Document - Sudan: Empty Promises on Darfur. International community fails to deliver

Darfur, promesas vacías

La comunidad internacional no cumple sus compromisos


El conflicto continúa encarnizado en Darfur, Sudán. Como consecuencia directa o indirecta, ya han muerto 300.000 personas, según cálculos de la ONU, y han sufrido desplazamiento más de 2,4 millones. Además, entre 270.000 y 300.000 se han visto obligadas a abandonar sus hogares durante 2008, y viven en campos para personas internamente desplazadas en diversos lugares del país.


La comunidad internacional continúa fallando a las mujeres, los niños y las niñas. La lucha entre las fuerzas armadas sudanesas, sus milicias aliadas y los diversos grupos armados de oposición sigue arruinando la vida de la población civil, especialmente de las mujeres y las niñas.


Conocí a Mastoura [nombre no real] en abril de 2008”, contó a Amnistía Internacional una cooperante. “Vino a verme con una amiga, que parecía acompañarla para apoyarla, para animarla a hablar de su terrible experiencia. Mastoura evitaba todo contacto visual. Hablaba en masalit, y su amiga iba traduciendo lo que decía. Lo que me contó era terrible, pero no inusual. Me habló del día en que dos hombres a caballo “le pegaron”. Como la mayoría de las mujeres a las que conocí en Darfur, Mastoura usaba esta expresión para decir que en realidad los hombres la habían violado”.


Mastoura vive en un campo de desplazados internos de El Geneina, en Darfur Occidental. En marzo de 2008, salió del campo junto con otras mujeres que, como ella, trataban de recoger leña para sus familias, y se dirigió a lo que denominan al khala, “el espacio vacío”, área desértica a las afueras de las principales poblaciones. Aparecieron dos hombres montados a caballo. Al estar en esa zona desértica, alejadas del campo, las mujeres no tenían hacia dónde correr, y nadie podía protegerlas. La Misión de las Naciones Unidas y la Unión Africana en Darfur (UNAMID) se había comprometido a organizar patrullas para la recogida de leña, pero sólo lo hacía esporádicamente, y en algunos casos ni siquiera lo hacía. Se ha dejado a las mujeres solas para ir a recoger leña y afrontar el peligro.


Cuando Mastoura vino al centro, situado fuera del campo, hacía más de un mes que guardaba en secreto su terrible experiencia. Vino a verme porque temía estar embarazada de uno de los dos hombres. Al cabo de unos minutos, Mastoura sacó de una bolsa de plástico una tela amarilla desgarrada. Se trataba de una thowb, la túnica de vivos colores que visten las mujeres sudanesas. Era la única prueba de lo que había tenido que soportar, y la había guardado, esperando. Sólo una tela rasgada para dar fe de todo lo que había callado.”


Acompañé a Mastoura al centro de salud local. Los análisis revelaron que estaba embarazada. Fue la única vez que la vi llorar.”


En los días posteriores volví a ver a Mastoura muchas veces. No quería mis consejos legales porque temía, y con razón, que su túnica amarilla rasgada no le iba a bastar para conseguir justicia. Lo único que quería era interrumpir el embarazo. Y ésa era precisamente una de las cosas que no podía ofrecerle.”


“Mastoura me dijo que su esposo había desaparecido en 2006. Había ido de viaje a Jartum y desde entonces no había vuelto a saber nada de él.”


Muchas mujeres han sufrido la misma experiencia que Mastoura en Darfur. Hasta la fecha, las agresiones continúan sin control, ya que los hombres que violan, saquean y hieren a las mujeres y las niñas lo hacen impunemente.


El despliegue de la UNAMID se llevó a cabo en enero de 2008, pero hasta ahora no se ha producido una mejora significativa en la situación de la población civil, incluidas las mujeres y los niños y niñas que viven en Darfur. Sigue habiendo ataques a pesar de la presencia de las fuerzas de la UNAMID.


Hay un número indeterminado de niños producto de violaciones, como el de Mastoura, que ahora viven en campos para personas internamente desplazadas por todo Darfur. Los residentes de los campos los llaman los hijos de los yanyawid.


