Document - Sudan Government's solution: Janjawid unleashed in Darfur



SUDÁN

La solución del gobierno sudanés: dar rienda suelta a los yanyawid en Darfur







En muchas partes de Darfur, las milicias nómadas yanyawid están perpetrando ataques brutales que, si bien van dirigidos contra civiles, responden a una estrategia del gobierno de Sudán.

La ofensiva militar lanzada por las fuerzas armadas gubernamentales en agosto y septiembre de 2006 no logró aplastar a los grupos rebeldes que se negaron a firmar el Acuerdo de Paz de Darfur de mayo de 2006. Ahora, durante una nueva ofensiva llevada a cabo en noviembre, el gobierno ha dado rienda suelta a los yanyawid para que, solos o acompañados por las fuerzas armadas, ataquen a las poblaciones civiles situadas en las cercanías o en los alrededores de las bases de los grupos que no han firmado el Acuerdo de Paz.

Transcurridos dos años desde que, en julio de 2004, el Consejo de Seguridad de la ONU adoptara una resolución sobre Darfur, y pese al Acuerdo de Paz, no han disminuido las violaciones graves del derecho internacional humanitario ni de las normas de derechos humanos en la región. Los desplazamientos forzados masivos, los homicidios ilegítimos y el pillaje de bienes civiles son algunas de estas violaciones. Los ataques dirigidos contra civiles infringen la norma más básica del derecho internacional humanitario. Son crímenes de guerra y pueden constituir crímenes de lesa humanidad.

Las fuerzas de la Misión de la Unión Africana en Sudán (AMIS) no han investigado más que algunos de los ataques. Todavía no han presentado formalmente ni han hecho públicos los informes correspondientes. La Unión Africana no ha emprendido acciones contra los perpetradores.

Ataques contra civiles

Mientras las fuerzas armadas gubernamentales continúan realizando ofensivas contra las bases de los grupos rebeldes, los yanyawid son enviados a los pueblos a atacar a la población civil. A mediados de noviembre, los ataques de las fuerzas armadas se concentraron en Bir Maza, base del "Grupo de los 19", una facción del Ejército de Liberación de Sudán (SLA) que se negó a suscribir el Acuerdo de Paz de Darfur. Ahora Bir Maza está desierto. Según informes, numerosos civiles han muerto en los ataques y en los bombardeos que han ido aparejados. Al menos 3.000 personas han huido y se ocultan en los montes, en las montañas o en cuevas, en la mayoría de los casos sin acceso a ayuda humanitaria.

En tales ataques suelen participar varios cientos de yanyawid, ya sea en camiones, a caballo o en camello. Atacan las poblaciones civiles que encuentran a su paso, roban ganado y propiedades, queman casas y, en ocasiones, matan, violan o se llevan a las personas que capturan. Muchos yanyawid se han incorporado a unidades paramilitares como los Servicios de Información de Fronteras y están recién equipados con armas de fabricación sudanesa.

Al igual que ocurrió cuando se produjeron los desplazamientos forzados masivos en 2003 y 2004, los yanyawid siempre atacan a civiles desarmados sospechosos de apoyar a grupos rebeldes. Por lo general, los yanyawid no dirigen sus ataques contra los grupos armados de oposición, que se han apoderado de grandes cantidades de municiones de las fuerzas gubernamentales. Los habitantes de los pueblos pertenecen, sin apenas excepción, a grupos étnicos clasificados como "africanos", lo cual los vincula a los grupos armados.

El método, el blanco y el grado de violencia de los ataques ponen de manifiesto que el principal propósito es provocar terror: aterrorizar a la población y obligarla a abandonar el territorio. En los ataques perpetrados en octubre en Jebel Moon (véase infra) no sólo se mató o agredió brutalmente a civiles, sino que además se registraron homicidios selectivos y deliberados de niños varones. Por otra parte, la quema desenfrenada de graneros, cosechas y casas, y el robo de cabezas de ganado vacuno y ovino parecen tener por objeto no dejar a los habitantes más opción que huir sin esperanza de regresar.

La mayoría de tales ataques ha sido obra de las milicias yanyawid. Sin embargo, a veces también participan en ellos soldados del gobierno y combatientes de facciones que han firmado el Acuerdo de Paz de Darfur, como la facción del Ejército de Liberación de Sudán dirigida por Minni Minawi. Las víctimas describen la presencia de grupos del ejército y militares individuales entre los atacantes y, por lo general, las incursiones se preparan desde bases muy conocidas de las milicias yanyawid o del gobierno que no están lejos de los pueblos atacados.

