Document - Sudan: At the mercy of killers destruction of villages in Darfur
[No publicar antes del 24 de febrero de 2004]Público
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Público |
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Amnistía Internacional
Sudán
A merced de los homicidas.
Destrucción de pueblos en Darfur
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Resumen |
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Índice AI: AFR 54/072/2004 |
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http://web.amnesty.org/library/Index/ESLAFR540722004
En abril de 2003, cuando el mundo celebraba todavía el compromiso del gobierno sudanés de iniciar un proceso de paz con el Ejército de Liberación Popular de Sudán y abrigaba la esperanza de que se resolviera el conflicto más antiguo de África, el gobierno emprendió una despiadada campaña de contrainsurgencia contra la población civil de Darfur. Con el pretexto de combatir a dos grupos políticos armados – el Ejército de Liberación de Sudán, creado en febrero de 2003, y el Movimiento Justicia e Igualdad – el gobierno armó y apoyó a la milicia janjawid(hombres armados a caballo) para que atacara e incendiara pueblos, matando a civiles, violando a mujeres y saqueando propiedades. Los janjawidactuaron con impunidad y a menudo junto a las fuerzas del gobierno.
Las imágenes por satélite utilizadas en este informe ponen de manifiesto el carácter reiterado de la destrucción de pueblos acometida en Darfur por los janjawidy las fuerzas armadas del gobierno, lo que ha originado una catástrofe humana y de derechos humanos en la región. Está técnología muestra de manera gráfica la magnitud y los efectos de las innumerables violaciones de derechos humanos perpetradas contra la población civil de Darfur y el grado de devastación de la región. Amnistía Internacional ha entrevistado a centenares de víctimas que huyeron de la zona, y los testimonios de sus experiencias ante la muerte, las violaciones, la destrucción y la huida de sus hogares ilustran el elocuente cuadro de las imágenes por satélite.
Este texto resume el documento titulado Sudán: A merced de los homicidas. Destrucción de pueblos en Darfur (Índice AI: AFR 54/072/2004), publicado por Amnistía Internacional en julio de 2004. Si desean más información o emprender acciones sobre este asunto, consulten el documento principal. Pueden encontrar una amplia selección de materiales sobre este y otros temas en http://www.amnesty.org. Para los documentos traducidos al español consulten: http://web.amnesty.org/library/eslindex.
SECRETARIADO INTERNACIONAL, 1 EASTON STREET, LONDON WC1X 0DW, REINO UNIDO
TRADUCCIÓN DE EDITORIAL AMNISTÍA INTERNACIONAL (EDAI), ESPAÑA
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Público |
Amnistía Internacional
Sudán
A merced de los homicidas.
Destrucción de pueblos en Darfur

Sudán
A merced de los homicidas.
Destrucción de pueblos en Darfur
Introducción
De los 6,5 millones de personas que viven en Darfur, al menos 2,2 millones se han visto afectadas directamente por la violencia. Se calcula que unas 30.000 personas han sido víctimas de homicidios, se ha violado a miles de mujeres y al menos 130.000 personas viven refugiadas en la zona fronteriza con Chad y en campos situados en este país. En Darfur, los desplazados internos, cuyo número asciende en la actualidad a más de un millón, viven en campos ubicados alrededor de los centros más populosos, engrosan la población de las ciudades o viven escondidos en las zonas rurales.(1) Los desplazados internos son uno de los sectores de la población más vulnerables de Darfur, disfrutan de menos ayudas y reciben menos protección de la comunidad internacional que los refugiados en Chad. Siguen expuestos a sufrir graves violaciones de derechos humanos a manos de las fuerzas del gobierno y de la milicia janjawid.