UNAMID: un despliegue lento y sin recursos

El 31 de julio de 2007, el Consejo de Seguridad de la ONU aprobó la resolución 1769, por la que se comprometía a desplegar en Darfur una fuerza de mantenimiento de la paz, la Operación Híbrida de la Unión Africana y las Naciones Unidas en Darfur (UNAMID). Esta operación híbrida se creó para sustituir a la Misión de la Unión Africana en Sudán y salvaguardar la paz en el estado de Darfur, devastado por la guerra. Sin embargo, Rodolphe Adada, representante especial conjunto de la UNAMID, afirmó: “Estamos aquí para mantener una paz que no existe”.


El despliegue de la UNAMID comenzó en enero de 2008. Al acabar el año, la fuerza tenía poco más de la mitad de la capacidad necesaria y carecía aún de material militar fundamental. Se suponía que la UNAMID iba a estar integrada por 31.042 personas, 25.987 de ellas personal uniformado, y que dispondría del material necesario para cumplir con su mandato de protección, como vehículos pesados de transporte terrestre y helicópteros de combate. Pero a 31 de octubre de 2008, sus fuerzas consistían en 11.415 uniformados apoyados por 2.360 civiles. A finales de 2008, el portavoz del secretario general de la ONU anunció que la UNAMID había alcanzado el 63 por ciento de la potencia militar que tenía autorizada, con un total de 12.374 militares desplegados.


Amnistía Internacional ha analizado los compromisos y las contribuciones hechos por varios estados claves a la UNAMID, basándose en información accesible al público, como informes de la ONU y artículos aparecidos en los medios de comunicación. La organización pidió también a los gobiernos información concreta sobre compromisos y contribuciones, a menudo sin éxito.


En algunas zonas de Darfur se han reanudado las patrullas de la UNAMID, incluidas las de recogida de leña. Pero la protección que esta fuerza ofrece a las personas que viven en los campos de desplazados internos de Darfur es sumamente limitada. Las comunidades que viven en zonas rurales y remotas son las que corren más peligro. Por ejemplo, en febrero de 2008, el ejercito atacó, con el apoyo de la milicia yanyawid, los pueblos de Sirba y Selea, situados en el corredor septentrional de Darfur Occidental. El resultado de los ataques fueron violaciones, homicidios de civiles, destrucción generalizada de bienes y más desplazamientos.


La población civil de Darfur ha sido atacada en numerosas ocasiones por todas las partes del conflicto. El hecho de que la UNAMID no la haya protegido de estos ataques muestra la gran escasez de materiales y de recursos que padece.


En diciembre de 2008, Khalil, desplazado interno del campo de desplazados de Hasa Hisa, en Darfur Occidental, dijo a Amnistía Internacional:


Nos prometieron que comenzarían con las patrullas de recogida leña y protegerían a nuestras mujeres cuando salen a recoger leña. Al día siguiente, las patrullas dejaron de salir. Dijeron que no tenían material. Todos los días violan a nuestras mujeres, nos matan y nos torturan. Ellos (las autoridades) meten a los nuestros en la cárcel [...]. Los yanyawid rodean nuestro campo desde ayer por la mañana. Hasta ahora hay cinco personas heridas. Los yanyawid ya están atacando a la población civil de nuestro campo. La UNAMID acudió para intervenir, pero poco después se fue. No puede llegar hasta Hasa Hisa y organizar unas patrullas adecuadas. Sólo vienen para informar. Levantaron una tienda fuera del campo y cuando vinieron los yanyawid, la desmontaron.


Pedimos a la comunidad internacional que se ocupe de nosotros. Que vea que nos está dejando en manos de los yanyawid y el gobierno para que nos ataquen a voluntad. Nos han dejado solos”.


La comunidad internacional sigue traicionando a los habitantes de Darfur. Un año después de comenzar el despliegue de la UNAMID, aún no se ha proporcionado a esta fuerza de mantenimiento de la paz tropas y armamento suficientes.


