.

Los yanyawid nos atacaron de repente... La mayoría [de las muchachas] lograron escapar; a mí, a mi prima y a mi hermana, nos capturaron... Uno de ellos me forzó contra el suelo y yo me resistí todo el tiempo... todo el tiempo uno de los yanyawid me apuntaba con el rifle a la cabeza… Me violaron cuatro.

Una muchacha de 16 años describe a Human Rights Watch el ataque sufrido, febrero del 2005.

Los yanyawid de Sudán han exportado ahora sus brutales ataques contra civiles al otro lado de la frontera, a la vecina República de Chad. Se han aliado con elementos armados de ciertos grupos étnicos de Chad y parecen haberse propuesto vaciar las zonas que hacen frontera con Sudán de toda una serie de grupos étnicos que se consideran –ellos mismos, y son también considerados por otros– "africanos" y no "árabes". Y de nuevo están violando a las mujeres como parte del proceso.

Era el octavo día de Ramadán [30 de septiembre del 2006]y ocho de nosotras –todas de la misma edad, entre 15 y 16 años– estábamos buscando leña… Nos encontramos con tres hombres a caballo que vestían chilabas... Nos apuntaron con sus rifles y nos insultaron, llamándonos "nawab" [plural de "nuba", que significa "africano" y se usa como insulto]y diciéndonos que la tierra no nos pertenecía. Nos pegaron con las fustas y las culatas de los rifles. Después tomaron a una de las muchachas del grupo y uno la sujetó por los brazos, otro por las piernas y otro la violó... se fueron turnando... Sólo violaron a cuatro de nosotras.

Relato de una muchacha dajo (no árabe) a Amnistía Internacional en Chad, noviembre del 2006.

También han cometido violaciones los miembros de las fuerzas armadas, y agentes y reservistas de la policía.

Vestían uniformes del ejército y uno llevaba un kalashnikov… Me azotaron con dos látigos, que usaron tres hombres… yo no dije nada, no podía gritar. Me violaron los cinco. No denuncié la violación porque eran soldados del gobierno.

Una mujer entrevistada por Human Rights Watch en Darfur Septentrional, julio del 2004.

También van en aumento las violaciones de mujeres desplazadas por hombres desplazados que se denuncian dentro de los campos para personas desplazadas, en los que suele haber cientos de miles de darfuri privados realmente de libertad por las milicias yanyawid. Muchos de los que viven o trabajan en estos campos dicen que también hay más violencia doméstica, a manos de esposos y otros familiares.

Son muchos menos los casos de violación a manos de los grupos armados de oposición. Sin embargo, en abril de este año se denunciaron varios perpetrados en la zona de Tawila por miembros de la facción de Minni Minawi, jefe del Ejército de Liberación de Sudán –uno de los signatarios del Acuerdo de Paz de Darfur que se firmó en mayo y que ahora opera junto a las fuerzas gubernamentales–, así como durante los ataques y matanzas perpetrados en Korma el 5 y 6 de julio de este año.

Esclavitud sexual y ataques cerca de los campos

Algunas mujeres han sido sometidas a esclavitud sexual. Una mujer de Darfur describió así lo que le sucedió a ella cuando su poblado fue atacado. Tenía un bebé en los brazos y dijo que estaba embarazada de dos meses cuando la violaron.

Me llevaron los hombres que atacaron, vestidos de caqui y de civil, a mí y a decenas de muchachas, y tuvimos que caminar durante tres horas. De día nos pegaban... Nos llevaron a un lugar del monte donde nos violaron varias veces cada noche. Pasamos tres días sin que nos dieran de comer y sin apenas agua. Estábamos rodeadas de guardias armados. Al cabo de tres días los yanyawid tuvieron que partir a otro lugar y nos dejaron libres.

Una mujer de Darfur, entrevistada por Amnistía Internacional en Chad, 2004.

Estos secuestros continúan produciéndose en el 2006. El 7 de octubre de este año, durante un ataque contra Djimeze Djarma, en Chad, las milicias yanyawid capturaron a un grupo de mujeres y las retuvieron durante 20 días.

