Document - مدغشقر: ينبغي التحقيق في حوادث القتل التي وقعت على أيدي قوات الأمن
AMNISTÍA INTERNACIONAL
DECLARACIÓN PÚBLICA
Índice AI: AFR 35/001/2009
13 de febrero de 2009
Madagascar: Hay que investigar los homicidios de las fuerzas de
seguridad
Amnistía Internacional ha pedido a las autoridades de Madagascar
que abran una investigación independiente e imparcial sobre el uso
excesivo de la fuerza por parte de la Guardia Presidencial contra
manifestantes desarmados que se dirigían al palacio presidencial.
La intervención se saldó con 31 personas muertas y 200
heridas.
El sábado 7 de febrero, miembros de la Guardia Presidencial que
protegían el palacio de Ambohitsorohitra, uno de los dos palacios
presidenciales de la capital, Antananarivo, dispararon con fuego
real contra una multitud de manifestantes desarmados que se
dirigían al edificio. Murieron al menos 31 personas, entre ellas el
periodista Ando Ratovonirina, y la cifra probablemente llegue a los
50. Las fotografías muestran a las víctimas con disparos en la
cabeza, el torso, la espalda y las piernas.
La información de que dispone Amnistía Internacional indica que la
policía antidisturbios, que bloqueaba las calles que daban al
palacio, permitió el paso de una delegación de partidarios de la
oposición para que hablaran con la Guardia Presidencial sobre el
acceso de los manifestantes al palacio. Mientras, la multitud
esperaba tras la policía antidisturbios, que advirtió a quienes se
encontraban en primera fila que no debían cruzar la zona roja,
prohibida al público sin autorización. Cuando la delegación de la
oposición anunció a los manifestantes que la Guardia Presidencial
les había negado el acceso al palacio, éstos comenzaron a avanzar
atravesando la barrera antidisturbios. Según los testigos, la
Guardia Presidencial comenzó a disparar inmediatamente y sin previo
aviso contra los manifestantes. Las fotografías muestran a personas
abatidas a disparos sobre el suelo a varios metros de la zona roja,
marcada por una banda roja ante el palacio. Un testigo relata así
los hechos:
“Yo estaba en la primera fila de la manifestación con los
periodistas. Pude atravesar la primera barrera de la policía
antidisturbios, que nos advirtió que no cruzáramos la banda roja
instalada por la Guardia Presidencial, pues no podrían garantizar
nuestra seguridad si lo hacíamos. Una delegación habló con miembros
de la Guardia Presidencial. Me hice a un lado y se produjo un
movimiento de la multitud. La gente echó a correr, forzando la
barrera de la policía antidisturbios. Repentinamente, y durante un
momento, se oyeron disparos contra la multitud. Cuando volví a
levantar la cabeza, varias personas yacían en el suelo, muertas o
heridas por las balas. No hubo disparos de aviso antes de abrir
fuego contra los manifestantes.”
Amnistía Internacional recomienda a las autoridades de Madagascar
que se aseguren de que se lleva a cabo sin demora una investigación
independiente y efectiva sobre los incidentes, cuyos resultados
deben hacerse públicos. Los miembros de las fuerzas de seguridad
presentes en el lugar de los hechos deben ser suspendidos hasta que
la investigación termine y aquellos de quienes se sospeche
responsables de homicidios ilegítimos deben ser enjuiciados en
procedimientos que se ajusten a las normas internacionales sobre
garantías procesales. Por su parte, las víctimas y sus familiares
deben obtener reparación.
Amnistía Internacional señala que las fuerzas de seguridad de
Madagascar se habían enfrentado en las semanas que precedieron a
los homicidios a protestas que en algunos casos habían sido
violentas y a actos de saqueo por parte de los manifestantes
antigubernamentales. Si bien las autoridades malgaches tienen el
derecho y la obligación de proteger a personas y bienes, deben
asegurarse de que todas las fuerzas de seguridad cumplen las normas
internacionales que rigen la conducta de los funcionarios
encargados de hacer cumplir la ley y el uso de la fuerza y las
armas de fuego, y por consiguiente respetan y protegen el derecho a
la vida.
En virtud de las leyes y normas internacionales de derechos
humanos, Madagascar tiene la obligación de respetar y proteger el
derecho a la vida de toda persona. El Código de conducta de la ONU
para funcionarios encargados de hacer cumplir la ley establece que
“Los funcionarios encargados de hacer cumplir la ley podrán usar la
fuerza sólo cuando sea estrictamente necesario y en la medida que
lo requiera el desempeño de sus tareas”. Los Principios Básicos
sobre el Empleo de la Fuerza y de Armas de Fuego por los
Funcionarios Encargados de Hacer Cumplir la Ley, también de la ONU,
exigen a los funcionarios encargados de hacer cumplir la ley que
utilicen “en la medida de lo posible medios no violentos antes de
recurrir al empleo de la fuerza y de armas de fuego”. Para
asegurarse de que cualquier medida de fuerza constituye una
respuesta proporcionada ante una situación, los funcionarios
encargados de hacer cumplir la ley deben contar con una gama de
materiales y técnicas para enfrentarse a las manifestaciones, a fin
de disminuir la necesidad de utilizar armas de cualquier clase. En
ningún caso deben utilizarse armas de fuego, excepto para defender
a las personas en caso de peligro inminente de muerte o lesiones
graves o para impedir la comisión de un delito que entrañe una
grave amenaza contra la vida, y sólo en caso de que resulten
insuficientes medidas menos extremas. Sólo se podrá hacer uso
intencional de armas letales cuando sea estrictamente inevitable
para proteger una vida. El principio 10 afirma que bajo estas
circunstancias, los funcionarios encargados de hacer cumplir la ley
deberán advertir claramente de su intención de utilizar armas de
fuego con tiempo suficiente para que la advertencia se tome en
cuenta.
Información complementaria
En la capital de Madagascar, Antananarivo, se han seguido llevando
a cabo manifestaciones de la oposición desde que el presidente Marc
Ravalomana destituyera este año al alcalde Andry Rajoelina. Ambos
políticos están enzarzados en una lucha de poder. El presidente
sustituyó al alcalde de Antananarivo provisionalmente por un
funcionario tras semanas de manifestaciones durante las cuales el
alcalde pidió la dimisión del presidente y se proclamó al mando del
país.
El tiroteo del 7 de febrero se produjo tras disturbios y saqueos
protagonizados por manifestantes antigubernamentales. Según los
informes, durante las manifestaciones han muerto unas 130 personas,
30 de ellas tras el incendio provocado de un edificio
comercial.
La ONU y la Unión Africana están realizando esfuerzos de mediación
para poner fin a la crisis política.
FIN/