تقرير منظمة العفو الدولية لعام  2013
حالة حقوق الإنسان في العالم

26 يونيو 2013

Activistas africanos contra la homofobia

Activistas africanos contra la homofobia
Activistas de toda África luchan contra la homofobia.

Activistas de toda África luchan contra la homofobia.

© Felix Masi/Demotix


في لمحة

•    En el último decenio se ha observado en el África subsahariana un incremento de la discriminación y la violencia hacia el colectivo de personas lesbianas, gays, bisexuales, transgénero e intersexuales.
    
•    La homosexualidad es ilegal en 38 países africanos.

Si expresas abiertamente que eres gay en la escuela, te expulsan sin más. No te hacen preguntas. Te obligan a irte de tu casa. En los centros de salud locales, si sospechan que lo eres [gay] te echan directamente. Te echan de allí o hacen como si no estuvieras. Aunque tengas malaria. Todos tenemos que escondernos.
Source: 
Dismus Aine Kevin, activista LGBTI ugandés
Hay sitios donde a la gente le da igual. Puedes estar en un restaurante dándote la mano con tu pareja. Pero en los asentamientos informales no se te ocurre hacerlo. Hemos visto casos de personas desalojadas de su casa, de gente agredida. Sabemos de casos en que amenazan a la gente y la policía no sabe cómo pararles los pies.
Source: 
Jackson Otieno, activista bisexual keniano

Muchos de sus compatriotas no dudarían en afirmar que Dismus Aine Kevin es un delincuente, a pesar de que nunca ha cometido realmente un delito.

Pero lo que las autoridades ugandesas tienen en contra de este activista de 30 años es que es gay: en Uganda es ilegal amar a alguien del mismo sexo.

Las autoridades parecen considerar tan peligrosa su identidad sexual que, en octubre de 2012, la policía ugandesa registró la sede de su organización, The Rainbow Health Foundation.

Quería saber a qué se dedicaba la organización, y se abrió una investigación.

Además, a Dismus lo echaron no hace mucho de su casa alquilada cuando un vecino contó a su casero que era gay.

“Si expresas abiertamente que eres gay en la escuela, te expulsan sin más. No te hacen preguntas. Te obligan a irte de tu casa. En los centros de salud locales, si sospechan que lo eres [gay] te echan directamente. Te echan de allí o hacen como si no estuvieras. Aunque tengas malaria. Todos tenemos que escondernos”, ha contado Dismus a Amnistía Internacional.

Mostrar abiertamente la condición gay en un sitio como Uganda es increíblemente peligroso.

Este año, este país del África subsahariana pretende volver a introducir un proyecto de ley contra la homosexualidad que impondría penas más elevadas por cometer “actos homosexuales”, que ya son ilegales en el país. La versión más reciente del proyecto establece la pena de muerte para la “homosexualidad con agravantes”.

Además, impone la cadena perpetua por tener relaciones sexuales consentidas con personas del mismo sexo y penaliza la “promoción” de la homosexualidad, lo que supone un ataque directo a la libertad de expresión de los defensores de los derechos humanos.

“Si se aprueba este proyecto de ley, Uganda va a necesitar cárceles más grandes. De acuerdo con él, mi padre, mi madre y mi hermano serían delincuentes y  podrían ser condenados a una pena de hasta siete años de prisión sólo por no denunciarme a la policía por ser lesbiana”, explica la activista ugandesa Jay Abang.

Amor “ilegal”

Uganda no es un caso único.

De hecho, la homosexualidad es ilegal en 38 países africanos; pese a ello, sigue creciendo el número de países que promueven legislación que criminaliza todavía más a las personas lesbianas, gays, bisexuales, transgénero e intersexuales (LGBTI).

Según Amnistía Internacional, en el último decenio se ha observado en África un incremento de la discriminación y la violencia hacia estas personas.

Esta marea creciente de homofobia se traduce en un aumento del acoso, la persecución y la denigración de las personas LGBTI en todo el continente, con activistas que informan de ataques, detenciones arbitrarias, desalojos y chantaje.

Dismus ha vivido en propia carne las consecuencias de la discriminación contra la comunidad LGBTI.

Por ejemplo, conoce casos de personas que no han podido cursar estudios porque su familia ha renegado de ellas, y de personas que han sido expulsadas de hospitales y servicios de salud por ser gays.