Los hombres nos obligaban a cocinar, a acarrear agua, a dar de comer a sus camellos y caballos, y a prepararles la comida. Circulaban entre nosotras y si los desobedecíamos nos azotaban con sus fustas. Sufrimos mucho. Estaba segura de que me iban a matar.

Una mujer entrevistada por Amnistía Internacional en Chad, noviembre del 2006.

La mayoría de las personas desplazadas en el país, especialmente en Darfur Occidental, están prácticamente presas en los campos. Los yanyawid ocupan las tierras y las personas que se atreven a salir de los campos se arriesgan a que las maten, les den una paliza o las violen. Estas tácticas de terror aseguran que vastas extensiones de tierra quedan vacías de los grupos étnicos escogidos, que no se atreven a regresar a ellas. La recolección de leña y el acarreo de agua son labores tradicionales de las mujeres, pero las que salen de los campos para realizar estas necesidades de la vida diaria se arriesgan hoy a que las violen, igual que sucedía en el 2004.

En Garsila las mujeres querían traer leña y agua, y muchas fueron violadas por los yanyawid.

Un hombre del distrito de Garsila, Darfur, entrevistado en el 2004.

Impunidad para los violadores

Los violadores disfrutan de una impunidad casi total. Las fuerzas de la AMIS han intentado a menudo proteger a las mujeres, por ejemplo, proporcionando patrullas para la recolección de leña, pero carecen de tropas en número suficiente. Cuando se viola a una mujer, no suelen hacer nada.

La UA [AMIS]no está interesada en las personas desplazadas… Cuando violan a las muchachas en las proximidades del campo, lo único que hace la UA es llevar a la muchacha de nuevo al campo. No hacen ninguna investigación de lo ocurrido.

Una mujer masalit de Darfur, hablando con Amnistía Internacional en Chad, 2006.

La desconfianza que inspira la policía es profunda, especialmente entre las personas que han sido violadas.

No puedo quejarme a la policía, porque me castigarían aún más; algunos yanyawid están en la policía y algunos de los policías son yanyawid.

Una muchacha que había sido violada hablando en un campo de Darfur Septentrional para personas desplazadas, 2004.

La policía no suele hacer nada para proteger a los civiles de los ataques. En una ocasión, los habitantes de un pueblo buscaron refugio en una comisaría de policía. Los policías no intervinieron mientras los yanyawid violaban a las mujeres y torturaban y disparaban contra los hombres de la comunidad que intentaron protegerlas.

Se llevaron a las muchachas y no las trajeron de vuelta hasta pasadas muchas horas. Las muchachas lloraban, sabemos que las violaron. Algunas de nosotras fuimos violadas en público… Yo opuse resistencia… Me golpearon y decidieron violarme delante de los demás… Algunos de los hombres jóvenes trataron de protegernos… les dispararon en las dos piernas… A otros los ahorcaron del árbol, desnudos.

Una mujer fur de Darfur Meridional, entrevistada por Human Rights Watch, febrero del 2005.

El trauma y el estigma

Los violadores saben muy bien el efecto que tendrá la violación para una mujer –no sólo las consecuencias personales, psicológicas, sino el hecho de que una mujer casada puede acabar divorciada y una mujer soltera no encontrar nunca esposo.

Entonces dos de los hombres me violaron... No le he contado a nadie lo que me pasó... No sé cómo reaccionaría mi esposo si llegara a enterarse. Los hombres son diferentes y algunos se llenan de ira contra la mujer.

Una mujer desplazada en Chad, cerca de Goz Beida, habla con Amnistía Internacional en noviembre del 2006.

Incluso cuando la familia acuerda un matrimonio para una hija que ha sido violada, la víctima sigue traumatizada y el estigma social puede destrozar a la familia.

Mi hija grita por la noche... Yo nunca hablo con ella de lo que le pasó, aunque ella sabe que lo sé … Su padre enfermó gravemente desde entonces. Nunca sale con los otros hombres y no hace nada excepto encerrarse en la habitación... Mi hija está ahora casada con su primo pero ¿dónde está él? No se comunica con ella ni con nosotros.

La madre de una muchacha de 16 años, entrevistada por Human Rights Watch en Darfur Meridional, febrero del 2005.

