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Document - Ruanda: Millares de personas mueren y el mundo continua guardando silencio
Document - Ruanda: Millares de personas mueren y el mundo continua guardando silencio
RWANDA Ruanda: Millares de personas mueren y el mundo continua guardando silencio
ÍNDICE AI: AFR 47/37/97/s Servicio de noticias 160/97
FECHA DE EMBARGO: 00.01 HORAS GMT DEL 25 DE SEPTIEMBRE DE 1997
Ruanda: se mata a millares de personas mueren y el mundo continúa guardando silencio
Según los últimos datos recibidos por Amnistía Internacional, en Ruanda han matado entre enero y agosto de este año al menos a 6.000 personas, la mayoría de ellas civiles desarmados. En muchos casos no se ha informado de los homicidios, lo que indica que el número real de muertes podría ser considerablemente mayor.
Las declaraciones recogidas por la organización de derechos humanos revelan cómo es la realidad cotidiana de millares de hombres y mujeres en Ruanda: «Todo es sombrío aquí». «Estamos esperando la muerte». «Damos un suspiro de alivio cuando pasan 24 horas y entonces comenzamos a preocuparnos por las 24 siguientes. Es como un contrato de 24 horas». «Nos acostamos cada día sabiendo que al siguiente quizá no estemos ya aquí».
La organización de derechos humanos ha expresado honda preocupación por el hecho de que los países vecinos continúen repatriando refugiados a Ruanda, donde muchos corren grave peligro.
«Sufren en silencio, sin que al mundo exterior le preocupe apenas su suerte. La manifiesta indiferencia de la comunidad internacional no hace más que animar a las fuerzas de seguridad y a los grupos armados de oposición a continuar matando sin temor a la censura.»
En un informe de 55 páginas publicado hoy, Amnistía Internacional documenta matanzas de civiles desarmados y otros homicidios ilegítimos cometidos por soldados del Ejército Patriótico Ruandés, homicidios deliberados de grupos armados de oposición que se cree que son aliados del ex ejército de Ruanda, «desapariciones», detenciones arbitrarias, y casos de malos tratos infligidos a los presos en centros de detención caracterizados por el hacinamiento.
Particularmente en el noroeste de Ruanda, regiones enteras son ahora prácticamente inaccesibles debido a la inseguridad generalizada, y los medios de comunicación raras veces publican información sobre la situación actual de los derechos humanos. Los homicidios de extranjeros y de ciudadanos ruandeses que trabajan para organizaciones internacionales han obligado a las organizaciones humanitarias y de derechos humanos a retirar a su personal de las regiones más afectadas y a limitar considerablemente sus programas.
Entre las víctimas figuran los refugiados repatriados a la fuerza a Ruanda por los Estados vecinos. A algunos los han matado, y otros han «desaparecido». En algunos casos el gobierno ha negado a las organizaciones humanitarias el acceso a los refugiados, como ha ocurrido con las decenas de personas repatriadas a la fuerza por Gabón el 12 de agosto, que se encuentran todavía recluidas en régimen de incomunicación en centros militares de detención.
«Por increíble que parezca, muchos gobierno continúan aceptando que resulta seguro para los refugiados regresar a Ruanda, lo cual es manifiestamente falso. Ningún gobierno debe repatriar refugiados a la fuerza a Ruanda, y el que lo haga debe ser consciente de las consecuencias», ha declarado Amnistía Internacional.
Varios gobiernos, como los de EE.UU. y Sudáfrica, han transferido material o entrenamiento militar a Ruanda durante 1996 y 1997, aparentemente sin tener en muy cuenta el historial de las fuerzas de seguridad ruandesas en materia de derechos humanos. Asimismo, se han recibido informes según los cuales los grupos armados de oposición han seguido recibiendo suministros ilícitos de armas y municiones a través de la República Democrática del Congo.
