تقرير منظمة العفو الدولية لعام  2013
حالة حقوق الإنسان في العالم

بيان صحفي

11 سبتمبر 2012

Irán: La absolución de Naderkhani demuestra necesidad urgente de permitir la libertad religiosa

La absolución del pastor Yousef Naderkhani en un nuevo juicio celebrado en la provincia septentrional iraní de Gilan demuestra por qué las autoridades iraníes deben garantizar los derechos de todas las minorías religiosas de Irán, ha declarado Amnistía Internacional.

“Nos  satisface la absolución de Yousef Naderkhani, pero éste nunca debería haber sido detenido, y menos aún acusado formalmente y juzgado”, ha afirmado Ann Harrison, directora adjunta del Programa Regional para Oriente Medio y el Norte de África de Amnistía Internacional.

“Su detención el 13 de octubre de 2009 por su objeción al requisito educativo de que todos los niños deben aprender el Corán —que el pastor consideraba anticonstitucional— no debería haber desembocado en casi tres años de prisión.

“Su juicio de finales de septiembre de 2011 por el cargo de apostasía —que ni siquiera es un delito en el Código Penal iraní vigente— desmintió las afirmaciones de Irán de que este país tolera a las minorías religiosas”, añadió.

En virtud del artículo 167 de la Constitución iraní, los jueces deben usar “fuentes islámicas autorizadas y fetuas auténticas” para resolver los asuntos que no prevea la legislación iraní.

El derecho internacional de derechos humanos prohíbe esta práctica y exige que los enjuiciamientos se basen únicamente en leyes penales codificadas.

Naderkhani fue enjuiciado en un principio por su objeción, aunque posteriormente se formularon nuevos cargos relativos a sus presuntas apostasía y actividad evangelizadora.

Había sido condenado a muerte en 2010 tras un juicio lleno de defectos flagrantes, celebrado ante un tribunal local del norte de Irán.

El Tribunal Supremo de Irán confirmó la sentencia en septiembre de 2011, aunque ordenó al tribunal inferior encargado de ejecutar la sentencia que se asegurase de que la conversión de Naderkhani al cristianismo se había producido cuando, según la legislación iraní, podía considerarse un adulto.

El Tribunal también exigió al tribunal inferior que le diera a Naderkhani una oportunidad adecuada para “arrepentirse” con arreglo a los procedimientos establecidos en la ley islámica.

Yousef Naderkhani, que nació de padres musulmanes en la ciudad del norte de Irán de Rasht, adoptó el cristianismo a los 19 años.

Se hizo miembro de una iglesia protestante antes de ser ordenado pastor en Rasht. Dice que nunca fue un musulmán practicante.

Según la Constitución iraní, la religión oficial del país es el islam chií, y las únicas minorías religiosas reconocidas son la cristiana, la judía y la zoroastriana.

Los miembros de las minorías religiosas no reconocidas sufren serias restricciones a su capacidad para practicar su religión, que en el caso de la comunidad bahaí equivale a una persecución.

No obstante, a pesar de practicar a una religión reconocida, los cristianos que se han convertido del islam pueden ser acusados de apostasía, que en virtud de la ley islámica puede conllevar la pena de muerte, mientras que quienes difunden el evangelio son acosados y a veces detenidos y enjuiciados en aplicación de las leyes de seguridad nacional. 

Naderkhani se negó a renunciar a sus creencias durante la vista celebrada ante el Tribunal Supremo en septiembre de 2011, y según informes dijo al juez: “Estoy resuelto en mi fe y en el cristianismo, y no tengo ningún deseo de retractarme.”

Al parecer, en los últimos meses de 2011, las autoridades judiciales de Gilan pidieron consejo al líder supremo de Irán sobre cómo tratar el caso.

En el primer semestre de 2012, las autoridades indicaron que se celebraría un nuevo juicio.

“La absolución y excarcelación de Yousef Naderkhani muestran que las autoridades iraníes han reconocido por fin que no había forma de justificar su juicio ni de ejecutar la condena a muerte que había suscitado, con razón, la indignación internacional”, afirmó Harrison. 

Deben aprender la lección y garantizar que el nuevo Código Penal, aprobado por el Parlamento en febrero de 2012, que aún no se ha promulgado, protege totalmente la libertad de religión y de creencias.

“Todas las minorías de Irán deben poder disfrutar de sus derechos, tanto individualmente como con sus comunidades”, añadió.

Yousef Naderkhani fue condenado a tres años de prisión, pero ha sido excarcelado por haber cumplido ya la pena y, según informes, se ha reunido ya con su familia.

AI Index: PRE01/428/2012
المنطقة الشرق الأوسط وشمال إفريقيا
البلد إيران
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