Destrucción de pueblos
La destrucción de pueblos, el homicidio de civiles, la violación de mujeres y niñas, los secuestros y el saqueo de ganado y otras propiedades han sido los rasgos recurrentes de los ataques de los janjawidy de las fuerzas del gobierno contra la población civil de Darfur. Hasta mayo de 2004, las organizaciones humanitarias han tenido un acceso muy restringido a la región, y las estimaciones sobre el alcance de los ataques constituían un mero ejercicio especulativo basado en el número de refugiados y desplazados internos y en la recopilación de testimonios de personas de Darfur residentes en los campos de Chad. Las imágenes por satélite proporcionan más indicios sobre el alcance de los ataques y la magnitud de los daños sufridos por los pueblos de la zona. En mayo de 2004, al comienzo de la estación de las lluvias, la mayoría de los agricultores se había marchado de sus aldeas y se había refugiado en los campos de desplazados internos, donde en la actualidad padecen hambre, ya que los suministros de las organizaciones humanitarias internacionales, de los que en gran medida depende su supervivencia, son muy precarios.
Un pueblo incendiado y abandonado Copyright WFP – Vicenzo Sparapani
El análisis de las imágenes por satélite encargado por Amnistía Internacional revela la magnitud de la destrucción de pueblos alrededor de Mornay, en la zona occidental de Darfur. Las imágenes del Landsat se tomaron el 30 de marzo de 2003 y el 1 de mayo de 2004 y se compararon con el fin de determinar el grado de destrucción registrado entre esas fechas en la zona de Mornay, en Darfur Occidental, a orillas del río Azum, límite entre las zonas de Masalit y de Fur (consúltese el informe completo sobre las imágenes del Landsat en el apéndice que se incluye al final de este documento). El análisis de las imágenes del Landsat indican que se ha incendiado al menos un 44 por ciento de los pueblos de la región. Al parecer, la mayoría de los incendios tuvo lugar en las zonas de Masalit y de Fur.
Zona entre Zalingei y Al Jeneina. (La transcripción europea de los nombres árabes no coincide siempre. Los topónimos que en anteriores documentos de Amnistía Internacional hemos transcrito como Mornay y Kereinik aparecen en el mapa como Murne y Al Kurayniki.)
La zona septentrional cubierta por las imágenes del satélite parece encontrarse relativamente intacta. Este hecho podría deberse a que los pueblos de la zona fueron incendiados antes de marzo de 2003 y, por tanto, el satélite no registró ningún cambio en el terreno. Otra explicación podría ser que los grupos étnicos que viven en la región, como los tama, irenga, jebel y gimmir, son más pequeños, y las tropas del gobierno no se han ensañado tanto con las aldeas de esta zona.(2)
Sólo en la zona comprendida entre Zalingei y Al Jeneina las imágenes del Landsat han detectado 352 pueblos o asentamientos, de los que 155 mostraban signos de cambio debidos muy probablemente a incendios, 125 no mostraban cambios significativos y 61 mostraban algunos cambios. Los 11 pueblos restantes mostraban cambios debidos quizá a incendios causados antes de marzo de 2003, mientras que cuatro de ellos mostraban cambios producidos probablemente como consecuencia de la concentración de desplazados internos. Estos indicios concuerdan con los numerosos testimonios de víctimas recogidos por Amnistía Internacional y otras organizaciones de derechos humanos, según los cuales los janjawid, milicia armada y respaldada por el gobierno de Sudán que colabora con las tropas gubernamentales, han estado involucrados en una campaña sistemática y generalizada encaminada a desplazar a determinadas comunidades de ciertas zonas.
Los datos del Landsat indican también que ha aumentado la población de algunos pueblos situados en el sur, lo que ha podido deberse a la huída de gente a localidades más seguras. Dos de los principales campos de desplazados internos surgidos cerca de centros de población, los de Mornay y Kereinik, se encuentran en la región cubierta por las fotos del satélite.
La tragedia humana que se esconde tras las imágenes
Cada una de las pequeñas estrellas rojas en las imágenes del satélite representa una comunidad (un pueblo o un asentamiento), donde una vez vivieron decenas y en ocasiones centenares e incluso miles de personas. Son un testimonio de pérdidas personales y de sufrimientos a manos de los janjawidy de las fuerzas gubernamentales: incendio de casas, destrucción de escuelas y edificios comunitarios, saqueo de telas, utensilios de cocina, libros, instrumentos para trabajar la tierra y bienes transmitidos de generación en generación. Comunidades que existían desde hacía generaciones se encuentran ahora abandonadas y a veces reducidas a cenizas. Sus habitantes han sido expulsados de su propia región o han sido obligados a establecerse en campos de desplazados internos, donde viven en ocasiones al borde de la inanición bajo el control de los mismas personas que mataron a sus parientes y vecinos y destruyeron todos sus bienes.
