Document - Sudan (Darfur) : 'When will they protect us?' Civilians trapped by violence in Sudan

Índice AI: AFR 54/043/2007


DARFUR

"¿CUÁNDO NOS VAN A PROTEGER?"

La población civil, atrapada por la violencia en Sudán



"Nadie lucha por la causa de las personas desplazadas. Lo que estas personas quieren es volver a sus casas y cultivar sus tierras, lo que quieren es una indemnización, lo que quieren es paz y seguridad: ésa es su prioridad."

Darfuri del grupo étnico masalit


El Darfur de hoy es un lugar de violencia y pavorosa inseguridad, donde resulta fácil conseguir armas, y cuya población se encuentra atrapada en un laberinto de ataques armados cada vez más complicado. Las fuerzas paramilitares, armadas por el gobierno sudanés, son cada vez más fuertes, mientras que siguen surgiendo nuevos grupos armados de oposición. A menudo se producen combates entre grupos (e incluso etnias) que antes formaban parte del mismo bando. Sin embargo, hay algo que no ha cambiado: es la población civil la que sigue pagando las consecuencias.


· Según los cálculos de las Naciones Unidas, 4,2 millones de personas dependen en Darfur de la ayuda humanitaria. De ellas, 2,2 millones se concentran en campos para desplazados.

· La población sigue huyendo. Entre enero y agosto de 2007, según cifras de la ONU, huyeron casi 250.000 personas, algunas de ellas por tercera o cuarta vez.


PELIGROSA FRAGMENTACIÓN


Tras el estallido de una rebelión en 2003, el gobierno de Sudán explotó las tensiones existentes para armar a las milicias y forzar el desplazamiento de cientos de miles de personas. Desde entonces, la situación ha adquirido características mucho más complejas.


Las milicias yanyawid siguen perpetrando ataques constantes, mientras que el gobierno lanza ofensivas aéreas contra la población civil o los grupos armados. En toda la zona, la presencia de las fuerzas de seguridad del gobierno es intensa. Asimismo, existen más de 12 grupos armados, que luchan no sólo contra el gobierno, sino también entre sí: unos grupos étnicos luchan contra otros, a la vez que dentro de una misma etnia se producen enfrentamientos entre clanes.



El Ejército de Liberación de Sudán y el Movimiento Justicia e Igualdad se alzaron en armas contra el gobierno sudanés en Darfur en 2003, en protesta por la marginación de la zona y la ausencia de medidas para proteger a la población sedentaria de los ataques de los nómadas. En respuesta, el gobierno sudanés apoyó y proporcionó armamento a las milicias locales conocidas como yanyawid, que combaten en su nombre contra los grupos armados de oposición. El gobierno sudanés y los yanyawid han seleccionado deliberadamente como blanco de sus ataques a civiles de la misma etnia que los grupos armados.


En 2004, ante la proximidad de una hambruna, se puso en marcha una operación de ayuda, de enorme envergadura, en la que participaron más de 15 organismos de la ONU y 80 organizaciones humanitarias. A mediados de 2004 se desplegó en Darfur una fuerza de la Unión Africana, la AMIS, que, no obstante, ha tenido que hacer frente a una limitación de recursos y a diversos obstáculos. El 1 de agosto de 2007, el Consejo de Seguridad de la ONU aprobó la Resolución 1769, por la que se establecía la UNAMID, una fuerza híbrida de la Unión Africana y la ONU, con más de 26.000 miembros, encargada de mantener la paz en Darfur.


En mayo de 2006, el gobierno firmó el Acuerdo de Paz de Darfur con un grupo armado: el SLA/Minawi, una facción, encabezada por Minni Minawi, escindida del Ejército de Liberación de Sudán, que a su vez está dirigido por Abdel Wahed Mohammed Nur. Desde entonces, sólo unos pocos grupos armados se han adherido al acuerdo, y las negociaciones en curso para lograr otro están resultando muy complicadas.