En algunos casos la violación puede causar la muerte o una lesión permanente. La mutilación genital femenina por infibulación, practicada por algunos grupos de Darfur y del este de Chad, puede agravar las lesiones infligidas durante la violación, y puede contribuir, por ejemplo, a una grave hemorragia.

Nos golpearon y nos dijeron que los negros no íbamos a quedarnos, que nos iban a eliminar a todos. Entonces agarraron a mi hermanastra, que sólo tenía 10 años... Vi a dos de ellos acostarse con ella y después se marcharon. Cuando llegamos estaba muy mal y sangraba. Siguió desangrándose durante dos días y al final murió.

Una mujer desplazada describe a Amnistía Internacional un ataque cometido por hombres uniformados en las proximidades de Goz Beida, en Chad, noviembre del 2006.

Las mujeres que se quedan embarazadas debido a una violación tienen ante sí un enorme dilema. Algunas huyen de sus familias para ocultar su vergüenza. Otras son rechazadas por sus familiares y dan al bebé en adopción. Otras se quedan y sacan adelante al hijo o hija.

Una muchacha violada regresa a su familia y llegado el momento da a luz al bebé y educa a su hijo, pues el infanticidio es haram [prohibido].

Persona refugiada de Darfur en Chad, entrevistada en el 2006.

En marzo del 2005, el secretario-general de la ONU manifestó: "Me preocupa[n] mucho las inquietantes informaciones sobre la detención por parte de la policía en la zona de Mukjar (Darfur occidental) de mujeres solteras que han quedado embarazadas tras ser violadas". En Sudán, las mujeres solteras embarazadas han sido acusadas con frecuencia de adulterio y pueden ser azotadas si las declaran culpables. Para las mujeres casadas, el adulterio es un delito punible con la muerte en virtud del Código Penal de 1991.

Sobrevivir

Cuando la delegación de Amnistía Internacional intentó discutir con el gobierno sudanés en el 2004 la magnitud del problema de la violación en Darfur, todos y cada uno de los miembros del gobierno con los que se reunió dijeron que la violación no podía ocurrir en Sudán. En julio del 2004 el gobierno estableció los comités sobre violaciones, integrados por tres mujeres –juez, fiscal y agente de policía– que visitaron todos los estados de Darfur. Pero las mujeres dijeron que no se fiaban de los comités, y éstos dijeron que sólo habían descubierto casos aislados de violación.

Para una comunidad de trabajadores humanitarios y de organizaciones no gubernamentales (ONG) locales que ya no da más de sí, procurar servicios médicos o psicológicos a la mayoría de las víctimas de violación o violencia sexual resulta difícil. Sin embargo, algunas organizaciones humanitarias y ONG sudanesas están trabajando con mujeres violadas, especialmente en los campos, y algunas mujeres de los campos de Darfur también están ayudando y asesorando a otras mujeres. Una mujer de un campo para desplazados de Darfur Meridional, que fue violada delante de su esposo –al que dieron muerte cuando trató de protegerla–, se sobrepuso a su dolor y a su ira, y se ha dedicado a proporcionar ayuda a otras mujeres sobrevivientes de actos de violencia.

Es hora de proteger a las mujeres de Darfur y Chad

La espantosa violencia, tanto sexual como de otros tipos, que padecen las mujeres en Darfur no es, ni mucho menos, un caso aislado. En años recientes, centenares de miles de mujeres afectadas por conflictos han sufrido la misma suerte en todo el mundo.

La violencia contra las mujeres, definida en las normas internacionales, está prohibida en todos los casos, en todas sus formas, por tratados internacionales y regionales, así como por el derecho internacional consuetudinario. Incluso en tiempos de guerra, las mujeres y las niñas tienen derecho a no sufrir crímenes que constituyen violencia contra las mujeres.

Hoy ya no hay excusa posible para ignorar la magnitud de los crímenes que se cometen contra las mujeres en tiempo de guerra. Con servicios informativos que transmiten casi a diario desde las zonas de guerra del planeta, nadie puede decir que no sabe lo que está sucediendo. Nadie puede esconderse tras la excusa de que no es posible hacer nada. Urge encontrar formas de acción eficaces y proporcionadas a la magnitud y gravedad de los crímenes que se están perpetrando.