A pesar de los numerosos compromisos de aportación de tropas, armamento, financiación y demás ayuda, la UNAMID sigue teniendo muy pocos recursos y no es capaz de proporcionar a la población civil una protección eficaz. Las palabras de apoyo de grandes segmentos de la comunidad internacional no se han materializado en equipamiento de transporte aéreo y terrestre para la UNAMID, especialmente helicópteros y otros recursos que esta fuerza necesita urgentemente para cumplir su mandato. Los países que podrían proporcionar a la UNAMID armamento, como helicópteros, hasta ahora no lo han hecho.

Muchos de los países africanos que se comprometieron a aportar tropas a la UNAMID sólo lo han hecho parcialmente. Estos retrasos en el despliegue perjudican aún más a la fuerza multinacional y reducen su capacidad para desempeñar su mandato sobre el terreno y llegar a las comunidades más vulnerables.


Los países que debían ejercer el liderazgo en la crisis de Darfur no han utilizado su influencia sobre el gobierno de Sudán y los grupos armados de oposición para poner fin a los ataques contra la población civil. Tampoco han sido capaces de garantizar que la UNAMID cuenta con los recursos necesarios.


Amnistía Internacional pide a la comunidad internacional –en especial a Estados Unidos, China, India, Rusia, Japón, Australia, Egipto, Sudáfrica y países de la Unión Europea (UE) como Reino Unido, Francia y Alemania– que utilicen su influencia para asegurarse de que la UNAMID recibe de inmediato todo el material militar que necesita, especialmente helicópteros. Éstos no son los únicos países que pueden proporcionar helicópteros o material de transporte terrestre a la UNAMID. Hay muchos otros. En febrero de 2008 se creó el grupo Amigos de la UNAMID para proporcionar formación y material a los países que contribuyen con tropas a la UNAMID. Copresidido por Estados Unidos y Canadá, el grupo está formado por Bélgica, Dinamarca, Francia, Noruega, Países Bajos, Reino Unido, Suecia, Tanzania y la UE. Lo mejor que ha logrado este grupo ha sido presionar al Departamento de Operaciones de Mantenimiento de la Paz de la ONU (DPKO) para acelerar el despliegue. Sin embargo, muchos de sus miembros han cooperado poco en cuanto a financiación, personal o recursos adicionales para la UNAMID, limitándose a entrenar tropas de países africanos que contribuyen a la fuerza. Aunque el despliegue de las tropas de mantenimiento de la paz es tarea del DPKO, es fundamental que el grupo Amigos de la UNAMID incremente su apoyo para acelerar el despliegue total en Darfur.


La comunidad internacional debe proporcionar a la UNAMID todas las tropas y el material militar que necesita en este momento, especialmente helicópteros.



Recomendaciones

Es preciso poner fin a años de promesas vacías. La comunidad internacional debe actuar ya.


Recomendaciones de Amnistía Internacional a la comunidad internacional


  • Los países que se comprometieron a contribuir con tropas y demás personal esencial a la UNAMID deben garantizar que dicho personal recibe un entrenamiento adecuado y es desplegado sin demora en Darfur.

  • Estados Unidos, China, India, Rusia, Japón, Australia, Egipto, Sudáfrica y países de la UE como Reino Unido, Francia y Alemania, entre otros, deben hacer valer su influencia para garantizar que la fuerza de mantenimiento de la paz de la UNAMID dispone del material de transporte aéreo y terrestre y de las tropas que necesita para cumplir con su mandato de proteger a la población civil de Darfur.

  • Los miembros del grupo Amigos de la UNAMID deben proporcionar oportunamente entrenamiento, financiación y material a los países africanos que contribuyen con tropas a la UNAMID para facilitar su despliegue inmediato a Darfur.



Índice AI: AFR 54/001/2009



Mujeres transportan haces de leña en el campo de desplazados internos de Kalma

© Evelyn Hockstein/Polaris


Tropas de mantenimiento de la paz en Darfur: escasas y mal equipadas

© Lynsey Addario

Amnistía Internacional, enero de 2009 Índice AI: AFR 54/001/2009

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