Desde el extremo norte del Ártico hasta el extremo sur de Tierra de
Fuego, los pueblos indígenas de América han sido, desde tiempos
inmemorables, víctimas de la marginación y la discriminación.
Privados de voz en las decisiones que afectan a sus tierras, sus
vidas y sus medios de subsistencia, sufren un nivel de pobreza
desproporcionado, incluso cuando habitan zonas ricas en minerales y
otros recursos naturales. En muchos casos su existencia como
Pueblos no ha sido reconocida constitucionalmente, y los derechos a
sus tierras ancestrales y a los recursos naturales es ignorado o
aplicado de un modo que no respeta de forma adecuada sus
tradiciones culturales. La extracción de recursos, la explotación
agrícola y maderera y otros proyectos de desarrollo en tierras
indígenas se acompañan a menudo de actos de acoso y violencia,
pues intereses privados y poderosas empresas incumplen las
leyes nacionales e internacionales en su deseo de obtener
beneficios.
Frente a este legado de atroces violaciones de derechos humanos,
los Pueblos Indígenas de la región se movilizan para hacer oír su
voz. Su lucha contra la discriminación; por su derecho a recuperar
sus tierra, al territorio y a ser consultados de manera libre,
previa e informada sobre las decisiones que los afectan y a
participar en las decisiones y los beneficios de la explotación de
los recursos naturales de sus territorios ancestrales; esta cada
vez más presente en el centro del debate sobre derechos humanos de
la región y lo revitaliza. Lamentablemente, estas legítimas luchas
por sus derechos son muchas veces violentamente reprimidas por los
Estados que deberían garantizar dichos derechos y sus líderes
muchas veces criminalizados. Este ciclo persistente de
discriminación y exclusión social esta arraigado en las sociedades
y contribuye a que los responsables rara vez rindan cuenta por las
violaciones a los derechos humanos de los Pueblos Indígenas
americanos.
En el Día Internacional de los Pueblos Indígenas, Amnistía
Internacional quiere subrayar solo algunos de los casos
documentados por la organización; que con sus matices y
diferencias, ejemplifican el injusto y continuado patrón de
violaciones a los derechos humanos descripto. No tratamos de hablar
en su nombre sino de amplificar sus voces para que los Estados, las
empresas y la comunidad internacional puedan escucharlas,
entenderlas y revertir definitivamente esta vergonzosa
situación.