Jackson Otieno, activista bisexual keniano de 29 años, afirma que el grado de discriminación y hostigamiento en su país varía de un lugar a otro:

“Hay sitios donde a la gente le da igual. Puedes estar en un restaurante dándote la mano con tu pareja. Pero en los asentamientos informales no se te ocurre hacerlo. Hemos visto casos de personas desalojadas de su casa, de gente agredida. Sabemos de casos en que amenazan a la gente y la policía no sabe cómo pararles los pies.”

“Hay casos de lesbianas, prácticamente adolescentes, en que sus familias las han obligado a casarse o las han encerrado en casa y les han traído a hombres para que mantengan relaciones sexuales con ellos. Así es la violación con fines correctivos en Kenia.”


Sufrir el estigma en Camerún

En Camerún la situación no es mucho mejor, ya que las relaciones sexuales consentidas con personas del mismo sexo también están prohibidas en la legislación.

“Fui al hospital a hacerme una prueba; el médico me dijo que tenía una enfermedad de transmisión sexual y que tenía que volver acompañada de mi pareja [...]  Volví con mi novia al hospital [...] Pero, nada más sentarnos, el médico nos dijo que nos marcháramos. Cuando lo hicimos, él llamó a sus compañeros y empezaron a señalarnos y a llamarnos ‘lesbianas, lesbianas’”, explica Jo Mandeng, activista lesbiana de Camerún.

Según dice Jo, las lesbianas sufren tal grado de discriminación y estigma en su país que muchas se plantean tomar medidas desesperadas.

“Tengo amigos gays y lesbianas que han intentado suicidarse. Mis amigos me llaman y dicen: ‘no puedo más’ y tengo que consolarlos. Lo más peligroso es el rechazo familiar; cuando te retiran toda clase de apoyo económico, te deprimes y piensas en suicidarte”, contó a Amnistía Internacional.

Los problemas relacionados con la salud mental entre la comunidad LGBTI le preocupaban tanto que en 2009 se unió a Alternatives Cameroon, organización que aboga por la igualdad, la tolerancia y el respeto de las personas que sufren exclusión social.

Según Joseph Achilles Tiedjou, de ADEFHO (Asociación de Defensa de los Homosexuales), la situación para los gays en Camerún es igual de negativa y muchos sufren detención y violencia por orden de las autoridades o con su consentimiento.

Dice que a muchos les cuesta encontrar trabajo debido a la reacción general en contra de los gays, y que la ley los pone en peligro permanente de detención arbitraria, denuncia, extorsión y chantaje.

“Conocemos cientos de casos de personas a las que han echado del hospital porque su problema médico tenía que ver con su orientación sexual. Casos en los que se viola la confidencialidad, donde el médico le dice a su ayudante: “¿Por qué admites a esta persona? Es gay, no quiero gays aquí”. O, si tienes algún problema con un vecino, puede amenazarte con ir a la policía y contarles que eres gay. La autocensura está a la orden del día entre los homosexuales”, afirma Joseph.


Defenderse
A pesar de los niveles crecientes de discriminación y abusos contra el colectivo LGBTI en toda África, hay muchas personas valientes que están plantando cara.

Dismus, por ejemplo, dirige una organización que brinda su apoyo a personas lesbianas, gays, bisexuales, transgénero e intersexuales en las zonas rurales del oeste de Uganda, donde la discriminación alcanza niveles especialmente elevados.

Su organización, Rainbow Health Foundation, facilita información sobre las enfermedades de transmisión sexual así como datos de trabajadores de la salud afines a la causa, y además hace pequeños préstamos para el inicio de actividades e imparte cursillos de formación en derechos humanos para personal de seguridad.

Siete personas la fundaron en 2010, y ahora cuenta con más de 300 miembros.

“No hablamos de nosotros en los medios de comunicación. Trabajamos con un sistema de intercambio de referencias [verbales]. Yo te conozco a ti, tú conoces a tu amigo... Así es como funcionamos en nuestra comunidad. Nos llamamos a nosotros mismos ‘activistas LGBTI’. Nuestro planteamiento principal es proporcionar servicios a gente que vive donde no hay facilidad de acceso a ellos”, ha explicado Dismus.

“Las personas lesbianas, gays, bisexuales, transgénero e intersexuales son seres humanos. No vienen de otro planeta. No reclaman nada especial [en el trato]. [...] Son personas que viven contigo, son tus hermanos y hermanas, sólo necesitan sentirse a salvo en donde viven.”

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