Document - Guinea: Security forces still a threat
AMNISTÍA INTERNACIONAL
COMUNICADO DE PRENSA
Índice AI: AFR 29/004/2007 (Público)
Servicio de Noticias: 118/07
http://web.amnesty.org/library/Index/ESLAFR290042007
Embargado hasta el 27 de junio de 2007 a las 00.01 GMT
Guinea: Las fuerzas de seguridad siguen siendo una amenaza
Amnistía Internacional ha hecho hoy, 27 de junio de 2007, un llamamiento a las autoridades de Guinea, instándolas a que tomen medidas inmediatas para impedir que las fuerzas de seguridad hagan uso excesivo de la fuerza contra la población civil inerme durante operaciones policiales. La organización también ha pedido al gobierno que proporcione reparación judicial y material a las familias de más de 130 personas que perdieron la vida y de más de 1.500 que resultaron heridas durante las semanas de violenta represión contra manifestaciones principalmente pacíficas celebradas en enero y febrero de 2007.
"Las fuerzas de seguridad guineanas constituyen una amenaza permanente para el pueblo de Guinea –manifestó Véronique Aubert, subdirectora del Programa Regional para África de Amnistía Internacional–. Han hecho uso de la fuerza contra la población cada vez que el gobierno se ha sentido amenazado. El hecho de que ninguna persona haya sido obligada a rendir cuentas muestra claramente cómo las autoridades del Estado –hasta las de más alto nivel– han encubierto estos actos e incluso los han alentado."
Amnistía Internacional, tras una investigación de la conducta de las fuerzas de seguridad de Guinea durante las huelgas generales y las manifestaciones que tuvieron lugar en el país a comienzos de este año, ha publicado hoy el informe titulado Guinea: ‘Soldiers were shooting everywhere’, en el que acusa a las fuerzas de seguridad –entre ellas el ejército, la gendarmería y la policía– de utilizar armas de fuego contra la población civil de manera deliberada, incluso contra niños y niñas de tres años de edad.
"El nuevo gobierno, que tomó posesión en marzo de 2007 tras las protestas pacíficas más concurridas que se hayan visto en Guinea, debe crear sistemas que garanticen que nunca más ocurran actos de violencia de Estado como los que tuvieron lugar a comienzos de este año", ha manifestado Véronique Aubert.
La información reunida por investigadores de Amnistía Internacional en Guinea indica que muchos de los miembros de las fuerzas de seguridad que tomaron parte en los tiroteos eran integrantes de la Guardia Presidencial (conocidos como "boinas rojas"), unidad del ejército que depende directamente del jefe del Estado Mayor de la Defensa y tiene su sede en la residencia presidencial.
Existe información confirmatoria que demuestra que las fuerzas de seguridad llevaron a cabo ejecuciones extrajudiciales y utilizaron fuerza excesiva, en algunos casos apuntando a los órganos vitales de los manifestantes o disparando por la espalda a cualquier persona que tratase de huir. El 17 de enero de 2007, los boinas rojas mataron a un joven alumno de enseñanza secundaria. Una persona que presenció el suceso manifestó a Amnistía Internacional:
Cuando llegaron los boinas rojas, dispararon al aire y la gente comenzó a correr. Fue en ese momento que mataron a un joven estudiante de enseñanza secundaria llamado Diallo. Los soldados le dispararon a la espalda cuando trataba de meterse en un bloque de viviendas. La bala penetró por la nuca y salió por la nariz.
Otra unidad militar, llamada "Rangers", también tomó parte en los homicidios. Este grupo de elite de paracaidistas, creado en 2001, está especializado en la "guerra de emboscada", y ha sido entrenado en Estados Unidos y China.
Además de los homicidios, varias mujeres fueron violadas por soldados o por hombres enmascarados vestidos con uniforme militar.
El 13 de febrero de 2007, en Conakry, una mujer de 32 años de edad fue violada en su casa al día siguiente de la declaración del estado de sitio. La mujer manifestó:
Unos soldados [...], se acercaron a mi casa. Uno de ellos tomó un rifle y me golpeó con él. Tuve miedo y me metí en casa. Ellos me siguieron y exigieron que les diera dinero. Les ofrecí arroz, pero dijeron que no lo necesitaban. Luego cerraron la puerta. Dispararon por la ventana, y después me violaron. Cuando terminaron, abrieron la puerta, dispararon cuatro tiros y se fueron corriendo.
También detuvieron a decenas de personas y torturaron a muchas mientras estaban bajo custodia. Entre otras torturas, les infligieron la llamada "tortura china", que consiste en mantener los brazos de la víctima cruzados y esposados detrás de la espalda. Un joven a quien habían acusado de tomar parte en manifestaciones y que había sido sometido a esta forma de tortura dijo a los investigadores de Amnistía Internacional: "Caminaron por encima de mí, me dieron patadas en el pecho y me golpearon con porras, mientras decían ‘¿Quieres cambio? Te daremos cambio’".
En mayo de 2007, el nuevo gobierno creó una "Comisión Nacional Independiente de Investigación" para examinar los actos de las fuerzas de seguridad. Amnistía Internacional acoge con beneplácito esta iniciativa, pero cree que, dado que en el país ha reinado un clima de total impunidad durante decenios, no será fácil establecer la verdad y que se haga justicia.
"En Guinea, el mantenimiento del orden público siempre ha tenido prioridad sobre el respeto a la vida de la población civil –ha afirmado Véronique Aubert–. La formación de un nuevo gobierno ha creado nuevas esperanzas en el país, pero son esperanzas frágiles que no deben quedar truncadas." ********
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