Amnistía Internacional ha documentado numerosos casos de ataques a civiles, algunos de ellos en la zona cubierta por las imágenes del Landsat. En noviembre de 2003, la organización recogió centenares de testimonios de refugiados que habían huido a Chad. En febrero de 2004 se hicieron públicas las graves violaciones de derechos humanos perpetradas contra la población rural en un informe titulado Sudan: Darfur: Too many people killed for no reason (AFR 54 / 008 / 2004, febrero de 2004). En mayo de 2004, delegados de Amnistía Internacional visitaron varios campos en Chad donde se había recogido a los refugiados de Darfur para ponerlos a salvo y protegerlos del peligro de los ataques fronterizos de los janjawid. Se dispone también de información procedente de otras muchas fuentes, algunas de ellas de la propia región. A pesar de haber solicitado el visado en numerosas ocasiones, a la organización no se le ha permitido la entrada en Sudán desde su visita en enero de 2003, que incluyó también una visita a Darfur.
Pueblo incendiado y abandonado Copyright WFP – Marcus Prior
La destrucción de pueblos suele ir acompañada del saqueo de ganado y otros bienes y en ocasiones del envenenamiento de las fuentes de agua y de la destrucción de algunos símbolos de la comunidad, como los grandes árboles. Los árboles poseen simultáneamente una utilidad práctica y un significado simbólico, pues constituyen un punto de referencia utilizado en ocasiones para orientarse en la región y también un rasgo característico de la comunidad (la construcción de una casa puede realizarse en unos días, pero el crecimiento de un gran árbol se prolonga durante varias generaciones). El pueblo de Murli, a cinco kilómetros de Al Jeneina, fue atacado dos veces en julio y agosto de 2003, lo que originó la muerte masiva de civiles. Uno de los habitantes dijo en Chad a los delegados de Amnistía Internacional:
"Era por la mañana temprano y la gente dormía todavía. Unos 400 hombres armados, ataviados con uniformes idénticos a los del ejército y provistos de vehículos y armas de fuego, rodearon el pueblo. Después vino un avión para cerciorarse del éxito de la operación. Durante el primer ataque murieron al menos 82 personas. A algunas las dispararon y a otras, como a los niños y a los ancianos, las quemaron vivas en sus casas."
Otra víctima, que había resultado herida en un pie, dijo:
"Me quedé en el pueblo después del primer ataque. Luego, un día de mercado, sobre las dos de la tarde, después de la oración de la una, otro grupo llevó a cabo un nuevo ataque. Se habían enterado de que alguna gente había sobrevivido al primer ataque. Acordonaron el mercado por ambos lados y empezaron a disparar contra la gente. A los que intentaban huir los golpeaban. Mataron a 72 personas. También a mí me dispararon y acudí aquí para que me dieran alguna medicina. Unos cinco pueblos situados alrededor de Murli fueron atacados también. Sus nombres son Kutumanda, Tandi, Kandale, Uchuka y Bertenyu."
Según los informes, durante el ataque a Murli llevado a cabo por los janjawid,al menos nueve mujeres murieron como consecuencia de los disparos. Se llamaban Alima Adam (25), Kaltuma Sabu (25), Awa Abdallahi (30), Mariam Harun (35), Khadija Abdullahi (30), Fatuma Idris (20), Aisha Mohammed (30), Nafisa Adam (40) y Dolma Ismail (20).
Los informes indican que durante el ataque a Murli, una mujer, Jamila Mohammed, huyó a pie con otra mujer, Aisha Harun. Ella explica lo sucedido:
"Los atacantes nos persiguieron a caballo. Nos pararon, nos azotaron con unas ramas secas, nos quitaron la ropa y luego nos liberaron."