Unión Africana

Envíe sus llamamientos a la Unión Africana, pidiéndole que:

refuerce de inmediato la AMIS y se asegure de que realiza una labor proactiva y eficaz de protección de la población civil;

asegure que la AMIS y cualquier otra fuerza de mantenimiento de la paz que se envíe en el futuro a Darfur incluye un fuerte componente de género y asigna alta prioridad a la protección de las mujeres y las niñas;

garantice la participación de las mujeres de la localidad en todas las iniciativas destinadas a la solución de conflictos, de conformidad con la Resolución 1325 del Consejo de Seguridad.

Envíe sus llamamientos a:

Presidente de la Comisión de la Unión Africana

His Excellency Alpha Oumar Konare

Chairperson of the Commission of the African Union

African Union Headquarters

PO Box 3243

Addis Ababa

Etiopía

Fax: +251 11 551 78 44

Correo electrónico: KonareAO@africa-union.org

Tratamiento: Your Excellency/Señor Presidente de la Comisión

Consejo de Seguridad de la ONU

Envíe sus llamamientos al presidente o presidenta del Consejo de Seguridad de la ONU, pidiendo que:

refuerce de inmediato la AMIS con estructuras de mando y de control, y con suficientes recursos logísticos para asegurar una labor proactiva y eficaz de protección de la población civil;

asegure que la AMIS y cualquier otra fuerza de mantenimiento de la paz que se envíe en el futuro a Darfur incluye un fuerte componente de género y asigna alta prioridad a la protección de las mujeres y las niñas;

garantice la aplicación de la Resolución 1325 del Consejo de Seguridad, resolución que exige que todos los acuerdos de paz cuenten con la participación de las mujeres de la localidad en su implementación y en la solución de conflictos, y que garantice que se respetan los derechos humanos de las mujeres y las niñas.


Envíe sus llamamientos a:

Presidente o Presidenta del Consejo de Seguridad de la ONU

President of the UN Security Council

820 Second Avenue, Suite 1600

New York, NY 10017, Estados Unidos

(Diciembre) Representante permanente, Qatar

Correo electrónico: qsc@qatarmission.org

Fax: +1 212 953 2947

(Enero) Representante permanente, Rusia

Correo electrónico: rusun@un.int

Fax: +1 212 628 0252, +1 212 517 7427

(Febrero) Representante permanente, Eslovaquia

Fax: +1 212 286 8419

Tratamiento: Your Excellency/Señor Presidente o Señora Presidenta del Consejo de Seguridad

Gobierno sudanés

Describa la violencia que están sufriendo las mujeres y exprese su inquietud. Inste al gobierno de Sudán a que:

facilite el despliegue de una fuerza eficaz de mantenimiento de la paz en Darfur dotada de un firme mandato de protección de la población civil;

desarme y desmovilice a las milicias yanyawid;

haga cesar todas las violaciones de las normas internacionales de derechos humanos y del derecho humanitario;

autorice el acceso sin obstáculos a Darfur de las organizaciones humanitarias y de derechos humanos;

se asegure de que los perpetradores de actos de violación comparecen sin dilación ante la justicia y que se los enjuicia conforme a las normas internacionales de justicia procesal. La seguridad de víctimas y testigos ha de protegerse.


Envíe sus llamamientos a:

Presidente de Sudán y Comandante en Jefe de las Fuerzas Armadas

Lieutenant-General Omar Hassan Ahmad al-Bashir

President and Commander-in-Chief of Armed Forces

President’s Palace

PO Box 281

Khartoum

Sudán

Fax: + 249 183 776603 / 777583

Tratamiento: Your Excellency/ Señor Presidente


y a la Embajada de Sudán en su país.





Puede obtener mas información sobre la situación de los derechos humanos en Darfur en

www.amnesty.org/sudany www.hrw.org/darfur


Amnistía Internacional, Secretariado Internacional, Peter Benenson House,

1 Easton Street, London WC1X 0DW, Reino Unido


Human Rights Watch, 350 Fifth Avenue, 34th floor, New York, NY 10118-3299, Estados Unidos********



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