PROFUSIÓN DE ARMAS


"Como todo el mundo tiene armas, del gobierno o de los rebeldes, cualquier pequeño incidente termina en desastre." Darfuri del grupo étnico ma’aliya



Darfur está plagado de armas. Cuando el gobierno armó a los yanyawid, los dotó de numerosos kalashnikovs, granadas propulsadas por cohetes y vehículos militarizados. Las fuerzas paramilitares del gobierno en Darfur están integradas fundamentalmente por yanyawid, y son las siguientes: Fuerzas Populares de Defensa, Policía Popular y Policía Nómada. Por su parte, la Guardia de Inteligencia de Fronteras ha crecido de forma notable, y casi todos sus integrantes en Darfur son ex yanyawid.


Asimismo, grupos armados de oposición, como las diversas facciones del Ejército de Liberación de Sudán y el Movimiento Justicia e Igualdad, disponen de cuantiosas armas. Algunas de ellas fueron arrebatadas a las fuerzas gubernamentales o a los yanyawid, mientras que otras proceden de más allá de las fronteras de Sudán: Libia, Chad o Eritrea.


LA POBLACIÓN CIVIL, ATACADA


Inseguridad en las carreteras

En la actualidad, es inseguro viajar por buena parte de Darfur. Según la ONU, en julio de 2007, 14 vehículos humanitarios fueron secuestrados y 15 convoyes, atacados y saqueados. En consecuencia, el personal de ayuda humanitaria y de la ONU se ve obligado a utilizar helicópteros, lo que restringe gravemente su movilidad.


Ataque a la ayuda humanitaria

Casi todos los organismos de ayuda humanitaria han sufrido ataques armados, y prácticamente todos ellos han reducido su personal. En julio de 2007, nueve centros humanitarios fueron atacados y ocho trabajadores humanitarios murieron en el desempeño de sus funciones. Algunos organismos han tenido que retirarse por completo, a causa del hostigamiento del gobierno o de los ataques armados. En diciembre de 2006, hombres armados irrumpieron en la sede de tres organismos de ayuda humanitaria en Gereida. Una trabajadora fue violada, otro empleado recibió una brutal paliza y 12 vehículos fueron robados. En julio de 2007, al no haber obtenido garantías creíbles del cese de las agresiones, Oxfam se retiró de Gereida.


Ataques de fuerzas del gobierno y de los yanyawid

Entre mayo y junio de 2007, más de 2.500 personas huyeron del sur de Darfur y, tras una penosa caminata de 10 días, llegaron a la República Centroafricana. Estos refugiados aseguraron haber huido de los ataques de los yanyawid y las fuerzas del gobierno contra la localidad de Dafak entre el 12 y el 18 de mayo.


Las localidades de Mazrouk y Um Sa’ouna, en el sureste de Darfur, sufrieron cada una el ataque de unos 300 yanyawid, con vehículos, en agosto de 2007. En Mazrouk murieron dos civiles, y en Um Sa’ouna, unos siete. Un ex miembro del Ejército de Liberación de Sudán se encontraba al mando de las fuerzas de los yanyawid, cuyos actos se vieron reforzados por bombardeos de aviones Antonov, propiedad del gobierno. Estos ataques aéreos están prohibidos en virtud de la Resolución 1591 del Consejo de Seguridad de la ONU, aprobada en 2005.



Violencia sexual

"Las violaba cualquier hombre que quisiera. Cada vez que se acercaba un hombre, se daba por hecho que tenían que complacerlo y, si no lo hacían, las agredían brutalmente." Palabras de un testigo de Darfur a investigadores de la ONU


La violación y la esclavitud sexual siguen practicándose con total impunidad. El 26 de diciembre de 2006, Deribat, bastión del Ejército de Liberación de Sudán, fue atacado por hombres armados a caballo y en camello, acompañados de vehículos y aviones. La población huyó a las colinas, pero unas 50 mujeres fueron secuestradas y trasladadas al lecho seco de un río, donde hombres armados las rodearon y las violaron repetidas veces. Mientras tanto, muchos niños y niñas observaban lo que sufrían sus madres, y algunos de ellos fueron también violados. Las mujeres fueron retenidas como esclavas sexuales que, además, tenían que cocinar y servir la comida a sus captores.