Varias mujeres contaron historias similares. En algunos casos, los atacantes violaron a las mujeres que encontraban en las carreteras o en el monte recogiendo leña, desplazándose hacia algún lugar o huyendo de los ataques. También en Murli, los janjawidencontraron en el monte a tres muchachas, de 10, 15 y 17 años, que habían huido del ataque, y, según las informaciones, las violaron. Se cree que las chicas se encuentran todavía en Sudán, donde reciben los cuidados de curanderos tradicionales. Según las informaciones, los agresores violaron en la carretera a otras dos jóvenes, de 20 y 25 años, cuando volvían al pueblo después de haber ido a recoger agua. Esta información, facilitada a Amnistía Internacional por dos mujeres del mismo pueblo que conocían a las muchachas, concuerdan con varios otros testimonios. Una mujer zaghawa de 28 años, de la región de Habila, manifestó:
"En julio de 2003, los árabes violaron a una muchacha de 14 años en la plaza del mercado y amenazaron con disparar a los testigos si intentaban interponerse. Violaron también a otras muchachas en el monte."
Según los informes recibidos, entre el 9 y el 13 de febrero de 2004, fueron bombardeadas 11 localidades: Habila Kareinik, Kereinik, Magornay, Mornay, Gurnyu, Mejmeri, Effendi, Urbi, Liri, Kastara y Nuri Last. La gente huyó a los cuatro pueblos o ciudades más grandes de la región: Mornay, Habila, Magornay y Kereinik. Se vaciaron los pueblos de la zona y se devastó la región. Según los informes, los janjawidrodearon las cuatro ciudades adonde había huido la gente y mataron a muchos de los desplazados.
El 6 de marzo de 2004, según informes, los janjawidmataron en Kereinik – localidad que ya estaba repleta de desplazados internos – a 15 personas, todas ellas civiles y entre las que se encontraba un niño. Los informes indican también que los janjawidllegaron en tres vehículos todoterreno y unos 60 hombres a caballo atacaron Kereinik.
Entre los 12 civiles muertos, según los informes, el 8 de marzo de 2004 en ‘Aish Barra, pueblo al oeste de Al Jeneina, cerca de la frontera con Chad, se encontraban tres niños.(3)
La segunda imagen del Landsat se tomó el 1 de mayo de 2004, es decir, casi un mes después de la firma del alto el fuego en N’Djamena entre el gobierno de Sudán y los grupos políticos armados Ejército de Liberación de Sudán y Movimiento Justicia e Igualdad. No obstante, continuaron los ataques contra pueblos y desplazados: uno de los pueblos, Tunfuka, al suroeste de Mornay, volvió a ser atacado el 29 de junio.
Efectos de la destrucción de pueblos:
Una gran parte de los aproximadamente 1,2 millones de desplazados internos como consecuencia del conflicto de Darfur corren el peligro real de morir de hambre y de seguir sufriendo actos de violencia a manos de los janjawid. Aunque la mayoría de ellos se encuentran en campos de desplazados internos situados en Darfur Occidental y Septentrional, un número considerable de personas se ha integrado en la población local y sobrevive gracias a la ayuda de parientes y a trabajos ocasionales. Todos siguen siendo blanco potencial de la milicia janjawidy de las tropas del gobierno, que, a pesar del acuerdo de alto el fuego firmado el 8 de abril de 2004, han proseguido los ataques deliberados e indiscriminados contra civiles.
El gobierno de Sudán sigue sosteniendo que los actos de violencia y la destrucción de bienes fueron perpetrados en gran medida por "bandidos" y se ha negado a admitir su responsabilidad en la catástrofe humanitaria y de derechos humanos de la región. Sin embargo, a principios de 2004, las víctimas de los ataques informaron de que los janjawidno sólo solían ir acompañados de militares, sino que la mayoría llevaba uniformes del ejército. Los janjawidsiguen actuando con impunidad en la región y el gobierno no ha hecho nada para evitarlo, salvo efectuar algunas declaraciones sobre su intención de desarmar o "neutralizar" a la milicia.