Los informes recibidos indican que, en algunos lugares, los grupos armados de oposición, una vez que han tenido conocimiento de los ataques contra los pueblos, se han enfrentado a las milicias yanyawid. Debido a ello, aunque en tales ocasiones la población civil sigue siendo el principal objetivo, algunas de las víctimas mortales pueden ser miembros de los grupos armados de oposición o civiles atrapados en el fuego cruzado.

La población civil corre peligro por la mera existencia de campos de grupos armados de oposición en las cercanías. Sin embargo, el derecho internacional es claro. No se debe atacar a civiles. Incluso aunque existan vínculos familiares o tangenciales entre personas civiles y miembros de grupos rebeldes, y aunque dichos grupos obtengan determinado apoyo material, como alimentos, de la población local, el derecho internacional humanitario protege a todas las personas que no participen directamente en las hostilidades. Los ataques contra civiles son crímenes de guerra.

Los ataques deliberados contra pueblos forman parte de una política del gobierno destinada a expulsar a las comunidades que pudieran apoyar la oposición armada y a dificultar el abastecimiento de los grupos armados. Utilizar a los yanyawid para alcanzar tales objetivos acarrea menos costes militares y materiales.

Darfur Occidental

Las recientes incursiones de las milicias yanyawid suponen un aumento de los asaltos reiterados que éstas realizaban anteriormente. El ataque lanzado en la zona de Jebel Moon ha sido uno de los más horribles, pero típico en varios aspectos:

Jebel Moon es una zona montañosa donde tanto el Ejército de Liberación de Sudán como el Movimiento Justicia e Igualdad (JEM), ambos grupos rebeldes, tienen bases. Sin embargo, los ataques se dirigieron contra los pueblos, no contra las bases de los grupos armados. Fueron atacados ocho pueblos y el campo de personas internamente desplazadas de Hijilija. Los yanyawid, muchos con uniformes y armas nuevos, atacaron el primer pueblo, Ghibeish, la madrugada del 29 de octubre de 2006.

La mayoría de los más de 50 civiles que murieron aquel día se encontraban en Ghibeish; fueron sorprendidos mientras dormían. Según informes, en todos los pueblos, milicianos yanyawid a caballo disparaban indiscriminadamente, mientras que quienes iban en camello se encargaban de reunir el ganado.

De los habitantes que murieron, unos 26 eran menores; 21 de ellos tenían menos de 10 años. Los niños varones fueron un blanco deliberado. Según testimonios recogidos por la ONU, tres niños intentaron huir, pero fueron apresados. Uno de ellos, un varón de cinco años, se cayó y le dispararon. A otro niño que suplicó por su vida le respondieron: "Si dejo que te vayas, crecerás. No voy a dejar que te vayas". Acto seguido lo mataron. A un niño de cuatro años lo arrancaron de los brazos de su madre y le dispararon delante de ella.

Después de matar o expulsar a los habitantes de cada pueblo, los yanyawid saquearon, quemaron cosechas en los campos, destruyeron por completo las reservas de alimentos de las comunidades y, según informes, provocaron años al suministro de agua. Los lugareños huyeron a la ciudad de Silea —en otros tiempos un centro de ayuda humanitaria ahora abandonada por prácticamente todos los organismos debido a la inseguridad— y cruzaron la frontera hacia Chad.

Dos semanas después, los días 11 y 12 de noviembre de 2006, fuerzas armadas gubernamentales y jinetes yanyawid atacaron el pueblo de Sirba y el campo de personas desplazadas allí situado. Murieron al menos 11 civiles, entre ellos, una mujer y un niño en edad escolar, y ocho resultaron heridos. Algunos fueron llevados al hospital de Al Jeneina. Durante el ataque se incendiaron muchas de las casas, así como los campos y los graneros. El ganado y otros bienes fueron objeto del pillaje. En el campo de desplazados internos de Sirba, el fuego redujo a cenizas decenas de refugios. También se quemaron otros pueblos cercanos a Silea que habían sido abandonados.