Las mujeres entrevistadas por investigadores de derechos humanos de la ONU habían permanecido cerca de un mes secuestradas; algunas lograron escapar tras un ataque del Ejército de Liberación de Sudán. La ONU identificó a mandos y miembros de las Fuerzas Populares de Defensa en relación con la violencia; además, según testigos, en ella también habían participado hombres de etnia fur pertenecientes a la facción del Ejército de Liberación de Sudán encabezada por Abulgasim.


Las mujeres y niñas desplazadas que viven en campos corren peligro si salen de ellos para recoger leña o para ir al mercado e, incluso, en el interior de los campos o en el seno de sus familias, los niveles de violencia que soportan son cada vez mayores. La ONU y las ONG registraron cientos de violaciones durante 2006. Tres de las víctimas eran trabajadoras de ayuda humanitaria.


Conflictos étnicos

Cientos de personas murieron en 2007 en enfrentamientos entre grupos étnicos. A medida que han proliferado las armas, disputas que en el pasado se habrían solucionado por medio de procesos tradicionales de reconciliación han desembocado en homicidios masivos.


Los ataques más violentos han sido los perpetrados por los rizeigat septentrionales contra los tarjem. Ambos grupos se identifican como árabes, y ambos han sido miembros de las milicias yanyawid y de las Fuerzas Populares de Defensa. En varias ocasiones en 2007, hombres rizeigat septentrionales, en su mayoría vestidos con uniformes de la Guardia de Inteligencia de Fronteras, y acompañados de vehículos dotados de granadas de propulsión a cohete o ametralladoras, atacaron poblados tarjem, quemaron casas, saquearon sistemáticamente y dispararon de forma indiscriminada contra sus habitantes. La mayoría de las víctimas mortales fueron tarjem armados que respondieron al ataque, pero también murieron ancianos y personas demasiado débiles para poder huir. Según fuentes dignas de crédito, más de 400 personas murieron entre enero y agosto.


Uno de los ataques más recientes tuvo lugar el 31 de julio, durante una ceremonia en memoria de las víctimas mortales de otro ataque. El día anterior, el ejército del gobierno fue informado de que se estaban concentrando hombres armados en la zona, pero no tomó ninguna medida. Al menos 68 personas perdieron la vida.


Abusos a manos de grupos armados

Varios grupos armados de oposición, como el Movimiento Justicia e Igualdad y diversas facciones del Ejército de Liberación de Sudán, entre ellas la encabezada por Minawi, han protagonizado abusos que han abarcado desde el secuestro y la detención hasta el homicidio de adversarios y ataques contra convoyes humanitarios.


Gereida, a 136 kilómetros al sureste de Nyala, era una pequeña ciudad de 12.000 habitantes en una zona de agricultores masalit y ganaderos fallata. Desde 2003, la ciudad se ha multiplicado, y ahora se encuentra rodeada por campos de desplazados en los que viven más de 130.000 personas. Durante 2006 se dejó de proteger a la población civil y desplazada de Gereida, y el gobierno favoreció incluso la inseguridad, por ejemplo al obstaculizar el acceso del personal de ayuda humanitaria por medio de bloqueos de carretera y de un embargo de combustible. Por su parte, la fuerza de la AMIS desplegada allí, compuesta por 100 personas, no ofrece protección, y la población se queja de que, incluso cuando la llaman durante un ataque, muy pocas veces ayuda.


Tras el acuerdo de paz de 2006, la facción del Ejército de Liberación de Sudán encabezada por Minawi se hizo con el control de la zona, y ha participado en la ejecución sumaria de unas 42 personas. Este grupo detuvo en septiembre de 2006 a varios hombres masalit tras atacar su campo; en enero, se encontraron los cadáveres de ocho de ellos en una fosa común.


