تقرير منظمة العفو الدولية لعام  2013
حالة حقوق الإنسان في العالم

بيان صحفي

19 سبتمبر 2012

Siria: Nuevos datos indican que la población civil es la principal víctima de los ataques indiscriminados

La población civil –y en gran parte los niños y niñas– es la víctima principal de una campaña de ataques implacables e indiscriminados lanzados por el ejército sirio. Así lo ha manifestado Amnistía Internacional en un nuevo informe.

El informe (y el vídeo que lo acompaña) se basa en investigaciones de primera mano realizadas sobre el terreno en la primera mitad de septiembre por Amnistía Internacional sobre los ataques que mataron a 166 civiles, entre ellos 48 menores y 20 mujeres, e hirieron a cientos más en 26 ciudades y pueblos de las regiones de Idlib, Jabal al Zawiya y norte de Hama.

El informe proporciona nuevas pruebas del patrón que ha surgido en las últimas semanas en las zonas en las que las fuerzas gubernamentales, obligadas a retirarse por las fuerzas de oposición, bombardean indiscriminadamente el territorio perdido, con consecuencias desastrosas para la población civil.

“Las fuerzas gubernamentales bombardean sistemáticamente pueblos y ciudades utilizando armas concebidas para el campo de batalla que no pueden dirigirse contra objetivos específicos, pese a saber que las víctimas de esos ataques indiscriminados son casi siempre civiles. Ese tipo de armas no debe utilizarse nunca en zonas residenciales”, ha manifestado Donatella Rovera, asesora general de Respuesta a las Crisis de Amnistía Internacional, que ha regresado recientemente del norte de Siria.

“La terrible situación de la población civil de esta región de Siria ha pasado desapercibida, ya que la atención mundial está centrada en gran medida en los combates de Alepo y Damasco. Sin embargo, el horror que soportan a diario los residentes de Idlib, Jabal al Zawiya y el norte de Hama es igual de angustioso.”

Los civiles mueren o resultan heridos en sus casas, cuando corren para ponerse a cubierto o en los mismos lugares en los que tratan de refugiarse de los bombardeos. El 16 de septiembre, ocho civiles –cinco de ellos menores– murieron y muchos más resultaron heridos en una serie de ataques aéreos en Kafr Awayed, Jabal al Zawiya. Los residentes dijeron a Amnistía Internacional que siete de las víctimas habían muerto durante la celebración de una boda y en casas cercanas, y un niño de seis años había muerto mientras compraba pan.

Ese mismo patrón se repite en las zonas que están bajo el control efectivo de las fuerzas de oposición.

Amnistía Internacional presenció a diario bombardeos aéreos y ataques con artillería y mortero en pueblos y ciudades de toda la región. El uso, en las últimas semanas, de unas armas y municiones de campo de batalla tan poco precisas contra zonas residenciales ha provocado un fuerte aumento del número de bajas civiles.

Entre las víctimas de esos ataques había 35 civiles muertos en el pueblo de Kafr Anbel en dos bombardeos aéreos diferentes. El 28 de agosto, 22 civiles murieron a consecuencia de cuatro ataques aéreos en la plaza del mercado.

El 22 de agosto, un bombardeo cerca de una tienda de alimentación mató a 13 civiles. Entre ellos se encontraba Zahia al Aabbi, de 31 años, que recogía plástico por el pueblo y luego lo vendía para mantener a su madre, sus hermanas, su hermano discapacitado y su padre ciego.

Los ataques cerca de hospitales después de la llegada de un gran número de víctimas, o junto a las colas de gente que aguardaba a comprar el pan, hacen sospechar que iban dirigidos deliberadamente contra grandes concentraciones de civiles, lo cual constituye una grave violación del derecho internacional humanitario y un crimen de guerra. 

La elevada cifra de muertes de niños y niñas documentada por Amnistía Internacional subraya aún más el carácter indiscriminado de muchos de los ataques del ejército sirio. En uno de ellos, cuatro menores -Ghofran Habboub, su hermano y dos primos– murieron cuando su casa fue bombardeada el 14 de agosto en el pueblo de Shellakh (cerca de Idlib).

Unos días después, el 18 de agosto, un mortero de gran calibre cayó en una calle de Maarat al Noman, en el sur de Idlib, y mató a dos niñas de cinco años –Hajar Rajwan e Ines Sabbouh– y a dos primos suyos de 10 y 11 años cuando jugaban frente a sus casas.

Algunas personas han muerto cuando huían para ponerse a cubierto o en los lugares donde se habían refugiado. Cientos de personas, muchas de ellas menores, han perdido la vida o han resultado heridas tan sólo en las últimas semanas, desde que las fuerzas gubernamentales sirias emprendieron una campaña de ataques aéreos y de artillería implacables e indiscriminados.

Sin embargo, la comunidad internacional permanece paralizada y dividida por desacuerdos que, hasta el momento, han impedido ejercer una presión efectiva sobre los responsables de esos ataques.

Esos ataques indiscriminados constituyen crímenes de guerra, y los responsables, sea cual sea su lugar en la cadena de mando, deben saber que tendrán que rendir cuentas y que no podrán esconderse tras la excusa de que obedecían órdenes.

El Consejo de Seguridad de la ONU debe acelerar este proceso remitiendo la situación de Siria a la fiscal de la Corte Penal Internacional (CPI) para garantizar que los responsables de estos crímenes de guerra y otros delitos de derecho internacional comparecen ante la justicia.

“Los miembros del Consejo de Seguridad de la ONU deben dejar al margen sus riñas políticas y poner a las víctimas en primer lugar", ha manifestado Donatella Rovera.

“La remisión a la CPI transmitiría a los responsables de delitos de derecho internacional un enérgico mensaje de que se acabó el tiempo de la impunidad, y haría que todas las partes implicadas en el conflicto –tanto fuerzas gubernamentales como fuerzas de oposición– se lo pensaran dos veces antes de cometer esas violaciones.”

Los combatientes de oposición también han utilizado en ocasiones armas imprecisas (como morteros) o incluso armas inherentemente indiscriminadas (como cohetes de fabricación casera) en zonas residenciales densamente pobladas, lo que aumenta aún más el peligro para la población civil. 

Mientras el conflicto continúa implacable, existe el riesgo de que los combatientes de oposición, si tienen éxito en sus esfuerzos por conseguir armas de más largo alcance, intensifiquen también sus ataques indiscriminados y otros abusos que la comunidad internacional no ha podido o no ha querido detener cuando los han cometido en tan gran escala las fuerzas gubernamentales.

Todos los grupos armados de oposición sirios –tanto los pertenecientes al Ejército Sirio Libre como otros– deben dejar claro a todos los miembros bajo su mando que el hecho de que el gobierno viole el derecho internacional humanitario no disculpa la comisión de violaciones igualmente graves por su parte, y que esas violaciones no se tolerarán.

AI Index: PRE01/438/2012
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