El ejército estadounidense, en particular, ha participado en un programa de entrenamiento del Ejército Patriótico Ruandés. A pesar de ser uno de los principales aliados políticos y militares de Ruanda, por lo que puede ejercer presión en favor de cambios positivos en la situación de los derechos humanos, el gobierno de EE. UU. no parece haber condenado públicamente la persistencia de las violaciones de derechos humanos en Ruanda ni exigido que se le ponga fin.
«La comunidad internacional ha permitido que la muerte se convierta una vez más en un fenómeno trivial en Ruanda», ha declarado Amnistía Internacional. «Estados Unidos y otros gobiernos influyentes deben denunciar públicamente los constantes homicidios y exigir que se tomen medidas para poner fin a la violencia ejercida contra civiles desarmados.»
En este informe, Amnistía Internacional pide al gobierno ruandés que haga públicas las circunstancias en que se han cometido las violaciones de derechos humanos, informando entre otras cosas de la identidad de las víctimas y los perpetradores, del estado de las investigaciones y de las medidas adoptadas contra los responsables. Asimismo, la organización de derechos humanos insta al gobierno a condenar públicamente las ejecuciones extrajudiciales y a garantizar que se ejerce un control estricto de la transmisión de las órdenes en el Ejército Patriótico Ruandés para impedir que se cometan nuevos homicidios ilegítimos.
Información general
En la guerra no declarada que se desarrolla en el noroeste de Ruanda entre el ejército y los grupos armados de oposición presuntamente aliados con las Fuerzas Armadas Ruandesas (el ex ejército de Ruanda), la mayoría de las víctimas de las operaciones de ambos bandos son civiles desarmados. El gobierno afirma que han sido principalmente los grupos armados de oposición los que han matado a los civiles. Sin embargo, fuentes independientes confirman que los soldados del Ejército Patriótico Ruandés son responsables de la mayoría de los homicidios de civiles desarmados cometidos en los últimos meses.
Millares de civiles desarmados, incluidos niños pequeños y ancianos, han sido abatidos a tiros durante operaciones militares llevadas a cabo tras supuestos ataques de los grupos armados de oposición. De acuerdo con los informes, el 8 de agosto de 1997, por ejemplo, las fuerzas de seguridad mataron a varios centenares de personas en un concurrido mercado de Mahoko, en Kanama, Gisenyi. En los dos días siguientes, las fuerzas del gobierno mataron, según informes, a 95 detenidos en la cercana localidad de Ruba y a otros más cuyo número exacto se desconoce, en Kanama. Después de estos sucesos fueron arrestados varios oficiales del Ejército Patriótico Ruandés. Sin embargo, en la mayoría de los casos no se ha tomado ninguna medida judicial contra los responsables.
Según informes, entre el 9 y el 11 de mayo, los soldados del Ejército Patriótico Ruandés mataron al menos a 1.430 civiles en Nkuli, Ruhengeri. De acuerdo con los informes, en Cyabingo, otra localidad de Ruhengeri, murieron más de 300 personas en la segunda mitad de mayo y más de 130, entre ellas muchos niños, en junio. No parece haberse tomado ninguna medida para poner a disposición judicial a los responsables de estos homicidios.
Los grupos armados de oposición también han cometido homicidios deliberados y arbitrarios de civiles. La mayor matanza tuvo lugar el 22 de agosto de 1997 por la noche, cuando murieron al menos 130 refugiados de la República Democrática del Congo acogidos en el campo de refugiados de Mudende, en Gisenyi. Entre la víctimas había niños pequeños a los que mataron mientras dormían. Según informes, al día siguiente las fuerzas del gobierno y grupos de civiles armados efectuaron ataques de represalia en los que murieron muchas personas, cuyo número exacto se desconoce.
Si desean una copia del informe
Rwanda: Ending the Silence
o concertar un entrevista, pónganse en contacto con la Oficina de Prensa del Secretariado Internacional: (44) 171 413 5566/5810
Amnistía Internacional, Secretariado Internacional, 1 Easton Street, WC1X 0DW, Londres, Reino Unido. Traducción: Editorial de Amnistía Internacional, EDAI.
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Amnesty International Report 2009
The state of the world's human rights
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