La situación de los campos de desplazados internos es espantosa y el comienzo de la estación de las lluvias está agudizando una catástrofe humanitara ya de por sí grave. Un residente en Al Jeneina dijo a Amnistía Internacional: "Las organizaciones humanitarias están alimentando a centenares de personas, pero miles se están muriendo de hambre y no reciben nada". Un estudio efectuado recientemente por Médicos Sin Fronteras (MSF) y el centro de investigación epidemiológica Epicentre en la zona de Kabkabia reveló que en la ciudad de Mornay, donde en la actualidad se encuentran refugiadas unas 80.000 personas, mueren cada mes 200 personas como consecuencia de los actos de violencia, la escasez de comida o las enfermedades. (4) Según el informe, las milicias "que realizaron los ataques iniciales controlan ahora la periferia del campo, manteniendo prácticamente encarceladas a unas personas que viven sumidas en un temor permanente... Entre abril y mayo de 2004, equipos médicos de MSF trataron a 132 víctimas de esos actos de violencia". Se han recibido numerosos informes que indican que algunos hombres que se aventuran fuera de los campos son víctimas de homicidios y que se está violando a mujeres y niñas. El gobierno sudanés no ha tomado ninguna medida para garantizar la protección y suministro de ayuda humanitaria a las personas que viven en los campos de desplazados internos. Hasta la fecha no se ha detenido ni enjuiciado a nadie por homicidio ilegítimo, violación u otras agresiones a civiles ni por el saqueo de ganado y otras propiedades.
Zona de Mornay, donde se descubrió un gran número de pueblos quemados.
Algunos residentes en la zona (así como otros desplazados internos establecidos alrededor de Darfur) dijeron que, antes de la visita a Sudán efectuada por el secretario de Estado estadounidense Colin Powell el 28 de junio y de la realizada al día siguiente por el secretario general de la ONU Kofi Annan, los amenazaron para que abandonaran los campos y volvieran a sus pueblos. Otros señalaron que a algunos desplazados sumidos en la miseria, que ni siquiera podían comprar azúcar para el té, habían intentado sobornarlos y les habían dicho que volvieran. Según los informes, los sobornos consistían en pequeñas sumas de dinero o en sacos de grano. No se han proporcionado garantías firmes sobre la seguridad de los retornados. Los janjawidsiguen actuando y los observadores de derechos humanos no se han desplegado todavía totalmente sobre el terreno; por lo tanto, no pueden existir tales garantías. En estas condiciones, ofrecer incentivos a los desplazados para que vuelvan a sus pueblos equivale a incitarlos a vivir en circunstancias en las que corren un grave riesgo de sufrir nuevos abusos contra los derechos humanos.
Se recibieron informes sin confirmar de ataques y demoliciones de lugares de cobijo por parte de los janjawido de las fuerzas gubernamentales. A pesar de los intentos efectuados por las autoridades locales de incitar o presionar a los desplazados internos para que regresen a sus pueblos, la mayoría tiene la sensación de que las condiciones en las zonas rurales siguen sin ser seguras.
Según los informes, algunos desplazados internos que han huido de sus pueblos y que temen ataques continuados por parte de los janjawidse han refugiado en las montañas que rodean Mornay. Allí viven en condiciones muy precarias y con muy poca comida. Los ancianos y los más pequeños son especialmente vulnerables en estas condiciones. Se dispone de muy poca información sobre el número exacto de personas que huyeron a las montañas y las dificultades por las que están atravesando. No obstante, su huida es una muestra del grado de temor e inseguridad, causados por el gobierno y los janjawid, que invaden toda la región.
Recomendaciones:
La comunidad internacional ha reaccionado con excesiva lentitud ante la crisis humanitara y de derechos humanos que se ha venido produciendo en Darfur. No bastan las palabras de condena o las promesas. Es preciso emprender acciones decisivas para resolver la crisis humanitara y de derechos humanos de Darfur.