El gobierno afirmó que habían tendido una emboscada a una patrulla de las fuerzas armadas que se había cobrado la vida de dos soldados, y que los atacantes habían huido a Sirba. Según otras fuentes, el ataque no fue provocado y los soldados murieron posteriormente.

Darfur Septentrional

Los yanyawid realizaron varios ataques desde sus bases de Sayah y Kuma. El 8 de noviembre de 2006 atacaron Abu Jira, situado 25 km al norte de Mellit, y mataron a cinco personas. El viernes 10 de noviembre, la misma fuerza yanyawid atacó el pueblo de Madu, situado unos 80 km al norte de Mellit, y, antes de saquearlo, disparó ininterrumpidamente contra el mercado con armas pesadas (según informes, de calibre de 125 mm). En el vecino pueblo de Hilla Ali Azraq murieron cinco personas, según la información recibida, menores de edad.

Los yanyawid, que participaron en la ofensiva de las fuerzas armadas gubernamentales contra Bir Maza, en Darfur Septentrional, atacaron muchos otros pueblos a su paso por la zona. Entre las localidades que sufrieron incursiones se encuentran Tangurara, Yaqubtor, Kereikil y Kwakwa. Las milicias yanyawid mataron a un número desconocido de civiles, secuestraron a varias personas y robaron ganado.

El 15 de noviembre, los yanyawid se llevaron a seis hombres —dueños de ganado y vaqueros asalariados— de un campamento de ganado situado en el pueblo de Qadir. Los yanyawid utilizan a los hombres secuestrados como sirvientes en sus bases para que cuiden del ganado robado. Los someten sistemáticamente a malos tratos o tortura, y posteriormente los matan o los dejan en libertad.

El 20 de noviembre, milicianos yanyawid respaldados por las fuerzas armadas sudanesas atacaron Al Jineiq, a unos 15 km al norte de Bir Maza, dieron muerte a hasta 20 civiles y robaron un número considerable de cabezas de ganado.



¡Actúa ya!

La población civil de Darfur necesita protección efectiva YA. Tanto los civiles como la Unión Africana y los grupos armados de oposición, así como casi todos los partidos políticos sudaneses, instan a que se transfieran las competencias del mantenimiento de la paz a la ONU, pero el presidente de Sudán, Omar al-Bashir, continúa negándose.



Súmate al llamamiento que hace Amnistía Internacional al gobierno de Sudán, a la milicia yanyawid y a los grupos armados de oposición para que:



detengan inmediatamente todos los ataques contra la población civil y respeten en todo momento el derecho internacional humanitario y las normas de derechos humanos;

brinden protección adecuada a todas las personas desplazadas en Sudán, sin discriminación y de conformidad con las normas internacionales;

se comprometan a apoyar una fuerza efectiva de mantenimiento de la paz que tenga un mandato sólido para proteger a la población civil. La ONU es el organismo mejor dotado para emprender esta tarea;

cooperen con la investigación internacional que está realizando la Corte Penal Internacional sobre Darfur para garantizar la comparecencia ante la justicia de las personas sospechosas de estar involucradas en crímenes de guerra y crímenes de lesa humanidad.

Envía tus llamamientos a:

Presidente y comandante en jefe de las Fuerzas Armadas de Sudán:

Field Marshal Omar Hassan Ahmad al-Bashir

President and Commander-in-Chief of the Armed Forces

President's Palace, PO Box 281

Khartoum, SUDÁN

Fax: + 249 183 776603 / 777583

Tratamiento: Your Excellency / Señor Presidente







Envía también llamamientos al ministro o ministra de Asuntos Exteriores de su país para que ejerza presión e inste al gobierno sudanés a:

detener de inmediato todo ataque contra civiles;

garantizar la plena libertad de acción en Darfur de una fuerza de mantenimiento de la paz con un sólido mandato de protección. La ONU es el organismo mejor dotado para cumplir un compromiso a largo plazo mediante el mandato, los recursos, el apoyo logístico y el personal necesarios para proteger a la población y, en último término, prestar apoyo y protección a las personas desplazadas y refugiadas con el fin de que regresen voluntariamente y de forma segura.












Más información sobre la situación de los derechos humanos en Darfur en

http://web.amnesty.org/pages/sdn-index-esl


Amnistía Internacional, Peter Benenson House, 1 Easton Street, London WC1X 0DW, Reino Unido

Índice AI: AFR 54/078/2006, 24 de noviembre de 2006, PÚBLICO********



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