15 نوفمبر 2010
Hay que poner fin a la segregación de niños y niñas romaníes en las escuelas de la República Checa

Sabrina empezó a ir a la escuela en 1998, cuando tenía seis años. En clase no recibió el mismo trato que los otros niños. Su docente nunca la hizo participar en las actividades ni le hizo preguntas. Ella solía estar sentada en un rincón mientras los otros niños hacían las tareas. Después, le dijeron a su madre que Sabrina debía cambiarse a una escuela especial para niños con “discapacidad mental leve”. Nunca se evaluó correctamente si tenía problemas de aprendizaje.

Sabrina es una de los miles de niños y niñas romaníes de la República Checa que fueron ubicados en escuelas especiales. En noviembre de 2007, el Tribunal Europeo de Derechos Humanos concluyó que dicha asignación discriminatoria a escuelas especiales violaba el derecho de los niños romaníes a la educación. No obstante, tres años más tarde, la discriminación continúa, a pesar de la obligación que tiene la República Checa de poner en práctica la resolución y de garantizar el acceso igualitario de los niños y niñas romaníes a un sistema educativo general de calidad, junto con alumnado de la población mayoritaria y de otras minorías.

Las escuelas especiales se llaman ahora “escuelas prácticas”, pero poco más ha cambiado. En estos centros, la representación de niños romaníes sigue siendo muy superior; en algunos supone más del 80 por ciento del alumnado.

Los niños y niñas romaníes proceden a menudo de un entorno social desfavorecido y necesitan apoyo y atención especial que, a menudo, las escuelas de educación primaria general no quieren o no son capaces de darles. Alejar a estos niños de la educación general parece ser la opción más fácil. Muchos acaban en escuelas específicas para romaníes, en las que el nivel educativo es significativamente más bajo que en otras. Aquellos que estudian con alumnado no romaní deben asistir a menudo a clases separadas o sufrir discriminación en el aula. En todo momento se siguen violando sus derechos.

Fotografía: Una niña romaní resuelve en la pizarra un ejercicio de matemáticas de una clase de tercero de primaria perteneciente a una escuela para alumnos y alumnas con “discapacidad mental leve” en Ostrava, República Checa. © Amnistía Internacional

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