abril-mayo 08

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Gaza: La peor situación humanitaria desde 1967

La situación humanitaria en Gaza es más grave de lo que jamás ha sido desde el comienzo de la ocupación israelí en 1967, según un reciente informe publicado por una coalición de destacadas organizaciones humanitarias y de derechos humanos.* El bloqueo israelí es un castigo colectivo contra toda la población civil de la Franja, es decir, 1,5 millones de personas. El informe concluye que la política de bloqueo del gobierno israelí es inaceptable e ilegal, y no proporciona seguridad ni a israelíes ni a palestinos.

Durante el periodo junio-septiembre de 2007, el número de hogares de Gaza cuyos ingresos eran inferiores a 1,2 dólares por persona y día subió del 55 al 70 por ciento.

El desempleo se ha disparado y el 80 por ciento de la población depende ahora de la ayuda alimentaria, frente al 63 por ciento de 2006. Las conducciones de agua y el alcantarillado están al borde del colapso total.
A consecuencia de las restricciones de combustible y electricidad, los hospitales sufren cortes de suministro eléctrico que duran entre 8 y 12 horas al día.

La proporción de pacientes que recibían permiso para salir de Gaza con el fin de obtener atención médica se redujo del 89,3 por ciento en enero de 2007 al 64,3 por ciento en diciembre de 2007, un recorte sin precedentes. Durante el periodo de octubre-diciembre de 2007, la OMS confirmó la muerte de 20 pacientes, cinco de ellos menores, entre las personas que aguardaban visados.

Son algunos de los datos por los que el informe concluye que a menos que el bloqueo cese de inmediato, será imposible sacar a Gaza del desastre, y se esfumará toda esperanza de paz en la región.

Amnistía Internacional condenó enérgicamente, el pasado 7 de marzo, el homicidio de ocho civiles israelíes, cuatro de ellos menores de edad, perpetrado por un palestino que disparó contra ellos en una escuela religiosa judía de Jerusalén. La organización pidió al gobierno israelí que se abstenga de responder llevando a cabo nuevos ataques que pongan en peligro a civiles palestinos.

Desde el 27 de febrero al 7 de marzo habían muerto en Gaza a causa de ataques militares israelíes más de 100 palestinos, al menos la mitad eran civiles que no participaban en los combates. Mientras tanto, los grupos armados palestinos continuaban disparando cohetes contra el sur de Israel, poniendo deliberadamente en peligro la vida de los civiles israelíes.
Israel tiene el derecho y la obligación de proteger a su ciudadanía pero, como potencia ocupante de Gaza, también tiene el deber legal de garantizar que las personas tienen acceso a comida, agua potable, electricidad y atención médica. El castigar a toda la población de Gaza negándole estos derechos humanos fundamentales es absolutamente indefendible.

* The Gaza Strip: A humanitarian implosion, publicado el 6 de marzo por Amnistía Internacional Reino Unido, CARE Internacional Reino Unido, CAFOD, Christian Aid, Médicos del Mundo Reino Unido, Oxfam, Save The Children Reino Unido y Trócaire.

Derechos Humanos: 60 años

En 2008 se cumple el 60 aniversario de la Declaración Universal de Derechos Humanos. Nacida inmediatamente después de la segunda guerra mundial, el holocausto nazi y el uso de la bomba atómica, plasmó la voluntad de los pueblos de que nunca más se perpetraran tales horrores, estableciendo valores humanos universales de justicia e igualdad.

Con posterioridad, el Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos y el Pacto Internacional de Derechos Económicos, Sociales y Culturales han convertido en normas jurídicas la mayoría de los derechos proclamados en la Declaración, al hacerlos vinculantes para los Estados que han ratificado los Pactos.

A lo largo de los años, diferentes tratados internacionales han ido desarrollando los principios básicos establecidos en la Declaración, tal y como recogemos en la sección A Fondo de esta revista.

Pero ni la Declaración ni los tratados internacionales han logrado evitar las desapariciones, los genocidios y las violaciones de derechos humanos a manos de gobiernos, empresas y grupos armados, que se han sucedido a lo largo de estas décadas. Es por ello que todas las personas debemos hacernos protagonistas del espíritu de la Declaración y asumir la responsabilidad de proteger sus valores. A través del compromiso individual y la acción colectiva podremos construir una cultura de respeto y justicia, y combatir la impunidad.

 

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