Campos para las personas desplazadas

"Observen los campos: no hay seguridad, no hay escuelas secundarias. Esta generación será la de la ira, de niños y niñas." Activista político de Darfur


Los campos de desplazados, que crecen constantemente por encima de su capacidad, están cada vez más militarizados y politizados. Los jóvenes frustrados y resentidos con el gobierno de Sudán, que desconfían de las fuerzas externas, recurren a los grupos armados.


Salir del campo sigue siendo peligroso, en especial para las mujeres, que además se enfrentan, según informes, a niveles crecientes de violencia en el seno de sus familias. Los campos también han sido objeto de ataques externos: en numerosas ocasiones, miembros de grupos yanyawid han sembrado el pánico, secuestrando a civiles y exigiendo ganado y dinero para el rescate.


El 21 de agosto de 2007, tras el homicidio de dos policías, cientos de policías, militares y Guardias de Inteligencia de Fronteras atacaron el campo de Kalmal, próximo a Nyala, en el que vivían más de 90.000 personas. A su paso por el campo, golpeaban a los desplazados con la culata de sus armas y saqueaban los refugios, para acabar deteniendo a unos 35 hombres desplazados. Posteriormente, la policía condujo a los detenidos a Nyala, donde fueron torturados.


ES PRECISO ACTUAR YA


"Las ONG facilitan alimentos y mantas. No pueden proporcionar seguridad."Persona desplazada del campo de Mershing


Durante años, las personas desplazadas han pedido la protección de una fuerza de la ONU. Por fin, tres años después de la aprobación de una resolución sobre Darfur por parte del Consejo de Seguridad de la ONU, éste ha establecido una fuerza híbrida de la Unión Africana y la ONU para mantener la paz, integrada por más de 26.000 personas, y el gobierno sudanés ha autorizado su entrada en el país.


Esta fuerza, la UNAMID, tendrá que desplegarse rápidamente: debe sustituir a la fuerza de la Unión Africana existente, la AMIS, antes del 31 de diciembre de 2007, y debe estar plenamente operativa lo antes posible para ejercer su mandato. Se trata de una tarea ingente. El gobierno de Sudán, bajo presión, ha aceptado en numerosas ocasiones la realización de intervenciones, para terminar rompiendo sus promesas en cuanto la comunidad internacional baja la guardia. El trabajo de la ONU y de la Unión Africana ha sido obstaculizado sistemáticamente por retrasos a la hora de obtener visados, autorizaciones para viajar o permisos de importación. Además, la Unión Africana se ha visto atada de pies y manos, al carecer de aviones suficientes y tener que pedir autorización cada vez que algún miembro de su personal debía viajar en avión. Por tanto, la UNAMID debe contar con los recursos necesarios, sus reglas de intervención deben ser acordes a su mandato y debe ser libre para desplazarse a cualquier lugar de Darfur.


Además del mandato general de proteger a la población civil, existen otras dos áreas conexas de vital importancia: el regreso de la población desplazada y la protección de las mujeres.

· La misión de mantenimiento de la paz debe ayudar a garantizar el regreso seguro, voluntario y sostenible de la población desplazada a sus hogares, lo que implica protección durante el camino de regreso y una presencia visible y duradera de las fuerzas de seguridad tras el retorno.

· La misión de mantenimiento de la paz debe garantizar la protección de las mujeres y de otros grupos vulnerables contra la violencia, además de formular un plan de acción detallado para proteger a las mujeres de la violencia de género. Las fuerzas de mantenimiento de la paz deben colaborar estrechamente con expertos de la Unión Africana y la ONU, sin descuidar la participación de las mujeres y de la sociedad civil.


RECOMENDACIONES


Al gobierno de Sudán

· Garantizar la protección de la población civil de Darfur y poner fin a la impunidad y a todas las violaciones del derecho internacional de los derechos humanos y del derecho internacional humanitario.