Al gobierno de Sudán:
- que desarme y disuelva de inmediato a los janjawidy que procure por todos los medios que no están en disposición de seguir cometiendo abusos contra los derechos humanos;
- que garantice que todo miembro de los janjawido de las fuerzas armadas responsable de abusos contra los derechos humanos es detenido y juzgado según las normas internacionales de justicia procesal, sin que se le pueda aplicar la pena de muerte;
- que reconozca la gravedad de la situación humanitaria en Darfur y tome todas las medidas necesarias que permitan el libre y pleno acceso a la zona con el fin de garantizar el suministro de asistencia humanitaria a los desplazados internos;
- que garantice la seguridad de los desplazados internos, impidiendo a los janjawidactuar en el interior y en el perímetro de los campos donde viven los desplazados;
- que garantice que no se obliga a regresar a los desplazados internos a ningún lugar donde corra peligro su vida, seguridad o salud;
- que acepte el despliegue pleno y sin restricciones de observadores de derechos humanos, encargados de investigar todas las denuncias de abusos contra los derechos humanos perpetradas por todas las partes implicadas en el conflicto de Darfur y de informar públicamente al respecto.
A la comunidad internacional:
- que inste al gobierno de Sudán a desarmar y disolver a los janjawidy a garantizar que todo miembro de los janjawidque haya cometido abusos contra los derechos humanos es detenido y juzgado según el derecho internacional
- que inste al gobierno de Sudán a que permita a todas las organizaciones humanitarias el libre acceso a todas las zonas de Darfur para suministrar ayuda humanitaria en la región;
- que proporcione apoyo para el despliegue de observadores de derechos humanos en número suficiente y provistos de los recursos adecuados, e inste al gobierno de Sudán a aceptar a estos observadores, garantizándoles el libre acceso a todas las zonas de Darfur;
- que inste al gobierno de Sudán a que permita a organizaciones de derechos humanos nacionales e internacionales el libre acceso a todas las zonas de Darfur con el fin de vigilar la situación de los derechos humanos en la región.
A los miembros del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas:
Que aprueben una resolución sobre Sudán:
- que ordene de inmediato la suspensión de las transferencias de armas y material conexo utilizados por los janjawidy las fuerzas del gobierno para perpetrar violaciones de derechos humanos en Darfur. La resolución debe prever un sólido mecanismo de vigilancia, que, entre otras cosas, podría investigar posibles violaciones del embargo de armas e informar periódicamente sobre sus conclusiones;
- que autorice el despliegue de observadores de derechos humanos, en número suficiente y provistos de los recursos adecuados, con el inequívoco mandato de investigar las permanentes violaciones de derechos humanos en Darfur, de vigilar la protección de los civiles, sobre todo en los campos de desplazados internos, y de hacer públicas sus conclusiones y recomendaciones;
- que cree una comisión internacional de investigación para que examine los indicios de crímenes de guerra y de lesa humanidad y otras violaciones del derecho internacional humanitario, así como las denuncias de genocidio, y haga públicas sus conclusiones y recomendaciones.
A la Unión Africana:
- que en su Tercer Periodo de Sesiones Ordinario envíe un mensaje enérgico en el que se condene públicamente todos los casos de abusos graves contra el derecho internacional de derechos humanos y el derecho internacional humanitario perpetrados en Darfur;
- que inste con energía al gobierno de Sudán a cumplir plenamente sus obligaciones según el Acta Constituyente, la Carta Africana y todos los demás instrumentos pertinentes sobre derechos humanos tanto de carácter regional como internacional, así como observar plenamente sus compromisos según el acuerdo de alto el fuego;
- que tome todas las medidas necesarias para completar con prontitud el despliegue total de la Misión de Observadores de la Unión Africana encargada de vigilar el acuerdo de alto el fuego;
- que apoye plenamente el despliegue inmediato de una misión de investigación en Darfur y que se hagan públicas sus conclusiones y recomendaciones.
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(1) Según cifras de la ONU, en Darfur el número de desplazados asciende actualmente a 1,2 millones de personas.
(2) Aunque algunos de estos grupos étnicos han sido víctima de ataques por parte de algunos miembros de los janjawid (excepto los gimmir), parece que con ellos no se han ensañado tanto como con los masalit, los fur y los zaghawa.
(3) Para más información sobre los ataques contra pueblos, véase SUDAN: Deliberate and indiscriminate attacks against civilians in Darfur (AFR 54 / 034 / 2004, abril de 2004).
(4) MSF y Epicentre, Health Assessment in Emergencies: Murnei and Zalingei, West Darfur, Sudan, junio de 2004).
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