· En colaboración con la AMIS y la UNAMID, tomar medidas efectivas para desarmar a las milicias yanyawid.


· Cooperar plenamente en la aplicación de las resoluciones 1769 (aprobada en 2007) y 1591 (aprobada en 2005, relativa al embargo de armas) del Consejo de Seguridad de la ONU, y de otras resoluciones de las Naciones Unidas.


· Cooperar sin restricciones en el despliegue de la UNAMID, para lo que deberá expedir visados rápidamente y permitir el acceso a Darfur de personas y material. Garantizar la plena libertad de circulación de las fuerzas de mantenimiento de la paz, incluidos los observadores de los derechos humanos.


· Permitir que los organismos humanitarios y las organizaciones de derechos humanos accedan sin obstáculos a Sudán y, en concreto, a Darfur.


A las Naciones Unidas

· Asegurarse de que la UNAMID recibe la formación adecuada para actuar enérgicamente y de forma anticipativa a fin de cumplir su mandato de proteger a la población civil.


· Asegurarse de que la UNAMID se despliega con carácter de urgencia, está dotada de los recursos necesarios e incluye un fuerte componente de derechos humanos. Para ello, debe tener capacidad y autoridad para observar e investigar abusos contra los derechos humanos, incluidas violaciones y otras formas de violencia sexual, e informar públicamente al respecto.


· Garantizar que la UNAMID recibe formación en derecho internacional humanitario y de los derechos humanos, y que no participa en ella ninguna persona sobre la que existan sospechas razonables de participación en abusos contra los derechos humanos.


· Garantizar la aplicación de un programa efectivo de desarme, desmovilización y reintegración para todos los grupos armados que operan en Darfur.



A la Unión Africana

· Trabajar de forma diligente con la ONU para reforzar la AMIS, a fin garantizar la protección efectiva de la población de Darfur.


· Tomar todas las medidas necesarias para aplicar sin dilación la Resolución 1769 del Consejo de Seguridad de la ONU.


A los grupos armados que operan en Darfur

· Comprometerse públicamente a respetar el derecho internacional humanitario y a proteger la vida y el medio de sustento de la población civil de las zonas bajo su control.


· Garantizar que los combatientes no cometen abusos contra los derechos humanos de la población civil, y retirar inmediatamente a los sospechosos de haber cometido abusos contra civiles de las situaciones en las que puedan reincidir.


· Comprometerse públicamente a garantizar el acceso seguro y sin restricciones de las organizaciones humanitarias y los observadores internacionales de derechos humanos a todas las zonas deDarfur.




Amnistía Internacional es un movimiento integrado por 2,2 millones de miembros y simpatizantes de más de 150 países y territorios de todo el mundo que trabajan en favor de los derechos humanos. La visión de Amnistía Internacional es la de un mundo en el que todas las personas disfrutan de todos los derechos humanos proclamados en la Declaración Universal de Derechos Humanos y en otras normas internacionales de derechos humanos. Amnistía Internacional es independiente de todo gobierno, ideología política, interés económico y credo religioso. La financiación del movimiento se sustenta, en última instancia, en la generosidad de aquellas personas que contribuyen en todo el mundo con sus cuotas de afiliación o sus donaciones.


Índice AI: AFR 54/043/2007

Amnistía Internacional, septiembre de 2007

Amnistía Internacional, Secretariado Internacional

Peter Benenson House, 1 Easton Street, London WC1X 0DW, Reino Unido

www.amnesty.org


Página 1, foto:


Campo provisional en el patio de un colegio de la ciudad de Kas, Darfur Meridional

© ACNUR / K.McKinsey



Ex milicia, ahora integrada en las Fuerzas Populares de Defensa, Darfur, Sudán

(c) AI


Mapa, que incluye:

Al-Fasher

Nyala

Geneina

Gereida

República Centroafricana********



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